José Tejada nació en Marchena, el 7 de noviembre de 1903 y murió en Sevilla, el 4 de diciembre de 1976.
Fue bautizado como José Tejada Martín, con ambos apellidos de la madre, debido a que esta lo tuvo siendo soltera. Su padre, labrador por cuenta ajena y guarda ocasional de la Fuente de las Cadenas, cantaba muy bien, especialmente por tarantas.
Sobre los ocho años se coloca en una herrería y realiza otros pequeños trabajos con los que aportar algo a su casa; por la noche trabaja también ayudando en la taberna de Perea, que era primo de su padre.
No aprendió a leer ni a escribir, como tantos niños de su condición social en aquella época. No obstante, su gran inteligencia natural le permitió sobresalir desde pequeño y alcanzar las metas que se fue marcando en su vida. Su curiosidad por todo le hacía acercarse siempre a los mayores.
Junto al Arco La Rosa había una fragua en torno a 1910 propiedad de Manuel Reyes donde se llevaban los caballos a cambiar las herraduras. Allí trabajaba siendo niño Pepe Marchena y fue allí uno de los primeros lugares donde aprendió el cante.
«Trabajaba en una herrería, con Manolo Reyes. Me tocó la faena del fuego, y allí, con el cuerpo lleno de sudor, metido en un infierno terrible de hierro, comenzó mi afición al cante. Cantaba siempre. Cantaba aunque no estuviera alegre» explica Pepe Marchena al periódico madrileño La Voz en 1935.
Pepe Marchena vuelve al centro del flamenco: la Bienal revaloriza su legado antes del Año Pepe Marchena
La Bienal de Flamenco de Sevilla ha devuelto a Pepe Marchena al centro de la conversación flamenca. Críticos y artistas revisan hoy su libertad creativa y su papel en la Ópera Flamenca. El fenómeno será la antesala del Año Pepe Marchena, que comenzará en su pueblo natal el 4 de diciembre.
Durante décadas, el nombre de Pepe Marchena quedó atrapado en uno de los debates más estériles y persistentes de la historia del flamenco: el que enfrentó la idea de pureza con la libertad creativa, el cante considerado “jondo” con una etapa —la llamada Ópera Flamenca— que durante mucho tiempo fue contemplada por parte de la crítica con recelo. Pero la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla, que termina hoy, ha convertido ese cambio en una evidencia pública.
Pepe Marchena no ha aparecido en esta Bienal como una figura secundaria, decadente ni como una simple efeméride. Su nombre ha atravesado el discurso de la edición y ha llegado hasta los escenarios de la mano de artistas jóvenes que encuentran en aquel cantaor nacido en Marchena hace más de un siglo una herramienta para hablar del flamenco de hoy.
Cuando lo olvidado vuelve a ser moderno
El propio director de la Bienal, Luis Ybarra, dejó clara la mirada de esta edición al situar entre sus grandes referencias a La Niña de los Peines, Manuel Vallejo y Pepe Marchena. La Bienal ha querido regresar al momento en que el flamenco abandonó definitivamente los límites del café cantante, conquistó plazas de toros y grandes recintos y comenzó a convertirse en un espectáculo de masas.
La organización recuerda que en 1926 Marchena entraba de lleno en los circuitos de la Ópera Flamenca, en una época en la que convivían Antonio Chacón, Manuel Torre, Pastora Pavón, Manuel Vallejo, Pepe Pinto o Ramón Montoya. Un siglo después, la Bienal no ha querido copiar aquel tiempo, sino revisitarlo desde el presente. “Nada se calca, pero todo se revisita”, explica Ybarra para reivindicar la capacidad del flamenco para mirar hacia sus márgenes y recuperar figuras que durante años fueron leídas desde prejuicios estéticos posteriores.
Ese planteamiento quedó visible desde la apertura de la Bienal con El mundo por montera, la gran gala de la Maestranza concebida precisamente como evocación del momento en que el flamenco conquistó los grandes aforos. La crítica no fue unánime sobre el resultado del espectáculo, pero incluso las lecturas más escépticas reconocieron algo significativo: Pepe Marchena volvía a estar entre los nombres imprescindibles para contar aquella transformación.
