Marchena cuenta con el Plan Integral de Tabaquismo de Andalucía, conocido como PITA, una iniciativa sanitaria dirigida a las personas que quieren dejar de fumar y necesitan hacerlo con acompañamiento profesional. El Área de Gestión Sanitaria de Osuna ha recordado que este recurso está disponible en la localidad y que las personas interesadas pueden informarse en el Centro de Salud de Marchena.
El programa se desarrolla desde la consulta de Enfermería Familiar y Comunitaria, donde se ofrecen sesiones prácticas y guiadas para romper con la dependencia del tabaco. La intervención no se limita a dar consejos generales, sino que busca acompañar el proceso con herramientas clínicas y conductuales, apoyo profesional y motivación continuada.
El objetivo es ayudar a superar tanto la dependencia física como la psicológica, dos de las barreras más habituales cuando una persona intenta abandonar el tabaco. Desde el Área Sanitaria se insiste en que dejar de fumar no es solo una decisión de voluntad, sino un proceso que mejora cuando se cuenta con seguimiento, orientación y apoyo.
El PITA forma parte de la estrategia sanitaria andaluza frente al tabaquismo. Según la Junta de Andalucía, este plan integra actuaciones de prevención, asistencia de calidad, atención a colectivos vulnerables, formación, investigación y coordinación de los recursos disponibles para mejorar la atención a las personas fumadoras.
La dimensión del problema sigue siendo importante. La Consejería de Sanidad informó de que en 2025 el sistema público andaluz realizó intervenciones para ayudar a dejar el tabaco a 102.255 personas, de las que 91.653 participaron en modalidad individual y 10.602 en modalidad grupal. La Junta sitúa la prevalencia actual del tabaquismo en Andalucía en el 22,2% de la población mayor de 16 años.
En Marchena, el mensaje sanitario es directo: quien quiera dejar de fumar no tiene por qué hacerlo en soledad. El Centro de Salud ofrece información sobre este programa, que busca recuperar capacidad pulmonar, energía y vitalidad, además de reducir los riesgos asociados al consumo de tabaco y a la exposición al humo.
Las personas interesadas deben dirigirse al Centro de Salud de Marchena, donde podrán solicitar información sobre el acceso al programa y las sesiones disponibles.
Manuel María Roncel Cortés, elegido nuevo rector del Cristo de San Pedro de Marchena
El cofrade marchenero y pregonero de 2021 fue elegido en el cabildo del 10 de octubre. Ejercía como mayordomo segundo en la junta de Francisco Aguilar.
La Hermandad del Santísimo Cristo de San Pedro de Marchena abre una nueva etapa con la elección de Manuel María Roncel Cortés como nuevo rector de la corporación, según la información trasladada a esta redacción, tras el cabildo electoral celebrado el sábado 10 de octubre de 2026 en las dependencias de la calle Santo Domingo.
Roncel, vinculado desde hace años a la Semana Santa marchenera, llega a esta responsabilidad después de formar parte de la junta de gobierno presidida por José Francisco Aguilar Reina, en la que ejercía como mayordomo segundo. Su trayectoria incluye diferentes responsabilidades y colaboraciones en la vida cofrade local.
Pregonero de la Semana Santa de 2021
El nuevo responsable de la hermandad fue pregonero de la Semana Santa de Marchena en 2021. También ha participado como costalero en diferentes pasos de la localidad y ha mantenido una estrecha relación con distintas corporaciones religiosas marcheneras, según recoge el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Marchena.
El cabildo electoral estaba convocado de 17:00 a 22:00 horas del sábado 10 de octubre, con los hermanos con derecho a voto llamados a las urnas en la sede de la corporación. Roncel figuraba como candidato en la convocatoria difundida previamente por la propia hermandad.
Una corporación con siglos de historia
Con esta elección, Roncel afronta una nueva etapa de responsabilidad al frente de una de las corporaciones de referencia de la Semana Santa marchenera, con tareas ligadas a los cultos, la estación de penitencia, la actividad asistencial y la conservación del patrimonio.
El resultado del Cabildo General de Elecciones, celebrado el 10 de octubre, fue de 271 votos a favor, 12 votos en contra, 2 votos en blanco y 2 votos nulos, con un total de 287 votos emitidos. La candidatura obtuvo así el 94,4 % de los votos emitidos. La composición completa de la nueva junta queda pendiente de su comunicación.
