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Historia

La ganadería de José Torres Díez de la Cortina

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La casa del Ave Maria fue propiedad de los Díez de la Cortina

La ganadería de José Torres Díez de la Cortina -divisa celeste blanca y azul- fue fundada en Marchena en 1875 con parte de la vacada de los herederos de don José María Benjumea.

FAMILIA DIEZ DE LA CORTINA

En Marchena criar toros bravos fue un buen negocio hasta mediados del siglo pasado. En torno a 1950 en su obra Viaje por Andalucia, que hizo a pié el premio Nobel Camilo José Cela dejó escrito que los campos en entre Marchena y Carmona estaban llenos de toros bravos y lo mismo ocurría en las inmediaciones de Ecija.

Durante el siglo XX pasó por numerosas manos y hoy es propiedad de Juan Pedro Domecq Torrestrella y tiene su sede en Arenosillos de Abajo, Salamanca.

El 5 de Junio de 1881 se lidian en Algeciras seis toros de la ganadería de D. José Torres Diez de la Cortina que aparece en los carteles como ganadería anteriormente conocida como Benjumea. En octubre de 1882 seis toros de la ganadería marchenera se presentaron en Madrid para los diestros Lagartijo, Juan Fuentes, Cara Ancha entre otros. En 1885 los toros de Marchena se lidian en la Maestranza de Sevilla y desde entonces se hicieron habituales en las princiaples plazas españolas.

Escudos de la familia Diez de la Cortina

En cuanto a la ganadería equina, el caballo Fígaro, de D. José Torres Diez de la Cortina, resultado de cruzar una yegua española con un caballo árabe según la gaceta agrícola del Ministerio de Fomento de 1876. Mereció varios premios en concursos de ganado de la época.

En 1901 fue adquirida por don Luis Gamero Cívico que elimina lo procedente de Benjumea, pasando posteriormente a don José Gamero Cívico. Este ganadero también tuvo caballos que a menudo participaban en corridas de toros.

En 1876 José Torres Díez de la Cortina era vocal de la empresas de seguras anti incendios Mediodía con sede en la calle San Isidro, 24 de Sevilla, presidda por Diego Benjumea Pérez Seoane, también participada por  Francisco de Andrada y Vanderwilde.  También era secretario de la sociedad de carreras de caballos de Sevilla cons sede en el Casino sevillano, Plaza del Duque.

José Torres Díaz de la Cortina, descendiente por parte materna de Juan Díaz de la Cortina, de Marchena. José Torres también empezó como colono y en 1863 era arrendatario de 550 hectáreas pertenecientes al duque de Osuna. Cuando en 1869 se pusieron a la venta los bienes de éste a causa de su quiebra, compró varios cortijos que en total sumaban 1,500 hectáreas. Esto fue en 1872, pero en 1880 volvió a comprar otras fincas con 1.300 hectáreas, lo que le convirtió en un gran propietario terrateniente.

Algunos colonos del duque de Osuna, convertidos en propietarios y terratenientes después de la quiebra de éste, se hicieron criadores de toros de lidia en sus nuevos cortijos. Ya entonces, el siglo XIX había dejado atrás los rudimentarios criterios de selección de ganado para el toreo, dando paso a una explotación pecuaria especializada, que hallaba una notable fuente de ingresos en la crianza exclusiva del toro bravo.

 

 

 

 

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Historia

Ricardo Reina y otros toreros de Marchena de los siglos XIX y XX

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Ricardo Reina Buzón, (Marchena, 1983)  toreó el año pasado en Arenas de San Pedro como banderillero de José Escolar Gil para Manuel Jesús El Cid y Fernando Robleño.

Torea desde los 12 años en Marchena en 1995 después de pasar por la Escuela Taurina de Alcalá de Guadaira. En 1997 se hace asíduo a las plazas Andaluzas toreando en Osuna. Con 15 años entra en la Escuela de Ecija, y aprende de Pepe Luis Vargas con la que debuta en la Maestranza dentro del ciclo de promoción taurina. En 2007 debuta con picadores en Marchena y luego pone rumbo a América donde estuvo un año y no tuvo suerte. En 2010 se convierte en banderillero recorriendo las principales plazas de España como Sevilla, Ronda, Málaga, Valladolid, Madrid.

