El Ayuntamiento de Marchena -aprovechando el escaparate de un programa cofrade- ha anunciado actuaciones previstas el entorno del Palacio Ducal. El gobierno local dijo estar trabajando en una iniciativa para el Palacio Ducal y el Tiro de Santa María que se encuentra en fase de preparación con el objetivo de concurrir a la financiación del 2% cultural entre ellas la posible recreación o copia de la Puerta de Marchena.
La recuperación de la histórica Puerta de Marchena, desmontada en 1913 y trasladada a los Reales Alcázares de Sevilla, se ha convertido durante décadas en una de las promesas más recurrentes del discurso político local, especialmente en periodos preelectorales. Sin embargo, pese a los anuncios sobre su posible retorno, su réplica física o su recreación digital, el entorno original del antiguo Palacio Ducal y la alcazaba marchenera continúa sin una actuación integral que permita recuperar su valor histórico y urbano.

La portada, construida en 1492 como acceso monumental al palacio de los duques de Arcos sobre la antigua fortaleza islámica, fue desmontada tras su venta y trasladada a Sevilla por iniciativa del Estado, que evitó su exportación al extranjero. Desde entonces, la pieza permanece integrada en los jardines del Real Alcázar, donde es conservada y utilizada como elemento patrimonial visitable, mientras su emplazamiento original en Marchena quedó reducido a un vacío arquitectónico que aún hoy no ha sido restituido.

En las últimas dos décadas, la puerta ha reaparecido de forma cíclica en programas electorales, anuncios institucionales y proyectos culturales. En 2011 se planteó la posibilidad de construir una réplica física en el antiguo recinto ducal. Posteriormente, durante los mandatos municipales iniciados en 2015, el discurso evolucionó hacia iniciativas de digitalización, escaneado en tres dimensiones y recreación virtual, presentadas como soluciones innovadoras para recuperar simbólicamente el monumento. Sin embargo, ninguna de estas propuestas ha llegado a materializarse en una intervención visible o accesible al público.
La secuencia documentada, al menos en los últimos años, dibuja un patrón reconocible: se presenta un proyecto, se anuncian vías técnicas (escaneo, 3D, realidad aumentada, convenio universitario, subvenciones) y, pasado el foco mediático, no queda un resultado visible para la ciudadanía mas que el abandono y progresivo deterioro de los restos patrimoniales más importantes de nuestro pasado.
En noviembre de 2018, se difundió el anuncio de un posible convenio con la Universidad de Sevilla para impulsar una copia en piedra arenisca con destino al Tiro de Santa María, sin calendario ni financiación cerrada.

En 2020, RTV Marchena presentó públicamente el salto a la realidad aumentada: un proyecto de investigación que prometía permitir al visitante “ver” la puerta en su enclave original mediante gafas y reconstrucción virtual, estructurado por fases y con expectativas de impacto turístico.
Entre 2022 y 2023, el foco se desplazó a la “innovación” turística financiada: el Ayuntamiento licitó un contrato para web/app y escaneado 3D (vinculado al plan MUNITIC de la Junta) y se habló de imágenes y nube de puntos para uso cultural. Sin embargo, a enero de 2026, la propia revisión pública de canales y publicaciones locales seguía señalando ausencia de rastro claro del resultado final accesible (modelo, repositorio o materiales consultables).

El debate sobre la Puerta de Marchena no es nuevo. Ya durante el mandato de Manuel Ramírez Moraza como alcalde, el Ayuntamiento impulsó gestiones para solicitar la devolución del elemento patrimonial trasladado a Sevilla, sin que aquella reclamación prosperara.
Según la información trasladada entonces, desde el Real Alcázar de Sevilla se respondió que la devolución no se produciría mientras no existieran en Marchena las condiciones de conservación y custodia que exige una pieza de estas características. El argumento se centraba en la necesidad de que el municipio contara con un equipo técnico especializado en conservación del patrimonio, trabajando de forma estable desde la institución pública —es decir, desde el propio Ayuntamiento— y con medios suficientes para garantizar mantenimiento, control ambiental, seguridad y criterios profesionales continuados.

Ahora, con el próximo ciclo municipal en el horizonte, el argumento vuelve a reformularse: “estudiar” la reproducción de la Puerta mediante vectorización 3D y ejecución en piedra, pendiente de autorizaciones. Es un lenguaje más prudente, pero el trasfondo es el mismo: la promesa reaparece, el hito tangible no llega.
Según explicó el Ayuntamiento, el arquitecto encargado debe presentar en breve la estimación económica que permitirá cerrar la propuesta técnica. La actuación prevista incluiría el frente del Palacio Ducal, el propio Tiro y las arcadas, algunas de las cuales se encuentran actualmente protegidas con redes.

Dentro de este proyecto se anunciia también el estudio de la posibilidad de reproducir la puerta de Marchena que está en el Alcázar de Sevilla mediante técnicas de vectorización en tres dimensiones y ejecución en piedra. Este planteamiento requiere el visto bueno de Cultura, un organismo tradicionalmente restrictivo con las réplicas.
Mientras tanto, el antiguo recinto fortificado de Marchena, núcleo histórico del poder señorial de los Ponce de León, continúa necesitando actuaciones de conservación y puesta en valor. Aunque recientemente se han aprobado inversiones para consolidar algunos tramos de la muralla, el conjunto del enclave ducal permanece fragmentado y sin un proyecto integral que recupere su coherencia histórica.

La reiteración de anuncios sobre la puerta, frente a la ausencia de ejecución material, ha contribuido a consolidar la percepción de que su recuperación funciona más como propaganda política que como un proyecto patrimonial real. La Puerta de Marchena sigue existiendo, pero no en Marchena. Y mientras su imagen continúa siendo evocada en cada nuevo ciclo electoral, el espacio que ocupó permanece como un testimonio silencioso de una promesa que, más de un siglo después, aún no ha regresado.