El Ayuntamiento de Marchena ha presentado el documento de avance del nuevo Plan General de Ordenación Municipal, PGOM, un instrumento urbanístico que fijará las grandes líneas del crecimiento futuro del municipio, la delimitación entre suelo urbano y suelo rústico y las estrategias generales de movilidad, vivienda, patrimonio, espacios libres y desarrollo económico.
El avance del PGOM dibuja, una Marchena que busca crecer menos hacia fuera y ordenar mejor lo que ya tiene dentro; proteger los bordes patrimoniales; orientar los nuevos desarrollos hacia el sur y las conexiones estratégicas; desbloquear suelos pendientes; mejorar la movilidad; y reforzar el papel del patrimonio como activo urbano y territorial. El documento no cierra todavía el futuro urbanístico del municipio, pero sí abre el debate sobre la Marchena que se quiere construir en las próximas décadas
El documento se encuentra en exposición pública durante 45 días hábiles y podrá consultarse tanto en la web municipal como de forma presencial en la Biblioteca, donde se instalarán paneles explicativos para facilitar el acceso a la información a quienes tengan dificultades con los medios digitales.

La alcaldesa, María del Mar Romero, explicó durante la presentación que el PGOM es una de las dos piezas que deberán ordenar el futuro urbanístico de Marchena. La primera es este Plan General de Ordenación Municipal, que aborda la escala general del municipio. La segunda será el Plan de Ordenación Urbana, POU, que llegará más adelante y entrará ya en el detalle de parcelas, alturas, usos concretos y ordenación pormenorizada. La regidora insistió en que el documento ahora expuesto no resuelve la situación individual de cada finca, sino que marca el modelo general de ciudad y territorio.
El arquitecto Francisco Moreno, recordó que el documento se encuentra todavía en fase de avance. No se trata, por tanto, de una aprobación inicial ni de un plan definitivo, sino de un borrador con entidad suficiente para ser sometido a conocimiento público y recibir sugerencias de vecinos, propietarios, colectivos y agentes sociales. Más adelante, cuando el documento alcance una fase más avanzada, se abrirá el periodo formal de alegaciones.
El equipo redactor, de la empresa Territorio y Ciudad, explicó que la tramitación actual está vinculada a la evaluación ambiental estratégica. El documento ha sido remitido a la administración ambiental de la Junta de Andalucía, que deberá emitir el llamado documento de alcance. A partir de ahí se elaborará una versión preliminar del plan, con estudio ambiental estratégico, que ya tendrá un mayor contenido jurídico y será sometida de nuevo a exposición pública.

Una de las ideas centrales del nuevo PGOM es abandonar los modelos de crecimiento expansivo propios de etapas anteriores y apostar por una planificación más contenida, compacta y sostenible. La alternativa elegida se contrapone tanto al planeamiento vigente como a una alternativa basada en la revisión iniciada en 2009, que planteaba un modelo más extensivo y vinculado al contexto de la burbuja inmobiliaria. El nuevo planteamiento prioriza la ocupación de vacíos urbanos, la reordenación de unidades pendientes de desarrollo y el aprovechamiento del suelo ya integrado en la ciudad antes de abrir nuevos crecimientos en suelo rústico.
En este sentido, el plan identifica unidades de actuación aún sin desarrollar, vacíos urbanos y áreas de oportunidad dentro del núcleo. También plantea estrategias de intervención en barrios, rehabilitación energética, mejora del espacio público y transformación progresiva de zonas industriales interiores que han ido perdiendo su carácter estrictamente productivo. Una de las propuestas mencionadas durante la presentación es la llamada “refachadización” o transformación gradual de ámbitos industriales interiores, con la posible incorporación de usos terciarios y residenciales donde la evolución urbana lo permita.
El crecimiento residencial preferente se orienta hacia la zona sur del núcleo, especialmente en el entorno del Camino del Oro, aunque el documento mantiene abiertas varias alternativas para este ámbito. Según explicó el equipo redactor, se trata de una zona ya sometida a trámites anteriores, con problemas pendientes vinculados a vías pecuarias y con posibilidades de reordenación. El avance contempla distintas opciones, desde continuar con la tramitación existente hasta formular una nueva propuesta de delimitación con un modelo más ajustado, incluyendo un parque de borde que actúe como transición entre la ciudad y la campiña.
El plan también señala áreas de crecimiento vinculadas a actividades económicas, especialmente en el entorno de la carretera de La Puebla de Cazalla. En este último caso, el documento recoge la necesidad de desbloquear desarrollos que no han prosperado durante años, adaptándolos al nuevo marco de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía, la LISTA. La nueva normativa permite trabajar con propuestas de delimitación más flexibles, evitando que grandes sectores con muchos propietarios queden paralizados por una ordenación excesivamente rígida.
Otra de las líneas generales del PGOM es la preservación de determinados suelos rústicos por sus valores paisajísticos, agrarios y ambientales. El equipo redactor defendió especialmente la protección del borde norte y de las laderas vinculadas a la imagen histórica de Marchena, con la muralla y los elementos patrimoniales como fondo. En el debate se citó el caso de antiguos sectores urbanizables que ahora se proponen como suelos preservados por su valor paisajístico, por las pendientes existentes y por el impacto que tendría urbanizar zonas de alta exposición visual.

