El monumento a Bécquer de Sevilla se inauguró en 1911 y lo hizo el autor marchenero gracias al encargo de los Alvarez Quintero, que sufragaron su coste con representaciones teatrales por toda España. Eligieron una obra llamada “La eterna rima”, basada en el popular poema de Becquer. Al mismo tiempo los restos del poeta fueron trasladados de Madrid a Sevilla.
En agradecimiento a los Hermanos Alvarez Quintero, por escribir la Rima Eterna, que se representó por toda España para sufragar el monumento a Becquer en Sevilla, Lorenzo Coullaut Valera modeló esta medalla.
Coullaut Valera mantuvo estrecha amistad con los hermanos Álvarez Quintero, lo que le llevó a dedicarles tanto esta medalla como la escultura Cancionera; ellos a su vez hicieron lo mismo con su obra El duque de El, en 1927. En Marchena el escultor recibió el apodo de El Duque de sí mismo.
Cuando Coullaut Valera ganó el concurso para el monumento a Cervantes, pero quedó en suspendo por la falta de fondos los Alvarez Quintero acompañaron a Coullaut Valera a entrevistarse con el Presidente del Gobierno Miguel Primo de Rivera. Por Real orden, en octubre de 1923 se incluían como miembros del Comité ejecutivo del monumento a Cervantes a los Álvarez Quintero.
El 8 de octubre de 1926 se estrena en el Teatro Fontalba la obra titulada «Los grandes hombres, o el monumento a Cervantes«, de los hermanos Álvarez Quintero. Fue su directora y primera actriz Margarita Xirgu. Éste y otros tantos eventos, además de la suscripción popular, tenían por finalidad recaudar fondos para la construcción del monumento a Cervantes encargado a Coullaut Valera que entonces tenía su estudio en la madrileña calle Torrijos, 19.
El Monumento a los Alvarez Quintero del Parque del retiro madrileño fue inaugurado en 1934. Fue encargado al escultor Lorenzo Coullaut Valera, pero tras la muerte de Lorenzo en 1932 fue terminado por su hijo su hijo, Federico que realizó la figura del jinete sobre los bocetos de su padre.
Para modelar el jinete andaluz del monumento a los Alvarez Quintero de Madrid, posó en 1926 el garrochista y picador marchenero Antonio Montes, vecino de la Plaza Vieja, entrevistado por TVE con motivo del cincuentenario de la muerte del escultor en 1982 cuando contaba con ochenta y un años. Montes fue elegido por el escultor después de haber visto muchos otros jinetes.
Antonio Montes explicó a TVE en 1982 que recibió el encargo de hablar con los Suárez para que le ofreciesen el caballo mejor y «aparejado al estilo campero que no le falte un detalle». «Cuando me vió Don Lorenzo dijo marchenero tenía que ser» ya que habían buscado muchos jinetes en varios lugares sin encontrarlo. Y estuvo toda la tarde sacándome retratos con dos máquinas». En total Antonio Montes sacó cuatro caballos esa tarde «de cada caballo cogió un detalle y sacó un caballo completo». Varias décadas más tarde, Antonio Montes viajó a Madrid y vió el monumento, reconociéndose en esa escultura.
La esposa de Antonio, apodada «La Emisora» porque sabía todo lo que pasaba en el pueblo, afirmó a TVE que «en aquella época -según ella, en 1926- mi marido era muy flamenco, tiposo, simpátio y chirigotero». Relató además que Antonio Montes sirvió tres años en la guerra de Marruecos, en los tiempos de Abdelkrim
Ánimas, reliquias y memoria: el misterio de Marchena se recorre sin salir de San Juan
Las reglas de Ánimas, el padrón de 1713 y los documentos de la Mota dan forma a una ruta de dos horas por el barrio de San Juan, de cara al 1 de noviembre.