Marchena vivió la noche del sábado 10 de octubre una cita especial con la música barroca. El Auditorio Municipal Pepe Marchena acogió la representación de Dido y Eneas, del compositor inglés Henry Purcell, interpretada por la compañía Ottava Rima bajo la dirección de Israel Moreno, dentro del Programa Cultural 107 de la Diputación de Sevilla y el Ayuntamiento de Marchena.
La función permitió acercarse a una de las grandes joyas de la ópera del siglo XVII, una obra donde la música parece detener el tiempo para explorar las emociones más profundas del ser humano. La delicadeza de las voces, el diálogo entre los instrumentos y la sensibilidad de la interpretación construyeron una atmósfera íntima alrededor de una tragedia que continúa emocionando siglos después de su creación.
La historia nos traslada a la antigua Cartago, donde la reina Dido se enamora del héroe troyano Eneas. La felicidad, sin embargo, se encuentra amenazada por las intrigas de unas hechiceras que provocan la separación de los amantes. Engañado por un falso mensaje de los dioses, Eneas se dispone a partir hacia Italia, dejando a Dido frente al desconsuelo de una despedida que terminará por convertirse en tragedia.
Inspirada en la Eneida de Virgilio, la ópera cuenta con libreto de Nahum Tate y una partitura de extraordinaria expresividad. Su momento más conocido es el llamado Lamento de Dido, una de las páginas más conmovedoras del repertorio barroco, en la que la protagonista expresa el dolor de un amor perdido.
La interpretación de Ottava Rima permitió apreciar la riqueza sonora de la música antigua, especialmente el equilibrio entre las voces y el conjunto instrumental. Violines, violonchelo, contrabajo y teclado aparecen en la fotografía de la actuación, testimonio de una velada en la que el escenario marchenero se abrió a un universo musical poco habitual en la programación cultural de los municipios.
Más allá de su argumento mitológico, Dido y Eneas conserva una sorprendente actualidad. Habla de la fragilidad del amor, de la manipulación, del conflicto entre el deber y los sentimientos y de la soledad que deja una partida. Purcell transforma esas emociones en música sin necesidad de grandes artificios, con una intensidad que sigue encontrando eco en el espectador contemporáneo.
La representación, de entrada gratuita, formó parte de la programación cultural de octubre y acercó al público de Marchena una expresión artística que reúne literatura clásica, teatro y música.
Las hermandades afrontan un nuevo gasto por la música procesional: la SGAE prevé cobrar el 7 % en 2027
La nueva tarifa por derechos de autor puede afectar a los presupuestos musicales de las hermandades marcheneras. Los cofrades piden negociar su aplicación.
La música que acompaña los pasos de Semana Santa puede convertirse en un nuevo capítulo de los presupuestos de las hermandades. La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha aprobado una tarifa específica del 7 % sobre el importe de los contratos con bandas cuando se interpreten obras protegidas. La previsión es comenzar su aplicación en la Semana Santa de 2027, aunque todavía no existe una fecha confirmada para el primer cobro.
La medida puede alcanzar tanto a las grandes cofradías como a las hermandades de municipios como Marchena, dependiendo del repertorio utilizado y de las condiciones de aplicación. La reunión del 7 de octubre en Sevilla entre SGAE, compositores y representantes de sociedades musicales no supuso la retirada de esta tarifa, sino la apertura de una vía de diálogo sobre su gestión.
¿Cuánto podría costar?
El 7 % de un contrato con una banda de 5.000 euros equivale a 350 euros; para 10.000 euros, serían 700. Son ejemplos orientativos, no cantidades reclamadas a las hermandades de Marchena. Según ha explicado la SGAE, el importe puede reducirse cuando parte del repertorio no genere derechos gestionados por esta entidad.
¿Quién paga: la hermandad o la banda?
De acuerdo con las explicaciones del director territorial de SGAE en Andalucía, José Lucas Chaves, la obligación corresponde a quien contrata el acompañamiento musical: la hermandad, el ayuntamiento u otro organizador. Los honorarios de la banda remuneran la interpretación; los derechos de autor, la composición. Por ello resultará importante identificar las marchas que suenan y distinguir entre obras protegidas y composiciones de dominio público.
Las cofradías quieren sentarse a negociar
Los representantes de los consejos, federaciones y agrupaciones de hermandades de las ocho capitales de Andalucía y Jerez de la Frontera acordaron pedir una interlocución conjunta con SGAE. Aunque reconocen el trabajo de los compositores, quieren conocer claramente los criterios económicos. La SGAE ha convocado a dirigentes cofrades para el 15 de octubre, con el fin de explicar el alcance de la tarifa.
