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Historia

Lo que queda del Palacio Ducal de Marchena según excavaciones arqueológicas

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Del Palacio Ducal de Marchena hoy solo quedan los cimientos y algunas estructuras y muros, tal y como constató la excavación arqueológica de Manuel Vera y otros.  Durante más de 600 años fue uno de los palacios más bellos y lujosos de España que primero tuvo aspecto mudéjar y luego se reformó conforme al gusto renacentista y barroco. 

Construído sobre la Alcazaba musulmana, reformada tras el terremoto de 1356 y tras las incursiones de Mohamed V  posiblemente de esa fecha es la construcción de la iglesia de Santa María de la Mota, lo más antiguo del conjunto. También entonces se reconstruyó la muralla, una obra de tal importancia que necesitó la aprobación del Papa por bula en 1430.

El Palacio mudéjar se construye a partir de 1490 al mismo tiempo que  la restauración de la casa de los Ponce de León de Sevilla, cuando la cada ducal se convierte en una de las principales de Andalucia entre rivalidades, guerras y pactos con los Guzmanes con los que se repartían el poder y las ciudades andaluzas.

Rejas de Palacio Ducal

El espacio central del Palacio era un gran patio de 14 columnas por las que se pagó en 1549 a Martín de Gaínza  67.500 maravedíes y además tenía una pequeña fuente octogonal cuyos restos se encontraron en la última excavación arqueológica. Los restos de una segunda fuente de jaspe están hoy a los piés del Cristo Yacente.

Al norte del patio había una sala central de 7 metros de lado que coincide con la caja del artesonado existente la escalera monumental ubicado en el Palacio de la condesa de Lebrija que se llevó este resto de Marchena a principios del XX junto con las yeserías inferiores a la escalera primitiva del palacio y azulejos.

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La zona norte era la más noble con dos habitaciones de 65 metros además de unos corredores en los que se gastaron gastaron en 1550 1,9 millones de maravedis. En el sector sur estaba los cuartos del primogénito de la que quedan a ras del suelo algunas estructuras originales que comunicaban con la galería abierta hacia la plaza Ducal.

En el mandato de Rodrigo Ponce de León virrey de Nápoles, se añaden al Palacio dos conventos; Clarisas (1632) y Ángeles Custodios (1651).

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En el XVIII se construyen las caballerizas monumentales a imitación de las que tenía el Alcázar de Madrid y se colocan mármoles y jaspes. A partir de 1701 se reforma la Plaza Ducal, se construyen las casas consistoriales, se añade una anteportada en 1733 con un patinillo para regular el acceso a la Puerta del Tiro y unificarlo con la línea de la fachada de la plaza Ducal.

fachada palacio

Junto a la Puerta del Tiro estaban los cuartos del primogénito y el corredor de acceso a al coro de la iglesia de Capuchinos, que los arqueólogos también han identificado. Al oeste el patio de la montería con sus capiteles romanos reutilizados.  Hacia el este se abrían miradores a la campiña.

La fachada de la plaza Ducal tenía 3 plantas y 33 balcones desde donde los Duques se dejaban ver y veían los espectáculos públicos, como los toros o los mandatos.  En 1911 la zona más cercana a la fachada de la Plaza Ducal estaba destruida, al fondo del  patio quedaban varias estancias.

 

Resultado de imagen de palacio de lebrija, sevilla

Los jardines del palacio tenían medallones renacentistas entre columnas y estás rematadas por almenas. Existen fotos y algunos testimonios de personas que lo vieron por ejemplo Gómez Acebes (Recuerdos de Marchena. 1863). «En los jardines consulté valientes bustos de mármol de emperadores romanos entre ellos Galva, Mario y algunos otros».

Resultado de imagen de Puerta de Marchena

Tenía el palacio un Patio de las Mujeres, un apeadero, un cuarto de los Leones, un juego de la pelota, un aposento para los pajes con un sorprendente lujo propio de una la corte ducal donde aparecen músicos, médicos, astrólogos y todo tipo de sirvientes.

Se destruyó en apenas veinte años por la ruino del último Duque de Osuna. Los acreedores se cobraron en sus bienes como este palacio, del que se llevaron hasta las piedras.

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Historia

Porqué los estancos de tabacos de España están entre las instituciones económicas más antiguas

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La palabra «estanco» quiere decir que solo pueden vender un producto las personas autorizadas por el Rey o el Estado después de pagar un cánon. Responde a la economía controlada por el Estado propio de las sociedades del antiguo régimen, anteriores al libre mercado.