Cuando llega noviembre, el barrio de San Juan permite acercarse a una Marchena que pensaba a diario en la muerte, el destino del alma y la memoria de los ausentes. Una nueva ruta de Marchena Secreta propone recorrer durante dos horas sus calles, la plaza Ducal y el entorno de la Mota siguiendo reglas de hermandad, padrones y documentos de conventos y donaciones.
El misterio de este paseo está en las preguntas que dejaron aquellos vecinos: quién acompañaba a un difunto pobre, por qué se pagaban misas por los muertos, qué valor se atribuía a una reliquia o cómo podía un nombre quedar marcado durante generaciones. Son cuestiones que acercan la vida espiritual a la economía, la asistencia y el poder. El recorrido se hace por exteriores y permanece dentro del barrio de San Juan.
San Juan Bautista conserva la memoria parroquial del barrio. Imagen de archivo publicada en Marchena Secreta.
San Juan: una regla para acordarse de los muertos
La primera parada se sitúa en la plaza de San Juan. El reportaje de Marchena Secreta sobre las hermandades de Ánimas recoge la reorganización de la de esta parroquia en 1584 y la vincula a Juan Fajardo y a Sebastián de Heredia. También reproduce una cláusula de sus reglas que ordenaba celebrar una función por las almas del purgatorio en la octava de Todos los Santos, con misa, ministros y sermón sufragados por la hermandad.
Ese precepto explica por qué noviembre tenía un peso especial en la vida parroquial. La memoria de los difuntos se organizaba y se pagaba. Había responsables, obligaciones y recursos. Las creencias sobre el purgatorio pertenecen a aquel marco religioso; la regla testimonia que existía una práctica de culto, no demuestra la aparición de un alma.
La documentación divulgada permite hablar asimismo de limosnas y de patrimonio. La ayuda a los muertos convivía con la atención a los vivos y con la necesidad de sostener las celebraciones. La parroquia deja de ser únicamente un edificio monumental y aparece como centro de una comunidad que intentaba dar continuidad a sus vínculos más allá de la muerte. Consultar la regla de Ánimas reproducida y el estudio de la hermandad.
La memoria que protege y la memoria que señala
Sin abandonar el entorno de San Juan, la ruta cambia de pregunta. Recordar podía ser un acto de afecto, pero también un mecanismo de castigo. La relación de reconciliados de finales del siglo XV publicada en esta web a partir del trabajo de Juan Gil reúne nombres, parentescos y pagos exigidos a familias marcheneras.
El artículo explica el papel de los sambenitos y de su exposición parroquial en la prolongación de la deshonra sobre los descendientes. Esta parada aborda aquella cultura de la vergüenza pública sin representar un auto de fe ni atribuir una ejecución a la plaza. Tampoco convierte una acusación inquisitorial en prueba de que la persona acusada practicase realmente aquello que se le imputaba.
El documento puede leerse desde una pregunta cercana: qué le ocurre a una familia cuando la comunidad la conoce por una condena. Es una de las dimensiones más inquietantes del pasado, porque el miedo no necesitaba una aparición para resultar eficaz. Nombres y familias en la relación recogida de Juan Gil.
San Francisco: el sonido que organizaba el barrio
El paseo sigue por Padre Marchena y el entorno de San Francisco. El padrón de 1713 estudiado por Marchena Secreta sitúa en el barrio a músicos de la capilla de San Juan, a su maestro Juan Ignacio de Morales y a un campanero de la iglesia mayor, Alonso Begines. El organista Francisco Madroñal aparece en la calle Huéscar.
La fuente permite imaginar el barrio como un espacio sonoro, pero obliga a distinguir lo que sabemos de lo que reconstruimos: el padrón da nombres, oficios y calles; no conserva una grabación ni indica la melodía que acompañó cada entierro. La explicación conecta esos oficios con la importancia de las señales religiosas en la vida colectiva, sin inventar un toque local concreto.
La música y las campanas formaban parte del modo en que una comunidad se reconocía. Leer los nombres de quienes las hacían sonar añade una escala humana al paisaje que todavía vemos. Los moradores y oficios del barrio en 1713.
