Connect with us
Banner

Actualidad

“Ahora madre, entiendo tu manto”: María Hurtado conmueve a Marchena con un pregón tejido de fe, memoria y verdad

Published

on

Hay instantes en los que las palabras rompen en lágrimas, y otros en los que se hacen carne en los corazones de quienes las escuchan. Este domingo, en el templo abarrotado de San Juan, María Hurtado Bellido no ofreció solo un pregón. Abrió el pecho, remangó el alma y se colocó su túnica morada, no de tela, sino de verbo. Fue el atril su cruz, y la voz, la guía de una Marchena que ya huele a cera y azahar.

Desde la primera palabra hasta el último amén, María no dejó a nadie fuera. Habló a los cofrades y a los descreídos, a los que rezan cantando y a los que esperan en silencio. No lo hizo desde la superioridad, sino desde el suelo gastado de quien ha caminado todos los Viernes Santos. Su pregón fue, como dijo en sus propias palabras, “una levantá inmortal hacia ese balcón del cielo que brilla de manera perpetua en nuestros corazones”.

María habló con voz de nieta, de madre, de hermana y de Verónica. Recordó aquel año 2013 cuando cumplió su sueño de salir en la mañana del Viernes Santo y, justo ese día, su abuela Conchita partió al cielo. “Ese día no fue un día más en tu vida, María. Tu abuela también había cumplido un sueño”.

 Desde el primer instante, quiso comenzar donde todo empieza: en la Caridad.  “Herederos del buen Miguel Mañara”, recordó María, “con más de 375 años del aniversario de su fundación, han amparado al desamparado cada Domingo de Ramos, cuando el sol brilla sobre nuestros cuerpos”. Y evocó con una intensidad casi litúrgica el gesto solemne de esos hermanos de riguroso luto que, “caracterizados por un brazalete azul donde portan su escudo y una actitud seria propia de los más prudentes”, acompañan el féretro con una fidelidad inquebrantable. Para la pregonera, no se trata solo de una procesión: “Podemos escuchar uno de los sonidos más característicos del Domingo de Ramos: la esquila que acompaña el féretro que portan sus hermanos en el discurrir desde Milagrosa hacia San Sebastián”.

 “Hermano de la Santa Caridad, a medida que escuches más de cerca el sonido de esa campanita, más próximo estará el momento de que seas tú el siguiente en tocarla”, proclamó, con una ternura que solo la experiencia puede dar. 

“No hay banda, ni palio, ni palmas, ni claveles. Hay cera, hay cruz, hay compostura”, dijo, reivindicando lo esencial. Porque si en otras cofradías hay esplendor, en esta hay hondura. “La Santa Caridad no necesita pregón. Su ejemplo habla por ella”. Pero ella lo dio. Y lo dio bien. Con voz emocionada, recordó que “esta hermandad no solo desfila: acompaña, consuela, acoge, vela a los que parten y reza por los que quedan”. 

 Para María, la Caridad es más que una cofradía: es la raíz misma del Evangelio. “Hay hermandades que brillan con luz de cera, otras con luz de plata… pero la Santa Caridad brilla con la luz del servicio”. Por eso, su agradecimiento fue explícito, sin rodeos: “Gracias por cuidar a los que ya no están, a los que sufren, a los que nadie ve”.

Y cerró su evocación con la mirada puesta en lo eterno: “El Domingo de Ramos comienza con muerte, pero no con desesperanza. Ellos nos enseñan que todo final es también comienzo”. Por eso, “esta levantá va por todos los directores espirituales que nos acompañan durante todo el año a través de los cultos para alimentar nuestra fe”, y también por aquellos que, como los hermanos de la Caridad, “trabajan sin descanso para hacer visible lo invisible”.

Y así nos llevó a su infancia, cuando, con la impaciencia desbordada, pedía a su padre que la llevara a San Agustín. “Papá, venga, vamos ya para arriba que sale la Borriquita”, recordaba con una sonrisa casi infantil. Allí, entre la expectación del templo y el nervio en la garganta, aguardaba ese instante único en que se abren las puertas y comienza la vida pública del Señor. “Allí esperando al momento de mayor tensión, pues el miedo a esas edades no existe. Papá, que están de rodillas, que están desmontando el paso, que están bajando al Señor…”.

“Abrir el paso. Os traigo la salvación”, proclamó María, haciendo suyas las palabras de un Dios que se baja del cielo para jugar con sus hijos. “Es muy sencillo: escucharme y acompañarme. Acercaros a mí. Soy nuestro Padre Jesús de la Paz, montado en una borriquita, y vengo a salvar al pueblo de Marchena”.

El pregón se convirtió entonces en catequesis para los pequeños, en voz materna que susurra esperanza: “Niños y niñas de este pueblo, id a vuestras casas, corred la voz, que salgan todos a verme. Avisad a vuestras abuelas, que todos se vistan con sus mejores galas. A vuestros padres, decidles que os dejen estar por la calle junto a mí, que no pasa nada. Es el día de la Paz en Marchena”. Porque este día no es solo un comienzo litúrgico: es un renacer espiritual, un estallido de fe que convierte las calles en una nueva Jerusalén.

Con ternura dirigió esas palabras también a sus propios hijos: “Jesús y Jorge, hijos míos, ¿habéis escuchado el mensaje que el mismo Dios que ha bajado a la tierra ha dicho? Confiad, tened fe y amad desinteresadamente. Poneos en sus manos y agarrad fuerte esas ramitas de olivo que tienen la savia de la salvación. No las soltéis y no olvidéis llevarlas cada año después de misa a vuestras casas. Ponedle el lacito que más os guste, pero amarradla bien fuerte: tiene que durar todo un año”.

Desde ese instante del pregón, Marchena entera se vio montada en ese pollino, como si cada palmo de calle fuera una nueva bienvenida al Hijo de Dios. Y en la voz de María resonó el gozo de quien ha aprendido que la infancia no es una etapa, sino un don espiritual. Porque cada vez que sale la Borriquita, los que fuimos niños volvemos a serlo.

Y así, con la paz como estandarte, María nos recordó que la Semana Santa no empieza el Domingo de Ramos. Empieza mucho antes, en las miradas limpias de los niños, en los altares de cartón, en la rama de olivo que tiembla al viento… Y en el corazón que se prepara, año tras año, para volver a decir: “Papá, venga, que sale la Borriquita”.

Hay imágenes que no necesitan música para conmover, ni lágrimas para hablar. Basta con su andar sereno. Así es la Virgen de la Palma en la voz y en el corazón de María Hurtado, que la evocó en su pregón con la reverencia de quien ha sentido su consuelo tras la estrechez de la vida. “Madre de la Palma, eres madre de los que viven en acción de gracias. Llénanos este bonito día de algarabía”, dijo, iniciando con una súplica jubilosa lo que muy pronto se convirtió en letanía de devoción.

La estrechez del cancel de su iglesia fue imagen del alma que se prepara para acoger lo inmenso. “Tras la estrechez, aparece la calma. Palma, después de tu salida el pueblo impaciente te espera. El cancel está abierto. Comienza la Semana Grande y con ella uno de los mensajes: Dios aprieta, pero no ahoga”. Y en esa imagen de puertas que se abren está el símbolo del alma que se ensancha, del pueblo que espera, del milagro que comienza.

María supo captar ese contraste entre el rostro sereno y la hondura del mensaje. “¿Qué hay en tu mirada, Palma? ¿Dónde escondes tus lágrimas?”, se preguntaba, y cada palabra parecía buscar cobijo entre los entrevarales de ese palio que, año tras año, vuelve a tejer la esperanza con hilo de oro. “Los entrevarales son como los barrotes de las ventanas: están hechos para asomarnos a verte”, dijo, con una sencillez estremecedora.

Cuando el alma se arrodilla y el cuerpo detiene su prisa, es porque el Señor de la Humildad ha pasado.  María Hurtado, en su pregón de la Semana Santa de 2025, no solo recordó la escena; la vivió de nuevo con la emoción intacta y la convirtió en espejo de tantas vidas marcheneras. 

“Señor de la Humildad, una escuela de paciencia nos das”. Una lección aprendida en silencio, en los días lentos, en las noches largas, en los hospitales y en las salas de espera, donde “tus fieles desesperan sentado, como tú, en la piedra dura de la vida intentando comprender su rumbo”.

El Señor de la Humildad se convierte así en compañero de viaje, en intercesor del que no tiene fuerzas, en consuelo del que no entiende. “Junto a ti visitéis los hospitales, la residencia, las salas de espera…”. El lenguaje se volvió íntimo, casi confidencial. El tono del pregón descendió al susurro, al tú a tú de quien habla con su Dios en lo más profundo del alma.

Pero no se detuvo ahí. María hiló esta devoción con otra tradición muy marchenera: la saeta. “Una escuela de saetas, esa en la que se enseña a orar con una entonación que nunca falla, la que se canta desde el alma, la que está orada desde la autenticidad y con un pregón de un ángel desde ese balcón que sagrado parece estar afinado de año en año”. La saeta no es aquí un adorno musical, sino una plegaria que se eleva como incienso desde los balcones al cielo.

Hablar del Señor de la Humildad, es hablar de una enseñanza sin estridencias, de un ejemplo que no necesita alarde, de una presencia que sana sin tocar. “Regresa a tu templo con tu centuria detrás y no dejes nuestras vidas nunca en el azar. Pues hágase según tu voluntad”, concluyó María, dejando la oración como última palabra, como única respuesta posible ante el misterio de un Dios que se detiene para mirar al hombre desde su mismo nivel.

Hay una esquina de Marchena donde cada primavera se mece una novicia entre naranjos y flores. La Virgen de los Dolores no camina sola: la acompañan los suspiros de generaciones que han buscado en su rostro el consuelo a penas antiguas y recientes. María Hurtado lo expresó con palabras suaves y estremecidas, con la devoción de quien sabe que el dolor, cuando se ofrece, también puede ser redentor. “En el barrio de Santa Clara hay una Virgen con una mirada infinita y suplicante hacia el firmamento”, dijo. Y con esa frase abrió la puerta de un convento que es también refugio del alma.

