Connect with us

Historia

Las puertas que todavía pueden contarnos la ciudad andalusí

Published

on

La arqueología permite reconstruir cómo se entraba, se salía y se defendía la Marchena almohade del siglo XIII

Imagina que llegas a Marchena hace unos ochocientos años. No hay carretera, semáforo ni una avenida que anuncie la entrada al pueblo. Delante de ti se levanta una línea de tapial, torres cuadradas y almenas. El campo termina allí. Al otro lado comienza la medina.

Pero entrar no consiste simplemente en atravesar un arco.

La puerta es una frontera de piedra y tierra apisonada: obliga a reducir el paso, cambiar de dirección y penetrar por un espacio vigilado desde arriba. Hombres, animales y mercancías pasan por un cuello de botella que puede cerrarse cuando sea necesario. En caso de guerra, ese mismo lugar cotidiano se transforma en una trampa defensiva.

Así debieron funcionar las puertas de la Marchena andalusí durante su última gran etapa islámica, la almohade.

Y hoy podemos explicarlo con bastante seguridad porque la muralla ha sido excavada y estudiada mediante arqueología de la arquitectura.

Una muralla construida por los almohades

La primera cuestión importante es cronológica. La cerca medieval de Marchena que conocemos no debe imaginarse simplemente como una construcción de origen incierto que fue creciendo durante siglos.

Las excavaciones realizadas en la calle Carrera nº 35 permitieron fechar el lienzo primitivo de la muralla en época almohade avanzada, durante la primera mitad del siglo XIII. Posteriormente, el análisis estratigráfico dirigido por Tania Bellido Márquez llegó a una conclusión todavía más precisa: el gran sistema defensivo comenzó a levantarse durante el primer cuarto del siglo XIII.

La muralla estaba construida fundamentalmente mediante cajones de tapial, una técnica característica de muchas fortificaciones andalusíes: tierra, cal y otros materiales se compactaban entre tableros hasta formar gruesos muros. El recinto principal tenía aproximadamente dos kilómetros de perímetro y estaba reforzado mediante torres cuadrangulares.

Marchena era, por tanto, una auténtica ciudad fortificada de la Campiña.

Dentro de aquel sistema había una organización jerárquica del espacio. No existía solamente una muralla alrededor de las viviendas. La investigación distingue el recinto de la medina, el de la alcazaba, situado en la zona elevada de La Mota, y un recinto secundario conocido posteriormente como el Parque. La alcazaba disponía de una fortificación propia y más potente porque era el centro político y militar del asentamiento.

En otras palabras: dentro de la ciudad protegida había otra ciudad todavía más protegida.

Las puertas eran los nudos de la ciudad

La muralla separaba físicamente dos mundos. Fuera estaban los caminos, los cultivos, los viajeros y los posibles enemigos. Dentro estaban las viviendas, las calles, los talleres y los espacios de poder.

Las puertas cosían ambos territorios.

El estudio arqueológico indica que los accesos de la medina comunicaban directamente con los caminos que conducían hacia las principales poblaciones del entorno: Sevilla, Morón, Osuna y Écija. No se trataba, por tanto, de nombres elegidos al azar. La puerta señalaba una dirección y prolongaba dentro de la ciudad una ruta territorial.

Una puerta era algo parecido a una estación y un control fronterizo medieval al mismo tiempo.

Por allí podía entrar el campesino, salir un rebaño, llegar un comerciante o aparecer un contingente armado.

Los estudios generales sobre las ciudades hispanomusulmanas recuerdan además que los espacios próximos a las puertas podían convertirse en lugares de intercambio, celebración de mercados o ferias de ganado. Fernando Chueca Goitia destacó precisamente la importancia urbanística adquirida por estos espacios de transición entre campo y medina.

Eso no significa que podamos afirmar que existiera un zoco junto a cada puerta de Marchena. Hasta ahora, los estudios arqueológicos consultados no lo demuestran. Pero el contexto comparativo ayuda a comprender que una puerta medieval tenía muchas más funciones que la estrictamente militar.

Puerta de Morón: una ratonera defensiva perfectamente calculada

Si quieres comprender cómo funcionaba realmente una puerta almohade de Marchena, el ejemplo fundamental es la Puerta de Morón, conocida como Los Cuatro Cantillos.

Aquí la arqueología permite reconstruir algo bastante sofisticado.