“Poema de la libertad”: Marchena como creador contemporáneo
El punto culminante de esta recuperación llegó ayer 2 de octubre en el Teatro Central con el estreno absoluto de Poema de la libertad, de Sandra Carrasco y David de Arahal. La propia Bienal define a Pepe Marchena como “artista fundamental en la evolución del flamenco” y como referente de una manera libre y personal de entender este arte.
No se trató de reproducir un viejo repertorio como si estuviera encerrado en una vitrina. Carrasco y David de Arahal trabajaron sobre rondeñas, tarantas, guajiras, soleás, milongas, colombianas, fandangos o tangos para hacer dialogar aquel universo con el lenguaje musical contemporáneo. El programa incluía títulos comoRomance a Marchena, Los astros por qué se mueven, Donde la hermosura brilla, Quiéreme, Fandangos de palanca, Colombiana polifónica o Romance a Córdoba.
La idea de fondo resulta especialmente reveladora: Marchena ya no interesa sólo como personaje histórico. Interesa como ejemplo de libertad artística.
La crítica destaca que no se trata de un homenaje arqueológico a Pepe Marchena, sino de una lectura contemporánea de su legado, construida desde la investigación, la libertad creativa. El proyecto, además, no nace de cero, Poema de la libertad tiene un precedente directo en Recordando a Marchena, el trabajo con el que Sandra Carrasco y David de Arahal comenzaron a profundizar en el repertorio y la estética del cantaor marchenero.
Aquel proyecto sirvió como laboratorio artístico y como punto de encuentro entre ambos intérpretes, que fueron investigando grabaciones, estilos y formas de cantar vinculadas a Pepe Marchena.
Rocío Márquez ya abrió una puerta hace doce años
La actual reivindicación no nace de la nada. En 2014 Rocío Márquez presentó en la Bienal su proyecto El Niño, construido alrededor de la figura de Pepe Marchena. Entonces explicó a El País que lo que más le fascinaba de él era precisamente que no parecía preguntarse continuamente dónde terminaba el flamenco y dónde comenzaba otra cosa. Su profundo conocimiento de la tradición, decía Márquez, era lo que le permitía actuar con enorme libertad.
La transformación resulta significativa porque una parte de la historiografía flamenca había simplificado durante años la Ópera Flamenca como una etapa marcada por el espectáculo, el fandango y los grandes públicos, frente a una supuesta autenticidad anterior o posterior. La Bienal de 2026 está contribuyendo a desmontar esa lectura demasiado lineal.
De cantaor discutido a figura necesaria para explicar el siglo XX
Pepe Marchena fue una estrella popular cuando el concepto moderno de estrella apenas existía en España. Cantó para públicos inmensos, grabó discos, hizo cine, creó repertorio, desarrolló formas personales de interpretación y convirtió su propio nombre artístico —el nombre de su pueblo— en una marca reconocible en toda España.
Y precisamente aquello que durante décadas fue utilizado para cuestionarlo —su éxito popular, su elegancia escénica, el gusto por el melisma, su capacidad para mezclar repertorios o su voluntad de crear espectáculo— es hoy lo que permite releerlo como un artista extraordinariamente moderno.
La crítica vuelve a hablar de Marchena
El estreno de Sandra Carrasco y David de Arahal ha reforzado esa tendencia. Ambos venían trabajando desde 2024 en un proyecto de investigación y creación en torno a los cantes marcheneros. Ahora esa búsqueda ha llegado a uno de los principales escenarios de la Bienal y lo ha hecho bajo un título que resume casi toda una declaración estética: Poema de la libertad.
La web oficial de la Bienal sitúa a Pepe Marchena entre “los artistas más influyentes y renovadores de la historia del flamenco”. Son expresiones difíciles de imaginar en determinados discursos flamencológicos de hace algunas décadas.
El foco regresa ahora a Marchena
Pero todo lo sucedido en Sevilla tiene para Marchena un significado añadido. Esta recuperación crítica y artística es sólo la antesala del Año Pepe Marchena, que comenzará oficialmente en su pueblo natal coincidiendo con la fecha de su muerte, el 4 de diciembre de 2026.