Ella está “con un pañuelo colgando que casi te lo da si se lo pides”. Esa imagen sencilla –una mano tendida, un paño dispuesto a secar lágrimas ajenas– resume siglos de devoción popular. “Está esperándonos para consolar esas lágrimas que seguro que hoy no saben a sal, pues ya se ha encargado ella de quitarles ese mineral”.

El peso del pueblo está en ese pañuelo. “¿Cómo podemos pedirte tanto?”, se preguntó la pregonera, con una humildad desarmante. “¿Qué cansada tienes que acabar cada Miércoles Santo? ¿Cuánto pesa ese pañuelo sobre el que has absorbido todos los dolores de tu pueblo?”. Es la maternidad espiritual llevada al extremo: una madre que recoge, que escucha, que carga con lo que los demás no pueden.

En esa noche silenciosa de primavera, María reconoció que “madre dolorosa, es normal que mires al cielo en busca de tu consuelo”, pero le pidió algo más: “Baja tu mirada, que tus hijos queremos quitar la daga que atraviesa tu corazón, esa que profetizó el viejo Simeón”.

Hay nombres que se pronuncian con ternura. Nombres que no pesan, que no hieren, que no exigen. El de Jesús, cuando es niño, se dice con la suavidad con la que se acaricia un recuerdo, con la delicadeza con la que se habla de la infancia. Así lo proclamó María Hurtado en su pregón, elevando al Dulce Nombre de Jesús a la altura de un símbolo universal de consuelo y fortaleza: “Dulce Nombre de Jesús, siento la incongruencia de tu pronombre: ¿cómo puede ser dulce el que sabe, con tan pronta edad, lo que le espera?”.

Y sin embargo, lo es. Porque en ese rostro de niño con mirada sabia se concentra la ternura de Dios encarnado. “Tu nombre es dulce, y eso se refleja en la miel de tus labios”, dijo María, evocando la imagen de un Jesús que no teme, que se ofrece, que se entrega desde su inocencia.

Hablar del Dulce Nombre es hablar del primer asombro, del descubrimiento infantil de lo sagrado. “Aún recuerdo cómo te miraba de niña a niño”, confesó la pregonera. “Me fijaba en la pequeña crucecita de plata, la misma que después en madera yo portaría el Viernes Santo por las mismas calles que tú habías pisado”. Esa coincidencia entre la mirada del pasado y la vivencia del presente unió en una sola emoción a la niña que fue y a la mujer que ahora pregonaba.

María comprendió la paradoja de este Niño-Dios, que a pesar de su aparente fragilidad “tiene una mente de un diamante irrompible hacia el amor más puro y brillante que existe: el amor de Dios”. En esa contradicción entre niñez y divinidad, entre dulzura y sufrimiento, reside la grandeza de su imagen, y así lo expresó con una ternura que emocionó a todo el templo: “No llores, Dulce Nombre de Jesús, que todos los niños y niñas de tu pueblo te están mirando, te están ayudando”.

Y con un gesto de esperanza, selló el legado de generaciones: “Hoy los costaleros que te llevan son los mismos niños ya hechos hombres, y con la ayuda de tus ángeles, a pulso te elevarán al mismo cielo”.

Desde lo alto de una azotea, en un rincón que roza el cielo, una niña lanzaba su primera petalá sin saber que estaba sembrando una devoción que años más tarde haría florecer con palabras. Así nacía el amor de María Hurtado por la Virgen de la Piedad. “Desde la azotea de Cayetano veía de pequeña la salida del Dulce Nombre y desde allí también le ofrecía una petalá a la Virgen de la Piedad”, confesó con voz de memoria emocionada.

No hay calle en Marchena más silenciosa que aquella por la que pasa la Virgen de la Piedad. No hay rincón más íntimo que su paso lento, medido, donde todo parece pararse para dejar que el pueblo respire su consuelo. “Si te mecen, déjate llevar, Piedad es nuestra manera de que puedas andar”, proclamó María, poniendo en boca del pueblo ese susurro que se convierte en plegaria cuando Ella aparece.

La oración siguió fluyendo, tejida como los bordados de su manto: “Si te levantan al cielo, déjate llevar, Piedad es la manera de hacerte volar”. Porque esta Virgen no solo camina, no solo llora: se eleva. La eleva su pueblo, que la sostiene con amor callado, la mece con ternura infinita. “Si te rezan en silencio, déjate llevar, Piedad es nuestra manera de tus penas quitar”.

El Jueves Santo en Marchena no comienza en el reloj, sino en el corazón de quienes esperan que se abra el portón franciscano. De allí sale cada año, envuelto en lirios morados y recogimiento, el Cristo de la Santa y Vera Cruz, llevando consigo la memoria de generaciones que han hecho de este paso una oración viva. María Hurtado, con la emoción serena que da el amor antiguo, abrió su evocación con una confesión sincera: “Cuando habla mi corazón de la Vera Cruz, habla de recuerdos, sobre todo aquellos que guardo con un cariño muy especial”.

En su niñez, María deseaba ser costalera, pero en aquellos años no se podía. Así que se conformaba “con ir a los ensayos y llevar la radio”, porque lo importante no era el rol, sino estar cerca del Señor que camina entre sombras y cal. 

La Vera Cruz, para María, no es una cofradía más: es la cofradía de su familia materna los Bellidos. Ess casa el Jueves Santo se convertía en una casa hermandad, «donde las túnicas de mis primos estaban muy bien colgadas y planchadas en los muebles del salón de cada casa”. 

 “El Jueves Santo en Marchena todo parece transformarse”, proclamó la pregonera. “La noche se oscurece, el cielo comienza a eclipsarse ante tu inminente muerte. Se abre un portón en la capilla franciscana, donde en el cancel espera un nazareno que porta esa peculiar cruz de guía”.

En ese momento, Marchena se vuelve un templo al aire libre. “Suena cornetas y tambores y una rampa de madera sobre la que rachean suavemente con un poco de cuerpo a tierra”, y Él baja “camino del barrio más monumental, entre esquinas que se retuercen, muy padeciente, coronado de espinas y la sangre derramada”. La marcha no es música, es latido; la cera no es luz, es lágrima; y el paso no es madera, es altar: “Una elegante levantá a pulso siempre te eleva, esas trabajaderas sagradas que rachean suavemente y que rezan sin parar en una noche que parece que no tiene final”.

María describió el instante en que la silueta del Cristo se proyecta sobre las paredes blancas del barrio, como una aparición: “De repente, por las paredes encaladas previamente, una silueta se refleja del Señor que pasa por tu casa. Verte. ¡Cuánta elegancia hay en tu barrio! ¡Qué silencio tan solemne!”. Porque si algo distingue a la Vera Cruz es el recogimiento que envuelve su discurrir, la sobriedad que no necesita ornamento, el rezo callado que no exige respuesta.

Hay nombres que no se pronuncian, se respiran. Nombres que no hacen falta decir en voz alta porque ya viven en el corazón. Así es la Esperanza en Marchena: no necesita presentaciones ni alardes. Basta con mirarla para entender por qué su manto verde no es un color cualquiera. “Dicen que el color de la Esperanza no es un verde normal”, explicó María Hurtado. “A mí me recuerda al verde del mar”. Pero no a un mar en calma, sino al mar que lucha, al que no se rinde. “El mar revuelto, ese que arrastra toda la arena del fondo cuando rompe la ola, justo ese es el color”.

Así la sintió la pregonera desde niña. No como un símbolo decorativo, sino como una necesidad vital. “La Esperanza te tripula para poder navegar, allá en tu fondo más profundo que te arranca el alma sin avisar”. Y como quien se aferra a una tabla en mitad del naufragio, elevó su canto: “Cuando la mar esté revuelta, a cara a cara mírala: es la Esperanza la que te salva de la deriva en alta mar”.

Por eso, la Esperanza de Marchena no es simplemente bella. “No vas a ser bella, Esperanza, tienes que serlo por necesidad”. Porque cada mirada busca en Ella una respuesta, un consuelo, un sí o un no que cambie el rumbo de una vida. “Sino, ¿cómo te miramos esperando encontrar la respuesta a ese sí o a ese no que ansiamos escuchar?”.

En esa mezcla de ternura y fortaleza, María fue desgranando su oración íntima: “Bella es la Esperanza que de verde tiñes el mar cuando la ves pasar, va demostrando un no sé qué que te sacia cuando se va”. Porque verla no basta. Se necesita, se ansía, se espera. “Bella es la Esperanza que de verde tiñes el mar del que anhela encontrar los vaivenes de la vida que aparecen cuando no los sabemos tolerar”.

La pregonera describió con palabras sentidas esa conexión íntima entre la Virgen y su pueblo, donde cada uno lanza plegarias en silencio. “Miras para abajo, para nuestros ojos encontrar esas plegarias que te lanzamos y que en ti la respuesta está”. Y entonces se comprende que Ella, coronada y serena, no está solo para embellecer una calle, sino para sostener un alma. “Bella es la Esperanza, esa que porta alfajín de Capitán General y coronada está, la que navega sobre un palio estrellado hecho de terciopelo y plata, impregnada en nazar, y llevas más de 20 años siendo Reina de Marchena, de la cristiandad y de todo el mar”.

Hay imágenes que no se nombran sin estremecerse. Y en Marchena, si hay un nombre que agita las entrañas del pueblo entero, ese es el de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El Señor que no se menciona, se reza; el que no se mira, se sigue; el que no se explica, se siente. Y eso hizo María Hurtado: sentir. “¿En serio? ¿No me lo puedo creer? ¿Y ahora qué hago?”, se preguntaba recordando el instante en que se encontró frente a Él, tras veinte años de espera en una lista “que parece ser eterna para ponerme por un instante frente a ti, cara a cara”.

Su voz, que tantas veces se quebró a lo largo del pregón, pareció quebrarse aún más cuando pronunció esas palabras: “Ese día no sabía si hablarte desde mi tristeza o desde el agradecimiento”. Porque el día que María se revistió de Verónica fue el mismo día en que su abuela Conchita se despidió de este mundo. Y no, no fue casualidad. “Tú decidiste que yo, vestida de Verónica, justo ese día ascendiera a ti”.

