El pasado lunes se inauguró en el Convento del Corpus Christi de Córdoba el nuevo curso de la Fundación Antonio Gala, en un acto que contó con la presencia del marchenero Quique Sanz y su familia y los otros doce nuevos alumnos de este año y al que el mecenas no pudo ir por motivos de salud.
En la capilla de la Fundación Antonio Gala, familiares, antiguos alumnos y tutores dieron la bienvenida a los nuevos alumnos, que se han presentado con un vídeo. Por esta institución única en España han pasado 300 residentes que han pasado en las 16 ediciones anteriores.
Para un pintor o escritor joven entrar en la Fundación Antonio Gala es igual a que te toque la lotería. Y Quique Sanz ha sido admitido por la Fundación Antonio Gala para el curso de jóvenes creadores 2018/2019.
Se trata de «una oportunidad bastante importante. Tuve que entregar un proyecto en marzo, explicando la idea de trabajo durante la residencia y un dossier de obras de mi trabajo hasta ahora y después he pasado unas entrevistas personales, donde yo explicaba mi idea sobre pintura y me han seleccionado» explica Quique Sanz.
Doce jóvenes talentos, seis pintores y seis escritores, entre ellos Quique Sanz vivirán durante un año en una casa palacio del centro de Córdoba, recibiendo alojamiento gratuito y conviviendo durante el curso con otros jóvenes artistas durante ocho meses de octubre a mayo.
«La Fundación solo se queda una obra, todo lo produzcamos en nuestra estancia allí es para nosotros y lo podemos ir moviendo por exposiciones y concursos».
«Una vez a la semana hay una puesta en común de los trabajos que Gala definió como fecundación cruzada, y cada semana un creador expone su trabajo durante esa semana y los demás opinan y eso obliga a que te tengas que meter en el trabajo del otro» en una experiencia única en España.
Tras su paso por la Facultad de Bellas Artes en 2015 y por el Máster en Producción Artística Interdisciplinar en Málaga en 2017, el estilo de Quique Sanz destaca por un lenguaje propio, que ve de lo tradicional hacia lo contemporáneo. Como su colección de obras sobre Birrete que expuso en la barbería del Arco de la Rosa en 2016 partiendo de fotografías antiguas sobre el mundo rural. Ha participado en los concursos de pintura Paul Ricard, 2016 y concurso internacional Museo de Alcalá de Guadaira 2017 y en exposiciones como La Bañera Estudio de Sevilla, a inicios de 2018. Del maestro Antonio López aprendió la pintura realista del natural en un curso realizado en 2015.
La Fundación Antonio Gala organizan del 12 al 18 de noviembre de 2018 la Semana de Gala.Habrá conciertos, exposiciones, certámenes de pintura y de poesía infantil, encuentros y lecturas para poner en valor su obra y su figura.
Entre las diversas actividades culturales programadas destaca el estreno mundial y absoluto de la obra de teatro Gala contra Gala, que tendrá lugar en el escenario del teatro Góngora el sábado 17 de noviembre, a las 20.30 horas. El texto escrito por el dramaturgo José Luis Esteban cuenta con la dirección de Javier Mancipe.
Se leyó un escrito de Antonio Gala en la que les dice a los nuevos que si quieren llegar a la cima lo primero es «abandonar el valle conocido y complaciente y dejar atrás los caseríos que nos invitan a descansar».
Al mismo tiempo se ha presentado la exposición «El Fotógrafo y el Artista ha presentado el cartel anunciador de la muestra que se inaugurará el próximo 23 de noviembre en la Fundación Antonio Gala y estará abierta hasta el 8 de enero. Se trata de una exposición «inmersiva» para conocer a doce de los artistas más importantes de Córdoba, según manifiestan en una nota sus organizadores.
Manuel Antonio García, fundador del Hotel GM de Marchena, entre los siete galardonados en los Premios de Turismo de la Provincia
Manuel Antonio García Maceda, fundador del Hotel GM de Marchena, será uno de los siete profesionales reconocidos en los III Premios de Turismo de la Provincia de Sevilla a la Excelencia de las Personas.
Manuel Antonio García Maceda, fundador del Hotel GM de Marchena y profesional con una larga trayectoria en la hostelería, será uno de los siete reconocidos en los III Premios de Turismo de la Provincia de Sevilla a la Excelencia de las Personas. La Diputación de Sevilla ha hecho pública este lunes 21 de septiembre la relación de galardonados de una edición que quiere poner el foco en quienes sostienen el turismo desde el trabajo cotidiano, la experiencia profesional y el compromiso con el territorio.
