La carta de Felipe II al duque de Arcos que une Marchena con Lepanto
Una carta real de 1571 documenta las órdenes de Felipe II al duque de Arcos sobre las tropas de Lope de Figueroa, en una historia que va de Túnez a los Abrojos.
En mayo de 1571, mientras Felipe II preparaba la guerra naval que desembocaría en Lepanto, una carta dirigida al duque de Arcos situaba a la casa señorial de Marchena en el corazón de los preparativos. No se trataba de una felicitación cortesana ni de un intercambio protocolario: el rey hablaba de los soldados del tercio de Lope de Figueroa que debían embarcar en los puertos de Almería y Cartagena rumbo a Lepanto.
La historia, sin embargo, empieza mucho antes y llega mucho más lejos. En 1535 los vecinos de Marchena se quejaban por sus caballos empleados en la Jornada de Túnez. En 1633 otra orden real exigía destinar dinero de un donativo municipal a compensar las pérdidas de dos galeones en los Abrojos, frente a Brasil. Entre esos dos extremos aparece Lepanto: el momento en que los nombres de los Ponce de León, los Saavedra y los tercios andaluces se cruzan con las órdenes militares de la Corona.
La batalla de Lepanto, 7 de octubre de 1571. Pintura del siglo XVI conservada en el National Maritime Museum de Greenwich. Reproducción: Wikimedia Commons, dominio público.
La carta de Felipe II al duque de Arcos: el documento que lo cambia todo
La prueba más directa está en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que describe su documento número 37 como una «Copia del capítulo de una carta que Felipe II envió al duque de Arcos, sobre los soldados del tercio de Lope de Figueroa que se embarcarían en Almería […] y Cartagena». Es decir, la Corona informó directamente a Luis Cristóbal Ponce de León de movimientos de tropas que formaban parte de la concentración militar de 1571.
«Copia del capítulo de una carta que Felipe II envió al duque de Arcos, sobre los soldados del tercio de Lope de Figueroa que se embarcarían en Almería […] y Cartagena».
Descripción del documento 37 en PARES. Se reproduce aquí la identificación archivística, no una transcripción completa de la letra manuscrita del rey.
Su contenido se entiende mejor al leer las piezas próximas. La real cédula del 18 de mayo de 1571 ordenaba a Álvaro de Bazán acudir a Almería para embarcar dos mil soldados con destino a Italia, y después pasar a Cartagena en busca de dinero y víveres. El 8 de junio, una nueva orden real reiteraba el itinerario y mencionaba expresamente las modificaciones comunicadas por Felipe II al duque de Arcos en aquella carta. Son los documentos 36 y 39 de la misma unidad. Una cédula posterior, de 24 de junio, continuaba ajustando los desplazamientos de las galeras.
¿Quién era Luis Cristóbal Ponce de León y por qué el rey se dirigía a él?
Luis Cristóbal Ponce de León, II duque de Arcos y señor de Marchena, era el titular de una de las principales casas nobiliarias de Andalucía. Pero en 1571 su papel desbordaba el ámbito de los señoríos. Ejercía responsabilidades de capitán general del Reino de Granada, territorio que acababa de atravesar la rebelión morisca de las Alpujarras (1568-1571). La Corona necesitaba sofocar las últimas resistencias, asegurar caminos y puertos, controlar el territorio y organizar los efectivos que podían destinarse a otros frentes.
El duque había llegado a Granada en enero de 1571 para hacerse cargo de responsabilidades que antes había desempeñado Luis de Requesens. No era, por tanto, un comandante embarcado en las galeras, sino una pieza de la administración militar peninsular. Los hombres podían salir hacia el Mediterráneo, pero antes había que reunirlos, preparar su traslado y coordinar las órdenes con los responsables navales. Ahí encaja la correspondencia de Felipe II con el duque.
La diferencia entre los cargos también merece atención: el duque de Arcos está vinculado en 1571 a la Capitanía General del Reino de Granada. No debe confundirse ese puesto con el título de capitán general de las costas de Andalucía que aparece en documentación de otros miembros de la familia, entre ellos su sucesor Rodrigo Ponce de León. La reorganización posterior de la defensa del litoral granadino tampoco puede trasladarse sin más a la situación de 1571.
Una carta de don Juan de Austria de diciembre de 1570, estudiada por la historiografía sobre la guerra de las Alpujarras, proponía confiar las cosas del reino de Granada al duque. La sucesión de responsabilidades ayuda a explicar la distribución de papeles: mientras el duque actuaba en Granada, Requesens acabaría integrado en la empresa naval.