Aquella escena no fue solo un rito ni un sueño cumplido: fue un abrazo entre generaciones, un gesto de la Providencia. “Tu rostro yo limpiar o tú el mío. A mí no podía estar nerviosa ese día, solo quería hablar contigo y que me explicaras qué es lo que pasaría”. Y en ese diálogo íntimo entre nieta y Señor, entre túnica morada y paño blanco, se selló una alianza de vida entera.

“No vi a mi abuela desde el balcón viendo pasar a su nieta, sino que fui yo la que la acerqué a ti al balcón infinito del cielo”. Y en ese gesto, María comprendió algo esencial: que cuando Dios está por medio, no hay casualidades, solo misterios que se revelan con amor.

No es extraño que su camino nazareno lo viva como una misión. “Por eso camino descalza y de morado, desde San Miguel, cuando las puertas están de par en par, un Viernes Santo de madrugada, bajo un cielo estremecido de gargantas que se rompen a rezar”. Porque seguir a Jesús Nazareno no es solo vestir la túnica: es descalzarse del mundo, entregarse sin medida, fundirse en cada chicotá con el latido de su pueblo.

Con la emoción contenida de quien ha sentido esa madrugada en la piel, fue relatando cada recoveco del recorrido, cada paso que Él da por las calles de Marchena. “Bajo una luna llena primaveral, camino descalza y de morado, siguiendo una cruz de guía bajando de la Rabal”. Esas calles, que de día son barrio, en su paso se hacen santuario: Plazuela del Topo, calle Estudio, calle Sevilla, San Sebastián, Milagrosa, Santa Clara… “Calle Sevilla, que no sube, que reza por la paz bajo una palma merced y pilar”.

Y en ese discurrir lento, fatigado, arrastrando la cruz, María descubre que no solo camina Jesús. Camina el pueblo entero con Él, cada cual con su herida, cada cual con su fe. “Camino descalza y de morado hasta llegar al más sagrado altar del Monumento, donde está Jesucristo ya no muerto, sino vivo”. Porque Jesús no cae, se arrodilla. No se cansa, se entrega. “Tú que caminas, tú que no te paras, tú que no te cansas y el que nos miras cara a cara”.

Hay lágrimas que no se ven, pero que mojan por dentro. Lágrimas de sal y de silencio, de fe y de desahogo. Lágrimas como las de María Santísima de las Lágrimas, que no brotan solo de sus ojos tallados, sino de todos los que la miran. María Hurtado, con la emoción desbordada, se dirigió a Ella no como pregonera, sino como hija, como mujer, como madre, como alguien que un día descubrió que aquellas manos abiertas no solo recogían súplicas: también sostenían vidas.

“Virgen de las Lágrimas, tengo que pedirte perdón por haberte dado de lado durante tantos años”, confesó con humildad, reconociendo que sus miradas y sentimientos “se concentraban en tu Hijo primero”. Pero la vida, con su manera extraña de ponernos en nuestro sitio, hizo que fuese precisamente Ella quien la tomara de la mano en uno de los momentos más íntimos y reveladores. “Me pusieron junto a ti. Mejor dicho, en tus manos. Siempre abiertas se quedaron desde entonces, como hacen todas las madres”.

Ese instante, que quedó “fosilizado” en el corazón cofrade de la pregonera, ocurrió cuando estaba embarazada de su hijo Jorge. “Con uno de mis hijos en mi vientre pude acompañarte al son de la misma marcha que hoy aquí ha acontecido: Amarguras, Fondeanta”. La misma marcha que abría el pregón y que ahora regresaba para abrazar la memoria de aquella noche. “Lo admito: estaba algo triste de no poder hacer mi estación de penitencia ese año. Aunque lo intenté, me puse mi túnica, pero solo aguanté hasta pasar el arco”.

En su interior, una vida latía, y afuera, otra Vida —la de la Virgen— se desbordaba en compasión. “Qué mágicos son los momentos”, dijo, cuando, “a la voz de un Jorge costalero al mando de su capatá, daba voz a otro Jorge, el de mis adentros”. Porque no todas las lágrimas son de tristeza, y María supo reconocerlo: “También las hay de agradecerte, Virgen de las Lágrimas, que tu amargura se desvanece y la vida resurge al pasar y verte”.

De ese dolor hecho belleza brotó una descripción que conmovió a todo el templo: “Ahora, Madre, entiendo tu manto. Tu manto azul, de azul cobalto. No va a ser de otro color si está lleno de penas y de llanto”. Un manto que no cubre solo una imagen, sino que arropa a todo un pueblo. “Lo llenas tanto y tanto que es el océano de Marchena cada Viernes Santo”.

Y como ola tras ola, sus palabras se hicieron poesía. “Ahora, Madre, entiendo tu manto: de Nazarenos ahogados entre el dolor acumulado de los porrazos que la vida te golpea cuando menos estás preparado”. Ese manto, dijo, recoge las lágrimas de las madres que luchan en silencio, “de las que los vaivenes del día a día te consumen más todavía y esperan a verte para desahogar su agonía”.

Hay imágenes que parecen detenidas en el tiempo. Y otras que, aunque inertes, respiran. El Santísimo Cristo de San Pedro no camina, pero avanza en el alma de quien lo contempla. Así lo vio María Hurtado cuando, con la voz encogida, narró su primer reencuentro con Él al saber que sería pregonera: “¿Cómo no sentir ese dolor, Santísimo Cristo de San Pedro, al verte pasar a través de las calles estrechas, donde el silencio se rompe con el crujir de tu madera y el rachear del esparto sobre el suelo desgastado, al eco de tu ‘Miserere’ y entonaciones de quintas y sextas?”

En ese momento, lo esencial no fue hablar, sino ver. “La primera hermandad que fui a visitar fue esta”, confesó, “y ¿qué vi? Vi a ese Cristo que está allí, a lo lejos, en Santo Domingo, fundido en madera. Madera convertida en talla. Talla traducida a vida”. Porque en Marchena, el arte no es adorno, sino dogma: las imágenes respiran y sangran, y el Cristo de San Pedro es prueba de ello.

Fue en una visita posterior cuando la pregonera se atrevió a mirarlo desde más cerca, desde abajo, desde sus pies. Y en ese ángulo inédito descubrió una dimensión hasta entonces desconocida: “Tuve el atrevimiento de acercarme y, desde ese ángulo, pude percatarme de algo que jamás vi en la tarde del Viernes Santo: la dureza que padeciste. Tus manos moradas, tus brazos estirados, tus piernas fatigadas, tus pies ensangrentados y tu rostro, Señor, desfigurado”.

No lo dijo con aspavientos, sino con la seriedad de quien ha tocado el dolor. “Parece que vives, aunque estás recién muerto”, sentenció. Porque en el Cristo de San Pedro no hay dulzura ni calma, sino el espanto contenido de una muerte real. Y eso fue lo que más conmovió a María: la crudeza.

Recordó, entonces, aquella última vez que Marchena lo vio por sus calles, en andas y sin dosel, y comprendió por qué sus hermanos quisieron bordarle un dosel de terciopelo que disimulara las heridas: “Tuvieron que mandar hacer tal reliquia para que se pudieran disimular tus lesiones, tu frialdad, tus traumatismos, tus llagas y esa mirada perdida en busca de consuelo”.

El dosel, entendido como refugio, no como adorno. “Todo, Señor, para salvar a tu pueblo”. Porque no hay ornamento más sagrado que el que envuelve el sufrimiento. María lo entendió y lo explicó con una claridad conmovedora: ese dosel no es sólo belleza, es compasión. Un escudo bordado frente al horror.

La noche del Viernes Santo no se apaga del todo mientras quede encendida la mirada de una madre. Y en Marchena, esa madre tiene un nombre: María Santísima de las Angustias. A Ella se dirigió María Hurtado con un susurro convertido en plegaria, con ese respeto que sólo se puede tener hacia quien lo ha perdido todo y, sin embargo, sigue en pie.

“Madre, aunque eres modelo y maestra de la fe, me ha costado enfrentarme a ti”, comenzó diciendo. No porque no la amara, sino porque representa aquello que a nadie le gusta atravesar: “Representas una de las advocaciones que menos queremos sentir en nuestras vidas: la angustia, el temor, el miedo, la desesperación”.

La pregonera imaginó su dolor no desde la distancia, sino como hija, como madre, como mujer. Y se preguntó con temblor en la voz: “¿Qué día tan largo tuviste que pasar? ¿Cuál fue el más duro? ¿Su condena? ¿Las burlas? ¿Ver cómo caminaba y caía con la cruz? ¿Ver cómo lo crucificaban? ¿O tenerlo de nuevo entre tus brazos ya sin vida?”

La escena es desgarradora. Y María no la suavizó, no la embelleció con palabras vacías. Fue al centro del abismo, al instante exacto en el que la Virgen recoge a su Hijo muerto. “Ya no hay mayor espanto, pues llegó el instante. La palabra está cumplida. La muerte ha discurrido por las calles. Tu hijo, crucificado, ya sin dolor, esperando la salvación, su resurrección”.

Cada palabra fue tallada con lágrimas. “Madre, en esta noche teñida de luto, donde las calles de Marchena han intercambiado luces por sombras y el silencio se ha apoderado del murmullo, la cera de tus nazarenos va llorando por el suelo”. Esa cera que llora, como tú, como todos.

“Seis lágrimas de angustia resbalan por tu bello y blanquecino rostro, donde el sofoco del pánico que debiste sufrir le dan color a tu mejilla”, continuó, como quien ha sostenido la imagen entre las manos y ha sentido el temblor del alma. “Madre de negro y pálido corazón, aunque sintieras en tu garganta ese nudo que te hace callar, aunque sintieras en tu alma ese dolor que te ahoga aún más, aunque sintieras en tu corazón cien puñales al hincar… angustias más desamparadas quisieran los marcheneros quitar”.