La plaza Ducal permite explicar el vínculo entre poder señorial y memoria religiosa. Imagen de archivo de Marchena Secreta.
Plaza Ducal: cuando un cuerpo era objeto de un acuerdo
En la plaza Ducal se presenta un episodio documental relacionado con sor María de la Antigua. Un reportaje de esta web recoge las escrituras de capitulación sobre la cesión a los duques de los derechos sobre su cuerpo, entonces depositado en el convento de la Merced de Lora. La referencia publicada sitúa dos copias de aquellas escrituras en el Fondo Osuna y las fecha el 15 de junio de 1632.
El relato permite comprender hasta qué punto los restos de una religiosa podían adquirir valor devocional y protagonizar negociaciones institucionales. Lo documentado es la cesión de derechos que describe la fuente; de ella no debe deducirse que en la plaza hubiese una tumba suya ni que la operación pruebe un milagro. La parada se realiza aquí para explicar el papel de la casa ducal dentro del barrio, no para señalar el lugar de su muerte.
La referencia archivística general publicada es OSUNA, C.171, D.11-29. Como ese conjunto reúne piezas de naturaleza y cronología diferentes, interesa conservar también la descripción y la fecha del documento, en vez de citar el rango como si fuese una sola escritura. Las capitulaciones recogidas en el reportaje sobre la orden franciscana.
La Mota: reliquias, documentos y deseo de protección
La subida al entorno de Santa María conduce a otra forma de relacionarse con lo invisible. Las investigaciones sobre Guadalupe Láncaster y su hijo Joaquín Ponce de León describen la llegada al convento de reliquias, pinturas y objetos devocionales. El artículo dedicado a estas donaciones recoge una entrega de 1709 relacionada con una reliquia atribuida a san Vicente Mártir y documentación posterior sobre la recepción de bienes.
El interés histórico está en la atribución religiosa, en la circulación del objeto y en los papeles que acompañaban su custodia. Un certificado de autenticidad revela qué se aceptaba y veneraba en su tiempo; no equivale a una comprobación científica moderna del origen de una pieza. La ruta explica esa diferencia con respeto a la devoción.
También importa el lugar donde acababan los bienes. El convento era un espacio de culto y de conservación, y las condiciones de las entregas buscaban que ciertos objetos permanecieran allí. La explicación se desarrolla desde el exterior, con las imágenes de archivo como apoyo; la compra de la visita no promete la apertura de relicarios ni acceso a la clausura. Consultar las donaciones y las transcripciones publicadas.
El entorno de Santa María, final de la ruta del misterio. Imagen de archivo de Marchena Secreta.
Santa María: dónde termina el documento y empieza la creencia
El cierre propone volver sobre lo visto. Las reglas organizan oraciones; los padrones identifican vecinos; las escrituras fijan derechos y obligaciones; los inventarios describen bienes. Cada documento responde a una pregunta distinta. Leídos juntos muestran un barrio donde el mundo material y el espiritual estaban estrechamente relacionados.
En la Mota, el visitante puede distinguir la presencia de una comunidad religiosa, la memoria de sus benefactores y los relatos de fe que daban sentido a sus objetos. El patrimonio conserva esas creencias aunque quienes lo recorren hoy no las compartan. Esa distancia permite escuchar las historias sin convertirlas en sucesos sobrenaturales demostrados.
Es una ruta especialmente adecuada para acercarse al 1 de noviembre: una invitación a entender cómo Marchena recordaba a sus muertos y cómo las instituciones religiosas y señoriales administraban parte de esa memoria.
Dos horas, seis momentos y un único barrio
Salida en la plaza de San Juan Bautista, junto a la parroquia, y final en el entorno de Santa María de la Mota. La distribución prevista, con los desplazamientos incluidos, dedica 20 minutos a las Ánimas, 20 a la memoria inquisitorial en el entorno parroquial, 20 al padrón y los oficios sonoros en Padre Marchena y San Francisco, 20 a la plaza Ducal y las capitulaciones de 1632, 20 a las donaciones y reliquias en la Mota y 20 al cierre ante Santa María. No se visitan Santo Domingo, San Agustín, La Milagrosa ni otros lugares fuera del barrio.