Los premios se entregarán el próximo miércoles 23 de septiembre, a las 20:00 horas, durante la Gala del Día Mundial del Turismo que tendrá lugar en el Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra, en Alcalá de Guadaíra. La iniciativa está promovida por la Diputación de Sevilla, a través de Prodetur, en colaboración con UGT, CCOO de Sevilla y la Confederación Empresarial de Sevilla.
Un reconocimiento con nombre de Marchena
Para Marchena, la presencia de Manuel Antonio García Maceda entre los galardonados tiene una lectura especialmente cercana. La Diputación lo distingue como fundador del Hotel GM y profesional con una larga trayectoria en la hostelería, una actividad ligada durante años a la oferta gastronómica y turística de la localidad.
El Hotel GM abrió sus puertas en marzo de 2019. En una entrevista publicada entonces por Marchena Secreta, García explicó que el proyecto había comenzado en 2016 y subrayó la voluntad de que la inversión tuviera un impacto directo en la economía local. Según relató en aquella apertura, la mayor parte de las empresas que participaron en la construcción eran de Marchena y los primeros puestos de trabajo creados también fueron cubiertos por vecinos de la localidad.
Aquel proyecto nació con una idea muy concreta: ampliar la capacidad de alojamiento de Marchena y facilitar que quienes llegan atraídos por su patrimonio, su Semana Santa, el flamenco, la gastronomía o los eventos culturales pudieran también pernoctar en el municipio. Siete años después de aquella apertura, su fundador recibe ahora un reconocimiento provincial a su trayectoria.
Siete profesionales distinguidos en 2026
Junto a Manuel Antonio García Maceda, la Diputación reconocerá en esta tercera edición a Manuel Gutiérrez Gutiérrez, por su trayectoria en la hostelería sevillana y la defensa de los derechos laborales; Silvia Carretero Arteaga, camarera de sala del Hotel Los Lebreros; Paula Moreno Robledo, directora de la Oficina Municipal de Turismo de Carmona; Pedro González Nogueras, propietario del Hotel Goya de Sevilla; Damiana Pitzalis, guía oficial de turismo y gestora de actividades culturales en Naturanda Turismo Ambiental; y María Isabel Amaya Romero, coordinadora general de la Cooperativa Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles de Montellano.
La institución provincial explica que estos premios tienen carácter honorífico y buscan reconocer la trayectoria, dedicación y contribución de profesionales de distintos ámbitos a la promoción, el posicionamiento, la sostenibilidad y la calidad del turismo sevillano.
Fuentes consultadas: Diputación de Sevilla–Prodetur, información oficial de los III Premios de Turismo de la Provincia de Sevilla a la Excelencia de las Personas; Andalucía Información; y archivo de Marchena Secreta sobre la apertura del Hotel GM en marzo de 2019.
El verdeo no es solo recoger aceitunas verdes: es una cultura del trabajo transmitida durante generaciones, con vocabulario, herramientas, cuadrillas y saberes propios. Del Aljarafe a Arahal, Marchena, la Sierra Sur y el Valle del Guadalhorce, el IAPH lo documenta como patrimonio inmaterial vivo.
Cuando el verano empieza a retirarse de la campiña, el olivar cambia de ritmo. Septiembre no trae todavía la recogida para molino, sino otra faena más temprana y delicada: el verdeo, la cosecha de la aceituna de mesa cuando el fruto aún está verde y antes de que complete su maduración. En Sevilla, Málaga y otras zonas de Andalucía, esa palabra designa mucho más que una operación agrícola. Nombra una forma de trabajar, una organización de la cuadrilla, unas herramientas, un vocabulario y una memoria transmitida entre generaciones.
La campaña de 2026 ya está en marcha. El Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía daba por iniciado el verdeo en su informe de la semana 37, fechado el 13 de septiembre. Pero detrás de cada campaña contemporánea hay una historia mucho más larga: siglos de relación con el olivo, de selección del fruto, de aprendizaje familiar y de adaptación del trabajo a cada territorio.
La recogida manual sigue siendo esencial en las variedades más delicadas.
El verdeo no es solo recoger: es saber tocar el fruto
La diferencia comienza en las manos. La aceituna destinada a mesa se recoge antes del envero y debe conservar intacta la piel. En variedades delicadas como la Manzanilla Sevillana o la Gordal, un golpe o una rozadura puede restar calidad comercial. Por eso, incluso en plena era de la mecanización agrícola, buena parte de esta cosecha ha mantenido técnicas manuales.
Los pliegos oficiales de las Indicaciones Geográficas Protegidas de la Aceituna Manzanilla de Sevilla y de la Aceituna Gordal de Sevilla describen precisamente la recolección tradicional mediante el ordeño: la mano recorre la rama y desprende el fruto tratando de reducir al mínimo los daños.