Un encuentro en Sevilla
El 7 de octubre, la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), la Asociación de Compositores de Música Sacra Procesional (Musapro) y SGAE abordaron la transparencia de los procedimientos, la identificación de las composiciones y la colaboración entre las partes. También plantearon extender el diálogo a hermandades y cofradías y celebrar otra reunión tras la Semana Santa de 2027.
¿Qué supone para Marchena?
Las hermandades marcheneras podrían tener que prever este concepto en sus presupuestos musicales, revisar las condiciones de contratación y conocer el repertorio que interpretan las bandas. No hay datos públicos suficientes para calcular ahora un coste concreto para cada cofradía local. El debate busca compatibilizar el justo reconocimiento a los creadores con la realidad económica y organizativa de las celebraciones procesionales.
Fotografía de archivo: Banda de las Tres Caídas de Triana en Sevilla (2026). Autor: Cofrades 2020 sevilla / Abel Donaire Sánchez, Wikimedia Commons, licencia CC BY 4.0. Fuentes:Europa Press, Cadena SER, CESM, Diario de Cádiz y comunicado de SGAE facilitado a la redacción.
La carta de Felipe II al duque de Arcos que une Marchena con Lepanto
Una carta real de 1571 documenta las órdenes de Felipe II al duque de Arcos sobre las tropas de Lope de Figueroa, en una historia que va de Túnez a los Abrojos.
En mayo de 1571, mientras Felipe II preparaba la guerra naval que desembocaría en Lepanto, una carta dirigida al duque de Arcos situaba a la casa señorial de Marchena en el corazón de los preparativos. No se trataba de una felicitación cortesana ni de un intercambio protocolario: el rey hablaba de los soldados del tercio de Lope de Figueroa que debían embarcar en los puertos de Almería y Cartagena rumbo a Lepanto.
La historia, sin embargo, empieza mucho antes y llega mucho más lejos. En 1535 los vecinos de Marchena se quejaban por sus caballos empleados en la Jornada de Túnez. En 1633 otra orden real exigía destinar dinero de un donativo municipal a compensar las pérdidas de dos galeones en los Abrojos, frente a Brasil. Entre esos dos extremos aparece Lepanto: el momento en que los nombres de los Ponce de León, los Saavedra y los tercios andaluces se cruzan con las órdenes militares de la Corona.
La batalla de Lepanto, 7 de octubre de 1571. Pintura del siglo XVI conservada en el National Maritime Museum de Greenwich. Reproducción: Wikimedia Commons, dominio público.
La carta de Felipe II al duque de Arcos: el documento que lo cambia todo
La prueba más directa está en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que describe su documento número 37 como una «Copia del capítulo de una carta que Felipe II envió al duque de Arcos, sobre los soldados del tercio de Lope de Figueroa que se embarcarían en Almería […] y Cartagena». Es decir, la Corona informó directamente a Luis Cristóbal Ponce de León de movimientos de tropas que formaban parte de la concentración militar de 1571.
«Copia del capítulo de una carta que Felipe II envió al duque de Arcos, sobre los soldados del tercio de Lope de Figueroa que se embarcarían en Almería […] y Cartagena».
Descripción del documento 37 en PARES. Se reproduce aquí la identificación archivística, no una transcripción completa de la letra manuscrita del rey.
Su contenido se entiende mejor al leer las piezas próximas. La real cédula del 18 de mayo de 1571 ordenaba a Álvaro de Bazán acudir a Almería para embarcar dos mil soldados con destino a Italia, y después pasar a Cartagena en busca de dinero y víveres. El 8 de junio, una nueva orden real reiteraba el itinerario y mencionaba expresamente las modificaciones comunicadas por Felipe II al duque de Arcos en aquella carta. Son los documentos 36 y 39 de la misma unidad. Una cédula posterior, de 24 de junio, continuaba ajustando los desplazamientos de las galeras.
¿Quién era Luis Cristóbal Ponce de León y por qué el rey se dirigía a él?
Luis Cristóbal Ponce de León, II duque de Arcos y señor de Marchena, era el titular de una de las principales casas nobiliarias de Andalucía. Pero en 1571 su papel desbordaba el ámbito de los señoríos. Ejercía responsabilidades de capitán general del Reino de Granada, territorio que acababa de atravesar la rebelión morisca de las Alpujarras (1568-1571). La Corona necesitaba sofocar las últimas resistencias, asegurar caminos y puertos, controlar el territorio y organizar los efectivos que podían destinarse a otros frentes.