Los estancos de tabacos de España están entre las instituciones económicas más antiguas después de estar 400 años vendiendo y recaudando impuestos al estado.

Pero el tabaco no fue el primer negocio estanco, sino la sal.  En 1564 Felipe II organizó el Estanco de la sal en Castilla, exceptuando Andalucía, como medio de allegar impuestos para la corona.

El estanco del tabaco se crea tras la llegada de este producto de América. El tabaco llegó a España en 1542 entró por Sevilla procedente de Cuba y de Santo Domingo. Desde entonces el gobierno controla su venta. En 1636 se decreta que sea un producto estanco, acordando el Reino en 2 de agosto de 1638 y se paga cada libra a tres reales.  Todo ello sin hablar de las reales fábricas de Tabaco como las de Sevilla.

Hoy el monopolio de expendedurías de tabaco y timbre mueve en España un negocio con un volumen de 12.500 millones de € al año. De estos 12.500 millones de €, el Estado español se beneficia de 9.400 millones de € que van a parar íntegramente a la hacienda pública, convirtiendo así al monopolio del Estado en un medio imprescindible.

Pero no son los únicos estancos. En España había dos estancos mayores: sal y tabaco, y varios estancos menores: aguardiente, salitre, azufre, pólvora, plomo, antimonio, mercurio, bermellón, goma laca, juegos de naipes y papel sellado.

MARCHENA Y EL ESTANCO DEL VINO

También el vino era un negocio estanco. Aquí estaba en manos del Duque de Arcos, que era el Estado más cercano. El vino era el principal negocio estanco en Marchena.

El único forastero autorizado a vender vino y montar tabernas en Marchena y Paradas era Fernando García Bueno vecino de ciudad de Sevilla que compró el derecho y estanco de vino de las tabernas en 1645  pagando 40.000 reales al Duque. Pero este negocio tenía una particularidad.

De Enero a Abril solo podían venderse en Marchena y Paradas el vino producido aquí y por los vecinos de aquí y en las viñas de aquí. En palabras del Duque «de los vecinos cosecheros de la villa de Marchena y Paradas» y el resto del año «acabado el vino de su cosecha se entra vino de fuera y se vende en las tabernas públicas». Era una época en la que mucha gente producía su propio vino y el vino era la bebida más consumida y barata, Mucha gente cenaba pan y vino y algo más.

LOS CURAS QUE SE REBELARON POR EL VINO

Sin embargo el negocio del Estanco de Duque con el control del vino de Marchena y Paradas se vió amenazado cuando cinco presbíteros pleitearon contra el Duque por el derecho a sacar vino y poner los precios.

Si el Estado de Arcos tenía el privilegio de traer el vino de fuera, cinco presbíteros o sacerdotes liderados por el cosechero y sacerdote José Salazar pleitearon en 1736 en nombre de la Iglesia y los labradores y cosecheros de vino de Marchena, contra el Duque por el privilegio de vender vino y de establecer el precio del vino rompiendo de esta forma el estanco o monopolio Ducal.

Incluso enviaron escrito para que el Ayuntamiento de Marchena se sumara a su causa. También lo hicieron a la Catedral de Sevilla y apelaron a los tribunales del Reino.

El Duque de Arcos cargó contra los cinco clérigos, los acusó de usura, codicia y de defender intereses particulares y no generales y los acusó de ejercer «la violencia» contra los intereses del Duque. Incluso el Duque llegó a preparar un documento que entregó a todos los cargos del Ducado en el que desmontaba uno por uno todos los argumentos de los cinco clérigos y los acusaba de varios delitos.

Sus nombres eran Francisco Jiménez Fonseca, don Pedro Baena, don José Guerrero, don Jerónimo Carmona, don Francisco Román y don José Ramiro los cinco  presbiteros y el último de menores fue General de su orden, el documento no dice cual.

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Actualidad

Juan Ponce de León tuvo 28 hijos de 8 mujeres distintas, y ninguna la legítima

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Juan Luis Carriazo publica en la Revista Andalucía en la Historia,  las aventuras extraconyugales del sexto Señor de Marchena desde 1448 Juan Ponce de León que tuvo 28 hijos de 8 mujeres distintas, y ninguna la legítima, ya que el heredero nacería de la criada Leonor Núñez, madre del Duque de Cádiz.

