El Real nació en un borde mucho menos urbanizado de la localidad, pero el crecimiento residencial de las últimas décadas ha acercado centenares de viviendas a la Feria. Vecinos de Ciudad Jardín y Santa Gema plantean ahora estudiar a largo plazo otro emplazamiento que permita mantener la fiesta reduciendo ruido, tráfico, pirotecnia y molestias
La Feria de Marchena lleva décadas formando parte del paisaje de la zona occidental de la localidad. Sin embargo, el lugar en el que nació aquel recinto y el espacio urbano que hoy lo rodea son dos realidades muy diferentes. Donde durante años existió un borde de pueblo abierto hacia el campo, el crecimiento urbanístico ha ido levantando viviendas, calles y nuevas zonas residenciales hasta dejar el Real prácticamente integrado en la ciudad.
Y esa transformación comienza a plantear una pregunta que hace años apenas tenía sentido: ¿sigue siendo este el mejor lugar para celebrar una Feria de estas dimensiones?
El debate ha cobrado actualidad después de que vecinos de Ciudad Jardín y Santa Gema hayan expresado las molestias que soportan durante los días de Feria: ruido durante buena parte de la noche, dificultades de aparcamiento y acceso a sus viviendas, suciedad, instalación de aseos, gran concentración de vehículos y las consecuencias de unos fuegos artificiales que se disparan a muy poca distancia de zonas habitadas. Algunos residentes consideran que, además de aplicar medidas inmediatas para mejorar la convivencia, Marchena debería comenzar a estudiar a largo plazo la posibilidad de trasladar el recinto.
La cuestión no puede entenderse sin mirar cómo ha cambiado urbanísticamente esta parte de Marchena.
Cuando el recinto estaba prácticamente en las afueras
La documentación urbanística municipal permite comprobar esa transformación. La memoria de información del anterior planeamiento describe la unidad del Recinto Ferial junto a San Miguel y señala que buena parte de las edificaciones residenciales de esta zona no comenzaron a aparecer hasta mediados de la década de 1990. El documento contabilizaba ya 264 viviendas en esa unidad y explicaba cómo el recinto deportivo funciona igualmente como recinto ferial.
Es decir, el Real no fue concebido originalmente con la presión residencial que tiene actualmente a su alrededor.
Durante décadas, celebrar allí la Feria significaba llevar la fiesta prácticamente al borde de la población. Hoy significa organizar durante varios días una enorme concentración de música, atracciones, casetas, tráfico y pirotecnia junto a zonas donde centenares de personas viven durante todo el año.
La Feria no se ha movido. Lo que se ha movido es Marchena.
El crecimiento urbano ha terminado alcanzando al recinto y esa circunstancia obliga a reconsiderar problemas que hace treinta o cuarenta años tenían una dimensión muy diferente.
Cinco días de Feria frente a 365 días de residencia
Para miles de marcheneros son días de convivencia, encuentros familiares, casetas, música y diversión. Pero para quienes tienen su dormitorio a pocos metros del Real esos mismos días pueden significar también falta de descanso, coches ocupando las calles del barrio hasta altas horas de la madrugada, dificultades para acceder o estacionar junto a sus casas y una exposición al ruido incomparable con cualquier otra semana del año.
A ello se suma una cuestión de seguridad planteada por algunos vecinos respecto a la posible llegada de restos de material pirotécnico a las zonas habitadas próximas, una preocupación que consideran que debería evaluarse preventivamente.
Trasladar la Feria no significaría acabar con la Feria
El debate que comienza a aparecer entre algunos residentes no plantea eliminar la principal fiesta de Marchena ni alejarla necesariamente varios kilómetros del pueblo.
Se trataría justamente de lo contrario: garantizar su futuro buscando un emplazamiento capaz de soportar una gran celebración sin hacer recaer buena parte de sus consecuencias sobre los mismos vecinos cada año.
Un nuevo recinto podría diseñarse desde el principio con grandes aparcamientos exteriores, accesos independientes para emergencias y feriantes, separación suficiente respecto a las viviendas, instalaciones permanentes de agua y electricidad y una zona específica para grandes conciertos y atracciones.
Incluso podría concebirse como un espacio multifuncional utilizado durante todo el año para conciertos, encuentros, mercados, actividades ecuestres, acontecimientos deportivos o grandes celebraciones, evitando crear una enorme superficie destinada únicamente a unos pocos días de agosto.
El nuevo PGOM ofrece precisamente la oportunidad de pensarlo
La coincidencia del debate con la elaboración del nuevo Plan General de Ordenación Municipal de Marchena resulta especialmente significativa.