El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico recoge esa misma técnica en sus registros etnográficos. En la comarca de Morón-Marchena, el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía explica que el verdeo sigue realizándose de manera artesanal en buena medida por la fragilidad de la manzanilla y la gordal. Los trabajadores, conocidos en la zona como cogedores, trabajan por parejas, organizados en cuadrillas y bajo la supervisión de un capataz o maniquero.
El ordeño exige destreza para desprender el fruto sin dañarlo.
Macacos, bancos, colleras y faldones: un diccionario nacido en el campo
El verdeo tiene su propio idioma. En el registro dedicado al Aljarafe, el IAPH documenta palabras que durante décadas han sido perfectamente comprensibles para generaciones de trabajadores del olivar: el macaco, cesto que lleva el verdeador; los bancos, estructuras para alcanzar la parte alta del árbol; la collera, pareja que constituye la unidad mínima de trabajo; el faldeo, para la aceituna accesible desde la parte baja; y el verdeo de altura, cuando hay que subir para llegar a las ramas superiores.
También aparece el manijero, responsable de organizar la faena, y trabajos previos como esmarojar o desmarojar. No son simples localismos pintorescos. Son palabras que condensan una tecnología del trabajo: dicen quién hace qué, cómo se distribuyen las tareas, qué parte del olivo se está recogiendo y qué herramienta corresponde a cada momento.
Ese vocabulario es precisamente una de las razones por las que el verdeo puede leerse desde la etnografía. El patrimonio inmaterial no está formado únicamente por fiestas o ceremonias. El propio IAPH incluye en su Atlas los conocimientos, técnicas, destrezas, habilidades, usos y procesos vinculados a los oficios y a la transformación de los recursos naturales. El trabajo agrícola también produce cultura.
Aprender mirando: la transmisión entre generaciones
Durante mucho tiempo nadie necesitó un manual para aprender a verdear. Se aprendía entrando en la cuadrilla. El IAPH señala que en el Aljarafe la transmisión del oficio era fundamentalmente familiar y que antiguamente muchos jóvenes empezaban alrededor de los quince años acompañando a un familiar experimentado.
Ese aprendizaje incluía gestos que desde fuera pueden parecer mínimos: reconocer el fruto adecuado, mover la mano sin “molestar” la aceituna, saber cuándo cambiar el banco, cómo llenar el macaco sin dañarlo, cómo trabajar en pareja o cómo leer un árbol antes de empezar. La cultura del verdeo se adquiría por repetición, observación y convivencia.
Por eso hablar de una cultura de siglos no significa afirmar que todas las técnicas actuales sean idénticas a las de hace quinientos o dos mil años. Lo que sí puede documentarse es una continuidad histórica extraordinariamente larga de la cultura olivarera, dentro de la cual las formas concretas del verdeo se han ido adaptando.
El momento de recolección determina la calidad y el destino de la aceituna de mesa.
Una raíz histórica mucho más antigua que la campaña moderna
El olivo forma parte del paisaje mediterráneo peninsular desde la Antigüedad. La documentación recopilada por el Ministerio de Agricultura sobre la Manzanilla de Sevilla recuerda que ya Columela, en el siglo I, dejó constancia del consumo de aceitunas de mesa. Para esta variedad concreta, la referencia escrita más antigua señalada por el Ministerio aparece en 1587, cuando Alonso Morgado menciona el comercio y envío de aceitunas manzanillas desde Sevilla hacia las Indias y otros destinos.
En el Valle del Guadalhorce malagueño, el IAPH documenta el verdeo de la aceituna aloreña dentro de un paisaje olivarero cuyos antecedentes se relacionan incluso con intercambios de época fenicia. Ya en el siglo XIX, Pascual Madoz describía las aceitunas manzanillas verdes de Álora destinadas al autoconsumo, al mercado provincial y a la exportación.
Ese largo recorrido ayuda a entender por qué el verdeo no puede reducirse al calendario de una cosecha. El fruto llega a la mesa después de atravesar una historia agrícola, comercial, culinaria y familiar.
Álora: una aceituna que también construye paisaje
En Álora y el Valle del Guadalhorce, la Aloreña se cultiva en un olivar de secano de montaña, instalado en laderas y piedemontes. El IAPH destaca que ese cultivo cumple además una función territorial al ayudar a limitar la erosión en un paisaje de pendientes.
La Aloreña de Málaga es además un caso singular: el IAPH la identifica como la única aceituna de mesa española con Denominación de Origen Protegida, con un Consejo Regulador creado en 2008. Su verdeo, su aliño y su consumo doméstico forman parte de la gastronomía y de la identidad comarcal.
El Aljarafe: la faena convertida en identidad
En el Aljarafe sevillano, el verdeo ha generado algo que el IAPH define como una auténtica cultura del trabajo, fruto de la historia y de la acumulación de saberes. Allí la recolección, los oficios, la gastronomía e incluso determinados rituales se entrelazan con el olivar.