Los soldados de Lope de Figueroa y el camino hacia Italia
En las campañas del siglo XVI una batalla comenzaba mucho antes de que se disparase el primer cañón. Los tercios debían concentrarse, atravesar caminos, recibir pagas, embarcar con armas y suministros y ponerse a las órdenes de una compleja jerarquía naval. Los puertos de Almería y Cartagena eran puntos concretos de esa cadena logística.
Lope de Figueroa es el nombre que une los papeles del rey con las tropas. La presencia de su tercio en las disposiciones sobre el embarque muestra que la correspondencia con el duque afectaba a hombres destinados a integrarse en las fuerzas del Mediterráneo. El combate de Lepanto se libraría el 7 de octubre de 1571, cuando la Liga Santa, bajo el mando general de don Juan de Austria, se enfrentó a la flota otomana. No cabe decir, a partir de estas cartas, que el propio duque mandara una galera en la batalla ni que los dos mil hombres de la orden de mayo procedieran de Marchena: son cuestiones distintas que exigen listas militares y relaciones de compañías.
Los Ponce de León, los Saavedra y una red familiar vinculada a Lepanto
El duque no era el único personaje de su entorno relacionado con la campaña. Las investigaciones sobre los tercios identifican a Manuel Ponce de León, de la rama de los condes de Bailén, entre los capitanes vinculados a Lope de Figueroa. Su relación exacta con el duque y su servicio en las compañías de 1571 merecen contrastarse en los expedientes genealógicos y militares, pero la coincidencia de linaje, tercio y cronología es de evidente interés.
También aparece Fernando Arias de Saavedra, conde de Castellar y señor de El Viso del Alcor, cuya participación en Lepanto a bordo de la capitana de Requesens ha sido estudiada por Antonio Sánchez González. Su familia tenía relaciones anteriores con los Ponce de León: Juan de Saavedra, primer conde de Castellar, había actuado como tutor y administrador de los intereses del joven duque de Arcos décadas antes. No debemos confundir a aquel Juan, fallecido antes de Lepanto, con Fernando, perteneciente a una generación posterior.
Así se dibuja un entramado de parentescos, tutorías, cargos y servicios militares que conectaba Marchena, Bailén, El Viso, Granada y los puertos del Mediterráneo. Los vínculos resultan sugerentes, pero la investigación debe distinguir la presencia demostrada de un militar en la batalla de la mera proximidad de su familia al duque.
1535: los caballos de Marchena en la Jornada de Túnez
La contribución de la villa a las guerras mediterráneas ya se había dejado sentir durante el reinado de Carlos V. En una denuncia vecinal de 1535 difundida por Marchena Secreta, los afectados se quejaban de que Diego Núñez de Prado, alcaide del castillo de la Mota, se llevaba caballos de particulares para el servicio ducal, los cedía a criados y otras personas y los devolvía sin satisfacer los daños y gastos. El testimonio recuerda expresamente lo sucedido con «los caballos que fueron a Túnez».
La expedición de Carlos V contra Barbarroja en Túnez fue uno de los grandes episodios militares del Mediterráneo de la primera mitad del XVI. El documento muestra que, antes de las grandes decisiones estratégicas, estaban los animales, sus propietarios y las consecuencias económicas para quienes vivían lejos del campo de batalla. No demuestra por sí solo que Luis Cristóbal Ponce de León combatiera allí personalmente; esa atribución, presente en relatos anteriores, debe verificarse a la luz de las fechas de su infancia y de su tutoría.
1633: de las galeras mediterráneas a los galeones perdidos frente a Brasil
La misma lógica de movilizar recursos locales para guerras lejanas reaparece, un siglo después, al otro lado del Atlántico. El 14 de junio de 1633, Felipe IV envió una orden al Ayuntamiento de Marchena para destinar parte de un donativo de 1625 a indemnizar a los capitanes Juan de Olazábal y Juan de la Rota por la pérdida de los galeones San Buenaventura y San Antonio de Padua. Los barcos se habían perdido en el combate de los Abrojos de 1631, frente a Brasil, durante las operaciones de la escuadra de Antonio de Oquendo contra los holandeses.
A diferencia de la carta de 1571, dirigida al duque y relacionada con soldados, la orden de 1633 iba al concejo y reclamaba fondos. Se conserva en el Archivo Histórico de la Nobleza, OSUNA,CT.3,D.49(1-2). En la documentación difundida por Marchena Secreta figura una cantidad de 598.091 maravedíes para Olazábal. La orden real acredita la obligación exigida, no necesariamente el día de su pago efectivo.