El precio es de 15 euros por persona, con guía en español y duración aproximada de dos horas. Puede solicitarse para el 1 de noviembre u otros días, con fecha y hora sujetas a confirmación. El recorrido base es por exteriores; no incluye entradas a templos, criptas o clausuras. Hay pendientes y pavimento irregular.
Fuentes para ampliar: reglas de la Hermandad de Ánimas de San Juan transcritas en Marchena Secreta; padrón de 1713 estudiado en esta web; Juan Gil, Los conversos y la Inquisición sevillana, vol. VII (2003), a través de la relación publicada; capitulaciones de 1632 y documentación del Fondo Osuna sobre el convento y las donaciones de los Láncaster. Los enlaces de cada apartado permiten ampliar la lectura en los reportajes y transcripciones ya publicados.
Las mujeres pioneras: una ruta por la memoria femenina de Marchena
Una ruta de dos horas por el barrio de San Juan recupera a mujeres conversas, abadesas y mecenas a través de documentos e investigaciones sobre Marchena.
Hay otra forma de subir a la Mota: hacerlo siguiendo los nombres de las mujeres que administraron bienes, sostuvieron comunidades y dejaron su memoria en los documentos. Marchena Secreta propone una nueva ruta de dos horas por el barrio de San Juan, desde su plaza parroquial hasta el entorno de Santa María, para mirar el antiguo centro de poder de la villa desde sus protagonistas femeninas.
La visita nace de las investigaciones ya publicadas en esta web y reúne escrituras, relaciones de vecinos, documentación sobre donaciones y estudios históricos. Se puede recorrer por exteriores, sin salir del barrio ni depender de que abra una iglesia. El paseo tiene seis momentos y una misma pregunta: qué cambia cuando buscamos a las mujeres dentro de una historia que suele explicarse a través de duques, clérigos y monumentos.
San Juan Bautista, punto de encuentro de la ruta. Fotografía de archivo publicada en Marchena Secreta.
San Juan: los nombres que sobreviven a la persecución
El recorrido comienza en la plaza de San Juan. La parroquia ofrece el escenario para hablar de comunidad, pertenencia y memoria familiar. La relación de reconciliados de finales del siglo XV que Marchena Secreta recoge a partir de Los conversos y la Inquisición sevillana, de Juan Gil, conserva nombres de mujeres que permiten abandonar las referencias anónimas a «las esposas» o «las familias».
Leonor López aparece junto al escribano Pedro López de Pliego; Isabel de Jerez, junto a Juan de Torres; y Ana Díaz figura con dos hijos de un matrimonio anterior. El interés de estos asientos va más allá de las cantidades exigidas: permiten observar parentescos, hogares y el alcance familiar de una sanción religiosa. No son biografías completas ni autorizan a señalar una casa actual como su vivienda. En esta parada se explica la documentación de las familias marcheneras desde el centro parroquial, sin adjudicar domicilios que la fuente no identifica.
Padre Marchena y San Francisco: leer lo que dice un padrón
Al avanzar por el entorno de Padre Marchena y la calle San Francisco, el padrón de 1713 devuelve profundidad a las fachadas. El estudio publicado en esta web sitúa cargos eclesiásticos cerca de San Juan y servidores de la administración ducal en San Francisco, también llamada Albarracín. Músicos, artesanos y empleados compartían el barrio con quienes gestionaban el poder señorial.
Esta parte del paseo propone leer el documento con atención: un oficio masculino consignado por el escribano no describe por sí solo toda la actividad de una casa. Tampoco permite asignar automáticamente un trabajo a su esposa o a sus hijas. La pregunta por las mujeres nace precisamente de ese límite: qué personas se nombran, qué información se registra y qué vida doméstica queda fuera de la relación publicada. La historia del trabajo femenino exige cruzar padrones con otros testimonios, no completar los huecos a voluntad. El barrio de San Juan en el padrón de 1713.
