Melodías Sagradas. Poemas y canciones 2000–2025, publicado por Editorial Cuadranta, reúne veinticinco años de escritura de José Antonio Suárez López en un recorrido que va de lo trascendente a lo cotidiano, de la contemplación a la herida y de la memoria personal a la mirada social. El libro, de 166 páginas y publicado el 1 de septiembre de 2025, se articula en tres grandes espacios simbólicos —Cielo, Tierra y Limbo— y propone una lectura en la que poesía, música e imagen dialogan como distintas formas de expresar una misma experiencia interior.
En estas páginas, lo “sagrado” no se entiende como una etiqueta religiosa cerrada, sino como aquello que da sentido, aquello que transforma y aquello que obliga a mirar hacia dentro. Los poemas fueron escritos entre 2000 y 2025, en etapas muy distintas de la vida del autor, pero al reunirse revelaron una arquitectura común: una especie de escalera que desciende de la luz a la sombra, de la oración a la pérdida, y que convierte el conjunto en un mapa emocional de un cuarto de siglo.
La obra se completa con un universo paralelo de canciones y pinturas asociadas a muchos de sus textos. Esa dimensión multidisciplinar ha llevado Melodías Sagradas a medios como Cadena SER, Andalucía Centro, Radio Sefarad y el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, además de distintos vídeos y piezas audiovisuales que permiten acercarse al proyecto desde la voz, la música y la imagen.
Entrevista con José Antonio Suárez López
¿Cuándo descubriste que la escritura era algo más que un pasatiempo?
En realidad, para mí la escritura nunca llegó a ser únicamente un pasatiempo. Empecé a trabajar en medios de comunicación en 1989 y desde entonces he escrito prácticamente todos los días. Primero fueron noticias, entrevistas, crónicas y reportajes; después llegaron los libros, los guiones y la poesía. Con el tiempo comprendí que escribir no era solamente mi trabajo, sino también una manera de ordenar lo que pienso, comprender lo que me sucede y relacionarme con el mundo.
Como tantos otros periodistas, descubrí en García Márquez y también en Borges el auténtico fogonazo de luz de saber que las palabras nombran y crean el mundo. Y yo querría crear mi propio mundo, de no ser porque no me gusta jugar a ser Dios.
¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?
El periodismo nombra y cuenta lo tangible; de lo intangible, de los símbolos, se ocupa la poesía. Intento que hasta mi prosa tenga toques poéticos en la concepción de la historia y trato de que mis textos cuenten historias sobre espiritualidad, psicología, filosofía o tradiciones culturales y religiosas.
De García Márquez me quedo con la magia de hacer que las palabras se llenen de colores y olores; de Borges, con toda la tradición simbólica y milenaria de lo hebreo; de Lorca, con el duende y la música; de Cervantes, con el humor; y de la Generación del 98, con la crítica social. Todos esos rasgos están, de un modo u otro, en mis escritos.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? ¿Nos lo recomendarías?
Me pillas entre manos con El Libro Rojo de Carl Gustav Jung, que solo por haber desarrollado una reflexión tan influyente sobre los arquetipos ya merece bastante la pena para alguien que aspira a contar historias. Cerca también tengo Borges esencial, que reúne textos del maestro argentino, de cuyas ideas, como el Aleph, me nutro para algunos cuentos de fantasía que ando pergeñando.
Me enamoré de Borges desde que fantaseé con su idea de que las letras crean la realidad a partir del hallazgo, fantástico y casual, de que el paisaje que veía tras la ventanilla de un tren parecía coincidir con la descripción de un paisaje en “El Sur”. Realidad o ficción, lo cierto es que Borges me abrió y me sigue abriendo múltiples puertas que continúo explorando. Más que su lenguaje, lo que me fascinan son sus ideas.
Y también tengo siempre entre manos algún libro sobre investigación histórica, que me apasiona, porque he llegado a utilizar personas reales descubiertas en documentos históricos como personajes de mis historias, solo por poder vivir una época aunque sea con la imaginación. En este caso, El gran secreto: el origen judío de la nobleza española (Ático Historia), de Enrique Soria Mesa. Y claro que los recomiendo.
¿Cómo compaginas tu trabajo como periodista y divulgador cultural con la escritura?
En mi caso resulta difícil separarlos. Periodismo, divulgación y literatura forman parte de una misma necesidad de contar.
Durante muchos años he trabajado investigando y escribiendo sobre historia, patrimonio y cultura. Ese trabajo me permite descubrir, a través de los documentos, personajes e historias sorprendentes. Una vez obtenida la fuente y el dato, el uso que se le dé depende de la cantidad de ficción que llegue a salir de tu mente: más realidad y tienes artículos o rutas; más ficción y tienes un guion o una novela.
Ambas facetas se mezclan mucho más de lo que parece.

¿Cómo ves el panorama literario actual?