La historia del imperio también se escribió desde Marchena
Túnez, Lepanto y los Abrojos no fueron una misma campaña, ni pueden explicarse con una única causa. Los separan décadas, monarcas y escenarios de guerra muy diferentes. Pero tienen un rasgo común: en los archivos aparecen recursos movilizados desde Marchena o desde el entorno señorial de los Ponce de León para servir a objetivos de la monarquía.
En 1535 fueron los caballos de los vecinos; en 1571, las órdenes de Felipe II al duque de Arcos sobre la salida de soldados; en 1633, el dinero del concejo destinado a compensar pérdidas navales frente a Brasil. El documento 37 ofrece un testimonio concreto del papel de Luis Cristóbal Ponce de León en la retaguardia organizativa de la campaña de Lepanto. Recuperarlo significa devolver a la historia local una parte de la historia mediterránea que normalmente se cuenta solo desde los buques y las grandes capitales.
La Biblioteca Municipal acogerá las dos sesiones del aniversario dedicadas a la trayectoria del escultor y a su obra en Marchena, con Joaquín Manuel Álvarez Cruz y Manuel Antonio Ramos Suárez.
Las jornadas sobre Lorenzo Coullaut Valera ya tienen nuevas fechas. Las dos conferencias pendientes se celebrarán los días 4 y 5 de noviembre de 2026, ambas a las 19:30 horas, en el salón de actos de la Biblioteca Pública Municipal José Fernando Alcaide Aguilar.
El calendario actualizado, difundido por el Servicio de Archivo y Biblioteca del Ayuntamiento de Marchena, modifica tanto las fechas como el horario anunciado inicialmente, que situaba estas sesiones los días 28 y 29 de octubre a las 19:00 horas.
La primera cita será el miércoles 4 de noviembre, con la conferencia «La trayectoria artística del escultor Lorenzo Coullaut Valera», a cargo de Joaquín Manuel Álvarez Cruz, de la Universidad de Sevilla. La sesión estará dedicada al recorrido artístico del creador marchenero.
El jueves 5 de noviembre intervendrá Manuel Antonio Ramos Suárez, también de la Universidad de Sevilla, con «La obra de Lorenzo Coullaut Valera en Marchena». Esta segunda conferencia centrará la mirada en el vínculo entre el escultor y su localidad natal a través de su producción artística.
Ambas sesiones forman parte de las jornadas «Lorenzo Coullaut Valera y Marchena, 1876-2026», organizadas con motivo del 150 aniversario de su nacimiento. La iniciativa reúne a la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marchena y a la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla.
El nuevo cartel confirma así las dos próximas convocatorias para acercarse al artista: primero desde el conjunto de su trayectoria y, al día siguiente, desde las obras que permiten reconocer su huella en Marchena.
E-distribución establece dos interrupciones, de 08:00 a 09:00 y de 14:30 a 16:00, por trabajos de mantenimiento y mejora de sus instalaciones. Un generador móvil y un tendido provisional de cables forman parte del dispositivo desplegado en la zona.
El centro de Marchena tiene anunciadas dos interrupciones del suministro eléctrico este viernes, 30 de octubre de 2026, según el aviso de e-distribución colocado en la vía pública. La primera franja corresponde a las 08:00–09:00 horas y la segunda a las 14:30–16:00 horas. Son dos periodos separados, no un corte continuo durante toda la jornada.
El cartel incluye las calles Cintera, Conejero, Manuel Rojas Marcos, Mariana de Pineda, Mayorazgo, Mesones, San Miguel, Sevilla y San Agustín, además de las plazas Duques de Arcos, Padre Alvarado y San Agustín. El documento no detalla números de inmuebles, por lo que no permite precisar qué portales de cada vía están afectados.
La distribuidora atribuye las interrupciones a trabajos de mantenimiento y mejora de su red para incrementar la calidad del servicio. La actuación figura identificada con la referencia 19088007.
Las fotografías tomadas al mediodía muestran un grupo electrógeno de grandes dimensiones sobre un camión plataforma en la calle Rojas Marcos.
Desde sus inmediaciones parten cables de gran sección que recorren el pavimento y continúan por una calle próxima, junto a las fachadas.
Para aclaraciones, el cartel facilita el teléfono 900 850 840 y la web de e-distribución. También recuerda que el suministro puede restablecerse en cualquier momento y que las líneas deben considerarse en tensión.
Hay novedades que entran por los ojos antes de llegar al paladar. En el escaparate de Pastelería Corpas, en la avenida de la Constitución de Marchena, las tortas de manteca aparecen con una cobertura verde y pequeños trozos de pistacho. Debajo sigue reconociéndose la pieza de siempre: redonda, dorada, con los bordes abiertos en láminas. Encima, un ingrediente que invita a mirar de nuevo uno de los sabores más familiares del pueblo.