Ignacio Laza Martín nació en Marchena en 1879 y era una joven promesa del torero que despuntaba por las plazas de Andalucía cuando lo apadrinó Antonio Fuentes, torero de La Puebla que tenía una finca en Marchena. El 24 de mayo de 1903 fue corneado en la plaza de Zaragoza, por el novillo “Atrevido” de la ganadería de López Navarro falleciendo el día 28 de mayo de 1903 en un hospital de la capital aragonesa.

Mariano Martín Aguilar, “Carriles” (Marchena 1930, Valencia 1982) tomó la alternativa el 21 de Abril de 1957 en la Maestranza de Sevilla apadrinado por Octavio Martínez «Nacional» con Joselito Huerta como testigo, lidiando toros de Clemente Tassara. Su confirmación fue en Madrid el 8 de Septiembre del mismo año con el toro Buencara de la Ganadería Escudero Calvo. Falleció en Valencia el 29 de julio de 1982.

Enrique García Hilacho participó en una novillada en Ecija el 23 de septiembre de 1822. (ABC). En 1919 torea en la Feria de Marchena con Chicuelo y José Luis de la Rosa (La Correspondencia de España, 49-1919). En Octubre los dos toreros marcheneros, Hilacho y Salvochea coinciden en su pueblo natal en la corrida de competencia lidiando toros de Gamero Cívico (La Acción 7-X-1919). En 1920 torea en Córdoba, Sevilla y Granada y en 1925 en Tetuán.

Luis Muñoz Hoyo El Marchenero, Inicia su carrera en 1907 para irse a México donde triunfa y su fama llega a Sevilla donde debuta en 1912. En 1915 se presenta en Madrid y al año siguiente en Barcelona. Inventó la Tafallera, conocida como Marchenera. En 1919 toreó en la Feria de Marchena donde fue cogido. pero continuó la faena.

Antonio Alfonso Martín, (Marchena, 1956) toma la alternativa el 26 de Marzo de 1978 y debuta en México en 1979. En Marchena toreó en muchas ocasiones, una de ellas en una corrida de Domingo de Resurrección junto a Manolo Aroca y Manili. Torea en Sevilla el 4 de Mayo de 1978.

El torero marchenero Manuel Jiménez Pastor debutó en la Plaza de Vistalegre, en Madrid el 28 de septiembre de 1912, según La Correspondencia de España. En 1914 toreó el Domingo de Resurrección en Navalcarnero, además de en Marchena, Osuna y Sevilla, informa El Heraldo de Madrid (11-2-1914) y a final de año en Yecla. Al año siguiente volvió a Madrid.

 

 

 

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Fuentes de Andalucia

La rifa del cochino de la Humildad de Fuentes cumple 150 años (1869-2019)

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Fuentes de Andalucía celebra en los próximos días su centenaria feria, una fiesta a la que está ligada íntimamente la tradición de la rifa de un cerdo vivo, promovida por la Hermandad de la Humildad de la localidad. Una iniciativa que aún se sigue haciendo y en el presente 2019 cumple su 150 aniversario.

– Francis J. González Fernández –
Investigador local

Las rifas o sorteos son una práctica comúnmente extendida en nuestra sociedad actual, y de todos es conocido su funcionamiento, pues no implica más que la adquisición de papeletas o boletos numerados consecutivamente por un precio fijado, con un procedimiento de sorteo determinado y expresado en el boleto. Extraído el número que determina el ganador en la fecha publicitada, el poseedor de la papeleta se hace acreedor del premio estipulado.

Una práctica de obtención de recursos económicos que está generalizada en el tejido social, pues es una habitual fuente de ingresos para asociaciones, clubes deportivos, hermandades… incluso para personas particulares que han subsistido con la celebración periódica de rifas.

Para la población de Fuentes de Andalucía, habituada a esta práctica por iniciativa de las entidades que dan cuerpo a su tejido social hay, sin lugar a dudas, una rifa que aparece marcada cíclicamente cada año en el calendario, y que a pesar de su cotidianidad, le avala siglo y medio de historia.