Caótico, como nuestra sociedad, con un punto de surrealismo colectivo y grandes contradicciones. Nunca se había publicado tanto y nunca había sido tan sencillo para un autor poner su obra al alcance de los lectores, pero al mismo tiempo cuesta cada vez más encontrar tiempo y atención para leer. Cuando se pierde el hábito de lectura y reflexión, también aumenta el riesgo de convertirnos en personas más manipulables. Además, avanza una literatura muy militante, reflejo también de nuestra sociedad.
Existe una enorme cantidad de contenidos compitiendo por nuestra atención. Todo sucede muy deprisa y eso también afecta a la literatura, que se adapta como puede para no morir.
Pero creo que el objeto libro sigue siendo imprescindible por su capacidad de narrar y por nuestra necesidad de historias profundas, de poesía y de reflexión y, al mismo tiempo, de entender el mundo actual. Creo que aquel escritor que tenga capacidad de resumir todo esto en una novela escribirá el Quijote del siglo XXI.
¿Por qué escribir poesía hoy en día?
Precisamente porque vivimos deprisa. Vivimos rodeados de información, imágenes y mensajes continuos. Frente a todo ese ruido, la poesía sigue siendo un espacio de silencio y concentración. La poesía es una idea esencial condensada en pocas palabras. Te hace pensar, te despierta, te zamarrea. Un buen poeta debe aspirar a eso.
¿Qué tiene que tener un buen poema?
Verdad. No verosimilitud, sino verdad emocional. El lector percibe cuándo detrás de unas palabras existe una experiencia auténtica y cuándo solamente hay artificio. En Melodías Sagradas eso se palpa y se percibe.
Después están el ritmo, las imágenes, la musicalidad, el lenguaje, el silencio, pero siempre al servicio de algo superior.
Un poema puede ser técnicamente perfecto y no provocar nada. Sin embargo, un solo poema puede resumir una vida o una época.
¿Cuándo decidiste publicar Melodías Sagradas. Poemas y canciones 2000–2025?
En la primavera de 2025, cuando me di cuenta de su estructura interna de escalera del cielo a la tierra, que resume toda la experiencia humana. Y cada escalón está conectado con el anterior. Es un descenso ordenado y gradual.
No escribí durante veinticinco años pensando en hacer un libro. Eran poemas, letras y textos que iban apareciendo ligados a experiencias, personas, preguntas y etapas distintas. Cuando los reuní descubrí que existía un hilo entre todos ellos.
Entonces comprendí que el libro no debía contar solamente lo que había escrito, sino también el camino recorrido, que además me había sacado del agujero. Además, cada poema tiene una canción y una pintura. Es decir, el universo poético tiene una correspondencia en imágenes y en música. Tres formas para el mismo mensaje. Es mi forma de decir: esto es real, porque se manifiesta por diversas vías. Poesía, música y pintura.
¿Qué nos puedes contar de este poemario?
En Melodías Sagradas, ni el título ni el tema tienen mucho que ver con la religión. Aquí lo “sagrado” es lo que te cumple. Lo que hace que seas quien has venido a ser. Cualquiera de sus poemas es la música o la esencia de mi alma. Quien quiera saber quién soy de verdad debe saber que está todo ahí. Está todo ahí. Cuando terminé de revisarlo y vi que salía a la venta me sentí como un camarero forzado a ofrecer en una bandeja cachitos de su corazón en forma de tapas.
¿Qué hace especial a Melodías Sagradas dentro de tu trayectoria?
Es la historia de un renacimiento. Jung hablaba de la necesidad de reconocer e integrar la sombra para avanzar hacia una personalidad más completa. La luz viene de la oscuridad y la oscuridad busca la luz. Por eso en este libro está todo, integrado y narrado de forma unitaria en esa escalera que desciende de las oraciones a las puñaladas, y a la muerte final, como si fuera la Divina Comedia de Dante, pero al revés.
Por eso considero Melodías Sagradas no solo un poemario. Para mí es también una especie de mapa emocional de veinticinco años de vida.
¿Qué esperas que los lectores encuentren en tus poemas?
Espero que encuentren algo que puedan llevarse a sus vidas, algo para reflexionar o algo para crecer.
¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Actualmente estoy terminando un libro que relata un viaje imaginario por Andalucía entre mis padres, que eran labradores, Antonio Gala y Jesús Quintero, donde aparecen como personajes de ficción en un intento de resumir la cultura andaluza como una mezcla entre lo popular y lo culto. Y también trabajo en otro libro de historia sefardí, que se llama Marchena sefardí.
Vídeos sobre Melodías Sagradas
El proyecto puede seguirse también a través de varias piezas audiovisuales:
Entrevistas y referencias en otros medios
Ficha oficial del libro
Editorial Cuadranta: ficha oficial de Melodías Sagradas. ISBN 979-13-87773-35-9, 166 páginas, primera edición, publicada el 1 de septiembre de 2025.
También puede consultarse la ficha comercial en Casa del Libro.