La movilidad ocupa otro lugar relevante en el documento. El avance incorpora directrices para favorecer el transporte público, crear aparcamientos disuasorios, mejorar la relación entre peatón y vehículo mediante plataformas compartidas y tener en cuenta futuras infraestructuras ferroviarias. Entre ellas se citó el bypass ferroviario vinculado al eje transversal andaluz de alta velocidad, así como la necesidad de conectar esa infraestructura con la red ferroviaria existente de media distancia.
Durante el encuentro también se abordó la situación de varias carreteras estratégicas para Marchena. Se habló de la necesidad de culminar la variante de Écija, incluida en su día en la planificación autonómica, y de mejorar las conexiones con la A-92 y la A-4. La alcaldesa recordó que el Ayuntamiento ha reclamado en varias ocasiones la ejecución de proyectos pendientes, entre ellos la eliminación del paso a nivel y la mejora de la carretera de Carmona, una vía cuya situación fue calificada como problemática por varios asistentes.

El patrimonio histórico y arqueológico también aparece como una preocupación transversal. A preguntas de representantes de colectivos locales, el equipo redactor explicó que el PGOM debe identificar los Bienes de Interés Cultural y los yacimientos en suelo rústico, aunque la protección detallada deberá desarrollarse en fases posteriores y con la validación de la administración competente en materia de cultura. Se habló expresamente de Santa Eulalia, del entorno de Chatodán, del Camino del Oro, de la zona del Parque y de la relación entre el futuro PGOM y el Plan Especial del Conjunto Histórico.

En la zona del antiguo Parque y del entorno de la muralla, el avance contempla la delimitación de un sistema general de espacios libres, aunque sin llegar todavía al diseño concreto del parque. Según se explicó, esa ordenación pormenorizada deberá desarrollarse mediante instrumentos posteriores, convenios, expropiaciones o mecanismos vinculados a futuros sectores.
El documento también aborda los asentamientos irregulares existentes en el término municipal. El avance diferencia entre aquellos asentamientos que podrían integrarse en el modelo urbano, por su proximidad al núcleo y su relación con infraestructuras existentes, y otros más alejados que deberán abordarse mediante planes de adecuación ambiental y paisajística para minimizar impactos sobre el suelo, el agua y el paisaje.
La sostenibilidad financiera fue otro de los asuntos planteados durante el debate. Desde el público se advirtió del riesgo de que el planeamiento genere compromisos económicos difíciles de asumir por el Ayuntamiento, especialmente en materia de expropiaciones, sistemas generales, aparcamientos o reformas interiores. El equipo redactor reconoció que el nuevo marco legal trabaja con una escala más estratégica y menos cerrada que los antiguos planes generales, por lo que muchos costes deberán concretarse en instrumentos posteriores, como planes parciales o propuestas de delimitación. Aun así, el PGOM incorporará directrices para orientar la distribución de beneficios y cargas.
El proceso continuará ahora con la recogida de sugerencias ciudadanas. Estas deberán presentarse preferentemente por registro de entrada en el Ayuntamiento, aunque la web del plan mantendrá abierto un buzón para consultas y aportaciones. El equipo redactor insistió en que este es el momento adecuado para debatir el modelo general de Marchena: hacia dónde debe crecer, qué suelos deben preservarse, cómo deben ordenarse los vacíos interiores, qué infraestructuras son prioritarias y qué papel deben tener el patrimonio, la movilidad y la sostenibilidad en la ciudad futura.
Según se explicó durante la presentación, la administración ambiental dispone de un plazo aproximado de tres meses para emitir el documento de alcance. Después se elaborará una nueva versión del plan, ya con estudio ambiental estratégico, que volverá a exposición pública y abrirá entonces una fase de alegaciones. En un escenario optimista, el siguiente documento con mayor valor jurídico podría estar listo en torno a un año, aunque los plazos dependerán en buena medida de los informes sectoriales de las administraciones competentes.