El duque había llegado a Granada en enero de 1571 para hacerse cargo de responsabilidades que antes había desempeñado Luis de Requesens. No era, por tanto, un comandante embarcado en las galeras, sino una pieza de la administración militar peninsular. Los hombres podían salir hacia el Mediterráneo, pero antes había que reunirlos, preparar su traslado y coordinar las órdenes con los responsables navales. Ahí encaja la correspondencia de Felipe II con el duque.
La diferencia entre los cargos también merece atención: el duque de Arcos está vinculado en 1571 a la Capitanía General del Reino de Granada. No debe confundirse ese puesto con el título de capitán general de las costas de Andalucía que aparece en documentación de otros miembros de la familia, entre ellos su sucesor Rodrigo Ponce de León. La reorganización posterior de la defensa del litoral granadino tampoco puede trasladarse sin más a la situación de 1571.
Una carta de don Juan de Austria de diciembre de 1570, estudiada por la historiografía sobre la guerra de las Alpujarras, proponía confiar las cosas del reino de Granada al duque. La sucesión de responsabilidades ayuda a explicar la distribución de papeles: mientras el duque actuaba en Granada, Requesens acabaría integrado en la empresa naval.
Los soldados de Lope de Figueroa y el camino hacia Italia
En las campañas del siglo XVI una batalla comenzaba mucho antes de que se disparase el primer cañón. Los tercios debían concentrarse, atravesar caminos, recibir pagas, embarcar con armas y suministros y ponerse a las órdenes de una compleja jerarquía naval. Los puertos de Almería y Cartagena eran puntos concretos de esa cadena logística.
Lope de Figueroa es el nombre que une los papeles del rey con las tropas. La presencia de su tercio en las disposiciones sobre el embarque muestra que la correspondencia con el duque afectaba a hombres destinados a integrarse en las fuerzas del Mediterráneo. El combate de Lepanto se libraría el 7 de octubre de 1571, cuando la Liga Santa, bajo el mando general de don Juan de Austria, se enfrentó a la flota otomana. No cabe decir, a partir de estas cartas, que el propio duque mandara una galera en la batalla ni que los dos mil hombres de la orden de mayo procedieran de Marchena: son cuestiones distintas que exigen listas militares y relaciones de compañías.
Los Ponce de León, los Saavedra y una red familiar vinculada a Lepanto
El duque no era el único personaje de su entorno relacionado con la campaña. Las investigaciones sobre los tercios identifican a Manuel Ponce de León, de la rama de los condes de Bailén, entre los capitanes vinculados a Lope de Figueroa. Su relación exacta con el duque y su servicio en las compañías de 1571 merecen contrastarse en los expedientes genealógicos y militares, pero la coincidencia de linaje, tercio y cronología es de evidente interés.
También aparece Fernando Arias de Saavedra, conde de Castellar y señor de El Viso del Alcor, cuya participación en Lepanto a bordo de la capitana de Requesens ha sido estudiada por Antonio Sánchez González. Su familia tenía relaciones anteriores con los Ponce de León: Juan de Saavedra, primer conde de Castellar, había actuado como tutor y administrador de los intereses del joven duque de Arcos décadas antes. No debemos confundir a aquel Juan, fallecido antes de Lepanto, con Fernando, perteneciente a una generación posterior.
Así se dibuja un entramado de parentescos, tutorías, cargos y servicios militares que conectaba Marchena, Bailén, El Viso, Granada y los puertos del Mediterráneo. Los vínculos resultan sugerentes, pero la investigación debe distinguir la presencia demostrada de un militar en la batalla de la mera proximidad de su familia al duque.
1535: los caballos de Marchena en la Jornada de Túnez
La contribución de la villa a las guerras mediterráneas ya se había dejado sentir durante el reinado de Carlos V. En una denuncia vecinal de 1535 difundida por Marchena Secreta, los afectados se quejaban de que Diego Núñez de Prado, alcaide del castillo de la Mota, se llevaba caballos de particulares para el servicio ducal, los cedía a criados y otras personas y los devolvía sin satisfacer los daños y gastos. El testimonio recuerda expresamente lo sucedido con «los caballos que fueron a Túnez».