El Sábado Santo en Marchena no es una noche de duelo, sino un umbral. Y ese umbral tiene forma de paso: el Santo Entierro, el “resumen del que todo lo consume”, como lo definió María Hurtado, con el corazón lleno y la voz hecha incienso. Porque tras la muerte, dijo, “es el poliedro perfecto, donde Cristo yacente, descendido de la cruz, triunfante, duerme por poco tiempo”.

No habló sólo del silencio ni de la solemnidad, sino del milagro tallado en madera. “Si hubiese sabido tu escultor, Jerónimo Hernández, que luego vendría un Guzmán Bejarano para dejarnos perplejos ante tan majestuosa obra, no se lo hubiese imaginado. Nada falta, Señor”. Y es que ese paso no es un paso: es un retablo andante que late con cada zancada.

Es un libro abierto, con capítulos de oro y lirios morados. “Es un retablo abierto que camina entre decorados con lirios pasionantes, que van haciendo justicia ante tu paso”. En sus esquinas, las cuatro esquinas del mundo: “¿Quién no ha mirado a sus esquinas, con sus evangelistas? A San Lucas, acompañado con la fuerza del toro. A San Marcos, con el poder del león. A San Juan, con el águila que todo lo divisa. O a San Mateo, con ese ángel que nos aguarda”.

Y allí, en el vértice de todo, en el centro geométrico de la fe, está Él: “Sí, porque en el vértice, en el extremo de tu poliedro, Señor, estás una vez más tú, transformado en polígono, para que podamos vivir a través de ti”. Un paso que, al avanzar, no pisa, sino que flota. “Da igual que subas a toda prisa con un izquierdo que rachea por el susurrar del paso del tiempo, ante un suelo desgastado y unas paredes que, si hablaran, Señor, quizás no seguirían en pie”.

Marchena no sólo lo contempla, lo acompaña. Y Él, a su vez, la guía en su ascenso hacia la esperanza. “Sigue subiendo hacia la mota más alta y atraviesa esa puerta medieval, esa que nos acerca más de ti, pues tu fe nos guía”.

Pero no va solo. Le siguen las que no fallan nunca. “Seguido de tus tres Marías: Salomé, Magdalena, María Cleofás, y la Verónica, que nos muestra tu Santa Faz”. Son ellas las custodias del silencio, las guardianas de ese cuerpo que duerme, pero que no ha muerto del todo.

Y María lo proclama con la certeza de quien lo ha sentido en carne viva: “Santo Entierro, que no te hemos enterrado. Que a tu sepulcro te hemos acompañado solo para que vuelvas a vivir, ahora sí, toda la eternidad”.

Cuando ya la Semana Santa declina, cuando las túnicas se guardan y el silencio vuelve a tomar las calles, una figura sigue en pie. Es la Virgen de la Soledad, coronada de estrellas, sostenida por la oración de un pueblo entero que, aunque la llama sola, nunca la deja sola.

Así la describió María Hurtado, con ese respeto que sólo se profesa a lo que es eterno. “Madre, eres modelo de amor, y das todo aunque te duela”, comenzó, en un tono de íntima veneración. “¿Cómo te llaman Soledad, con un pueblo que te corona y que sola no te deja estar?”

La contradicción de tu nombre no hace sino subrayar el consuelo que repartes. “Te llaman Soledad, pero en tu tiro te cobijan y no te dejan escapar. Te llaman Soledad, pero eres la madre de todos los marcheneros”, afirmó la pregonera, recogiendo ese anhelo callado que acompaña a tantos en la noche más honda del año.

Hay instantes que sólo Marchena entiende. Uno de ellos ocurre bajo tu palio, cuando los cirios titilan y las bambalinas tiemblan. María no lo dejó pasar: “¿Capatá, qué se siente cogiendo ese llamador de plata? ¿Dónde están puestas todas las plegarias de un pueblo? Saber que en ti está la voz que hace que los milagros se cumplan”.

No son versos, son verdades de fe. “Cuántos rezos de madre desconsolada hacia la madre de Marchena, Soledad Coronada”. Madres que encuentran en ti un espejo, un refugio, un bálsamo. Porque tú, aunque rota, sigues de pie. Porque tú, aunque te llamen Soledad, estás acompañada de todas las mujeres de Marchena: “baja, acordonada por mujeres que sola no te van a dejar, vestidas de manto y que no paran de rezar”.

Tu palio es más que orfebrería, es un cielo tangible. “Tu palio repleto de estrellas relucientes entre una palmera muy ducal que tiene siete hojas, una por cada hermandad”, dijo María, hilando historia, estética y símbolo en una sola imagen. “Tus bambalinas son lunas que se mecen sin parar, camino de ese sepulcro que vacío dicen que está”.

María nos lleva al instante último de tu tránsito por las calles, allí donde los adioses se pronuncian sin voz. “Soledad, abre un poco esas manos, déjalas de apretar, que desde mi ventana te lanzo una plegaria más. Recíbela: de cariño es igual de importante que las demás, pero esta tiene más peso. No, no es para mí. Es para quien tú ya sabes”.

Y en ese gesto final, en ese cerrar de manos, María Hurtado depositó el anhelo más profundo de todos: salud para quienes luchan. “No te olvides, Soledad, a por otro año de salud para los que están”. Porque si alguien puede guardar ese deseo, eres tú, que llevas siglos custodiando el dolor, la esperanza y la fe de Marchena.

“Cierra tus manos. El secreto dicho está. ¡Viva la Soledad Coronada! ¡Viva María sin pecado original!”. Con esa exclamación concluyó María su ofrenda, con el corazón en vilo y los ojos húmedos de quien ha comprendido que la Soledad no es ausencia, sino compañía fiel hasta el final.

Advertisement
Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Actualidad

Gilena levanta su propio Caballo de Troya: Castra Legionis convertirá la Sierra Sur en el mundo de La Odisea

Published

on

Mientras el cine vuelve a mirar hacia Homero, en un pequeño municipio de la Sierra Sur sevillana el mundo de La Odisea se está reconstruyendo con madera, hierro, arqueología y muchas horas de trabajo voluntario. Gilena celebrará del 4 al 6 de septiembre de 2026 la IX edición del Festival Internacional de Historia Viva Castra Legionis, que este año lleva por título Odisea. Un relato mediterráneo y que tendrá como una de sus imágenes más espectaculares un Caballo de Troya de casi seis metros de altura.

No será simplemente una escenografía. La intención de la Colección Museográfica de Gilena es utilizar la recreación histórica para intentar responder a una pregunta imposible de contestar con absoluta certeza: ¿qué aspecto pudo tener el caballo que imaginaron los antiguos griegos?

La respuesta que está tomando forma en Gilena pesa más de una tonelada, puede esconder en su interior a unas catorce personas y ha sido construida en madera sobre una estructura de hierro. Pero detrás de esas dimensiones hay algo más interesante: el intento de sustituir la imagen que durante décadas ha creado el cine por una interpretación inspirada en las formas artísticas que pudieron conocer quienes transmitieron los poemas homéricos.

Un festival internacional en un pueblo de la Sierra Sur

Castra Legionis ha convertido a Gilena en un punto singular dentro del mapa europeo de la recreación histórica. La edición de septiembre reunirá a alrededor de 140 recreadores procedentes de once países: Grecia, Italia, Suiza, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Austria, Luxemburgo, Estados Unidos, Canadá y España. El escenario principal será el Arqueódromo Campo de Marte de la Colección Museográfica de Gilena.

La organización corresponde a las áreas de Cultura, Patrimonio, Turismo y Educación del Ayuntamiento de Gilena, mientras que la Colección Museográfica ejerce la supervisión técnica y científica. El proyecto cuenta además con la participación ciudadana de colectivos vinculados al museo, entre ellos Legio I Vernácula y Amigos del Museo, y con el apoyo de la Diputación de Sevilla.

El planteamiento de esta novena edición es especialmente ambicioso. Según la Diputación, será la primera ocasión en la que el festival se dedique íntegramente a interpretar mediante recreación histórica los relatos homéricos. El proyecto ha sido diseñado y coordinado entre Roma, Madrid y Gilena.

Y La Odisea no se reducirá al caballo. Durante el festival aparecerán algunos de los grandes personajes y episodios que permanecen en el imaginario occidental desde hace casi tres milenios: las sirenas, Penélope, Polifemo, Argos, la guerra de Troya y el interminable viaje de Odiseo hacia Ítaca.

El caballo que no podía copiarse de ningún original

El gran problema para reconstruir el Caballo de Troya es precisamente que no existe un original que reconstruir.

Aquí resulta importante distinguir entre una réplica arqueológica y una recreación experimental. Nadie conoce las dimensiones, el aspecto exacto ni siquiera la posible realidad histórica del célebre caballo. El episodio pertenece a la tradición literaria sobre la guerra de Troya y el propio caballo aparece en La Odisea de manera relativamente breve. El relato antiguo que narraba específicamente la destrucción de Troya no se ha conservado completo. Esta ausencia de evidencias obligó al equipo de Gilena a formular una hipótesis visual.

El arqueólogo Manuel Jesús Díaz, implicado en el proyecto, explica que el equipo decidió situar su referencia estética alrededor del siglo VIII a. C., época en la que se sitúa tradicionalmente la composición de los poemas homéricos. En vez de reproducir directamente los grandes caballos difundidos por el cine, recurrieron a pequeñas representaciones de caballos de la Grecia geométrica.

Es precisamente ahí donde la pieza de Gilena resulta más interesante.

Los pequeños caballos de bronce del periodo geométrico presentan cuerpos estilizados, extremidades marcadamente angulosas y hocicos muy característicos. Ramón Rico, responsable del diseño y uno de los colaboradores del proyecto, tomó ese lenguaje formal como punto de partida para imaginar cómo habría podido concebir un escultor del mundo homérico un gigantesco caballo votivo.

No se pretende afirmar que el Caballo de Troya fue así. La propuesta es más prudente y, al mismo tiempo, más científica: si un griego de aquel horizonte cultural hubiera imaginado una enorme escultura de un caballo, las pequeñas figuras conservadas permiten al menos aproximarse al vocabulario artístico que podía resultarle familiar.