El PGOM se encuentra todavía en una fase en la que se están definiendo las grandes decisiones sobre la Marchena de las próximas décadas. La propia web oficial del nuevo planeamiento invita a los ciudadanos a presentar sugerencias, alternativas y propuestas sobre el modelo futuro de municipio.
Por tanto, si Marchena quisiera estudiar seriamente un nuevo recinto ferial, este sería precisamente el momento urbanístico para analizarlo, antes de que los futuros crecimientos residenciales vuelvan a ocupar posibles emplazamientos adecuados.
El Avance del PGOM plantea reordenar el crecimiento futuro, evitar una expansión indiscriminada y orientar especialmente determinados desarrollos hacia el sur, con especial atención al entorno del Camino del Oro, además de afrontar sectores y bolsas de suelo que llevan años sin desarrollarse.
Entre las posibilidades que podrían analizarse técnicamente estarían grandes parcelas en los bordes urbanos que mantuvieran una distancia razonable respecto a las viviendas y, al mismo tiempo, permitieran llegar andando desde buena parte de Marchena. La elección exigiría comprobar propiedad del suelo, clasificación urbanística, dimensiones, pendientes, accesos, saneamiento, afecciones ambientales, carreteras futuras y distancia efectiva hasta las zonas residenciales.
No tendría demasiado sentido trasladar la Feria desde Ciudad Jardín para colocarla junto a otro barrio que dentro de veinte años terminara reproduciendo exactamente el mismo problema.
Una Feria preparada para la Marchena de 2050
El recinto actual ha cumplido una función durante décadas y forma parte ya de la memoria reciente de generaciones de marcheneros. Pero el urbanismo no es inmutable. Los pueblos crecen, las periferias dejan de ser periferias y determinados equipamientos que fueron perfectamente razonables cuando se construyeron pueden acabar encontrándose rodeados de viviendas.
Eso es, precisamente, lo que ha ocurrido alrededor del Real.
Trasladarlo sería una decisión compleja, costosa y necesariamente a largo plazo. También obligaría a decidir qué hacer posteriormente con una superficie urbana de enorme valor situada junto a Ciudad Jardín.
Pero precisamente por tratarse de una decisión para varias décadas, puede ser conveniente empezar a hablar de ella antes de que resulte urgente.
Durante unos días al año el Real pertenece simbólicamente a todo un pueblo. A pocos metros, sin embargo, hay vecinos que siguen teniendo que dormir, trabajar, cuidar a sus mayores o levantarse temprano a la mañana siguiente.
Encontrar el equilibrio entre ambos mundos será uno de los debates que Marchena tendrá que afrontar si quiere que su Feria siga creciendo sin que crezcan con ella las molestias.
Y quizá el nuevo PGOM ofrezca una oportunidad difícil de repetir: pensar no solamente dónde celebra Marchena hoy su Feria, sino dónde debería celebrarla dentro de treinta años.
el Avance del nuevo PGOM de Marchena, no aparece todavía ninguna zona propuesta oficialmente como futuro recinto ferial ni una decisión de trasladar el actual. El documento sí define grandes áreas de crecimiento, sistemas generales, espacios libres y futuros equipamientos, pero no señala una parcela con la etiqueta de «nuevo recinto ferial».
Esto es importante porque el PGOM está precisamente en una fase estratégica. La web oficial explica que ahora se están determinando los grandes elementos estructurantes y que posteriormente se concretarán usos y ordenaciones. Además, la fase actual está concebida expresamente para recibir sugerencias y propuestas alternativas de los ciudadanos.
Lo que sí tenemos son zonas que podrían estudiarse si se quisiera introducir ahora esa reserva:
Sur de Marchena, Camino del Oro–carretera de Morón–entorno de PEMAR. Es el sector hacia el que el Avance orienta principalmente el futuro crecimiento urbano.
Entorno de la carretera de Carmona y Barriada Andalucía. Tiene la ventaja de estar relativamente cerca del centro, aunque habría que comprobar qué terrenos quedan afectados por futuras infraestructuras, pendientes y protección paisajística.
Terrenos posteriores al IES Isidro de Arcenegui/Cerro de la Leva. También merecerían un estudio parcelario, pero el PGOM quiere preservar determinados bordes del norte por su valor paisajístico, por lo que no puede afirmarse que sean urbanísticamente disponibles.
Grandes vacíos y sectores sin desarrollar, que el propio PGOM considera necesario reconsiderar después de décadas bloqueados. El Ayuntamiento explica que algunas unidades previstas hace casi treinta años nunca llegaron a desarrollarse y que el nuevo planeamiento debe decidir qué hacer con ellas.
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