El ejemplo muestra hasta qué punto una actividad económica puede terminar formando parte de la identidad colectiva. No es casual que existan advocaciones y celebraciones vinculadas al olivo y al verdeo, como la Virgen de la Oliva en Salteras, la Virgen de Cuatrovitas en Bollullos de la Mitación o la Romería del Verdeo de Olivares.
Arahal y la campiña: donde el verdeo organiza la economía y el calendario
En Arahal, la relación es especialmente visible. El propio Ayuntamiento de Arahal cifra actualmente en 8.545 hectáreas la superficie dedicada al verdeo y señala al olivar de aceituna de mesa como el cultivo que mayor número de trabajadores demanda en el municipio. La cifra municipal actual es superior a la recogida en algunos registros etnográficos anteriores, una diferencia lógica cuando las superficies agrícolas y las fuentes estadísticas corresponden a momentos distintos.
La cultura del verdeo ha dejado allí huellas que van más allá de la finca: una feria propia, gastronomía, industria aderezadora y una memoria visual en la que aparecen mesas de selección, espuertas de palma y niños aprendiendo desde pequeños lo que más tarde sería trabajo de adultos.
Marchena forma parte de ese mismo territorio cultural. El registro del IAPH sobre la Sierra Sur recuerda que antes de la expansión de la aceituna de mesa hacia esa comarca, esta producción tenía ya un fuerte arraigo en el Aljarafe y en la campiña, citando expresamente Arahal y Marchena entre las zonas ligadas a manzanilla y gordal. El paisaje olivarero de Marchena no es, por tanto, un decorado: pertenece a un sistema económico y cultural compartido por buena parte de la campiña sevillana.
El verdeo combina hoy técnicas tradicionales y nuevos sistemas de trabajo.
De la espuerta a la vibradora: una tradición que también cambia
El patrimonio vivo no permanece congelado. En Martín de la Jara y la Sierra Sur, el IAPH documenta la transformación desde las formas manuales hacia sistemas con fardos, vibradoras y una mayor mecanización. La propia expansión de la aceituna de mesa en esa comarca fue relativamente tardía y se aceleró a partir de los años ochenta del siglo XX.
En otros lugares, sin embargo, la naturaleza del fruto sigue haciendo que la mano conserve un papel esencial. La modernización y la tradición no son necesariamente opuestas: conviven, se reajustan y dejan ver qué partes del conocimiento siguen siendo útiles y cuáles cambian con la tecnología, el mercado o las condiciones laborales.
La campaña mantiene vivos oficios, palabras y formas de organización transmitidas durante generaciones.
Una etnografía todavía viva
El verdeo sigue siendo hoy una campaña agrícola de enorme importancia económica. Andalucía concentra aproximadamente 100.000 hectáreas destinadas a aceituna de mesa y Sevilla reúne más del 70 % de la producción andaluza, según los datos básicos del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.
Pero la estadística solo cuenta una parte. La otra permanece en las palabras, los gestos y los recuerdos: el banco apoyado junto al olivo, el macaco forrado para proteger el fruto, una cuadrilla entrando en una parcela al amanecer, el manijero repartiendo el trabajo, una familia que conoce cuándo una aceituna está lista con solo mirarla y una receta de aliño repetida cada otoño.
Eso es lo que convierte el verdeo en materia etnográfica. Una cosecha que produce aceitunas y, al mismo tiempo, produce memoria. Cada septiembre comienza de nuevo una actividad que pertenece al presente, pero que solo puede comprenderse mirando hacia atrás.
Fuentes consultadas: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía y proyecto PACTO); Observatorio de Precios y Mercados de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía; pliegos de condiciones de las IGP Aceituna Manzanilla de Sevilla y Aceituna Gordal de Sevilla; Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; Ayuntamiento de Arahal.
Huertos de ocio de Marchena: quién puede pedirlos, cuánto cuestan y cómo funciona la adjudicación
Guía actualizada sobre los Huertos de Ocio Municipales de Marchena: requisitos, sorteo, tasa de 15 euros, fianza, normas de cultivo y situación de la próxima convocatoria tras finalizar el ciclo 2024-2026.
Un pequeño terreno, agua para riego y tres años por delante para convertir unos sesenta metros cuadrados en tomates, habas, lechugas, calabacines o flores. Los Huertos de Ocio Municipales de Marchena son una de esas iniciativas discretas que mezclan agricultura, vida al aire libre, autoconsumo y convivencia. Su funcionamiento está regulado por una ordenanza municipal específica y el actual ciclo de adjudicación concluye el próximo 31 de diciembre de 2026.