La expedición de Carlos V contra Barbarroja en Túnez fue uno de los grandes episodios militares del Mediterráneo de la primera mitad del XVI. El documento muestra que, antes de las grandes decisiones estratégicas, estaban los animales, sus propietarios y las consecuencias económicas para quienes vivían lejos del campo de batalla. No demuestra por sí solo que Luis Cristóbal Ponce de León combatiera allí personalmente; esa atribución, presente en relatos anteriores, debe verificarse a la luz de las fechas de su infancia y de su tutoría.
1633: de las galeras mediterráneas a los galeones perdidos frente a Brasil
La misma lógica de movilizar recursos locales para guerras lejanas reaparece, un siglo después, al otro lado del Atlántico. El 14 de junio de 1633, Felipe IV envió una orden al Ayuntamiento de Marchena para destinar parte de un donativo de 1625 a indemnizar a los capitanes Juan de Olazábal y Juan de la Rota por la pérdida de los galeones San Buenaventura y San Antonio de Padua. Los barcos se habían perdido en el combate de los Abrojos de 1631, frente a Brasil, durante las operaciones de la escuadra de Antonio de Oquendo contra los holandeses.
A diferencia de la carta de 1571, dirigida al duque y relacionada con soldados, la orden de 1633 iba al concejo y reclamaba fondos. Se conserva en el Archivo Histórico de la Nobleza, OSUNA,CT.3,D.49(1-2). En la documentación difundida por Marchena Secreta figura una cantidad de 598.091 maravedíes para Olazábal. La orden real acredita la obligación exigida, no necesariamente el día de su pago efectivo.
La historia del imperio también se escribió desde Marchena
Túnez, Lepanto y los Abrojos no fueron una misma campaña, ni pueden explicarse con una única causa. Los separan décadas, monarcas y escenarios de guerra muy diferentes. Pero tienen un rasgo común: en los archivos aparecen recursos movilizados desde Marchena o desde el entorno señorial de los Ponce de León para servir a objetivos de la monarquía.
En 1535 fueron los caballos de los vecinos; en 1571, las órdenes de Felipe II al duque de Arcos sobre la salida de soldados; en 1633, el dinero del concejo destinado a compensar pérdidas navales frente a Brasil. El documento 37 ofrece un testimonio concreto del papel de Luis Cristóbal Ponce de León en la retaguardia organizativa de la campaña de Lepanto. Recuperarlo significa devolver a la historia local una parte de la historia mediterránea que normalmente se cuenta solo desde los buques y las grandes capitales.
La bola negra supera los 18 millones de taquilla: cuánto costó y qué beneficio puede dejar a Los Javis
La película de Los Javis supera los 18 millones de euros en España frente a un presupuesto oficial de 9,9 millones. Analizamos sus ingresos, ayudas y rentabilidad real.
La película de Javier Calvo y Javier Ambrossi ha superado los 18 millones de euros de recaudación en España, según la cifra difundida el 9 de octubre por laSexta. Pero ¿cuánto ha costado realmente y qué parte de ese dinero se convierte en beneficio?
El fenómeno cinematográfico de La bola negra no se detiene. Estrenada el 25 de septiembre, la película de Los Javis había rebasado ya los 18 millones de euros de taquilla y los dos millones y medio de espectadores en España, según informó laSexta el viernes 9 de octubre. El dato más llamativo es que su segundo fin de semana fue mejor que el primero, una evolución poco habitual en la cartelera.
¿Cuánto costó La bola negra?
El presupuesto de producción que recoge el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), citado por Forbes, asciende a 9,9 millones de euros. La producción recibió además un millón de euros de ayudas públicas, aproximadamente el 10,1 % de ese presupuesto. Conviene distinguir este coste oficial de otras estimaciones difundidas en medios, que sitúan la inversión total en cifras superiores y que pueden incorporar partidas diferentes.
El rodaje se prolongó durante doce semanas. La película, una coproducción hispanofrancesa, recrea varias épocas históricas y reúne a intérpretes como Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Penélope Cruz y Glenn Close. Su ambición visual, el vestuario, las localizaciones y la reconstrucción histórica ayudan a explicar el volumen de inversión.
De los 15 a los 18 millones en pocos días
El balance del segundo fin de semana, del 2 al 4 de octubre, ofreció cifras ligeramente distintas según el momento de cierre y la fuente: eCartelera publicó 15.110.356 euros acumulados y casi seis millones durante ese fin de semana, mientras Forbes recogió un acumulado de 14,89 millones. La información más reciente difundida por laSexta el 9 de octubre eleva el balance a más de 18 millones de euros y 2,5 millones de espectadores.