La plaza Ducal: una mujer dentro de la historia del mecenazgo
La plaza Ducal permite entrar en el mundo de la casa señorial y presentar a María de Guadalupe de Láncaster. Su huella marchenera puede seguirse a través de los bienes y disposiciones que terminaron vinculados a los conventos de la villa. La nueva lectura desplaza la atención del apellido del duque hacia una mujer cuyas decisiones devocionales tuvieron consecuencias patrimoniales.
Las investigaciones publicadas en Marchena Secreta describen la transmisión de pinturas, grabados y reliquias asociadas a Guadalupe y a su hijo Joaquín Ponce de León. La plaza funciona aquí como lugar para comprender la relación entre palacio, patronazgo y conventos, sin atribuir a Guadalupe una estancia concreta en una habitación ni presentar su colección como un conjunto íntegramente visitable.
La plaza Ducal y la memoria del poder señorial. Fotografía de archivo de Marchena Secreta.
Hacia la Mota: la escritura de 1631 y la abadesa Isabel de San Pablo
Al llegar al entorno de la Concepción aparece un documento especialmente expresivo. La transcripción publicada en esta web recoge que el 25 de octubre de 1631 fray Pedro Ochoa autorizó la firma de una escritura entre la comunidad y el duque, siendo abadesa Isabel de San Pablo. El acuerdo trataba del traslado de las religiosas desde las casas donde habitaban al recinto del castillo y fortaleza.
La escritura distingue las dependencias conventuales de las caballerizas ducales y regula la relación entre ambas propiedades. El límite no era una cuestión menor: las futuras obras debían respetar la clausura y evitar vistas sobre ella. En unos pocos renglones aparecen arquitectura, propiedad y privacidad. Isabel de San Pablo deja de ser un nombre perdido para convertirse en la responsable de una comunidad presente en un acuerdo que modificaba el uso de aquel recinto.
La explicación se apoya en las reproducciones documentales del reportaje anterior, que las identifica como procedentes del Fondo Osuna. No se asigna aquí una signatura individual que aquel artículo no proporciona. Ver la escritura reproducida y su transcripción.
Santa María: la sortija que unió a una duquesa y una comunidad
El mecenazgo adquiere una escala íntima en una joya. El estudio de María Jesús Mejías Álvarez, Patrocinio artístico y devocional femenino en la campiña sevillana durante los siglos XVIII y XIX, documenta la entrega al convento de una sortija de diamantes vinculada a Guadalupe. Cita una escritura de depósito y obligación fechada en Marchena el 4 de junio de 1720, en el conjunto OSUNA, C.171, D.11-29, folio 118 vuelto.
Una pieza de joyería podía reunir valor económico, memoria familiar y devoción. La parada explica esa relación desde el exterior; la reserva no incluye la exhibición de la sortija. El dato interesa también por su precisión: una escritura fechada permite estudiar el destino de un objeto y la comunidad encargada de custodiarlo. Consultar el estudio y sus notas documentales.
Santa María, final del recorrido. Fotografía de archivo de Marchena Secreta.
El convento como memoria viva
La última parada reúne a las mujeres que promovieron, gobernaron y sostuvieron el convento. El artículo sobre los tesoros de los Láncaster recoge un documento de recepción de donaciones de mayo de 1720 en el que aparece una abadesa llamada María de la Antigua. Ese nombre no debe confundirse automáticamente con la religiosa y escritora del siglo anterior: compartir un nombre de religión no demuestra que se trate de la misma persona.
Los inventarios de pinturas y objetos permiten hablar de conservación y de transmisión del patrimonio. La clausura no equivale a ausencia de historia: también hay decisiones, bienes, relaciones con el exterior y memoria escrita. El paseo termina así donde los documentos adquieren una presencia material, ante unos muros que todavía forman parte de la vida del barrio. Las donaciones de los Láncaster a Santa María.