La pregunta empieza a cobrar actualidad a medida que se acerca el final de ese periodo: ¿quién puede pedir un huerto, cuánto cuesta, cómo se adjudica y cuándo habrá que solicitar los del próximo ciclo? Hemos revisado la ordenanza publicada en el Boletín Oficial de la Provincia y las últimas convocatorias del Ayuntamiento de Marchena para reunir en una sola guía los datos que hoy están confirmados.
Parcelas de unos 60 metros cuadrados y agua para riego
La Ordenanza Fiscal y Reguladora de los Huertos de Ocio, publicada en el BOP de Sevilla el 14 de septiembre de 2017, sitúa estos terrenos municipales en el polígono 53 y fija una superficie media de aproximadamente 60 metros cuadrados por huerto. Las parcelas disponen de un sistema de toma de agua comunitario al que puede conectarse cada usuario.
No se trata de terrenos destinados a una explotación comercial. La normativa deja claro que los productos obtenidos son para consumo familiar y no pueden venderse. El espíritu del programa es ofrecer un espacio de cultivo y ocio vinculado a la actividad física, el contacto con la tierra y la producción de alimentos para casa.
Tomates en uno de los huertos de ocio de Marchena.
Quién puede solicitar un huerto de ocio en Marchena
La ordenanza vigente establece dos condiciones fundamentales. La primera es estar empadronado en Marchena desde al menos tres años antes de presentar la solicitud. La segunda es encontrarse en alguna de estas situaciones: estar jubilado, tener reconocida una incapacidad permanente total o absoluta, o disponer de un grado de discapacidad igual o superior al 50 %.
En los casos de incapacidad permanente total o absoluta, además, debe aportarse un certificado médico que acredite que el estado de salud de la persona es compatible con las labores de campo necesarias para trabajar la parcela.
La documentación de la solicitud incluye los datos personales y la acreditación correspondiente: DNI, empadronamiento y la documentación que justifique la condición que da derecho a participar en el proceso. La ordenanza impide presentar más de una solicitud por unidad familiar y tampoco permite adjudicar más de una parcela a la misma unidad familiar.
Cómo se adjudican: sorteo público y lista de reserva
Los huertos no se conceden por orden de llegada. Una vez cerrado el plazo de solicitudes, el Ayuntamiento publica una lista provisional de personas admitidas y excluidas, abre un periodo de alegaciones y, posteriormente, hace pública la relación definitiva.
La adjudicación se resuelve mediante sorteo público. La normativa contempla además una lista de, al menos, diez suplentes, destinada a cubrir las parcelas que pudieran quedar libres por renuncia, baja o falta de aceptación durante el periodo de vigencia.
Quien resulte adjudicatario debe aceptar formalmente la parcela. La ordenanza fija un plazo de dos días desde la celebración del sorteo para firmar esa aceptación; si no se realiza dentro de ese plazo, se entiende que la persona renuncia.
Cuánto cuesta: 15 euros al año y una fianza de 30 euros
El precio es reducido. La tasa municipal establecida en la ordenanza es de 15 euros anuales. El primer pago se realiza junto con la aceptación de la parcela y, durante los años siguientes, debe abonarse en el primer trimestre natural de cada ejercicio.
A esa tasa se suma una fianza de 30 euros, que se deposita al aceptar el huerto. Esa cantidad se devuelve cuando concluye la autorización o si se produce una renuncia anticipada, siempre conforme a las condiciones municipales.
Por tanto, durante un ciclo completo de tres años se abonan 45 euros en tasas, además de la fianza recuperable de 30 euros.
Una parcela con cultivos de temporada en los huertos de ocio de Marchena.
Qué se puede cultivar y qué está prohibido
Las parcelas están destinadas a cultivos hortícolas o florales. La normativa fija una altura máxima de 1,5 metros y excluye la plantación de árboles y arbustos. Tampoco se puede modificar el trazado de las parcelas, unir unas con otras o cerrarlas mediante setos, vallas, piedras, ladrillos u otros elementos constructivos.
Los adjudicatarios deben mantener el huerto limpio y en buen estado y retirar los residuos que generen. Se permiten determinados sistemas de protección de los cultivos, como mini túneles, acolchados y mantas térmicas, siguiendo las instrucciones municipales.
Entre las prohibiciones expresas figuran hacer fuego o utilizar barbacoas, introducir vehículos en las parcelas, instalar construcciones o elementos que alteren el entorno y emplear productos que puedan contaminar el terreno o la red de agua.
Tres años de uso y obligación de devolver la parcela
La autorización tiene una duración de 36 meses. Cuando finaliza, el usuario debe devolver la parcela al Ayuntamiento mediante el correspondiente acta de entrega y dejarla en condiciones de uso. La normativa permite volver a participar en el siguiente sorteo.
El abandono injustificado del cultivo o el incumplimiento de las normas puede provocar la revocación de la licencia.