De una impresora 3D a un caballo de seis metros

La construcción comenzó a pequeña escala.

Ramón Rico, voluntario de la Colección Museográfica y artesano vinculado desde hace años a la arqueología experimental, realizó varios diseños y utilizó una impresora 3D para producir el primer modelo físico. De aquella pequeña maqueta se pasó progresivamente a una estructura monumental.

El resultado alcanza aproximadamente seis metros de altura, supera una tonelada de peso y su interior ha sido concebido para albergar hasta catorce personas. Las pruebas realizadas por el propio equipo han demostrado que esa cantidad de ocupantes puede introducirse realmente dentro del animal.

Y ahí la literatura se convierte en experiencia física.

El visitante podrá entender de una manera mucho más inmediata qué supondría permanecer escondido dentro de una estructura semejante, esperando durante horas antes de salir para abrir las puertas de una ciudad sitiada. El propio equipo ha comprobado que catorce personas pueden entrar, aunque hacerlo durante una noche entera difícilmente habría resultado cómodo.

Es una de las virtudes de la arqueología experimental: a veces una reconstrucción permite formular preguntas que un texto o una vitrina no pueden responder por sí solos.

De Troya a Ítaca

El caballo será el gran icono visual del festival, pero el relato que Castra Legionis quiere contar es mucho más amplio.

Odisea. Un relato mediterráneo pretende conducir al visitante desde una guerra que la tradición prolonga durante diez años hasta el regreso de Odiseo a Ítaca. Entre ambos extremos aparecen la guerra, el saqueo, el botín, el comercio mediterráneo, la navegación, los dioses, los monstruos y, especialmente, uno de los asuntos universales de la literatura: el deseo de regresar a casa.

La propia Diputación de Sevilla ha destacado que la propuesta combinará arqueología, fuentes escritas y mito, intentando hacer comprensible el pasado sin renunciar al rigor histórico.

Por eso Castra Legionis no funciona exactamente como una representación teatral ni como una feria temática. Su territorio está en algún lugar entre el museo, la arqueología experimental y el espectáculo de historia viva.

Los objetos se construyen, las armas y vestimentas se investigan, los personajes son interpretados por recreadores especializados y los espacios intentan devolver al espectador una parte de la experiencia material de la Antigüedad.

Gilena frente al caballo de Hollywood

La iniciativa ha adquirido además una inesperada actualidad por la coincidencia con la nueva mirada cinematográfica sobre La Odisea.

Ramón Rico ha contrapuesto públicamente el método seguido en Gilena con determinadas decisiones visuales de la reciente adaptación cinematográfica de Christopher Nolan. Su crítica parte precisamente del Caballo de Troya: mientras la producción cinematográfica puede permitirse crear una imagen espectacular con libertad artística, el equipo gilenense asegura haber intentado partir de referencias arqueológicas del periodo geométrico.

Es importante entender que se trata de la valoración personal de Rico, no de una conclusión arqueológica sobre la película. Pero la comparación plantea un debate interesante: cómo construimos hoy nuestra imagen de un pasado del que apenas tenemos representaciones y hasta qué punto el cine acaba convirtiéndose, sin pretenderlo, en nuestra principal memoria visual de la Antigüedad.

Gilena propone el recorrido inverso. En vez de copiar las imágenes que el cine ha repetido durante décadas, sus responsables han buscado pequeñas piezas antiguas, esculturas y evidencias materiales para elaborar una hipótesis propia.

El museo como taller y el pueblo como parte del proyecto

Quizá el elemento más singular de Castra Legionis no sea finalmente el tamaño de su caballo, sino cómo se ha construido.

La Colección Museográfica insiste en el papel del voluntariado. Manuel Jesús Díaz reconoce que una estructura de estas características habría resultado imposible para una sola persona. Diferentes colaboradores han participado según sus conocimientos y habilidades, convirtiendo el proceso de fabricación en un proyecto colectivo.

De esta manera, el museo deja temporalmente de ser únicamente el lugar donde se conservan objetos para convertirse en un laboratorio donde se fabrican preguntas sobre el pasado.

Y eso explica buena parte del éxito del modelo de Gilena: patrimonio, investigación y participación vecinal dejan de funcionar por separado.

Del 4 al 6 de septiembre: Homero llega a Gilena

El IX Festival Internacional de Historia Viva Castra Legionis se celebrará los días 4, 5 y 6 de septiembre de 2026 en la Colección Museográfica de Gilena y en su Arqueódromo Campo de Marte. La organización ha publicado ya el programa oficial a través de la web de la propia Colección Museográfica.

Además, la información difundida por la organización señala que el acceso del viernes 4 será gratuito, mientras que para las jornadas del sábado y domingo se ha establecido sistema de entrada.

Será entonces cuando el enorme animal que durante meses ha ido creciendo entre tablas, herramientas, modelos arqueológicos y trabajo voluntario cumpla finalmente su función.

Dentro aguardarán los guerreros.

Fuera estará Troya.

Y durante tres días, en mitad de la Sierra Sur sevillana, Gilena intentará algo mucho más difícil que reconstruir un caballo: devolver cuerpo, sonido y movimiento a uno de los relatos fundacionales del Mediterráneo.

Continue Reading

Actualidad

Fuentes de Andalucía prepara su Feria 2026 con Sergio Contreras, tradición ecuestre, sevillanas y toros de fuego

Published

on

Fuentes de Andalucía afronta una de las semanas grandes de su calendario con la Feria 2026, Fiesta de la Ermita, que celebrará sus jornadas centrales del miércoles 19 al domingo 23 de agosto en el Real de la Feria de El Postigo, aunque la programación municipal comenzará ya el martes 18 con las actividades de Preferia. El Ayuntamiento publicó el 11 de agosto el programa general bajo el intervalo del 18 al 23, mientras que la cartelería oficial de la fiesta mantiene como fechas de Feria del 19 al 23 de agosto.

La fiesta conserva una identidad singular dentro de las ferias de la Campiña sevillana. Su denominación histórica, Fiesta de la Ermita, remite a una celebración documentada desde el siglo XVII en torno a la antigua ermita de San Francisco y vinculada a la Virgen María. El portal turístico municipal recuerda que durante siglos se celebró el 12 de septiembre y que en 1948 fue trasladada a su actual emplazamiento de El Postigo, aunque el nombre tradicional siguió vivo entre los fontaniegos.

La edición de 2026 combinará ese fondo histórico con conciertos, concursos de sevillanas, actividades deportivas, paseo de caballos, exhibición ecuestre, carrera de burros, convivencia de mayores y el tradicional cierre con los toros de fuego. Turismo de la Provincia de Sevilla incluye precisamente estos últimos entre los elementos característicos que volverán a protagonizar la Feria de este año.

Programa de la Feria de Fuentes de Andalucía 2026

Martes 18 de agosto, Preferia. La programación deportiva abre la semana con la tradicional Carrera Popular Milla Urbana, a las 20:30 horas, con salida en la explanada de la Feria, en la calle Santa Catalina. La prueba está organizada por el Ayuntamiento con la colaboración del C.D. Triatlón Fuentes, Protección Civil y la Diputación de Sevilla y contempla categorías para participantes de distintas edades.

Miércoles 19 de agosto. Comienza oficialmente el ambiente de Feria con el tradicional encendido del alumbrado y la Cena del Pescaíto. La música de la Caseta Municipal arrancará con el Grupo Teskieiya, encargado de abrir las actuaciones nocturnas de esta edición.

Jueves 20 de agosto. Será una de las jornadas de mayor contenido tradicional. Durante la tarde se desarrollará el paseo a caballo y de coches de caballos, dentro de la programación organizada junto a la Asociación Ecuestre El Guadarnés. La jornada tendrá también como uno de sus actos centrales la Cena Homenaje a Nuestros Mayores. La actuación musical correrá a cargo de Rocío Guerra, que llevará a la Caseta Municipal su espectáculo Mi Garlochí, concebido como homenaje a Isabel Pantoja.

Viernes 21 de agosto. A las 20:00 horas, la Caseta Municipal acogerá el Concurso de Sevillanas de Nivel Académico, organizado por el Ayuntamiento y la Peña Cultural Flamenca El Despertar, con categorías infantil, juvenil y adulta. A las 21:00 horas llegará la Gran Exhibición Ecuestre en la explanada y aparcamientos situados frente al CEIP Santo Tomás, presentada por Antonio Muñoz. Participarán Antonio Ángulo, con Alta Escuela y Doma Vaquera; Ezequiel León, con Rienda Larga y Garrocha; y Pedro Morillo, con Caballo en Libertad. La noche continuará musicalmente con Brisa de la Puebla, formación homenaje a Los Romeros de la Puebla, y posteriormente La Gore.

Sábado 22 de agosto. El mundo del baile volverá a tener protagonismo con el Concurso Abierto Provincial de Sevillanas, con categorías infantil, juvenil y parejas espontáneas. A las 19:00 horas, el Real de la Feria acogerá la tradicional Carrera de Burros, organizada dentro del programa ecuestre, con premios de 200, 100 y 70 euros para los tres primeros clasificados. La Caseta Municipal vivirá después una de las noches musicales más potentes de esta edición: abrirá el fontaniego Juan Caro, continuará la Orquesta Alborada y el principal concierto de la noche estará protagonizado por Sergio Contreras.

Domingo 23 de agosto. La última jornada recuperará algunos de los ingredientes más populares de la Feria, con juegos de cucañas y actividades tradicionales antes del cierre. En la Caseta Municipal, la despedida musical llegará de la mano de Deltó, banda tributo a Extremoduro. La jornada desembocará finalmente en uno de los momentos más identificables de las fiestas fontaniegas, los toros de fuego, que volverán a marcar el final de la Feria.