El viajero no atravesaba un simple hueco abierto en la muralla. Entraba por un arco de herradura apuntado, enmarcado por un alfiz de cantería. Tras cruzarlo alcanzaba un pequeño espacio cubierto por bóveda. Otro arco conducía después a un patio interior y desde allí era necesario efectuar un giro antes de entrar definitivamente en la medina. Era una puerta en recodo. El sistema elimina la línea recta entre el campo y la ciudad.

Eso era fundamental militarmente. Quien penetraba tenía que reducir la marcha y cambiar de dirección mientras permanecía controlado desde la propia torre y desde el adarve. La información patrimonial de la Junta de Andalucía explica que la entrada se situaba lateralmente en la torre y quedaba dominada desde su terraza superior y desde la muralla contigua. Si un atacante conseguía superar la primera entrada, todavía no estaba dentro. Había entrado en el problema.

Los arqueólogos Samuel Márquez Bueno y Pedro Gurriarán Daza han estudiado numerosos accesos almohades del occidente de al-Andalus y señalan precisamente el predominio de estas entradas acodadas. En ejemplos como las puertas almohades de Badajoz, se atravesaba un primer arco, se penetraba en un patio y había que girar para alcanzar un segundo acceso.

 

La semejanza con la estructura documentada en la Puerta de Morón es evidente.

No hacía falta convertir la entrada en un enorme castillo. Bastaba con romper la trayectoria de quien quisiera penetrar violentamente y mantenerlo durante unos segundos bajo la vigilancia de los defensores. En arquitectura militar, unos segundos podían valer una ciudad.

¿Cómo se cerraba?

Las puertas monumentales andalusíes utilizaban gruesas hojas de madera que giraban mediante sistemas de quiciales o gorroneras. Los estudios comparativos conservan ejemplos donde todavía pueden identificarse los alojamientos que permitían pivotar aquellas hojas. Márquez Bueno y Gurriarán han documentado estos dispositivos en diferentes fortificaciones de al-Andalus.

En el caso concreto de Marchena debemos ser prudentes: no se conservan las puertas de madera almohades ni tenemos documentado su mecanismo completo original.

Lo que sí demuestra la arquitectura de Morón es la existencia de sucesivos umbrales y espacios capaces de ser controlados independientemente. Por eso debemos imaginar la puerta no como una abertura, sino como un pequeño edificio militar.

La Puerta de Osuna: otra solución defensiva

No todas las entradas eran iguales. La investigación arqueológica distingue en Marchena al menos dos modelos.

La Puerta de Morón estaba integrada dentro de una gran torre y obligaba a realizar un giro. La desaparecida Puerta de Osuna, por el contrario, parece haber empleado otra fórmula: el acceso estaba protegido por dos torres cuadrangulares situadas a ambos lados.

La puerta fue demolida durante las transformaciones urbanas del siglo XIX, aunque fotografías y dibujos antiguos permiten conocer parcialmente su aspecto. De las dos torres sobrevivió una, construida en tapial de origen almohade. Eran dos respuestas arquitectónicas a una misma pregunta:

¿Cómo permitir que todos entren durante la paz sin facilitar que entren todos durante una guerra?

El Arco de la Rosa: la gran sorpresa arqueológica

Aquí aparece quizá el dato más interesante de toda la investigación. Quien contempla actualmente el Arco de la Rosa o Puerta de Sevilla podría pensar que está mirando directamente una puerta almohade. Arco de herradura, alfiz, torres, almenas: todo parece conducir hacia al-Andalus.

Pero la arqueología dice otra cosa. Tania Bellido Márquez considera que la puerta actual forma parte de las grandes reformas realizadas en el siglo XV por Pedro Ponce de León, después de que una bula del papa Martín V permitiera reconstruir importantes sectores de la muralla.

La propia Junta de Andalucía recoge actualmente esta interpretación: la Puerta de Sevilla conservada habría sido reconstruida hacia 1430 y el acceso almohade original se encontraría algo más hacia el interior, en dirección al barrio de San Juan. Bellido localizó además en planos antiguos unos muros y un pequeño arco, desaparecidos durante el siglo XIX, que podrían corresponder a aquella entrada primitiva.