La cobertura ocupa parte de la superficie y deja visible el dorado de la masa. No hace falta cambiar por completo un dulce para darle otra vida: a veces basta con encontrarle un acompañante.
La torta de manteca pertenece al patrimonio cotidiano de Marchena. La elaboración de finas láminas con manteca de cerdo y ajonjolí muestra una personalidad que está precisamente en esa estructura que se separa en hojas, fruto del trabajo de la masa y de la grasa intercalada.
La receta tradicional también tiene memoria escrita. El Archivo Histórico de la Nobleza conserva una fórmula del siglo XIX para preparar tortas de manteca destinadas a acompañar el chocolate. Su procedimiento consiste en batir la manteca, extender la masa de pan y superponer capas de ambas. Después se toman porciones con las manos humedecidas en salmuera, se forman las tortas sobre papel engrasado, se añade ajonjolí y se llevan al horno.
El pistacho introduce ahora otra conversación. Su presencia permite tender un puente gastronómico con Turquía, donde este fruto seco ocupa un lugar destacado en la repostería de Gaziantep y en sus baklavas de capas finas y almíbar.
Pero el viaje más sugerente conduce hasta Esmirna, la actual İzmir, donde los boyoz forman parte de la identidad de la ciudad. El portal oficial GoTürkiye los incluye entre sus especialidades de tradición sefardí. La agencia Anadolu y una publicación del Ayuntamiento de İzmir vinculan su historia con los judíos expulsados de España a partir de 1492.
Ese parentesco invita a comparar técnicas, nombres y memorias, aunque no demuestra que la torta marchenera viajara directamente hasta Esmirna. Tampoco permite identificar sin matices ambas recetas: los boyoz cuentan con elaboraciones e ingredientes propios.
En Corpas, la historia que podemos contemplar hoy está sobre una bandeja. El pistacho se acomoda junto al dorado de una torta reconocible y convierte un producto cotidiano en motivo de curiosidad. La tradición continúa también de esta manera: cuando un escaparate consigue que volvamos a detenernos ante algo que creíamos conocer.
La tertulia Los Luneros dedicará su próxima reunión, el miércoles 4 de noviembre, al análisis de drogas y estupefacientes en la investigación forense. El ponente ha participado en actividades académicas de varias universidades españolas y cuenta con una trayectoria documentada en el ámbito de la química criminalística.
¿Qué contiene realmente una sustancia intervenida por la Policía? ¿Cómo puede un laboratorio determinar si se trata de cocaína, heroína, cannabis u otro compuesto? ¿Qué procedimientos científicos permiten identificar una droga y establecer su composición para aportar pruebas a una investigación judicial?
Estas cuestiones estarán en el centro de la próxima tertulia de Los Luneros, que se celebrará el miércoles 4 de noviembre de 2026, a las 21:00 horas, en el restaurante Casa Manolo de Marchena.
El protagonista será Antonio Luis Agüí Palomo, químico criminalista vinculado a la Policía Científica, que ofrecerá una conferencia titulada Análisis de drogas y estupefacientes en el entorno forense.
Un especialista con trayectoria universitaria y policial
Antonio Luis Agüí Palomo no es un desconocido en el mundo de la investigación criminal. La Universidad de Valencia lo identifica entre los profesionales vinculados a sus enseñanzas de Ciencias Forenses como químico criminalista del Cuerpo Nacional de Policía. También figura en la Universidad de Sevilla como asistente honorario del Departamento de Química Analítica.
Su trayectoria aparece igualmente documentada en la Universidad de Jaén, donde impartió en noviembre de 2015 una conferencia sobre química aplicada a la investigación criminal. En aquel momento estaba vinculado al laboratorio de Biología y ADN de la Brigada Provincial de Policía Científica de Sevilla.
Entre sus publicaciones se encuentra el artículo La fiscalización del cannabis, ¿una paradoja?, publicado en 2014 en la revista académica Gaceta Internacional de Ciencias Forenses. En aquel trabajo abordaba la situación jurídica del cannabis, sus diferentes usos y la consideración legal de esta planta en función de su composición y contenido en THC.
Qué ocurre con una droga cuando llega al laboratorio
Lejos de la imagen cinematográfica de la investigación policial, la identificación de sustancias estupefacientes descansa en procedimientos científicos que permiten estudiar su composición química.
El trabajo de los laboratorios puede incluir técnicas de cromatografía y espectroscopía para identificar los componentes de una muestra, determinar la presencia de principios activos y analizar su concentración.
