El malagueño se metió al público en el bolsillo con su cercanía y sus coplas de amor de sabor cubano y caribeño. Tras una apertura inolvidable, la Sala Carrera se prepara para recibir a Jorge Pardo junto a los músicos marcheneros de Javié Carmona Trío.
Hay artistas que necesitan una gran puesta en escena para emocionar y otros que llevan todo el espectáculo dentro. Zenet pertenece a los segundos. Le basta su voz, su manera de moverse, esa energía que parece llegar a oleadas desde las costas de Málaga y una extraordinaria capacidad para convertir las canciones en pequeñas historias compartidas. Anoche, viernes 6 de noviembre, lo demostró en Marchena, donde consiguió algo que no siempre resulta sencillo: romper la distancia inicial del público y transformar un concierto de jazz en una experiencia de complicidad, emoción y cercanía.
La Sala Carrera había recuperado para la ocasión su atmósfera habitual de festival. Las pequeñas mesas bajas, dispuestas como en un club de jazz, con una tenue vela iluminando cada una de ellas, invitaban a disfrutar de la música sin prisas. Ese ambiente íntimo, casi de cabaré, se ha convertido en una de las señas de identidad del jazz en Marchena, una cita que permite disfrutar de grandes artistas en unas condiciones de proximidad difíciles de encontrar en los grandes auditorios.
Pero había algo que no podía ponerse sobre las mesas ni prepararse con la iluminación: la conexión entre el artista y el público.

Quienes conocemos los conciertos de Marchena sabemos que sus espectadores suelen mostrar cierta reserva al principio. Es un público que escucha, observa y parece necesitar su tiempo antes de entregarse. No se deja conquistar fácilmente. Zenet, sin embargo, supo encontrar la puerta de entrada a sus emociones. Lo hizo sin artificios, con naturalidad, con esa manera tan suya de interpretar las canciones como si estuviera contándole algo importante a cada una de las personas que tenía delante.
La fuerza de Zenet no está solamente en su voz. Está en lo que consigue transmitir con ella. En la sencillez de sus gestos, en su manera de habitar cada palabra, en esa expresividad que convierte una copla de amor en una confesión y un ritmo caribeño en una invitación a dejarse llevar.
Y así, poco a poco, la Sala Carrera dejó de ser solamente un lugar donde escuchar música para convertirse en un espacio compartido de emociones.
Un malagueño con alma de bolero y corazón de jazz
Zenet, nombre artístico de Toni Zenet, es uno de los intérpretes más personales de la música española contemporánea. Cantante, actor y artista plástico, ha construido una trayectoria difícil de encasillar. En su universo conviven el jazz, el bolero, el tango, la bossa nova, la canción francesa y los sonidos populares que viajaron durante décadas de una orilla a otra del Atlántico.
Su música parece demostrar que las fronteras entre géneros tienen poco sentido cuando lo verdaderamente importante es contar una historia y conseguir que alguien se reconozca en ella.

Marchena recibió al artista dentro de la gira de su último álbum, Las manos y la voz, publicado el 21 de noviembre de 2025. Se trata de un trabajo especialmente íntimo, integrado por doce canciones, con el que Zenet regresa a los sonidos artesanales, a las melodías de siempre y a una forma de entender la música que concede todo el protagonismo a la interpretación.
Canciones como Palabras, Aunque ya no estés, Te regalo este danzón o Tango para Baudelaire representan esa mezcla de romanticismo, nostalgia y mestizaje que caracteriza su propuesta. Un disco que también recupera la memoria musical compartida con el guitarrista José Taboada, fallecido en 2023 y figura importante de su trayectoria.
Es precisamente esa memoria sentimental la que apareció anoche sobre el escenario de Marchena. Hubo sabor a copla, a música cubana, a bolero y a noches cálidas junto al mar. Pero, por encima de las etiquetas, hubo una manera de cantar que consiguió hacer cercanas todas esas músicas.
Zenet no vino solamente a interpretar canciones. Vino a comunicarse con el público. Y lo consiguió.
Marchena, un pequeño club de jazz conectado con el mundo
El concierto inauguró la participación marchenera en la trigésima tercera edición del Festival Internacional de Jazz en la Provincia de Sevilla, una de las principales iniciativas de difusión del género impulsadas por la Diputación.

El festival lleva este año 24 conciertos a doce municipios sevillanos, una programación que permite disfrutar de músicos internacionales y de algunas de las figuras más interesantes de la escena española sin tener que desplazarse a las grandes capitales.
Jorge Pardo y Javié Carmona Trío: un encuentro extraordinario con el jazz flamenco
El viernes 13 de noviembre está anunciada en la programación cultural local la actuación de Jorge Pardo junto a Javié Carmona Trío, un encuentro especialmente significativo por la presencia de los músicos marcheneros junto a una de las grandes figuras internacionales del jazz flamenco.
Hablar de Jorge Pardo es hablar de uno de los artistas que cambiaron para siempre la relación entre el flamenco y el jazz. Saxofonista y flautista nacido en Madrid en 1956, su nombre está ligado a dos figuras fundamentales de la música española: Paco de Lucía y Camarón de la Isla.
Pardo participó en La leyenda del tiempo, el histórico disco de Camarón publicado en 1979, y desarrolló una extensa colaboración con Paco de Lucía que contribuyó a abrir nuevos caminos para el flamenco contemporáneo.
Su trayectoria le valió el reconocimiento como Mejor Músico Europeo de Jazz por la Academia Francesa de Jazz en 2013 y el Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2015.
Por eso resulta tan especial su encuentro con Javié Carmona Trío. La formación marchenera, vinculada al universo creativo de La Bejazz, reúne a Javié Carmona, Javier Carmona y Pablo Carmona di Bonno. Su música representa esa inquietud de los creadores locales que no se conforman con reproducir las tradiciones heredadas, sino que buscan dialogar con ellas y llevarlas a otros territorios sonoros.
El programa anunciado para el sábado 14 de noviembre incluye también la actuación del saxofonista puertorriqueño Miguel Zenón y el pianista venezolano Luis Perdomo, que traerán a la Sala Carrera su particular reinterpretación del bolero latinoamericano.