Es decir: cuando atravesamos hoy el Arco de la Rosa seguimos entrando por el lugar histórico de acceso a la ciudad, pero no exactamente por la puerta que habría utilizado un vecino musulmán hacia 1220 o 1230. La historia medieval ha dejado allí varias capas superpuestas como hojas de un libro que nadie terminó de encuadernar.

La alcazaba: una puerta dentro de otra ciudad

El sistema defensivo era todavía más interesante en la zona alta.

La alcazaba ocupaba el cerro de La Mota y funcionaba como centro administrativo y militar. Su muralla era independiente y estaba más reforzada que la correspondiente a la medina. Desde allí podía controlarse tanto una agresión exterior como posibles alteraciones producidas dentro de la propia ciudad. Tenía al menos dos accesos fundamentales.

El Arco del Tiro de Santa María comunicaba la medina con la alcazaba mediante un acceso originalmente acodado, mientras la Puerta de Carmona o del Picadero comunicaba directamente la ciudadela con el campo. Junto a ella se encontraba una pequeña torre poligonal conocida como Torre del Oro.

Una puerta era también una declaración de autoridad

Los especialistas en arquitectura militar andalusí recuerdan que las grandes puertas tenían una doble naturaleza: eran defensivas, pero también poseían valor simbólico.

Márquez Bueno y Gurriarán describen esta combinación entre función poliorcética —es decir, militar— y representación del poder en numerosas puertas monumentales de al-Andalus. El viajero que llegaba ante una ciudad veía antes la muralla que la mezquita. La puerta era su primera conversación con el poder.

El grosor de los muros, la altura de las torres, la geometría del arco o la dificultad del recorrido comunicaban sin palabras que aquella comunidad estaba organizada y podía defenderse.

Así sería entrar en Marchena hacia 1230

Podemos intentar reconstruir la escena. Vienes desde Morón. Tras horas de camino aparece sobre una ligera elevación la muralla de Marchena. Las torres sobresalen regularmente del lienzo de tapial. Conforme te aproximas, el camino converge hacia un único punto: la puerta. Llegas ante el arco. Si vienes con una caballería o una recua tendrás que reducir la marcha. Cruzas la primera entrada. La calle desaparece. Delante tienes un espacio interior y debes girar.

Sobre ti están la terraza de la torre y el adarve. Después atraviesas otro arco. Estás dentro de la medina. La arquitectura acaba de hacer algo extraordinario sin utilizar una sola palabra: ha convertido un camino abierto en circulación controlada.

Las puertas que todavía pueden contarnos la ciudad andalusí

La muralla de Marchena no es únicamente un decorado medieval. Es uno de los documentos arqueológicos más importantes que conserva la Campiña sevillana para conocer los últimos tiempos de al-Andalus.

Las excavaciones sitúan su construcción fundamental en el período tardoalmohade, durante las primeras décadas del siglo XIII. La Puerta de Morón permite comprender la eficacia de los accesos acodados. La antigua Puerta de Osuna muestra otra estrategia mediante torres flanqueantes. El Arco del Tiro revela que la alcazaba estaba separada y controlada respecto a la medina. Y el Arco de la Rosa recuerda algo esencial para cualquier investigación histórica: lo que hoy parece islámico no necesariamente pertenece íntegramente al período islámico.

Quizá esa sea precisamente la mayor riqueza de las murallas marcheneras. Los almohades levantaron la gran cerca. Los conquistadores cristianos la reutilizaron. Los Ponce de León reconstruyeron sus sectores dañados. Los siglos posteriores perforaron puertas, levantaron casas contra sus muros y derribaron partes que molestaban al tráfico.

Saber más

Tania Bellido Márquez — Universidad Pablo de Olavide. La muralla medieval de Marchena. Análisis arqueológico, ROMULA, nº 7, pp. 299-330. Es el estudio fundamental para comprender la cronología de la muralla, la alcazaba y las puertas. Consultar el artículo y PDF en la Universidad Pablo de Olavide

Rafael Díaz Martín y Enrique García Vargas. Excavación arqueológica de urgencia en la calle Carrera nº 35, Marchena, Sevilla. Anuario Arqueológico de Andalucía / Junta de Andalucía. La intervención permitió fechar el lienzo original en la primera mitad del siglo XIII. Consultar la ficha y el estudio arqueológico en TABULA