Sergio Contreras, uno de los grandes reclamos musicales

Dentro del apartado musical, el concierto de Sergio Contreras el sábado 22 aparece como uno de los principales atractivos para visitantes de la comarca. La programación de la Caseta Municipal reúne, sin embargo, estilos muy diferentes durante toda la Feria: desde el ambiente de Teskieiya en la inauguración hasta la copla y canción española de Rocío Guerra, las sevillanas de Brisa de la Puebla, la propuesta de La Gore, la presencia del artista local Juan Caro, la Orquesta Alborada y el rock de Deltó para el cierre.

El caballo tendrá igualmente una presencia especialmente fuerte entre el jueves y el sábado. El Ayuntamiento y la Asociación Ecuestre El Guadarnés han configurado tres jornadas diferentes: paseo de caballos y coches el jueves, gran exhibición ecuestre el viernes y carrera de burros el sábado, recuperando así una de las vertientes tradicionales de la Feria de Fuentes.

También regresan los concursos de sevillanas, organizados conjuntamente por el Ayuntamiento y la Peña Flamenca El Despertar. El viernes se reserva para parejas de nivel académico o en formación, mientras que el sábado se celebra el concurso abierto provincial.

Continue Reading

Actualidad

Marchena contará con un servicio especial de autobús durante la Feria 2026 con salidas hasta las 8:20 de la mañana

Published

on

El Ayuntamiento de Marchena ha dado a conocer los horarios y el recorrido del servicio especial de autobús urbano que funcionará durante la Feria 2026, con un amplio dispositivo que conectará distintos barrios del municipio con el recinto ferial de Ciudad Jardín y que, durante las principales noches de fiesta, prolongará sus servicios hasta primera hora de la mañana.

La Feria de Marchena se celebrará este año del miércoles 26 al domingo 30 de agosto, según la información difundida por Radio Televisión Marchena. El transporte especial permitirá así disponer de una alternativa al vehículo particular para los desplazamientos de ida y regreso del Real durante prácticamente toda la noche.

La Línea 1 funcionará hasta las 8:20 horas

La Línea 1 prestará servicio miércoles, jueves, viernes y sábado, con las salidas establecidas desde la parada de Ciudad Jardín, junto al recinto ferial.

El primer autobús partirá a las 17:00 horas y, a partir de ese momento, las expediciones se sucederán aproximadamente cada 40 minutos durante toda la tarde, la noche y la madrugada.

Entre las últimas salidas figuran las de las 05:00, 05:40, 06:20, 07:00, 07:40 y finalmente las 08:20 horas, permitiendo cubrir también el regreso a casa una vez finalizada la actividad nocturna de la Feria.

Se trata de un esquema similar al utilizado en la Feria de 2025, cuando el servicio municipal también comenzó a las 17:00 horas y estableció una frecuencia de 40 minutos hasta las 08:20 de la mañana.

Una segunda línea miércoles, viernes y sábado

El dispositivo se refuerza además con una Línea 2, que circulará los miércoles, viernes y sábado.

Sus servicios comenzarán a las 20:00 horas y continuarán durante la madrugada con salidas a las 20:40, 21:20, 22:00, 22:40 y 23:20 horas.

Ya entrada la madrugada habrá autobuses a las 00:00, 00:40, 01:20, 02:00, 02:40, 03:20, 04:00 y 04:40 horas, última salida prevista en esta línea.

Servicio especial también el domingo

La programación cambia durante la última jornada de Feria. El domingo funcionará la Línea 1 desde las 20:00 hasta las 02:40 horas.

Las salidas previstas serán a las 20:00, 20:40, 21:20, 22:00, 22:40 y 23:20 horas y, posteriormente, a las 00:00, 00:40, 01:20, 02:00 y 02:40 horas.

Un recorrido circular por numerosos barrios de Marchena

El autobús realizará un recorrido circular con salida y llegada en Ciudad Jardín, facilitando el acceso al recinto desde numerosos puntos del casco urbano.

Desde el Real, el recorrido continuará por Puebla de Cazalla, con parada junto al Bar Pura Vida; Madre de Dios; Residencia de Mayores, en calle Milagrosa; Tevisur, en Santa Clara; San Miguel; Pagalito, en el Arenal; y Plaza de la Constitución, en la parada habitual de Monbús.

Desde allí seguirá por Orgaz, en el entorno del Dulce Nombre; Reja, en San Sebastián; Camino Hondo, en San Ginés; Cruz Roja; Alameda I y II; Policía Local; San Andrés; Plaza de la Constitución; Centro de Salud, antes de regresar nuevamente a Ciudad Jardín y al recinto ferial.

El diseño circular permite enlazar en un mismo itinerario barrios situados en diferentes puntos del municipio y convierte al autobús especial en una de las principales opciones de movilidad durante unas jornadas en las que aumenta considerablemente el número de desplazamientos hacia el Real.

La ampliación de horarios cobra especial importancia durante el viernes y el sábado, las jornadas que tradicionalmente concentran una mayor actividad nocturna. Este año, además, la programación de la Feria incluye actuaciones gratuitas como la de Merche el viernes 28 de agosto a las 23:00 horas, según ha anunciado Radio Televisión Marchena.

Con servicios que en las principales noches alcanzarán las 8:20 de la mañana, el dispositivo permitirá prácticamente enlazar la tarde de Feria con las primeras horas del día siguiente, ofreciendo conexiones desde el recinto ferial con buena parte del casco urbano de Marchena.

Continue Reading

Actualidad

Cortes de la Frontera, un viaje entre dos parques naturales en el corazón más verde de la Serranía de Ronda

Published

on

Hay pueblos a los que se llega para ver monumentos y otros que funcionan, sobre todo, como puertas. Cortes de la Frontera pertenece a esta segunda categoría. Aquí el viaje no termina al aparcar el coche: empieza.

A un lado se extiende el Parque Natural Sierra de Grazalema; al otro, Los Alcornocales. Entre ambos aparece el valle del Guadiaro, montañas calizas, bosques húmedos, pequeños núcleos ferroviarios y carreteras que conducen hacia algunos de los pueblos blancos más hermosos de Málaga y Cádiz. Cortes es una de las puertas de acceso a estos grandes espacios naturales.

Cortes conserva además algo cada vez más difícil de encontrar en destinos rurales muy conocidos: todavía se tiene la sensación de estar entrando en un pueblo antes que en un decorado turístico. Las fachadas blancas se encaraman por la ladera, el campanario emerge sobre los tejados y el paisaje aparece casi continuamente entre las calles. Su situación, en la Serranía de Ronda y junto al valle del Guadiaro, permite organizar desde aquí una escapada de dos o tres días combinando patrimonio, senderismo, gastronomía y pueblos blancos.

Un paseo por Cortes antes de salir a la montaña

La primera parada debería ser la Plaza de Carlos III, verdadero salón urbano del municipio. Allí se encuentra la Casa Consistorial, uno de los edificios más representativos de Cortes. Desde este punto merece la pena caminar sin demasiada prisa hacia la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario y buscar después algunas de esas piezas menores que explican mejor la vida cotidiana del pueblo que cualquier gran monumento. El propio Ayuntamiento propone dentro de su recorrido patrimonial la Casa de los Valdenebros, la fuente de los Cuatro Chorros y el antiguo lavadero de La Higuereta.

La Casa de los Valdenebros es conocida popularmente como la Casa de las Tetitas, por la peculiar forma de los remaches metálicos de su portón. Es uno de esos detalles que justifican desviarse de las rutas más evidentes y mirar las fachadas con atención.

También sorprende la plaza de toros. Fue inaugurada en 1894, su ruedo ronda los treinta metros de diámetro y Turismo Costa del Sol la sitúa como la segunda plaza de mayores dimensiones de la Serranía de Ronda. Más allá de la afición o no a la tauromaquia, forma parte del paisaje histórico y de la cultura ganadera de esta zona serrana.

Pero probablemente la construcción más intrigante sea la Casa de Piedra. No estamos ante una vivienda convencional, sino ante un bloque de arenisca que fue vaciado hasta formar una estancia prácticamente rectangular. El Ayuntamiento la incluye entre los elementos patrimoniales más singulares del término municipal. Es uno de esos lugares que despiertan más preguntas que respuestas y que recuerdan la larguísima ocupación humana de estas sierras.

A esa profundidad histórica se suma Cortes el Viejo, antiguo asentamiento donde se conservan restos arqueológicos vinculados por el Ayuntamiento a las etapas romana y árabe. Algo semejante ocurre con la Torre del Paso, una atalaya que la información municipal fecha en el siglo XIII y relaciona con la vigilancia del antiguo camino que comunicaba Gaucín con Ubrique por el Puerto del Espino.

El gran espectáculo: el Cañón de las Buitreras

Después del pueblo llega la naturaleza en mayúsculas. El Cañón de las Buitreras es uno de los paisajes geológicos más impresionantes de la provincia de Málaga. El Guadiaro se introduce entre paredes casi verticales hasta formar un desfiladero que supera los cien metros de profundidad. La Junta de Andalucía lo declaró Monumento Natural en 2003; ocupa 21,9 hectáreas repartidas entre Cortes de la Frontera, Benalauría y Benarrabá y constituye además un importante territorio para el buitre leonado.

Aquí conviene distinguir entre contemplar el espacio natural y practicar barranquismo en su interior. La propia Junta considera la Garganta de Buitreras un enclave preparado para esta práctica de riesgo. Si se pretende descender el cañón, lo sensato es recurrir a empresas de turismo activo y comprobar previamente las condiciones y restricciones vigentes. No es un lugar para improvisar una excursión acuática.

El premio, incluso sin entrar en el desfiladero, es el paisaje: roca, agua, rapaces y una sensación de aislamiento difícil de asociar con la imagen más habitual de la provincia de Málaga.

La Sauceda, el bosque donde Andalucía parece otra

Si hay tiempo para dedicar una jornada completa a la naturaleza, La Sauceda ofrece una experiencia completamente distinta. Desde este enclave parte el sendero hacia el Pico del Aljibe, que alcanza los 1.091 metros según la actual ficha de la Junta. El camino atraviesa bosques de alcornoques y quejigos, arroyos, grandes bloques de arenisca cubiertos de musgos y helechos y zonas donde aparece el ojaranzo o rododendro.