El ciclo actual termina el 31 de diciembre de 2026
El periodo actualmente en vigor corresponde a las adjudicaciones para 2024-2026. El Ayuntamiento abrió el plazo ordinario del 15 al 30 de septiembre de 2023. Después, al quedar parcelas sin adjudicar o producirse vacantes, se han celebrado convocatorias extraordinarias.
Una de ellas se abrió del 15 al 31 de enero de 2024 para cubrir una parcela libre. En mayo de 2025 volvió a abrirse una convocatoria extraordinaria, esta vez para tres parcelas que habían quedado vacantes; el plazo fue del 15 al 31 de mayo de 2025 y el sorteo se celebró el 16 de junio.
La propia ordenanza establece que el Ayuntamiento abrirá el plazo de solicitudes cada tres años y lo anunciará a través de la web municipal y el tablón de anuncios. Sin embargo, a fecha de 21 de septiembre de 2026 no consta publicada todavía en la web municipal una convocatoria con las fechas del nuevo ciclo que comenzará tras finalizar el actual.
Por eso conviene distinguir entre lo que ya está regulado y lo que todavía no se ha anunciado: sabemos quién puede participar, cuánto cuesta y cómo funciona el sorteo, pero la fecha concreta para solicitar las parcelas del próximo periodo debe ser fijada oficialmente por el Ayuntamiento.
Las personas interesadas pueden estar pendientes de la web del Ayuntamiento de Marchena, de su tablón de anuncios y de la sede electrónica. El teléfono municipal de Atención Ciudadana es el 955 32 10 10. En convocatorias anteriores, el modelo de solicitud también se ha facilitado desde la Secretaría Particular de Alcaldía.
Una de las parcelas municipales preparadas para nuevos cultivos.
Un pequeño terreno con una dimensión mucho mayor
Más allá del procedimiento administrativo, la imagen cotidiana de estos huertos explica buena parte de su sentido: una hilera de tomates madurando al sol, unas matas de calabacín extendiéndose sobre la tierra, las primeras habas del invierno o el trabajo paciente de preparar el terreno para la siguiente temporada.
En apenas sesenta metros cuadrados caben muchas cosas. Cabe actividad física, una rutina fuera de casa, conversación con otros hortelanos y la satisfacción de llevar a la cocina lo que unas semanas antes era apenas una semilla. Y también un conocimiento agrícola que en Marchena forma parte de la memoria de muchas familias y que estos pequeños huertos municipales permiten mantener vivo.
Fuentes consultadas: Ordenanza Fiscal y Reguladora de los Huertos de Ocio del Ayuntamiento de Marchena, publicada en el BOP de Sevilla de 14 de septiembre de 2017; convocatorias, resoluciones y anuncios oficiales del Ayuntamiento de Marchena correspondientes a los periodos 2024-2026 y a la convocatoria extraordinaria de 2025.
Hacienda La Chica abre el 2 de octubre en Marchena con frituras, carnes ibéricas y grandes parrilladas para compartir
Hacienda La Chica anuncia su apertura el 2 de octubre en Travesía San Ignacio, con una amplia carta de frituras, carnes ibéricas, platos combinados y grandes tablas para compartir.
Marchena suma desde el próximo 2 de octubre una nueva propuesta gastronómica en su casco urbano. Hacienda La Chica, conocida durante el verano por su actividad en la zona rural de El Monje, donde combinó restauración y servicio de piscina, anuncia ahora la apertura de un nuevo bar restaurante en la Travesía San Ignacio.
El cambio lleva al centro urbano una oferta que conserva buena parte del espíritu con el que el establecimiento se dio a conocer durante los meses estivales: cocina sencilla, platos pensados para compartir, frituras de pescado, carnes y grandes tablas para grupos. La carta facilitada por el establecimiento muestra una apuesta clara por precios populares y por un formato muy reconocible para comidas y cenas familiares.
Tapas frías y montaditos para empezar
La carta arranca con una sección de tapas frías en la que aparecen ensaladilla rusa, papas alioli, boquerones en vinagre, salpicón de marisco y cóctel de marisco, todas a 3 euros.
Los montaditos se mueven entre los 2,50 y los 3 euros. Entre ellos figuran gambas con alioli, filete de pollo, filete de lomo, salchichas, tortilla francesa y jamón serrano. A ello se suman platos combinados como patatas con pimientos y chorizo, patatas con pollo, huevos y beicon, papas arrieras o patatas con huevos y chistorra, con precios de entre 5 y 6 euros.
La fritura de pescado, uno de los ejes de la carta
Una de las partes más amplias del menú está dedicada a las frituras de pescado. Adobo, chanquete, calamar, rabas, bacalao, filetes de merluza, boquerones, pavías, tira andaluza y tortilla de camarones aparecen a 3 euros la tapa y 6 euros el plato.