Samuel Márquez Bueno y Pedro Gurriarán Daza. Las puertas monumentales en las fortificaciones del occidente andalusí. Estudio comparativo especialmente útil para entender las puertas almohades, los accesos acodados y su función militar y simbólica. Consultar el estudio completo

Junta de Andalucía. Documentación patrimonial sobre la Puerta de Morón, con descripción de su paso en recodo y funcionamiento defensivo. Consultar la ficha oficial de la Puerta de Morón

Junta de Andalucía. Documentación patrimonial sobre la Puerta de Sevilla o Arco de la Rosa y su reconstrucción del siglo XV. Consultar la ficha oficial del Arco de la Rosa

Fernando Chueca Goitia. La ciudad islámica. Estudio sobre la organización urbana de las ciudades musulmanas y el papel de murallas, puertas, mercados y espacios de tránsito. Consultar el artículo en Dialnet

Advertisement
Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Historia

Cuando los hombres de Marchena iban a las guerras del imperio español

En abril de 1646, Marchena sorteó entre sus vecinos a setenta hombres para las milicias del Estado de Arcos. Los documentos permiten reconstruir cómo una guerra lejana terminó entrando en las calles y casas de la villa.

Published

on

En abril de 1646, Marchena tuvo que señalar a setenta de sus vecinos para incorporarlos a las milicias. Sus nombres fueron escritos junto a las calles donde vivían, introducidos en una cántara y extraídos uno a uno. Detrás de aquel sorteo había una Monarquía en guerra y decenas de familias marcheneras que podían ver marchar a uno de los suyos.

El 15 de abril de 1646 no era un día cualquiera en Marchena. La villa tenía que responder a una exigencia militar que llegaba desde la corte y se canalizaba a través del duque de Arcos. Había que seleccionar hombres para el servicio de las armas.

Primero se elaboró un padrón con 351 vecinos considerados aptos para servir. Después, reunida la villa en cabildo abierto, sus nombres, junto a las calles donde residían, fueron escritos en papeles y depositados en una cántara. De allí fueron extrayéndose hasta completar setenta hombres, aproximadamente uno de cada cinco de los considerados hábiles para el servicio militar.

Una guerra que terminaba entrando en cada casa

La movilización de 1646 no apareció de repente. Marchena llevaba años viviendo pendiente de posibles llamamientos. En 1639, la villa quedó prevenida ante el temor de una intervención francesa en el Estrecho. En 1642 recibió la orden de disponer 90 infantes para poder desplazarlos hacia Cádiz y, en 1644, tras la batalla de Montijo, tuvo que preparar cincuenta hombres dentro de una nueva movilización hacia la frontera portuguesa.

Portugal se había separado de la Monarquía Hispánica en 1640 y la frontera extremeña se había convertido en un frente de guerra. La Corona necesitaba hombres y los grandes señores, entre ellos el duque de Arcos, debían contribuir a reunirlos en sus estados.

Así se explica el sorteo celebrado en Marchena. No se estaba improvisando un ejército aquel día. Se estaba dejando preparado, de antemano, quién tendría que responder cuando llegara la siguiente orden.

Setenta nombres, setenta casas

La escena resulta especialmente poderosa porque permite devolver dimensión humana a una operación militar que, sobre el papel, podría parecer una simple cifra. Cada papeleta que salía de la cántara correspondía a un vecino concreto, a una calle, a una familia y a una economía doméstica que podía verse alterada por la movilización.

Los hombres elegidos no eran enviados necesariamente de inmediato al frente, pero quedaban incorporados al sistema de milicias y sujetos a la obligación de acudir cuando fueran requeridos. Podían ser destinados a la defensa de la costa andaluza o a los frentes de Extremadura.

Tres compañías para una villa preparada

La organización no terminaba con la elección de los setenta hombres. Las instrucciones de 1646 contemplaban también completar los mandos de las compañías locales mediante el nombramiento de tres capitanes, tres alféreces y tres sargentos.

La misma reorganización se extendió a otras localidades del Estado de Arcos, entre ellas Paradas, Pruna, Zahara, Ubrique, Grazalema y Villaluenga. El responsable de transmitir y ordenar buena parte de aquellas operaciones fue Francisco Gallegos de Andrade, sargento mayor del Estado de Arcos, dentro de la estructura militar y señorial del IV duque de Arcos, Rodrigo Ponce de León.