El onubense, Juan Luis Carriazo, Catedrático de Historia Medieval, quien más y mejor ha escrito sobre la Marchena de los primeros Ponce de León ha puesto su interés en Leonor Núñez de Prado, madre del Duque de Cádiz tras publicar la biografía de su mujer Beatriz Pacheco, el año pasado.

Leonor Núñez de Prado llegó a Marchena como criada y murió como duquesa al casarse con el Señor de Marchena acabando sus días enterrada en una sepultura digna de una reina en el Monasterio de San Jerónimo de Sevilla, con fama de santa.

Leonor Núñez de Prado era hija de unos labradores muy pobres de Yébenes (Toledo) «de baja  suerte y condición y que no era hijadealgo sino debajo linaje», otros dicen que era morisca, que junto a su madre entraron al servicio de la Duquesa Leonor de Guzmán a la que acompañan a Marchena para la boda con Juan Ponce de León.

Leonor de Guzman

Vivir con un Ponce de León, no era fácil. A la vida militar y violenta propia de tiempos de guerra se une que Leonor Núñez fue blanco del deseo del «excepcionalmente promiscuo» Juan Ponce de León que tuvo 28 hijos de 8 mujeres distintas, y ninguna la suya, con la que se había casado, Leonor Guzmán, hija de Duques.

Desde que vio a Leonor Núñez en Marchena, Juan Ponce de León se prendó de ella, y a pesar de ello se casó con su prometida aunque no tardó en aborrecerla. En el pleito de 1510, un vecino de Marchena decía haber oído decir a Juan Ponce de León que su legitima esposa le parecía «una grande asna y que tenía orejas de asno», otro afirma que don Juan «no la quería bien porque era fea y pecosa».

Le gustaba más Leonor Nuñez que era joven y guapa a la que siempre trató como su esposa. El problema era que Leonor Núñez dejó en Toledo a su marido, el bordador Juan del Paraíso. Vamos que «salió del paraíso para meterse en el infierno» según ella misma escribió. El bordador inició un pleito para reclamar a su legítima mujer, y vino a buscarla a Marchena pero de nada le sirvió. Su mujer le advirtió que no lo intentara porque  «la mayor tajada sería la de la oreja».

El Señor de Marchena habia tomado a Leonor en contra de la voluntad de su propio padre, que le negaba el matrimonio con ella y de ella misma que se defendía y se negaba con todas sus fuerzas alegando que era casada.

Al final la hizo madre de ocho hijos y la recluyó a la Torre de Los Navarros, donde fue naciendo la prole, ya que su padre el conde Don Pedro, se oponía a tenerla en Sevilla ni en Marchena ni le permitía casarse con ella mientras él y su legítima esposa vivieran.

El enfrentamiento paterno filial fue de tal magnitud, que cuando murió el conde Don Pedro, en 1441, su hijo no fue al entierro. Llegado el dia en que Don Juan Ponce de León se convirtió en señor de Marchena y heredero, lo primero que hizo fue ir a la Torre de los Navarros a por su amada Leonor.

Leonor Núñez fue conducida al castillo de Mairena del Alcor al amanecer del 3 de noviembre de 1448 para casarse con Don Juan ante una imagen de San Eutropio asistidos por sus criados Marta Rodríguez y Pedro de Pineda. Asistieron los Jerónimos del monasterio de Buenavista fray Juan de Medina y fray Pedro de Illescas y fueron testigos los vecinos de Mairena.

Los esposos se trasladaron a Marchena junto a sus hijos y ella pocas veces volvió a salir del Palacio de  Marchena donde tuvo que convivir con la irrefrenable promiscuidad de su marido Don Juan que ya antes de casarse con ella «se había echado con una tal Isabel Trigueros» en Mairena.

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Historia

El gazpacho ayuda a combatir el cáncer de colon, según un estudio de dos universidades

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El gazpacho ayuda a combatir el cáncer de colon, según un estudio de las universidades de Granada y Almería
Un equipo de investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado una interrupción en el crecimiento de células de cáncer de colon después de exponerlas al gazpacho. Tras someter esta receta propia de la dieta mediterránea a una digestión artificial, y exponer tumores cultivados al digestato resultante, se observa como la mezcla de todos sus ingredientes presenta una actividad antitumoral mayor que su consumo por separado.

La investigación llevada a cabo por el grupo ’AGR152-Modelización digestiva’ de la UAL, sigue un enfoque holístico, que entiende que el alimento entero es la unidad nutricional básica, a diferencia del enfoque reduccionista dominante centrado en nutrientes aislados. “Se han identificado sustancias como el licopeno en tomates o el betacaroteno con supuestas propiedades antitumorales pero que, probadas luego de manera aislada en ensayos clínicos no se han conseguido demostrar una actividad antitumoral significativa. Es una forma muy reduccionista de entender la interfase alimentación/salud, que no casa con la complejidad de la fisiología de un organismo”, apunta Campra.