Marchena prepara numerosas actividades alrededor de la figura del cantaor durante esta conmemoración. El Ayuntamiento y la Peña Flamenca vienen trabajando en iniciativas vinculadas al artista y al flamenco, y el futuro Museo de Marchena reservará además un espacio a Pepe Marchena con fondos y materiales relacionados con su trayectoria y su memoria.
La Fiesta de la Guitarra de este verano ya fue presentada precisamente como una antesala de este ciclo conmemorativo.
Pepe Marchena es la memoria sonora de una generación
Lo más interesante para Marchena es que José Tejada es para nosotros memoria sonora de toda una generación, y resumen del folclore popular de su tiempo y de su pueblo, porque la persona no se entiende sin la cultura madre de su raíz. Pepe Marchena no se entiende sin Montepalacio, donde estuvo guardando cochinos, sin la Plaza Vieja y el Cine Planelles, donde venía a cantar y celebrar sus éxitos y sin el Arco de la Rosa, donde trabajó de niño. No se entiende sin el club Pepe Marchena, donde estuvo su capilla ardiente. Pero sobre todo, no se entiende sin el folclore popular marchenero, desde las saetas a los campanilleros, desde el fandango a nuestras raíces moriscas.
Un artista que regresa a casa cincuenta años después
Hay algo profundamente marchenero en esta historia. Pepe Marchena pasó buena parte de su vida llevando el nombre de su pueblo por teatros, plazas de toros, discos y películas. Medio siglo después de su muerte, son otros quienes vuelven a pronunciar ese nombre desde algunos de los escenarios más importantes del flamenco.
La Bienal ha demostrado que Marchena sigue siendo capaz de provocar preguntas. Sobre la pureza y la heterodoxia. Sobre la tradición y la innovación. Sobre quién decide qué parte del pasado merece convertirse en canon y qué parte queda relegada. Quizá por eso su regreso resulte tan actual.
La Peña Flamenca inicia la conmemoración de los 50 años de la muerte de Pepe Marchena con Oliver Tovar y un recital flamenco
La Peña Flamenca de Marchena conmemora este sábado el 50 aniversario de la muerte de Pepe Marchena con una conferencia de Oliver Tovar y un recital de Ana López y Claudia Tudor, con José de Diego al toque.
La Peña Flamenca de Marchena celebrará este sábado 3 de octubre, a las 20:30 horas, un acto especial por el 50 aniversario de la muerte de Pepe Marchena, una de las figuras fundamentales del flamenco del siglo XX. La cita tendrá lugar en la sede de la peña, en la calle Doctor Diego Sánchez, con entrada libre hasta completar aforo.
La velada combinará investigación, memoria y cante. El investigador marchenero Oliver Tovar ofrecerá la ponencia “El Niño de Marchena en el celuloide: luces, sombras y cante”, en la que abordará la relación de Pepe Marchena con el cine y el contexto cultural en el que su figura alcanzó una enorme popularidad. La conferencia incluirá además apuntes sobre Manuel Carrillo Moreno, artista flamenco marchenero.
Tras la intervención de Tovar llegará el recital flamenco, con Ana López y Claudia Tudor al cante y José de Diego al toque. La organización anuncia también servicio de barra.
Pepe Marchena, una voz en la era de la Ópera Flamenca
José Tejada Martín, conocido artísticamente como Pepe Marchena o El Niño de Marchena, nació en Marchena el 7 de noviembre de 1903 y murió en Sevilla el 4 de diciembre de 1976. El Instituto Andaluz del Flamenco lo sitúa entre las grandes figuras de la llamada Ópera Flamenca, el periodo en que el flamenco pasó a llenar teatros y grandes recintos y comenzó a circular de forma masiva a través del disco, la radio y el espectáculo escénico.
Su trayectoria profesional despegó en Madrid en 1921. Muy pronto se convirtió en una de las voces más populares de su tiempo, especialmente por sus fandangos, tarantas y malagueñas. En 1925 participó en Sevilla en la inauguración del Hotel Alfonso XIII junto a artistas como Antonio Chacón y Ramón Montoya, señal del lugar que ya ocupaba entre las primeras figuras del género.