Cuando los documentos permiten recuperar a las personas

El expediente conservado en el Archivo Histórico de la Nobleza resulta especialmente valioso porque no se limita a registrar una orden general. La descripción archivística señala la existencia de listados de soldados reclutados en cada villa, además de la correspondencia e instrucciones relacionadas con la movilización.

Fuentes

Archivo Histórico de la Nobleza, Fondo Osuna. OSUNA,C.1618,D.59-95, Documentación relativa al reclutamiento de milicias en el estado de Arcos en 1646. Portal de Archivos Españoles (PARES): ficha del expediente.

Antonio José Rodríguez Hernández. Guerra, recursos y hombres. La villa de Marchena y la pervivencia de la Monarquía Hispánica durante el siglo XVII, en las Actas de las XV Jornadas sobre Historia de Marchena, disponibles en la Biblioteca Pública Municipal de Marchena.

Ilustración: recreación histórica de las milicias del siglo XVII en Marchena, realizada a partir de una fotografía actual de la localidad.

Continue Reading

Historia

Francisca de Mesa, y otras mujeres pioneras que viajaron de Marchena a América

Published

on

Hasta hace poco se desconocían los nombres de muchas mujeres que acompañaron a los primeros viajeros españoles en América, entre ellas, las 30 españolas que acompañaron a Colón en su tercer viaje. Ahora sabemos que en el XVI, alrededor de 10.000 mujeres pasaron a América junto a 40.000 hombres.
La marchenera Francisca de Mesa, hija del también marchenero Francisco de Mesa aparece entre las primeras mujeres que pasaron a Nueva España, México. Francisco de Mesa aparece como gobernador de la ciudad de Iguala, por encargo de Hernán Cortés. 
En el catálogo de pasajeros a Indias, volumen correspondiente a 1567-1577 figuran algunos naturales de Marchena.
Entre las mujeres que viajaron solas estaban Juana de Escobar, natural  de Marchena que viajó a Cuba, Isabel de Cárdenas natural de Marchena, soltera, que viajo a Mexico en compañí a de Diego Rodríguez y su mujer. Bárvola de Saze, natural de Marchena , soltera, que fue a Tierra Firme y Bárbola de Cartagena, natural de Marchena, soltera , hija del licenciado Ramírez de Cartagena que viajó al Perú con su padre. Hernan Ramirez de Cartagena de Marchena, soltero , hijo de Luis Ramírez y María de Paz, fue al Perú , con el licenciado Ramírez de Cartagena.

La aportación de un vecino de Marchena a la conquista de México: el artillero Francisco de Mesa

La mayoria de las mujeres iba con sus maridos como Pedro Hernandez, que iba con su mujer Juana Hernández, y sus hijos Gonzalo , Inés, Juan y Juana , viajando a Santo Domingo. Bartolome Sánchez Sevillano iba con su mujer Francisca Ruiz, natural de Marchena que van a Nueva España.
 Diego Sanchez natural de Marchena que iba con su mujer Elvira Suárez y su hija Elvira, y fueron a Nueva España.  Martin de Cea natural de Marchena, fue con su mujer Leonor López, a San Juan de Puerto Rico.  Alonso de Cea, natural de Marchena  fue con su mujer Marí López y sus hijos Juan , Diego y Pedro a San Jua n de Puerto Rico.
Resultado de imagen de Iguala Mexico
Entre las sevillanas mas prominentes de este periodo estaba Mencía Calderón, que al frente de 50 mujeres, atravesó 1.600 kilómetros, María Escobar que introdujo el trigo en América, Isabel Barreto, única mujer almirante de la Armada, María de Toledo primera mujer Virreina de las Indias, Inés Suárez que acompañó a Pedro de Valdivia en la conquista de Chile, María de Estrada que participó en la expedición de Hernán Cortés, Catalina de Erauso monja y soldado de infantería en Perú y Chile, o Beatriz de la Cueva gobernadora de Guatemala.