La excursión tiene además una dimensión histórica. Durante el recorrido aparecen un antiguo molino harinero y los restos del poblado de La Sauceda y de su ermita. La Ventana del Visitante recuerda también el dramático episodio sufrido por la población durante la Guerra Civil, cuando el enclave fue atacado incluso mediante bombardeos aéreos. Es uno de esos paisajes en los que naturaleza y memoria aparecen inseparablemente unidas.

Hay, sin embargo, un dato importante antes de ponerse las botas. El sendero de La Sauceda requiere actualmente autorización administrativa, que puede solicitarse desde la ficha oficial de la Junta de Andalucía. Además, desde febrero de 2026 permanecen cerrados hasta nuevo aviso por problemas derivados del estado de los accesos y riesgo de deslizamientos los senderos Garganta Pulga y Laguna del Moral y el Carril Interior de La Sauceda. Conviene comprobar siempre la Ventana del Visitante justo antes de desplazarse.

Llanos de Líbar, la otra cara de la sierra

Hacia el entorno de Montejaque aparece otra excursión extraordinaria, Los Llanos de Líbar. Es un paisaje completamente distinto al bosque cerrado de Los Alcornocales: grandes planicies rodeadas de sierras calizas donde son visibles las formas del relieve kárstico, con lapiaces, dolinas, simas y otras formaciones asociadas a la acción del agua sobre la piedra caliza.

La ruta oficial señalizada tiene unos 10,8 kilómetros de recorrido lineal, una duración estimada de tres horas y dificultad media según la ficha actual de la Junta. El paisaje conserva además una fuerte presencia ganadera, con cercados, abrevaderos y zonas de pastoreo que recuerdan que estas montañas nunca han sido únicamente un escenario natural, sino también un territorio trabajado durante generaciones.

Gaucín, el balcón que mira hacia el sur

Una escapada por Cortes quedaría incompleta sin dedicar unas horas a Gaucín. El pueblo se levanta sobre la montaña dominando el valle del Genal y tiene en el Castillo del Águila su imagen más conocida. Desde las zonas altas se abren panorámicas hacia el Campo de Gibraltar y, en jornadas especialmente limpias, hacia el norte de África. Entre los lugares destacados se encuentran también la iglesia de San Sebastián, la Fuente de los Seis Caños y la ermita del Santo Niño, situada dentro del recinto del castillo.

Gaucín introduce además otro paisaje: el de los pueblos blancos del valle del Genal, con Benalauría, Benarrabá, Algatocín o Atajate distribuidos entre castaños y montañas. Es una buena alternativa para quien prefiera carreteras panorámicas, pequeños cascos urbanos y miradores antes que una jornada larga de senderismo.

Grazalema, cruzando hacia Cádiz

En sentido contrario se puede continuar hacia Grazalema, ya en Cádiz. Aquí cambia de nuevo el escenario. El pueblo blanco queda envuelto por una de las zonas montañosas más singulares de Andalucía y su oferta turística gira alrededor de los senderos, el pinsapar, las antiguas actividades relacionadas con la lana, la gastronomía serrana y la propia trama urbana tradicional. El portal oficial del Ayuntamiento de Grazalema reúne rutas y visitas relacionadas con estos elementos.

Cortes funciona así como un magnífico punto intermedio: permite mirar hacia Málaga y Cádiz en un mismo viaje, pasar de los alcornocales a la roca caliza y del valle del Guadiaro a los pueblos blancos de la Serranía.

cueva del gato

Benaoján y la Cueva del Gato: atención al cierre actual

Otro de los nombres inevitables de la zona es Benaoján, especialmente por la Cueva de la Pileta y la Cueva del Gato. Sin embargo, aquí resulta fundamental consultar información actualizada.

A fecha de 14 de agosto de 2026, el Monumento Natural Cueva del Gato y su sendero de acceso continúan oficialmente cerrados al uso público hasta nuevo aviso. La Junta decretó el cierre el 16 de abril tras los daños provocados por las crecidas del invierno de 2026 y advierte expresamente de que no se intente acceder ni cruzando el Guadiaro ni atravesando la línea ferroviaria. Por tanto, aunque antiguas guías turísticas sigan recomendando el lugar como zona de visita o baño, ahora mismo no debe incluirse como excursión accesible.

Este detalle demuestra además por qué en una escapada de naturaleza conviene comprobar siempre la información oficial poco antes de salir.

Una sierra que también se come

Viajar por Cortes significa también sentarse a la mesa. El recetario que recoge el propio Ayuntamiento incluye productos y elaboraciones tradicionales como la torta de chicharrones, la compota de membrillo o el gazpacho, junto a una cocina serrana relacionada históricamente con la ganadería y el aprovechamiento del monte.

También merece la pena buscar producto local para llevarse a casa. El directorio municipal destaca los quesos artesanos de cabra de El Alcornocal, productos ibéricos elaborados en Cañada Real Tesoro y panes y dulces de productores de la localidad. En un viaje de este tipo, comprar directamente a productores locales termina siendo otra forma de conocer el territorio.

Cómo organizar una escapada de dos días

Si tuviera que descubrir Cortes por primera vez, reservaría la primera mañana para el casco urbano: Plaza de Carlos III, Ayuntamiento, iglesia, calles del centro, Casa de los Valdenebros y plaza de toros. Después buscaría alguno de los enclaves históricos del término, como la Casa de Piedra, y dedicaría la tarde al entorno del Guadiaro y del Cañón de las Buitreras, siempre adaptando el plan a las condiciones meteorológicas y a las normas de acceso.

El segundo día elegiría solo una gran excursión. Para un viaje centrado en bosque, La Sauceda, obteniendo antes la autorización necesaria. Para disfrutar del paisaje kárstico, los Llanos de Líbar. Y para una jornada más tranquila, carretera hacia Gaucín y los pueblos del Genal. Intentar hacerlo todo en un fin de semana convertiría precisamente lo mejor de Cortes —la sensación de espacio y lentitud— en una carrera.

Continue Reading

Actualidad

Las joyas de Palacio Ducal que aún quedan entre los muros de los conventos marcheneros

Published

on

José de Medina, administrador del Palacio y Casa Ducal a principios del XIX defendió con uñas y dientes los intereses de la Casa Ducal, frente a la hostilidad del Cabildo municipal que se había desentendido por completo de la necesidad de conservar el edificio del Palacio Ducal.

Debido a la carga económica y al lastre feudal que representaba en Palacio Ducal, el Cabildo municipal no quiso asumir el coste de reparar el edificio cuando aún tenía arreglo. El calamitoso siglo XIX español, puso las bases de la ruina y Mariano Téllez, el Duque derrochador, le dió la puntilla. Se subastaron hasta las piedras, vendidas al peso. El resto son ruinas y obras de arte diseminadas por los conventos marcheneros.

No tenemos el Palacio pero tenemos los documentos y el arte, capaces de contar su memoria perdida.

Una de las joyas del Palacio era la cabeza de San Juan Bautista, que los duques tenían en sus habitaciones, y usaban como antídoto milagroso contra el dolor de cabeza, tallada por el francés Nicolás Cordier. O la sortija de diamantes con la que se casaban las duquesas que también conservan las monjas.

Lienzo Wandkings "Adán y Eva" de Alberto durero/30 x 40 cm/en bastidor: Amazon.es: Hogar

Edán y Eva de Durero, grabado conservado en el convento de Santa Maria. 

Lucas Jordán, Murillo, Durero, Rubens,-diseñador de los tapices-, Ribera. Es el listado de artistas relacionados con el Palacio Ducal marchenero, bien porque trabajaron directamente para él, o porque sus obras acabaron en las colecciones ducales.

Una joya de Lucas Jordán en el convento de la Concepción de Marchena

Los Reyes Católicos, Colón, Carlos V, son algunos personajes que se alojaron en él. Los expertos creen que si existiera, el palacio de Marchena se asemejaría al de Pilatos de Sevilla y sería el principal polo de atracción turístico y cultural.

Lucas Jordán del convento de Santa Maria de Marchena. 

Las colecciones artísticas ducales conservadas en el Convento de Santa María darían para llenar un museo de gran calidad, como el San Agustín, posiblemente de Ribera, que se guarda en el templo del mismo nombre. También hay obras de Francisco Pacheco o El Divino Morales.

San Agustín de Ribera. 

Todas las iglesias y conventos marcheneros están perlados de obras de arte excepcionales donadas por los Duques en diversas épocas, especialmente por la muy culta Guadalupe Láncaster, que fue una de las últimas grandes duquesas de Arcos.

La cultura y el dinero de Doña Guadalupe le llevó a apoyar expediciones descubridoras o evangelizadoras en Armenia, California o Japón y esto se reflejó en su correspondencia y en sus donaciones a Marchena. En los grabados del convento hay escritos  de una japonesa que se convirtió al cristianismo.

Más joyas. Piezas de marfil procedentes de Japón traídas por jesuítas y conservadas en Santa Isabel. En este templo también hay pinturas flamencas, la exaltación de la Eucaristía y el niño Jesús coronando santos y un espejo coetáneo y similar al de la Meninas, donado por los Duques. Entre la colección artística de Joaquín Ponce de León, el hijo de Guadalupe, estaba Las Meninas de Orset, un estudio previo de pequeño formato hecho por Velázquez.

Continue Reading

Actualidad

La Escuela Nazarena de Verano X-Ell@s cierra su tercera edición tras mes y medio de actividades en Marchena

Published

on

La III Escuela Nazarena de Verano “Mª Stma. de las Lágrimas – X-Ell@s” ha cerrado este jueves, 13 de agosto, una nueva edición de un proyecto social que une desde hace tres veranos a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Marchena con la asociación local X-Ellos, dedicada a las familias con niños con discapacidad.

La iniciativa está coordinada desde la Diputación de Caridad de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y cuenta con la colaboración de X-Ellos, voluntarios, profesionales, hermanos de la corporación y familias. La propia asociación se define como una entidad formada por familias con niños con discapacidad que trabaja para mejorar su calidad de vida.