La década de 1920 fue además decisiva para la transformación de la industria musical. El propio Instituto Andaluz del Flamenco recuerda que en 1926 Marchena entraba de lleno en los circuitos de la Ópera Flamenca al mismo tiempo que la industria discográfica daba un salto decisivo con las grabaciones eléctricas. El cante empezaba a viajar de otra manera: ya no dependía solo de estar presente en el teatro o en el café, sino que podía escucharse una y otra vez en discos y, poco después, llegar a nuevos públicos a través de la radio y el cine.
Del escenario al disco y al cine
Ese cruce entre flamenco y cultura de masas explica el interés de la conferencia que ofrecerá Oliver Tovar. Pepe Marchena no fue solo un cantaor de éxito, sino también un artista plenamente inserto en una época en la que el espectáculo popular, la canción, el teatro y el cinematógrafo convivían y se alimentaban entre sí.
El propio Tovar lleva años investigando esta dimensión audiovisual. Ya en 2017 explicaba en Marchena Secreta que trabajaba en un proyecto sobre la faceta cinematográfica de Pepe Marchena, dentro de una trayectoria de investigación local que también ha abordado la historia del cine, la fotografía y otros aspectos del patrimonio marchenero.
Marchena fue además un creador con una fuerte personalidad musical. El Instituto Andaluz del Flamenco atribuye a Pepe Marchena, junto a Hilario Montes, la gestación de la colombiana, un estilo surgido hacia 1930 a partir de elementos de la canción y de ritmos de ida y vuelta. También introdujo recitados y mezclas de estilos que ampliaron las posibilidades expresivas del flamenco de su tiempo.
Una memoria que vuelve a casa
Cincuenta años después de su muerte, el homenaje adquiere un significado especial en Marchena. No se trata solo de recordar a un artista nacido en la localidad, sino de volver sobre una figura que ayuda a explicar cómo cambió el flamenco durante buena parte del siglo XX: del escenario al disco, del teatro al cine y de los circuitos locales a una popularidad nacional.
La dimensión de su legado quedó reflejada también en la edición, con participación del Instituto Andaluz del Flamenco, de una recopilación de su obra compuesta por 17 discos compactos y un estudio biográfico y discográfico. Mucho antes, en 1930, cuando Marchena todavía era un artista joven, ya había sido objeto de un libro titulado El Niño de Marchena. Su vida, su arte y sus canciones.
El acto del sábado devolverá esa memoria a un espacio especialmente significativo: una peña flamenca de su pueblo natal, donde investigación y cante volverán a encontrarse alrededor del nombre de Pepe Marchena.
Datos del acto
Sábado 3 de octubre de 2026, 20:30 horas. Peña Flamenca de Marchena, C/ Doctor Diego Sánchez. Entrada libre hasta completar aforo. Ponencia de Oliver Tovar. Recital de Ana López y Claudia Tudor, con José de Diego al toque. Servicio de barra.
Osuna da los primeros pasos para crear una Casa del Flamenco dedicada a la enseñanza y la difusión
El Ayuntamiento de Osuna ha elaborado un anteproyecto y solicitó el 23 de abril una ayuda de 200.000 euros para impulsar un espacio destinado a la enseñanza, la investigación y la difusión del flamenco.
El Ayuntamiento de Osuna ha dado los primeros pasos para impulsar la creación de una Casa del Flamenco, un nuevo equipamiento cultural concebido como espacio de enseñanza, investigación, creación y difusión de uno de los principales patrimonios culturales de Andalucía.
Según la información difundida por el propio Ayuntamiento, el equipo de gobierno ya dispone de un anteproyecto y presentó el pasado 23 de abril de 2026 una solicitud de ayuda por importe de 200.000 euros dentro de una convocatoria vinculada al Grupo de Desarrollo Rural de las Comarcas de Osuna, Estepa y Sierra Sur de Sevilla.