La odisea de Francisco de Mesa: entró al cráter de un volcán en erupción para coger azufre

«Francisca de Mesa, natural de la villa de Marchena hija legítima de Francisco de Mesa y de Inés de Herrera, natural de las montañas. Su padre fue uno de los descubridores y conquistadores de esta nueva España y Ciudad de México y entró en el volcán y sacó azufre para la pólvora que fue de mucha ayuda para la conquista.  Su abuelo sirvió en la guerra de Granada y Melilla y otras partes y después fue conquistador de las Islas. Es mujer de Jerónimo flores y tiene dos hijos legítimos de otro primer marido. Tuvo seis hermanos, todos mestizos. Pasó a Nueva España hace 20 años con su primer marido y dieron en la costa de Guazacualco y perdieron cuanto traían y nombra a personas que dicen que lo saben». (Españolas de Ultramar en la historia y en la literatura. Escrito por Juan Francisco Maura).
Resultado de imagen de aztecas
El marchenero Francisco de Mesa recibió de Cortés la encomienda de la ciudad de Iguala, tal y como confirma otro marchenero Pedro Núñez, que aparece como testigo de sus actos, según se recoge en la obra «Los testigos hablan: la conquista de Colima y sus informantes» escrito por Margarita Nettel Ross de la Universidad de Colima. 
«Este testigo es natural de la villa de Marchena de dónde es natural el dicho Francisco de Mesa y la dicha Inés de Herrera, su mujer y que en la dicha villa de Marchena le vio hacer vida maridable y los vió tener en su casa por su hija legítima a la dicha Francisca de Mesa llamándola hija y ella a ellos padres y que por tal hija de los susodichos era a vista y tenida en la villa de Marchena».

Continue Reading

Historia

La tablilla de los excomulgados: una deuda convertida en vergüenza pública

Un documento de 1713 revela cómo la llamada tablilla de excomulgados convertía una disputa económica en una exposición pública capaz de afectar al honor y la vida cotidiana.

Published

on

Un documento de 1713 relacionado con la administración de los duques de Arcos permite asomarnos a una práctica hoy casi olvidada: la exposición pública de los nombres de quienes habían sido declarados excomulgados. La llamada “tablilla de excomulgados” convertía una sanción religiosa en un castigo también social, visible ante toda la comunidad.

La referencia aparece en la correspondencia de administración de bienes mantenida por Joaquín Ponce de León Lancáster, VII duque de Arcos, con su contador Domingo de Herdocia, conservada en el Archivo Histórico de la Nobleza y accesible a través de PARES. Lo más interesante de la documentación es que la excomunión no aparece únicamente vinculada a herejías o cuestiones doctrinales. Durante la Edad Media y la Edad Moderna podía funcionar también como una potentísima medida coercitiva para conseguir que alguien pagase una deuda, devolviese bienes, entregase documentos, abonase diezmos u obedeciese una orden eclesiástica. Los archivos estatales conservan numerosos ejemplos

Juan de Palma y una deuda discutida

Entre esas cartas aparece el caso de Juan de Palma, vecino de Zahara y Algodonales. Desde la administración ducal se le reclamaba una cantidad relacionada con un arrendamiento compartido con otros vecinos. Juan de Palma sostenía, sin embargo, que había satisfecho lo que le correspondía y que la cantidad pendiente debía reclamarse al verdadero deudor.

Su petición iba más allá de una simple cuestión contable. El documento resume expresamente que solicitaba que “se suprima su nombre de la tablilla de excomulgados”. También por deudas económicas se podía excomulgar a una persona.  Figurar públicamente como excomulgado suponía quedar señalado ante los vecinos y ante la comunidad religiosa. 

Una sanción religiosa convertida en exposición pública

La publicidad de una excomunión podía afectar al honor, a las relaciones personales y a la propia posición de quien aparecía señalado.

Matar candelas y velar cruces de negro: maldiciones y excomuniones en la iglesia

La documentación conservada muestra que estas medidas podían estar ligadas también a conflictos económicos, deudas y disputas administrativas.  Existían incluso ceremonias públicas asociadas a la excomunión. La documentación histórica recoge prácticas como el toque de campanas, la lectura pública de advertencias, las cruces cubiertas de luto o el conocido rito de “matar candelas”, o apagado de velas en el áster del bautismo, fórmulas destinadas a hacer visible ante la comunidad la gravedad de la sanción, simbolizando el fin de la luz de Jesús para el alma del excomulgado.

“Privado de mis dineros y oficios”

El caso de Juan de Palma resulta especialmente expresivo porque el propio afectado describe las consecuencias que estaba sufriendo. En la documentación se presenta como un hombre pobre que dependía de su trabajo para mantener a su familia y explica que la situación le impedía desarrollar con normalidad su vida y sus obligaciones.