Una visita de dos horas dentro de San Juan
El punto de encuentro es la plaza de San Juan Bautista, junto a la parroquia, y el final se sitúa en el entorno de Santa María de la Mota. La distribución prevista, incluidos los desplazamientos entre paradas, es de 20 minutos en San Juan, 20 en el entorno de Padre Marchena y San Francisco, 20 en la plaza Ducal, 20 en el acceso al recinto de la Mota para explicar la escritura de 1631, 20 ante el convento para el mecenazgo y 20 de cierre sobre las comunidades femeninas y sus documentos. El recorrido se desarrolla por espacios públicos del barrio.
La visita cuesta 15 euros por persona, incluye explicación guiada en español y tiene una duración aproximada de dos horas. Se puede solicitar para el 1 de noviembre u otras fechas; el día y la hora deben confirmarse con la organización. Las entradas a interiores y la exhibición de piezas de clausura no están incluidas. Hay pendientes y pavimento irregular.
Fuentes para ampliar: relación de reconciliados recogida por Marchena Secreta a partir de Juan Gil, Los conversos y la Inquisición sevillana, vol. VII (2003); estudio del padrón de 1713; reproducciones y transcripción del acuerdo de 1631; documentación sobre donaciones a Santa María; y el trabajo de María Jesús Mejías Álvarez, con las referencias archivísticas indicadas. Los enlaces de cada apartado permiten consultar la base de la explicación.
San Juan reunirá música antigua y flamenco en dos conciertos gratuitos el 21 y 22 de noviembre
Marchena clausurará el II Ciclo de Órgano en Andalucía con María Ogueta y Ángel Justo el sábado, y José Valencia, Abraham Martínez y Álvaro Garrido el domingo. Ambas citas, a las 13:00 en San Juan.
La iglesia de San Juan Bautista de Marchena pondrá el broche final al II Ciclo de Órgano en Andalucía: Música y Patrimonio con dos conciertos consecutivos, los días 21 y 22 de noviembre de 2026, ambos a las 13:00. La programación oficial de la Junta confirma que cada jornada sonará uno de los dos grandes órganos del templo. El sábado, la mezzosoprano María Ogueta y el organista Ángel Justo Estebaranz actuarán con el órgano del Evangelio, construido por Juan de Chavarría. El domingo, la clausura reunirá al cantaor José Valencia, el organista Abraham Martínez y el percusionista Álvaro Garrido ante el órgano de la Epístola, obra de Francisco Rodríguez.
Organizado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, el ciclo ofrecerá 16 conciertos entre septiembre y noviembre en las ocho provincias andaluzas. Tras comenzar en La Zubia y Aldeire, pasará por Vélez-Rubio, Gádor, Úbeda, Baeza, Antequera, Castaño del Robledo, Cabra, el entorno de Puebla del Río, Bornos, Arcos de la Frontera y Marbella antes de terminar en Marchena. El itinerario combina órgano con voces, percusión, metales y otros instrumentos.
Sábado 21: María Ogueta y Ángel Justo
La cita del 21 de noviembre, a las 13:00, propone un diálogo entre mezzosoprano y órgano. Ogueta se formó en el Conservatorio Jesús Guridi y en la Schola Cantorum Basiliensis. Ángel Justo Estebaranz es organista titular de la iglesia de Santa Cruz de Sevilla, doctor en Historia del Arte y catedrático de la Universidad de Sevilla.
El programa anunciado incluye obras de Francisco Correa de Arauxo, Alessandro Scarlatti, Manuel Rodrigues Coelho, Antonio Vivaldi, Händel, François Couperin, Johann Adolf Hasse, Georg Böhm y Claudio Monteverdi. Entre las piezas vocales figuran Dormi o fulmine di guerra, Cum dederit, Piangete, sì, Ad te clamamus, Salve o Regina y Laudate Dominum. Las composiciones de Correa de Arauxo, Coelho, Couperin y Böhm se interpretarán a órgano solo.