La edición de 2026 comenzó oficialmente a finales de junio. La convocatoria de la Hermandad fijó el acto de apertura para el lunes 29 de junio, mientras que las actividades ordinarias se han desarrollado del 1 de julio al 13 de agosto, de lunes a jueves y de 10:00 a 13:00 horas.

Durante estas semanas los menores han participado en actividades educativas, lúdicas, de convivencia y ocio, pero el proyecto cumple también una función especialmente importante durante el verano: ofrecer apoyo a las familias en unas semanas en las que la finalización del curso escolar hace más complicada la conciliación familiar y laboral.

La escuela no es, por tanto, únicamente una programación de entretenimiento estival. Desde su planteamiento inicial se concibe como un proyecto de acompañamiento e inclusión impulsado desde la acción social de la Hermandad y desarrollado en estrecha colaboración con X-Ellos.

Un proyecto que comenzó en 2024

La Escuela Nazarena nació en el verano de 2024. La hemeroteca de Radio Televisión Marchena ya recogía el 1 de julio de aquel año la puesta en marcha de una “Escuela Nazarena de Verano” destinada a usuarios de la asociación, lo que permite situar entonces el comienzo de esta experiencia.

Un año después, la web oficial de la Hermandad anunció expresamente la segunda edición, coordinada desde su Diputación de Caridad y prevista entre el 1 de julio y el 14 de agosto de 2025. Al clausurarla, la corporación explicaba que era ya el segundo verano en el que colaboraba de esta manera con X-Ellos y sus familias.

Aquella información permite conocer también mejor cómo funciona el proyecto. La Hermandad señalaba la participación de jóvenes voluntarios, miembros de su grupo joven, profesionales y colaboradores locales y situaba el campamento en el local que la asociación X-Ellos posee en la barriada de Ciudad Jardín, acondicionado con medios para desarrollar las actividades.

Con esos antecedentes, la convocatoria de 2026 ha supuesto la consolidación de una iniciativa que ha pasado de una primera experiencia en 2024 a completar ya tres veranos consecutivos.

Actividades dentro y fuera de la escuela

El programa tampoco se ha limitado al espacio habitual de convivencia. Durante esta tercera edición se han desarrollado actividades en otros puntos de Marchena. La propia Oficina de Turismo de Marchena ha colaborado este verano con los participantes mediante una actividad de descubrimiento del patrimonio local a través de una ruta y juegos por el municipio.

Esta apertura hacia actividades educativas, culturales y recreativas permite que los participantes disfruten de experiencias diferentes durante las vacaciones y, al mismo tiempo, establece vínculos entre la asociación, la Hermandad y otras instituciones y colectivos de la localidad.

La Escuela Nazarena se encuadra además dentro de una línea más amplia de actuación de la Diputación de Caridad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que participa durante el año en iniciativas sociales y solidarias y que, en este caso, ha encontrado en el periodo estival un ámbito concreto para trabajar directamente con menores y familias.

Clausura este 13 de agosto

La tercera edición ha quedado clausurada durante la mañana de este jueves 13 de agosto, después de aproximadamente mes y medio de actividad. La Hermandad ha destacado especialmente el trabajo de profesionales, voluntarios, colaboradores, hermanos y familiares que han hecho posible mantener el proyecto durante todo el verano.

Más allá de poner fin al calendario de 2026, la clausura confirma la continuidad de una iniciativa que comenzó hace tres años y que ha ido adquiriendo estabilidad dentro de la acción social de la corporación nazarena.

El balance que hace la propia Hermandad resume precisamente esa voluntad de continuidad: “Una edición que termina, un compromiso que continúa”.

La Escuela Nazarena de Verano X-Ell@s alcanza así su tercera edición convertida en un proyecto estable de colaboración entre la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Marchena y la Asociación X-Ellos, combinando atención a los menores, convivencia, actividades educativas y de ocio y apoyo a unas familias para las que los meses sin actividad escolar suponen también un importante reto de conciliación.

Continue Reading

ACTUALIDAD

Actualidad2 días ago

Gilena levanta su propio Caballo de Troya: Castra Legionis convertirá la Sierra Sur en el mundo de La Odisea

Mientras el cine vuelve a mirar hacia Homero, en un pequeño municipio de la Sierra Sur sevillana el mundo de...

Actualidad2 días ago

Fuentes de Andalucía prepara su Feria 2026 con Sergio Contreras, tradición ecuestre, sevillanas y toros de fuego

Fuentes de Andalucía afronta una de las semanas grandes de su calendario con la Feria 2026, Fiesta de la Ermita,...

Actualidad2 días ago

Marchena contará con un servicio especial de autobús durante la Feria 2026 con salidas hasta las 8:20 de la mañana

El Ayuntamiento de Marchena ha dado a conocer los horarios y el recorrido del servicio especial de autobús urbano que...

Actualidad2 días ago

Cortes de la Frontera, un viaje entre dos parques naturales en el corazón más verde de la Serranía de Ronda

Hay pueblos a los que se llega para ver monumentos y otros que funcionan, sobre todo, como puertas. Cortes de...

Actualidad2 días ago

Las joyas de Palacio Ducal que aún quedan entre los muros de los conventos marcheneros

José de Medina, administrador del Palacio y Casa Ducal a principios del XIX defendió con uñas y dientes los intereses...

Actualidad2 días ago

La Escuela Nazarena de Verano X-Ell@s cierra su tercera edición tras mes y medio de actividades en Marchena

La III Escuela Nazarena de Verano “Mª Stma. de las Lágrimas – X-Ell@s” ha cerrado este jueves, 13 de agosto,...

Actualidad2 días ago

La UGC de Marchena lleva al Club Camino Hondo un taller práctico de primeros auxilios y RCP

La prevención y la capacidad para reaccionar durante los primeros minutos de una emergencia han centrado una nueva actividad del...

Actualidad2 días ago

Qué hacer este fin de semana en Marchena: música, cine, fiesta ibicenca y una ruta por la historia sefardí

Marchena llega al puente de agosto con diferentes propuestas para salir, cenar, escuchar música en directo, disfrutar del cine o...

Actualidad3 días ago

La Odisea de Christopher Nolan llega este viernes al Cine Planelles de Marchena tras convertirse en un fenómeno mundial

Una de las películas más comentadas del año llega este viernes 14 de agosto al Cine Planelles de Marchena. La...

Actualidad3 días ago

La Cabalgata Histórica abre este viernes la Feria de Málaga y revive el papel del señor de Marchena Rodrigo Ponce de León

La Cabalgata Histórica de Málaga devolverá este viernes 14 de agosto las calles del centro de la capital al año...

Actualidad3 días ago

La Caseta San Isidro será distinguida como ‘Manchonero del Año’ en la Feria de Marchena 2026

La Caseta San Isidro recibirá este año el reconocimiento de «Manchonero del Año», una distinción concedida por la Caseta El...

Actualidad3 días ago

ASAJA pide a la Junta recuperar la recolección nocturna de la aceituna y cuestiona que se mantenga una prohibición general

ASAJA-Andalucía ha reclamado a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente que permita de nuevo la recolección nocturna de aceituna...

Actualidad3 días ago

De «hacer sábado» a «vete a la porra»: el origen real —y a veces legendario— de cinco expresiones populares

Hay palabras que usamos sin pensar que arrastran detrás siglos de historia. Mandamos a alguien «a la porra», amenazamos con...

Actualidad4 días ago

Se multiplican las agresiones al personal sanitaria con un nuevo incidente en el Virgen del Rocio

Una nueva agresión en el entorno de las Urgencias del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha vuelto a...

Actualidad4 días ago

Del presagio al algoritmo: el eclipse de hoy reactiva viejos miedos y el pensamiento mágico

Una vecina de Sevilla y otra de Marchena coincidían este miércoles en una decisión que, a primera vista, puede resultar...

Actualidad4 días ago

Los Bomberos de Marchena intervienen en un incendio de pastos junto a la vía del tren

Los Bomberos de Marchena tuvieron que intervenir este martes 11 de agosto en un incendio de pastos declarado junto a...

Actualidad5 días ago

El incendio de Niebla mantiene en máxima alerta a Sevilla: El Madroño evacuado y Aznalcóllar se prepara ante el avance del fuego

El incendio forestal de Niebla, declarado el pasado jueves en la provincia de Huelva, afronta una nueva noche en una...

Actualidad5 días ago

Bomberos de Marchena se desplazan a El Madroño para apoyar el operativo por el incendio de Niebla

Efectivos del Parque de Bomberos de Marchena se han desplazado durante la tarde de este lunes 10 de agosto hasta...

Actualidad6 días ago

La Piscina Municipal de Marchena organiza un baño nocturno este viernes 14 de agosto

La Piscina Municipal de Marchena abrirá sus instalaciones en horario nocturno el próximo viernes 14 de agosto, con una jornada...

Actualidad1 semana ago

La muralla de Marchena y su integración en el caserío: de fortificación medieval a soporte urbano

La muralla medieval de Marchena no puede entenderse únicamente como una obra defensiva. Su historia posterior muestra un proceso lento...

Agenda Andalucia Arahal Arte Carmona Carnaval Cuaresma cultura Cádiz deportes Ecija el tiempo España Feria Flamenco Fuentes de Andalucía Gastronomía Hermandades Historia Investigación Jesús Nazareno Junta de Andalucia La Puebla de Cazalla Libros Marchena Morón música Navidad obras Opinión Osuna Paradas patrimonio Policia Local Portada Renfe Salud Semana Santa Sevilla sucesos Tren Turismo Utrera Veracruz viajes

agosto 2026
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

LO MAS LEIDO

Revista Saber Mas Marchena Secreta. Compañia 8 A bajo Izquierda. Marchena. 41520. mncomcomunicacion@gmail.com Este medio de comunicación no se hace responsable ni tiene porqué compartir las opiniones de terceras personas publicadas aquí en notas de prensa. Cualquier persona o institución que se considere aludida o quiera expresar su opinión o ejercer su derecho a réplica puede hacerlo enviando notas de prensa al mail marchenasecreta@gmail.com

error: Content is protected !!