También se ofrecen gambas a la plancha, a 4,50 euros la media y 9 euros la ración entera, y gambones a la plancha, a 6 y 12 euros respectivamente.
Para compartir, el establecimiento propone un mix de frituras con tres tamaños: 8 euros para dos personas, 12 euros para cuatro y 16 euros para seis.
Carnes ibéricas y platos contundentes
La carne ocupa otro de los grandes bloques de la carta. Secreto ibérico, pluma ibérica y lagartito ibérico se ofrecen a 6 euros la tapa y 12 euros el plato. También aparecen pechuga de pollo a la plancha o empanada, churrasco de pollo, churrasco de cerdo, hamburguesa, lomo con patatas y huevo, flamenquín, san jacobo y croquetas caseras del día.
Entre las opciones de mayor tamaño figura el costillar, a 15 euros el medio y 30 euros el entero, además del solomillo blanco especial de la casa con jamón y queso boloñesa, anunciado a 30 euros.
Las grandes tablas, pensadas para compartir
La parte más llamativa de la propuesta está en las tablas para varias personas. La tabla de carne blanca, con pollo, lomo, chuleta de cerdo, chistorra, morcilla, pimiento y patatas fritas, cuesta 15 euros para dos personas, 30 para cuatro y 45 para seis.
La tabla de carne ibérica, con pluma, secreto, lagartito, chorizo, morcilla, pimiento y patatas fritas, se ofrece por 35 euros para dos personas, 70 para cuatro y 105 para seis.
La carta incorpora además dos combinaciones de tierra y mar. La versión de carne blanca reúne pollo, lomo, chuleta de cerdo, chistorra, morcilla y pimiento junto con boquerones, adobo, pescada, inglesa, choco, patatas fritas y ensalada mixta. Su precio es de 43 euros para cuatro personas y 64 euros para seis.
La opción tierra y mar ibérica sustituye las carnes blancas por pluma, secreto y lagartito, manteniendo los embutidos, pescado, guarniciones y ensalada. Se anuncia por 63 euros para cuatro comensales y 94 euros para seis.
Del verano en El Monje a un nuevo local en Marchena
Hacienda La Chica ya había ganado visibilidad durante el verano en el entorno de El Monje, donde su propuesta combinó comidas, cenas, carnes a la brasa y piscina en un espacio rural de la campiña. Ahora el proyecto da un nuevo paso con la apertura anunciada para el 2 de octubre en Travesía San Ignacio, acercando su cocina al casco urbano de Marchena.
La propia carta mantiene ese perfil de establecimiento pensado tanto para una tapa rápida como para mesas numerosas. Las grandes parrilladas y combinaciones de carne y pescado aparecen como uno de sus principales reclamos, junto a las frituras, los platos combinados y una política de precios accesible.
Información de apertura y ubicación facilitada por el establecimiento. Precios consultados en la carta vigente de Hacienda La Chica en septiembre de 2026.
Marta Rodríguez Paque suma un bronce internacional para el Shotoyama en Palma del Río
La karateca Marta Rodríguez Paque logra el bronce en el Campeonato Internacional de Karate de Palma del Río tras una ajustada semifinal resuelta por 2-1.
El Club Shotoyama de Karate suma una nueva medalla a su temporada. Marta Rodríguez Paque ha conseguido la medalla de bronce en el Campeonato Internacional de Karate celebrado en Palma del Río, una cita en la que la deportista volvió a situarse entre las competidoras destacadas de su categoría.
Según ha informado el propio Club Shotoyama, Marta completó un campeonato de gran nivel y se quedó a un paso de disputar la final. La semifinal se resolvió mediante una ajustada decisión arbitral de 2-1, un desenlace que dejó a la karateca con el bronce y confirmó su regularidad en competiciones de alta exigencia.
Una medalla construida durante toda la temporada
El resultado de Palma del Río llega después de meses de preparación, entrenamientos y desplazamientos a competiciones nacionales. Ligas Nacionales, Campeonatos de España, concentraciones y trabajo físico forman parte del recorrido que ha permitido a Marta mantener una presencia constante sobre el tatami.
Desde el club marchenero subrayan precisamente esa continuidad. Más allá del resultado de una competición concreta, el bronce supone un nuevo paso en una trayectoria que se viene construyendo con regularidad y experiencia competitiva.
Deporte y estudios
El Shotoyama ha querido destacar también la capacidad de Marta Rodríguez Paque para compaginar la competición deportiva con sus estudios. El club pone el acento en esa doble faceta, valorando tanto el rendimiento en karate como la responsabilidad académica y personal.
La medalla conseguida en Palma del Río se incorpora así a una temporada en la que el karate marchenero continúa dejando presencia en campeonatos provinciales, autonómicos y nacionales, al tiempo que mantiene una amplia cantera y distintos proyectos de formación deportiva.