Domingo 22: cante, órgano y percusión para la clausura
Cartel oficial de cante, órgano y percusión. Domingo 22 de noviembre, a las 13:00. Entrada libre hasta completar aforo. Junta de Andalucía.
El segundo concierto comenzará el domingo 22 a las 13:00. José Valencia, Abraham Martínez y Álvaro Garrido unirán cante, órgano y percusión en el cierre del ciclo. Esta vez sonará el órgano de la Epístola, de Francisco Rodríguez.
El programa del domingo alternará tres improvisaciones de órgano con Mandato para un hombre nuevo, de El Lebrijano; Las Bienaventuranzas; La Anunciación a María, de Pedro Peña, y Éntreme donde no supe, de San Juan de la Cruz. La selección reúne cante de contenido espiritual, poesía mística y creación instrumental en el momento.
La trayectoria de los intérpretes ayuda a entender este encuentro: Abraham Martínez trabaja también como organero y restaurador de instrumentos históricos, mientras que Álvaro Garrido, fundador de Artefactum, desarrolla una actividad especialmente vinculada a la música antigua. La propuesta permite escuchar el órgano junto a recursos expresivos distintos de los del recital del sábado.
San Juan reúne dos instrumentos de épocas y sonoridades diferentes. El órgano del Evangelio fue construido en 1765 por Juan de Chavarría Murugarren y restaurado por Gerhard Grenzing dentro de la intervención impulsada en 1997 por la Consejería de Cultura. La restauración del órgano de la Epístola, fechado en 1802 y obra de Francisco Rodríguez, se abordó en 2001. Ambos han sido el centro de la actividad desarrollada por la Academia de Órgano en Andalucía en Marchena y forman parte de un patrimonio histórico que se extiende por la Campiña sevillana.
La doble cita permite recorrer, desde un mismo templo, dos maneras de relacionar la voz con el órgano: el repertorio histórico para mezzosoprano del sábado y el diálogo con el flamenco del domingo. En ambos casos, los instrumentos conservados en San Juan dejan de ser únicamente parte del paisaje monumental para recuperar su función musical ante el público.
Cartel oficial del concierto del sábado 21 de noviembre. Junta de Andalucía.
El diario Es Nota recuperó el pasado 11 de octubre la figura del franciscano nacido en Marchena. Marchena Secreta ha solicitado al Arzobispado de Buenos Aires información oficial sobre su causa de beatificación.
El nombre de Marchena volvió a aparecer en la prensa argentina el pasado 11 de octubre de la mano de fray Luis de Bolaños. Coincidiendo con el 397.º aniversario de su fallecimiento en Buenos Aires, el diario Es Nota publicó un artículo de Gerardo Di Fazio dedicado al religioso y a su relación con la lengua guaraní, bajo el título «El hombre que permitió el catolicismo en guaraní».
El recuerdo devuelve la atención a una trayectoria que une Andalucía con Paraguay y Argentina. La publicación reivindica su papel en las primeras misiones franciscanas y presenta el conocimiento de la lengua indígena como una pieza central de su labor evangelizadora.
Esta aportación cuenta con un reconocimiento explícito de la Santa Sede. Durante su visita a Encarnación, en Paraguay, el 18 de mayo de 1988, Juan Pablo II recordó que Bolaños tradujo al guaraní el catecismo mínimo del Concilio de Lima de 1583. El pontífice señaló también que el Sínodo de Asunción de 1603 dispuso que la evangelización de los indígenas se realizara en guaraní y adoptó como oficial el catecismo traducido por el franciscano.
Ese reconocimiento permite situar su legado en un terreno concreto: la utilización de una lengua originaria para transmitir los contenidos religiosos. Más de tres siglos después, Juan Pablo II seguía recordando aquella traducción como un hito de la historia de la Iglesia en Paraguay.
La publicación argentina ha vuelto a plantear, además, la cuestión de su reconocimiento en los altares. La investigación del franciscano José Luis Salas recoge que en 1905 el episcopado argentino solicitó a Pío X la introducción de la causa de beatificación de Bolaños. Ese antecedente acredita la petición, aunque por sí solo no permite establecer cuándo se produjo una apertura canónica efectiva ni cuál es la situación actual del expediente.