Existen determinadas imágenes que están ligadas íntimamente a la tradición y que, el correr del tiempo, no ha querido borrarlas de su espacio. Pasan los años, y los acontecimientos se van adaptando a las distintas épocas históricas que, una tras otra, se van sucediendo. Pasan las generaciones, y las costumbres y hábitos se modifican según las circunstancias sociales, económicas, políticas, etc. de la sociedad. Pero hay cosas que no cambian, que afortunadamente las mantenemos como señas de identidad, con su propia idiosincrasia.

La Feria de Fuentes de Andalucía –originariamente denominada Fiesta de la Ermita–, ha ido sufriendo a lo largo de su dilatada vida una serie de modificaciones sustanciales, de fines, de denominación… pero hay dos características peculiares que se han mantenido en el tiempo: el emplazamiento de su celebración, en el entorno de la ermita de San Francisco y de ahí su denominación primitiva; y desde 1869, la rifa del cochino de la Humildad, como popularmente se le conoce.

Y es que la vida e historia de esta Hermandad está íntimamente relacionada y unida a los anales de la Feria. Los comienzos se remontan a mediados del siglo XVIII, cuando la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación y el Señor de la Humildad se encargaba de celebrar la fiesta del Dulce Nombre de María, el día 12 de septiembre, teniéndose los primeros datos documentales en 1758. Se trataba de un conjunto de celebraciones religiosas y lúdicas que dieron origen a la Fiesta de la Ermita y que celebraban en honor de su primera Titular, la Virgen de Consolación, en el arrabal del Postigo, junto a la Puerta del Carbón.

A partir de 1890, el ayuntamiento estableció coincidiendo con esta fiesta una feria de compra-venta de ganado, y en 1948, la Fiesta de la Ermita perdió oficialmente su denominación y pasó a ser Feria y Fiestas de Fuentes de Andalucía. Ya en la década de 1960, la celebración pasó de septiembre a agosto, como se mantiene en la actualidad.

Aprovechando dichas celebraciones, la citada Cofradía, entidad organizadora por aquellos tiempos de la fiesta, puso en marcha una rifa como medio de recaudación de fondos para el sostenimiento de la propia Hermandad y el desarrollo de los fines que le eran propios. Esto ocurrió por primera vez en 1869, año en el que se decidió rifar una mula, y a partir de 1870 se introduce la figura del cerdo.

El día 13 de junio de 1869 «Serreunió la hermandad de el Señor de Humildad / en el sitio de costumbre ermita de S.n Francisco / de Así y seacordo q.e secomprara una bestia mula / para rifarla por dichos hermanos q.e se ayara presente / para q.e coste [conste] cofirmamos todo los concurrentes / en el día de la fecha» [1].

El acuerdo fue rubricado por los oficiales Manuel Labella, José Giménez, Francisco García, Antonio Rivero y Juan de Flores, este último, hermano mayor.

Según los libros de cuentas, la celebración de esta primera edición de la rifa repercutió positivamente en la economía de la hermandad. A pesar de no encontrarse detallados los conceptos, la cofradía ingresó en septiembre de 1769 un montante de 1.912 reales [2], que difería considerablemente con la cifra de 150/200 reales que eran los ingresos habituales al mes en conceptos comunes de donativos o cuotas de los hermanos.

Los óptimos resultados propiciaron que la entidad continuara con la acción emprendida, y al año siguiente, en el cabildo celebrado el 12 de junio de 1870 «Sereunio la ermanda del S.n de la / humirdad en el sitio de costumbre / Ermita de S.n Fran.co de Asi se acordo / q.e cerifase el cochino y seis fanega / de trigo incluso los dos y para q.e / coste [conste] lo firmamos…» [3].

Desde esta fecha, las referencias a la rifa de la Fiesta de la Ermita son habituales en los libros de acuerdos, cuentas… de la Hermandad de la Humildad, conservándose varios boletos correspondientes a distintas épocas.

Hemos de hacer mención que aunque por lo general el agraciado recibía un cerdo vivo, en contadas ocasiones, como lo ocurrido en algunos años de la década de 1940, se sustituyó el animal por un regalo en metálico de 500 pesetas, premio más goloso en aquella época histórica de penuria y necesidad.