La importancia de estos procedimientos no reside únicamente en averiguar qué sustancia se ha intervenido. Los resultados pueden incorporarse a los informes periciales que se utilizan en investigaciones y procedimientos judiciales. El Ministerio del Interior documenta la evolución de estas técnicas en su publicación Policía Científica: 100 años de ciencia al servicio de la justicia.
La conferencia permitirá acercarse a un campo en el que confluyen la química analítica, la investigación policial y el derecho penal. El cartel no detalla los casos concretos ni las técnicas que expondrá el ponente, por lo que estos aspectos constituyen el contexto científico de la convocatoria, no un programa confirmado de su intervención.
Una nueva cita de Los Luneros
La tertulia se celebrará el miércoles 4 de noviembre a las 21:00 horas, en el restaurante Casa Manolo de Marchena.
El cartel anuncia un menú de 14 euros compuesto por cogollos con anchoas y salmorejo, bacalao gratinado y un vasito de Gelatta. No se especifica si es necesaria una reserva previa ni si puede asistirse a la conferencia sin contratar el menú.
La Navidad empieza a tomar forma sobre la calle Rojas Marcos. Este viernes 30 de octubre, los operarios trabajan en la instalación del alumbrado ornamental, una escena que adelanta en el paisaje cotidiano de Marchena los preparativos de las próximas fiestas.
Las fotografías tomadas esta mañana muestran los trabajos en altura con una plataforma elevadora y la colocación de elementos sobre la calzada. Entre fachadas, comercios y el tránsito habitual de la calle, el montaje deja ya las primeras imágenes de la campaña navideña.
El encargo municipal forma parte del expediente 2026/CTT_01/000035, que reúne en un mismo contrato el alumbrado extraordinario del recinto ferial de la Feria de Marchena de 2026 y el de las calles durante la Navidad de 2026-2027.
La adjudicación se aprobó el 9 de julio de 2026 a favor de Elecnor Servicios y Proyectos, S.A.U., por 88.228,01 euros, IVA incluido: 72.915,71 euros de base y 15.312,30 euros de IVA. Esta cantidad corresponde al conjunto de Feria y Navidad; no puede atribuirse íntegramente a la iluminación navideña.
El presupuesto de licitación ascendía a 108.900 euros con IVA. La diferencia respecto al importe adjudicado es de 20.671,99 euros, aproximadamente un 18,98 %. Al procedimiento concurrieron tres empresas.
El montaje que hoy se observa en Rojas Marcos es una fase previa al encendido. Estas imágenes no permiten fijar una fecha de inauguración, que deberá confirmarse con la programación municipal.
Información contractual: resolución municipal 2303/2026, publicada en la Plataforma de Contratación del Sector Público. Fotografías: Marchena Secreta.
El programa de 2026 incluye el XII Encuentro Mariano de la Juventud, el 7 de noviembre, y el solemne besamanos a María Santísima de las Lágrimas durante los días 28 y 29.
La fe en el siglo XXI y la pintura dedicada a María Santísima de las Lágrimas protagonizarán el acto inaugural de las Vísperas de la Inmaculada 2026 en Marchena. La cita tendrá lugar el viernes 20 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Casa Hermandad de la calle Sevilla, dentro de un programa que reunirá encuentros juveniles, oración y convivencia durante el próximo mes.
La conferencia inaugural llevará por título «Entre el Silencio y la Esperanza: La Fe viva del S. XXI» y estará a cargo de sor Marta González Cambronero, religiosa benedictina del Monasterio de Santa Cruz de Sahagún, en León. El mismo acto acogerá una ofrenda pictórica a María Santísima de las Lágrimas, realizada por Juan José Gómez de la Torre y presentada por Francisco Mantecón Campos.
El calendario comenzará antes, el sábado 7 de noviembre, con el XII Encuentro Mariano de la Juventud. Los participantes están convocados a las 10:00 horas en San Miguel para una jornada de convivencia en el Eucaliptal de Nuestro Padre Jesús Nazareno. La celebración de la santa misa está prevista a las 12:30 horas.
Los cultos continuarán el último fin de semana de noviembre con el solemne besamanos a María Santísima de las Lágrimas. El sábado 28, el santo rosario comenzará a las 19:00 horas y el besamanos tendrá lugar después de la misa. El domingo 29, el rosario se rezará a las 10:30 horas y, tras la eucaristía, continuará el besamanos.
La Hermandad invita a hermanos, devotos y fieles a participar en estas jornadas, concebidas como un tiempo de preparación para la Inmaculada a través de la oración, la fraternidad y el encuentro en torno a sus sagrados titulares.
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