¿Ha recuperado ya la inversión?
La comparación entre 18 millones de taquilla y 9,9 millones de presupuesto podría sugerir un beneficio superior a ocho millones, pero esa resta no representa el beneficio real. De cada entrada se descuenta el IVA y se distribuyen ingresos entre las salas de cine, la distribuidora y los titulares de los derechos. Además, existen gastos de promoción y distribución que no siempre forman parte del presupuesto de rodaje.
Como ejercicio meramente orientativo, si se descontara un IVA del 10 % de una taquilla de 18 millones y después se aplicara un reparto del 50 % de la recaudación neta para exhibición y otro 50 % para distribución y producción, quedarían aproximadamente 8,18 millones de euros para el conjunto de distribución y producción, antes de comisiones, costes y acuerdos particulares. No es una liquidación de la película, sino una ilustración de por qué la taquilla bruta no equivale a ingresos del productor.
La venta internacional también cuenta
La rentabilidad de una película no depende exclusivamente de los cines españoles. Forbes recoge que los derechos para Norteamérica fueron adquiridos por Netflix en una operación estimada por publicaciones especializadas entre cuatro y cinco millones de dólares. En España, la explotación posterior en plataforma corresponde a Movistar Plus+. Los importes y condiciones de estos contratos no son íntegramente públicos, de modo que no puede calcularse con rigor el beneficio neto final.
Lo que sí permiten afirmar los datos es que La bola negra constituye un éxito comercial de público y que dispone de varias vías para recuperar su inversión: exhibición en salas, ventas territoriales y derechos audiovisuales. Su rentabilidad contable definitiva solo podrá conocerse cuando se conozcan los ingresos netos y los costes completos de explotación.
Noche de Repálagos llevó a Marchena una historia de España entre coronas y sátira
El Auditorio Pepe Marchena acogió la comedia escrita y dirigida por Adrián Pino, un recorrido satírico desde los Reyes Católicos hasta la actualidad dentro del Circuito 107.
El Auditorio Pepe Marchena acogió el viernes 9 de octubre «La verdadera historia de España», una comedia de Noche de Repálagos con texto y dirección de Adrián Pino. La representación llevó a la programación del Circuito 107 una revisión satírica del pasado, articulada mediante escenas breves y cambios de personaje.
La historia comenzó con un encargo imaginario: la princesa Leonor, mientras se preparaba para ser reina, recurrió a una compañía teatral para conocer la trayectoria del país. A partir de ese planteamiento, el montaje recorrió el tiempo comprendido entre los Reyes Católicos y la actualidad, convirtiendo a monarcas, conquistas y conflictos en materia de comedia.
El hilo conductor fue la dificultad de condensar siglos de acontecimientos en una sola función. La sucesión de sketches reunió sátira política, referencias al presente y una mirada irreverente sobre los personajes del poder. El título funcionó así como una provocación humorística: la supuesta «verdadera historia» pasó por el filtro de la parodia y la exageración teatral.
Las imágenes de la representación mostraron una puesta en escena con monos verdes como vestuario de base, coronas, capas, pelucas y prendas dispuestas en percheros a la vista. Aquellos elementos permitieron caracterizar figuras distintas sobre un escenario de fondo negro. Un libro, una corona o un cambio de ropa bastaron para introducir visualmente otro personaje y otra situación.
Escena de conjunto de la representación. Fotografía: José Antonio Suárez López.Una intérprete con un libro durante la función. Fotografía: José Antonio Suárez López.Coronas y capas en una escena de la comedia. Fotografía: José Antonio Suárez López.
Adrián Pino participó en el espectáculo y asumió su escritura y dirección. Su trabajo se enmarcó en la trayectoria de una compañía sevillana vinculada al microteatro de comedia desde 2011. La Universidad de Cádiz ya había destacado esa faceta del actor y guionista, también conocido por su participación en producciones como «Malviviendo», «Allí abajo» y «El vecino».
La función formó parte del Circuito 107 de la Diputación de Sevilla, que acercó propuestas escénicas y musicales a los municipios de la provincia. En Marchena, la cita se programó a las 20:30 horas en el auditorio que lleva el nombre de su cantaor más universal.
La propuesta convirtió el pasado en un juego de transformaciones y situó a sus protagonistas históricos bajo una luz cómica. Entre percheros, coronas y monos de trabajo, Noche de Repálagos presentó una España contada desde el escenario y atravesada por la sátira.
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