Ante ello, apuestan por un enfoque que parte de una matriz alimentaria completa, donde pueden simularse todas las interacciones que se producen entre las sustancias fitoquímicas bioactivas que son capaces de generar una acción combinada y sinérgica. “Lo que protege de la enfermedad es el alimento entero, no moléculas aisladas. Hemos co-evolucionado consumiendo vegetales frescos, los llevamos comiendo millones de años, su consumo junto con otros hábitos preventivos como el ejercicio físico, generan un ambiente metabólico hostil al crecimiento canceroso, y la expresión genética que nos hacen menos proclives a que estas células cancerosas crezcan en nuestro organismo”, apunta.

HISTORIA DEL GAZPACHO

Las raíces de este plato son muy antiguas, y curiosamente en su origen el gazpacho no llevaba verduras de ningún tipo, sino que se componía de pan remojado en agua, aceite y vinagre, al que a veces se añadía ajo o almendras.

Sin embargo, la referencia más concreta de lo que hoy es el actual gazpacho andaluz nos remite al siglo XVI, cuando el tomate, y el pimiento, dos de los ingredientes fundamentales del gazpacho, llegaron de América.

La Mazamorra es una sopa fría primitiva originaria de las campiñas sevillanas y cordobesas, antecedente del gazpacho, ajoblanco, porra o salmorejos según algunos autores.
Comida estival, de cucharada y paso atrás, en lebrillo común donde un majado de ajo, sal y vinagre, pan de hogaza candeal, que se mezcla con hortalizas de a mano, desde lechugas tiernas, pepinos, habas, etc. se licúa en agua fresca de fuente de botijo o cántaro.
Estas mazamorras son las que llevan los marinos y colonos españoles al nuevo mundo, América, donde tienen gran éxito, aunque en sus versiones en dulce y con maiz como elemento base.

Lo consumían principalmente los campesinos andaluces, y fue en el siglo XIX cuando el gazpacho empezó a popularizarse también entre la clase burguesa, que le aportó la costumbre de servirlo con tropezones de pan o pequeños trozos de hortalizas. Es por esta razón que no figura en los recetarios de cortesanos de siglos anteriores.

 

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Historia

El cerro de la matanza, el monte de Málaga donde el señor de Marchena perdió 1550 hombres

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Don Rodrigo Ponce de León tuvo su peor derrota en la batalla de la Axarquía, en el llamado cerro de la matanza de los montes de Málaga donde el Señor de Marchena perdió tres hermanos y 1550 hombres el viernes, 21 de Marzo de 1.483. tal y como relata Washington Irving en la Crónica de la conquista de Granada.

Don Rodrigo había hecho huir a los musulmanes y salvado la vida del Rey Fernando el Católico en el cerco de Vélez Málaga, y luego se dirigió a la capital para reunirse con el grueso del ejército cuando fue sorprendido por sus enemigos en inferioridad de condiciones, de noche, lloviendo y en terreno abrupto cuasando una matanza entre sus ejércitos.

Tres mil caballeros y mil peones de Don Rodrigo partieron de Antequera a los montes malagueños haciendo unas campañas rápidas para tomar cautivos. Los musulmanes encendieron las almenaras en las cumbres para dar aviso de reunirse y plantarles cara acorralando y diezmando a los marcheneros  en el valle del arroyo Jaboneros, cerca de Málaga.

«Al ir cerrando la noche, destemplada y revuelta como pocas del mes de marzo, vieron cubiertas de morisma las montañas, y encendidas alrededor de más de diez mil hogueras, que acrecentaban el horror y el espanto…oían zumbar las rocas y peñascos que bajaban rodando desde las cumbres de los montes”.

Las tropas de Don Rodrigo no tuvieron más escapatoria que subir a los picos para «morir matando» llegando agotados a las proximidades de la Fuente de la reina, donde ya los musulmanes habían ocupado las mejores zonas causando una matanza entre los vecinos de Marchena, Arcos y otros municipios de los Duques de Arcos.

Cuesta de la matanza le pusieron por nombre en aquel día dcuando las tropas de Don Rodrigo perdieron 1.550 hombres, 800 caballos, tres hermanos y sus banderas.

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