Fuente: información facilitada por el Club Shotoyama de Karate.
La VI Romería de San Isidro ya está en marcha en Marchena: camino a La Mocheta y regreso esta tarde
La VI Romería de San Isidro Labrador ya está en marcha en Marchena. Las carretas se concentraron desde las 8:00 en La Extractora y la jornada continuará en La Mocheta con misa romera, convivencia y regreso por la tarde.
Marchena ya está de romería. La VI Romería de San Isidro Labrador ha comenzado este domingo 20 de septiembre con las carretas, caballistas y romeros incorporándose desde primera hora a una jornada que vuelve a llevar la devoción al patrón de los agricultores desde el casco urbano hasta el entorno de La Mocheta.
FOTOS: Rafael Pérez Becerra
La cita llega apenas unas horas después de la salida de la Divina Pastora y vuelve a unir dos de los elementos más reconocibles del septiembre marchenero: la religiosidad popular y la memoria agrícola de un pueblo históricamente ligado al campo.
Lo que ya ha ocurrido: concentración desde las 8:00 en La Extractora
La primera hora fijada oficialmente para este domingo era las 8:00 de la mañana. A esa hora debían estar ya colocadas las carretas inscritas en el Polígono La Extractora, cada una en la zona correspondiente a su dorsal, según las normas publicadas por la propia Hermandad.
La carreta oficial de la Hermandad, tirada por mulas y portando el estandarte de San Isidro Labrador, es la encargada de abrir la comitiva. Tras ella se sitúan las carretas de tracción animal y, a continuación, las de tracción mecánica, en el orden establecido por la organización.
La carreta de la Hermandad parte desde la Parroquia de San Miguel Arcángel hacia La Extractora. En las instalaciones de la cooperativa está prevista la tradicional parada ante la hornacina de San Isidro Labrador, donde se realiza la oración dirigida por el director espiritual antes de continuar el camino.
Lo que está ocurriendo ahora: la romería ya está en marcha
Con la concentración inicial ya realizada, la jornada se encuentra a esta hora plenamente en marcha. El cortejo avanza con romeros a pie, caballistas y vehículos inscritos, bajo un dispositivo coordinado con Policía Local, Guardia Civil y la organización para los cruces de carretera y los movimientos de la comitiva.
El destino es el recinto romero de La Mocheta, donde las carretas ocuparán las parcelas asignadas y la carreta de la Hermandad presidirá el espacio central de la celebración.
Lo que queda por vivir: misa romera, convivencia y regreso por la tarde
Una vez completada la llegada al recinto tendrá lugar la Santa Misa Romera, uno de los actos centrales del día. La información oficial publicada para la edición de 2026 confirma la celebración de la eucaristía a la llegada, aunque no fija en la web consultada una hora concreta para la misa. En anteriores ediciones se ha celebrado al mediodía, pero Marchena Secreta evita trasladar ese horario histórico a 2026 sin una confirmación expresa de la Hermandad.
Después llegará el tiempo de convivencia en la finca, con las carretas instaladas en sus parcelas y los grupos de romeros compartiendo la jornada. La organización recuerda que no está permitido encender fuego en ningún punto del recorrido ni del recinto, que los residuos deben recogerse en los espacios habilitados y que el uso de equipos de música debe moderarse durante los actos religiosos.
La vuelta a Marchena se realizará por la tarde, como viene ocurriendo en las distintas ediciones de la romería. La Hermandad no ha publicado en la información oficial consultada una hora cerrada para el regreso de este domingo. Como referencia histórica, en 2024 el horario oficial situó la vuelta a las 17:00, pero ese dato corresponde exclusivamente a aquella edición y no debe confundirse con el programa de hoy.
Un día de campo con reglas de seguridad y protección del entorno
La Hermandad ha reforzado para esta edición las normas de seguridad, bienestar animal y protección ambiental. Los caballistas deben mantener distancia respecto a carretas y romeros, no se permiten carreras ni maniobras que puedan poner en riesgo a los asistentes y está prohibido atar animales a encinas o a cualquier otro árbol del recinto.
También está prohibido el vuelo de drones sobre la comitiva o la finca salvo autorización expresa. Todos los participantes deben seguir las indicaciones de la organización y de las fuerzas de seguridad durante los cruces y desplazamientos.
La Romería de San Isidro Labrador nació en su formato actual en 2019 y, tras la interrupción de los años de pandemia, se ha consolidado como una de las citas más concurridas del calendario popular de septiembre. La propia Hermandad recuerda que su sentido no es únicamente festivo: la romería pretende mantener viva la relación entre Marchena, el campo, la devoción a San Isidro y la defensa de un entorno rural que forma parte de la identidad local.