Un espacio para aprender, investigar y crear
La futura Casa del Flamenco se plantea como un lugar estable desde el que desarrollar talleres, ensayos, conferencias, actividades culturales y proyectos relacionados con la transmisión de este arte. El anteproyecto contempla un edificio de una sola planta, con aproximadamente 152 metros cuadrados construidos, además de un patio exterior de unos 147 metros cuadrados.
La pieza principal sería una sala multifuncional capaz de adaptarse a distintos usos culturales y formativos, con la intención de reunir en un mismo espacio a artistas, investigadores, aficionados y nuevas generaciones.
Junto al CEIP Rodríguez Marín
El edificio se proyecta en una parcela municipal situada en el entorno del CEIP Rodríguez Marín, en el espacio ocupado por la antigua casa del conserje, actualmente sin uso. La propuesta prevé un acceso independiente para que el nuevo equipamiento pueda funcionar de forma autónoma respecto al centro educativo.
El proyecto se inscribe además en una línea de trabajo que ya había aparecido en la planificación de inversiones de la Diputación de Sevilla: la documentación provincial incluyó anteriormente una actuación denominada Casa del Flamenco de Osuna, lo que refleja que la iniciativa cuenta con antecedentes en la programación institucional.
Flamenco, identidad y turismo cultural
El objetivo municipal es convertir este espacio en un punto de encuentro que favorezca el aprendizaje, la creación artística y la transmisión del flamenco. Un patrimonio que forma parte de la identidad cultural de Osuna y de Andalucía y que desde 2010 está reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Además de su dimensión educativa y cultural, la futura Casa del Flamenco aspira a reforzar la oferta de turismo cultural de Osuna, incorporando un nuevo recurso vinculado a una expresión artística profundamente arraigada en la historia y la vida cultural andaluza.
Fuentes: información difundida por el Ayuntamiento de Osuna y documentación de la Diputación de Sevilla sobre actuaciones municipales.
La provincia de Sevilla vive sus semanas más intensas del verano con un calendario festivo que une preferias, ferias, competiciones deportivas y grandes conciertos en la capital. Desde el 22 de agosto hasta mediados de septiembre, Marchena, Utrera, Arahal, Morón, Écija y Carmona marcan la agenda.
Agosto
Viernes 22 – Utrera
Exaltación a la Feria, a cargo del diseñador Vier Márquez. 🕘 21:00 h – Templo de Consolación. Entrada gratuita.
Sábado 23 – Marchena (Pre-Feria)
Concierto de Nyno Vargas, Cristóbal Chaves y artistas locales. 🕙 22:30 h – Antiguo parque de atracciones. Entrada gratuita.
La historia de Pepe Marchena es una de amor profundo y dedicación al fandango, un género que él no solo dominó sino que también transformó y popularizó. Nacido como José Tejada Martín en 1903 en Marchena, Sevilla, Pepe Marchena se convirtió rápidamente en una figura central del flamenco, especialmente conocido por su habilidad y estilo únicos en el fandango. Desde muy joven, fue aclamado como el «rey del fandanguillo», título que reflejaba su maestría y la profunda conexión emocional que tenía con este estilo musical.
La Ascensión de Pepe Marchena
Marchena debutó en el mundo del flamenco en una época en que el fandango estaba en plena expansión. Su participación en los concursos de flamenco de la década de 1920, especialmente en los de Huelva, fue crucial para su carrera. En estos eventos, compartió escenario con leyendas como Manuel Torre y el Niño Medina, destacándose por su capacidad para infundir nuevos matices y sabores a los fandangos tradicionales. En su juventud, su talento fue rápidamente reconocido, y su interpretación de fandangos se convirtió en una referencia dentro del género.
La Conexión con Huelva
El fandango de Huelva tiene un origen que se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando figuras como José Pérez de Guzmán, un aristócrata y apasionado del flamenco, comenzaron a interpretar y difundir este estilo. Pérez de Guzmán, conocido por su elegancia y afición, fue un gran admirador de Chacón y un ferviente promotor del fandango, contribuyendo a su popularidad.