Cada tarde/noche de los días de fiesta, un grupo de hermanos sacaba el cerdo de los corrales de la ermita a la calle, colocando una mesa petitoria en la que dispensaban las papeletas, haciendo sonar una característica campana de mano para llamar la atención. Y así se sigue haciendo, ciento cincuenta años después de la primera vez, aunque ya el cerdo no se haya presente, perdiéndose un atractivo para niños y mayores. La remodelación de la huerta de la ermita con motivo de las obras de ampliación de la residencia de ancianas de las Hermanas de la Cruz, acometida hace unos años, produjo la desaparición de los corrales y, por tanto, de un lugar adecuado para acoger al cochino los días de feria, una vez que la Hermandad recogía la mesa de venta de papeletas.

Pero a pesar de ello, –como cada año– se sigue manteniendo esta centenaria tradición y todas las noches de Feria los hermanos se siguen sentando haciendo sonar su campana y vendiendo papeletas frente a «la puerta del campo» de la huerta de la ermita, en la fachada de la nueva caseta municipal.

Y como cada año, el último día de la fiesta, se efectúa el sorteo públicamente. Todas las matrices de las papeletas vendidas son introducidas en el tradicional barril, que a modo de bombo de sorteo, alberga todas las oportunidades y del que, una mano inocente, extrae el número agraciado que se llevará el cochino de la Feria.

Siglo y medio haciendo lo mismo, perseverando una costumbre con solera que la Hermandad mantiene desde el siglo XIX y que perdura en el tiempo cumpliendo fielmente su fin principal: ser una fuente de ingresos para el sostenimiento de la Cofradía.

El Postigo, la Ermita, la Feria, la Humildad, el cochino, sus papeletas… una serie de elementos inseparables que son origen y tradición al llegar cada año está más que centenaria fiesta en Fuentes de Andalucía, y una de cuyas señas de identidad este año está de aniversario.

A la feria, fontaniegos, al Postigo, a disfrutar, y que compren muchas papeletas para que les toque el cochino.

NOTAS:

1] (A)RCHIVO DE LA HERMANDAD DE LA (H)UMILDAD DE (F)UENTES DE ANDALUCÍA. Libro delos Cavildos dela Hermandad de Nuestra Señora de Conzolacion zita Enla Hermita de Nuestro Padre San Franco de esta villa de Fuentes. Año de 1732, f. 72-72 r.

2] A. H. F. Libro de Data de la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación y Nuestro Padre Señor de la Humildad. 1803, Cuentas de 1769. Folio sin numerar.

3] A. H. F. Libro delos Cavildos…, f. 75.

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Cultura

El códice de San Juan de la Cruz que fue vendido por 35 pesetas y se salvó de las llamas

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Los Ponce de León amaron la poesía de San Juan de la Cruz. Tanto que en Marchena se han encontrado dos códices antiguos del Cántico Espiritual uno en el convento de Santa María y otro en Santa Clara. 

El Cántico Espiritual es el modo exacto de hablar a Dios en verso. San Juan de la Cruz, el mayor de los místicos, expresa de un modo nunca superado el proceso de unión del alma con el Creador.

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El de Santa María o «Códice Mch» fue descubierto por el investigador mercedario Luis Vázquez Fernández, de la Real Academia de Doctores de Madrid, cuando buscaba poemas de la Madre Antigua, que Vázquez cree que tuvo algún trato directo con San Juan de la Cruz a través de carta, ya que la monja enterrada en el coro de las clarisas de Marchena usó los poemas de Juan de Yepes antes de que éstos fueran publicados.

Se ha comprobado que la Madre Antigua utilizó algunos versos de San Juan de la Cruz en sus propios escritos cuando la obra de este todavía no había sido publicada aunque circulaba en copias manuscritas.

Luis Vázquez cree que la presencia en Santa María del Códice de San Juan de la Cruz se debe al duque Pedro Ponce de León Dominico, Rector de la Universidad de Salamanca, obispo de Ciudad Rodrigo, que escribió el «Tratado de oración y contemplación» de clara influencia sanjuanista.  Otra Ponce de León, Ana, Duquesa de Feria y monja clarisa en Montilla trató a Fray Luis de Granada.