El periódico paraguayo La Nación afirmó el pasado 30 de marzo que la causa permanece abierta. Para precisar este extremo, Marchena Secreta ha remitido una consulta a la Comisión Arquidiocesana para las Causas de los Santos de Buenos Aires. El medio ha solicitado la fecha de una eventual apertura formal, su estado actual, la última actuación documentada y la identidad de la institución responsable de promoverla.
El recuerdo del pasado 11 de octubre constituye así una nueva oportunidad para acercar a Marchena la memoria americana de Bolaños y profundizar, con documentación histórica y fuentes eclesiásticas, en una biografía que sigue despertando interés al otro lado del Atlántico.
«Apuntes de Naturaleza», de Radio Marchena, ha sido reconocido en los XIII Premios Andalucía de Comunicación Audiovisual Local de 2026, en la modalidad de programa o serie de programas de información emitidos en radio local. El anuncio de los ganadores ha sido difundido este 20 de octubre por Europa Press y otros medios.
El reconocimiento llega en el año en que el espacio cumple cuatro décadas. La ficha del programa en Onda Local de Andalucía sitúa el comienzo de sus emisiones en enero de 1986 y describe una propuesta que une actualidad ambiental, entrevistas, participación de los oyentes y justicia social.
Agua, energía, residuos, movilidad y conservación de la naturaleza forman parte de sus contenidos. La literatura y la música también tienen sitio en una radio que acerca estos asuntos a la vida cotidiana.
Según las condiciones publicadas por la Junta de Andalucía, cada categoría de los premios cuenta con una dotación de 4.000 euros y una estatuilla. Los galardones distinguen el trabajo de los medios locales y de proximidad de la comunidad.
Las asociaciones sociales y culturales de Marchena ya pueden solicitar las subvenciones municipales de 2026. El Ayuntamiento ha publicado ambas convocatorias en su web el 16 de octubre, con una dotación conjunta de 34.000 euros: 20.000 para proyectos sociales y 14.000 para iniciativas culturales.
Las resoluciones, firmadas el 15 de octubre, establecen un plazo de 15 días contados desde el día siguiente a la publicación de cada decreto. Las entidades deben consultar el anuncio correspondiente en la sede municipal para comprobar el vencimiento aplicable a su solicitud.
La línea social está destinada a entidades sin ánimo de lucro que desarrollen proyectos de acción social. La valoración contempla la mejora de la calidad de vida de personas con discapacidad, enfermedades crónicas con limitación funcional y colectivos vulnerables, así como el apoyo a familiares y cuidadores, el empleo y la inclusión.
En cultura, las propuestas deberán ejecutarse en Marchena y beneficiar a residentes del municipio. Se valorarán las características de las actividades, los puestos de trabajo previstos, el número de socios, la trayectoria de los últimos cinco años y la colaboración con la programación cultural municipal.
Para concurrir, las asociaciones deben estar legalmente constituidas e inscritas en el Registro Municipal de Asociaciones, disponer de sede o delegación en Marchena y acreditar que sus fines coinciden con la convocatoria. También se exige estar al corriente de las obligaciones tributarias y con la Seguridad Social.
Entre los gastos previstos figuran materiales, equipamiento, alquileres, servicios profesionales, personal y seguros vinculados a la actividad. Las cantidades anunciadas son los fondos globales de cada línea; la ayuda de cada asociación dependerá de la valoración.
La solicitud debe acompañarse de los anexos oficiales, el proyecto y la documentación exigida. Cada entidad podrá presentar una solicitud por convocatoria. Los modelos y las condiciones completas pueden consultarse en los anuncios municipales de ayudas sociales y ayudas culturales.
Fuentes: convocatorias oficiales del Ayuntamiento de Marchena, resoluciones 3474/2026 y 3495/2026.