ALOSNO, CUNA DEL FANDANGO
Alosno se considera la cuna del fandango porque se mantiene la esencia más añeja del fandango típico de Huelva y los estilos más arcaicos, como el romance, la sevillana rociera, la toná más antigua y la seguidilla. Alosno agrupa dos estilos o formas de cante: los populares, denominados fandangos de Alosno, y los artísticos o personales, que son los que han recreado los grandes cantaores. Al estar ubicado en una zona montañosa y alejada de los grandes núcleos urbanos, Alosno ha mantenido un relativo aislamiento que ha permitido conservar tradiciones y estilos arcaicos transmitido de generación en generación de forma oral. Esto ha permitido mantener vivos estilos como el fandango parao, los campanilleros, el traje de jueves de comadre, las fiestas de San Juan Bautista, las cruces, etc.
El fandango parao es una danza ritual que se realiza en Alosno después de la procesión y misa de San Juan Bautista el 24 de junio. Es un baile en pareja donde se simula una disputa bailada a través de varios pasos o mudanzas sin desplazamiento del lugar.
RAFAEL PAREJA
Su relación con el aficionado Rafael Pareja fue clave para que Marchena profundizara en el conocimiento de los cantes de Huelva. Pareja le enseñó fandangos y le puso en contacto con aficionados onubenses. Incluso le transmitió un fandango de su creación que el Niño de Marchena popularizaría en todas sus giras.
La primera colaboración entre Rafael Pareja y Pepe Marchena fue en 1921, cuando Pareja recomendó a Marchena para actuar en Madrid como figura del cante con nuevos modos.
Rafael Pareja fue un importante cantaor flamenco nacido en Triana (Sevilla) en 1877 amigo y admirador de Antonio Chacón, uno de los cantaores más influyentes de principios del siglo XX. Conocía profundamente los cantes flamencos y en 1951 quiso dejar testimonio escrito de sus experiencias, saberes e impresiones en un libro titulado «Recuerdos y confesiones del cantaor Rafael Pareja de Triana».
Uno de los aportes más significativos de Pareja al flamenco fue la creación de un fandango que luego popularizarían otros cantaores como El Gloria y Pepe Marchena. Según algunos expertos, el fandango que se atribuye a estos últimos en realidad fue creado originalmente por Rafael Pareja.
Pérez de Guzmán.
Durante una conferencia en la Universidad de Sevilla en 1972, Pepe Marchena recordó sus primeras experiencias con el fandango y mencionó la influencia de Pérez de Guzmán en su desarrollo. José Pérez de Guzmán y Urzaiz, nació en 1895 y es considerado el creador de un fandango que recreó a partir de un fandango folclórico y bailable de Huelva. Este fandango se convirtió en uno de los más populares y reconocidos del repertorio flamenco.
El Legado de Marchena
Pepe Marchena no solo interpretó fandangos, sino que los reinventó, añadiendo su toque personal y elevando el género a nuevas alturas. Sus grabaciones, realizadas en una época en que los gramófonos comenzaban a popularizarse, llevaron el fandango a un público más amplio, trascendiendo los cafés cantantes y reuniones privadas para alcanzar una audiencia internacional.
La historia de Pepe Marchena con los fandangos es una de innovación y pasión. Su capacidad para reinterpretar y dar nueva vida a este género no solo le aseguró un lugar en la historia del flamenco, sino que también ayudó a cimentar el fandango como un pilar central de la música andaluza. Marchena sigue siendo una figura emblemática, cuya influencia perdura en la interpretación del fandango hasta nuestros días.
Las numerosas grabaciones que Marchena realizó de Fandangos de Huelva, especialmente entre las décadas de 1930 y 1950, contribuyeron a su difusión masiva. Discos como «Memorias Antológicas del Cante Flamenco» publicado en 1989 recogen algunas de estas históricas interpretaciones.
Historia del Fandango de Huelva
El Fandango de Huelva es un palo del flamenco originario de la provincia de Huelva. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, cuando se popularizó en la zona como una danza de pareja suelta con acompañamiento de guitarra. A lo largo del siglo XIX, el Fandango de Huelva evolucionó y se fue incorporando al repertorio de los primeros cantaores flamencos. Figuras como Manuel Soto «Sordera» y Antonio Rengel contribuyeron a su desarrollo y difusión.