Según luis Vázquez en el inventario de los libros que tenían los Duques en el Palacio Ducal de Marchena aparece el Cántico Espiritual.

Manuscrito del Cántico Espiritual que se encuentra en el convento de las carmelitas descalzas de Jaén

El códice conservado aún en Santa María de Marchena fue publicado en 1996 en una edición facsímil por el Ayuntamiento de Úbeda, donde murió el santo  y es una copia muy antigua del Cántico B o Manuscrito de Jaén, (conservado en el convento de Santa Teresa) la segunda remodelación del texto realizada por el doctor de la Iglesia. Tanto éste manuscrito como el de Sanlúcar de Barrameda,  Códice A, que conserva notas y correcciones del Santo de Fontiveros, fueron declarados Bien de Interés Cultural en 2013.

La copia del convento de Santa Clara o Códice GV la encontró Guillermo García Valdecasas, investigador del colegio español de Bolonia  fue propiedad de la Madre Antigua. Según Valdecasas  lo encontró cuando se destruyó el convento de Santa Clara en un descampado entre basura y libros viejos que iban a ser quemados.   El chatarrero de Marchena (Ismael ) se lo vendió por 35 pesetas y de esta forma se libró de las llamas y fue presentado en el congreso internacional de Roma de 1991.

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La madre abadesa de Santa Clara la madre Clara Olivera hoy en Estepa explicó a Luis Vázquez que la presidenta de la entonces Federación de las Clarisas mandó quemar libros y manuscrito viejos y vender todos los objetos antiguos del convento de Santa Clara de Marchena tal y como aparece en el estudio previo de la edición facsímil.

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San Juan de la Cruz se hizo fraile Carmelita en 1563 y poco después conoció a Santa Teresa, fue rector de la Universidad de Alcalá de Henares en 1571 y luego encarcelado en Toledo en 1577, pero un año después se fuga y viene a Andalucía fundando los conventos de Baeza y Granada y siendo vicario provincial en 1585.  En 1590 vuelve a Ubeda expulsado de la orden en 1591. Fue beato en 1675 y santo en 1726.

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Cultura

La imprenta llegó a Turquía y México desde Andalucía

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La imprenta llegó a Turquía llevada por los sefarditas desde Andalucía expulsados de España hace ahora 527 años, tal y como ha expresado el líder de la comunidad sefardita Turca Moris Levi. Además con ellos llegaron a Turquía costumbres andaluzas como comer tortas de manteca además de tradiciones y cultura andaluza,

Jacobo Cromberger impresor alemán llevó la imprenta de Nuremberg a Sevilla en 1477, instalándose en la calle Pajaritos. También desde Sevilla llegó la imprenta a México llevada por la familia Cromberger por encargo del Rey.

Desde 1500 Osuna tuvo imprentas, en relación con la Universidad y en 1600 aparece en Marchena y Ecija el impresor Luis Estupiñán.

CROMBERGER, PRIMEROS IMPRESORES

Su hijo Juan imprimía la mitad de los libros de la ciudad de 1529 a 1540. La hija de Juan, Catalina se casó con Luis Mexía Ponce de León, de Utrera.  Los Cromberger  unían los papeles de impresores, editores y libreros.

ESTUPIÑAN, PRIMER IMPRESOR EN MARCHENA

Luis Estupiñan, uno de los impresores más importantes en la Sevilla de su tiempo estuvo  relacionado con la casa del Duque de Arcos. Imprimió en Marchena un libro del médico del Duque Alonso Fajardo de León en 1627 y también en Marchena imprimió el  sermón predicado en las honras que la villa de Carmona hizo la muerte del rey Felipe III en 1621 escrito por Antonio de Miranda.

El Breve Compendio de la Carpintería de lo Blanco y Tratado de Alarifes Sevilla, de Diego López de Arenas nacido en Marchena también fue impreso por Luis Estupiñán en 1633 en la calle de Las Palmas de Sevilla.

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