Los cinco cantaores más importantes en la historia del Fandango de Huelva son Antonio Rengel, uno de los primeros en interpretar y popularizar el Fandango de Huelva a principios del siglo XX. Contribuyó a su evolución y aflamencamiento.
Pepe Rebollo: Otro de los grandes intérpretes del Fandango de Huelva en la primera mitad del siglo XX. Junto a Rengel, sentó las bases de este estilo. Paco Toronjo: Cantaor alosnero que a finales de los años 50 y principios de los 60 marcó un antes y un después en la historia del Fandango de Huelva. Renovó el estilo y abrió nuevos caminos.
Paco Isidro: Cantaor de referencia para los Fandangos de Huelva, junto a los anteriormente mencionados. Fue uno de los grandes intérpretes de este estilo. José Pérez de Guzmán: Cantaor payo de Huelva considerado el creador de uno de los fandangos más populares y reconocidos del repertorio flamenco. Su aporte fue fundamental.
Estos cinco cantaores, junto a otros como Antonio el Sevillano o Canalejas de Puerto Real, han sido los máximos exponentes del Fandango de Huelva a lo largo del siglo XX. Sus interpretaciones, innovaciones y enseñanzas han permitido la evolución y conservación de este estilo flamenco originario de la provincia de Huelva.
La tradición cultural, étnica, musical y flamenca de Marchena es como un venero, que de forma subterránea va impregnando la tierra. El problema es que nadie se para a cavar, profundizar en ese venero.
En 1578 el Ayuntamiento contrataba para el Corpus maestros de danzas gitanos como Sebastián García, Beltrán Bustamante, Diego Salguero, Francisco Heredia, Baltasar de los Reyes, Alfonso Nicolás Montoya, y María Parla que también bailaban en las procesiones de gloria de la Soledad.
En el XIX encontramos que en Marchena cantaba Francisco el Colorao, un gran seguirillero que se movía por Triana, y que venía de Cádiz en el tiempo de los Cagancho y los Pelaos maestro de Silverio Franconetti al que se atribuye un estilo llamado «el macho» que cantaba Pepe el de la Matrona.
La Gilica (Carmen de los Reyes Torres (1866-1942), creó dos estilos de Soleá, llamados soleá de Marchena. Al casarse con Juan Jiménez, tío de Melchor de Marchena crea la familia fundamental del flamenco gitano de la Plaza Arriba de Marchena.
Los hijos de La Gilica, El Cuacua, Miguel de Marchena, Titi del Quico, María Engracia todos cantaores nacidos en la Plaza Ducal crearon «el jaleíllo de la Plaza Arriba» cantado por Antonio Mairena. El Ttiti fue guitarrista, bailaor y dio clases a Paco de Lucía. Juan Jiménez de los Reyes, El Cuacua nacido en Marchena en 1904 fue el mejor cantaor de la Plaza Arriba.
La Josefita – Mª Josefa Torres Jiménez, cuñada de La Gilica fue madre del guitarrista Melchor de Marchena. Juan de los Reyes Torres, Juanillero de Marchena, hermano de La Gilica, fue otro de los grandes de la Plaza Arriba.
Juan Pliego Fernández, Juan El Caeno, 1933-1998 ganó muchos concursos de cante y cantó en festivales de Andalucía aunque en Marchena se le conoce por ser un gran saetero.
Melchor Jimenez Torres, Melchor de Marchena fue el que llevó la tradición flamenca a toda España, y es considerado como uno de los maestros de la guitarra. La saga continuó con su hijo Enrique de Melchor, y su sobrino Melchor Chico. Está en proyecto inaugurar un monumento a la familia Melchor en la actual plaza del Guitarrista Melchor que pasará a llamarse plaza de Los Melchores.
La otra gran escuela, la de las voces «laínas» o timbradas la abre Pepe Marchena, sin olvidar a toda su gran escuela y gente a la que contrató en algún momento como Pepe Palanca y muchos otros. Además destaca el guitarrista José Luis Postigo que nació en Sevilla, de padres marcheneros o el bailaor Raul Martín, afincado en EEUU pero nacido en Marchena en 1926.
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