Su petición al duque pretende, por tanto, dos cosas: aclarar quién era realmente responsable de la deuda y conseguir que su nombre dejara de figurar entre los excomulgados.

Ese detalle aparentemente menor abre una ventana a la vida cotidiana de comienzos del siglo XVIII. Detrás de los grandes títulos nobiliarios, las rentas y los administradores aparecen personas corrientes intentando defender su honra y sus medios de subsistencia frente a una maquinaria administrativa, señorial y religiosa que podía convertir una disputa económica en una condena pública.

La tablilla como instrumento de presión

La existencia de estas tablillas muestra cómo la excomunión podía adquirir una dimensión pública que reforzaba enormemente su eficacia. El castigo no terminaba en la esfera espiritual: la exposición del nombre ante la comunidad podía convertirse en una forma de presión para forzar pagos, devoluciones o el cumplimiento de determinadas obligaciones.

Otros documentos del siglo XVIII conservados en el mismo ámbito señorial permiten observar mecanismos semejantes. Las amenazas de excomunión aparecen relacionadas con desaparición de documentos, disputas patrimoniales o conflictos entre autoridades civiles y eclesiásticas.

La documentación conservada en PARES demuestra que, durante la Edad Media y la Edad Moderna, una persona podía ser excomulgada no solo por herejía, sacrilegio o desobediencia religiosa, sino también por motivos muy ligados a la vida económica y social: impago de diezmos, deudas y rentas, apropiación o usurpación de bienes y tierras, ocultación de documentos o joyas, incumplimiento de órdenes eclesiásticas e incluso determinados comportamientos sexuales como el amancebamiento.

Otros casos similares 

  • Morón de la Frontera, 1740 — desaparición de documentos. Una carta paulina vinculada al concurso de acreedores del Estado de Osuna se emitió después de desaparecer documentos relativos al pleito entre la duquesa de Osuna y Morón por la dehesa de la Algaida de Cote, el bosque y la breña de San Pablo. La excomunión servía aquí como instrumento para conseguir que aparecieran documentos ocultados o sustraídos. PARES
    Consultar los documentos de excomunión del Fondo Osuna en PARES
  • Osuna, 1728 — conflicto entre autoridad eclesiástica y autoridad civil. El vicario Cristóbal Ubaldo Fernández de Córdoba intentó prender al capellán Cristóbal Francisco de Ojeda, que había sido excomulgado. Cuando el corregidor Francisco Ortiz Moreno se opuso a la actuación, el propio corregidor terminó siendo excomulgado por el vicario. El asunto provocó un alboroto público.

Fuentes

Archivo Histórico de la Nobleza. Fondo Osuna. Correspondencia sobre administración de bienes mantenida entre Joaquín Ponce de León Lancáster, VII duque de Arcos, y el contador Domingo de Herdocia. Enero-marzo de 1713. Documento D.97. PARES: ficha documental.

Marchena Secreta: “Matar candelas y velar cruces de negro: maldiciones y excomuniones en la iglesia”.

Continue Reading

Historia

Intento de asesinato, sexo y robo en el Colegio de huérfanas de La Milagrosa

Published

on

En Febrero de 1706 la madre Isabel María de San José, rectora del colegio escribió la página más llamativa del colegio de Santa Isabel que entonces daba cobijo y enseñanza a niñas huérfanas de Marchena y estaba ubicado en el edificio de la calle Milagrosa, antiguo hospital.
FUENTE: Querella criminal presentada por Isabel de San José por robo, e intento de asesinato contra varias de sus compañeras. 

Documentos del Fondo Osuna. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional

Presentó una querella criminal contra cuatro monjas acusándolas de haberle apartado de su cargo en el colegio con la finalidad de cometer robos, haberla tratado de asesinar usando algunas plantas y hierbas y haberse acostado las cuatro con un hombre en el patio del colegio según los informaciones de varios testigos que pasaron frente al juez Juan freile Balbuena abogado del real Consejo y el asistenta de la villa el 5 de Febrero de 1706. 
La querella criminal de la rectora del colegio fue presentada contra las monjas Francisca de la Purificación, María del Ovando, Francisca de Burgos y Josefa de los Ríos quienes actuaron «con poco temor de Dios, menosprecio de su conciencia, de la justicia y del decoro y respeto que debían a dicho colegio donde la susodicha estaban».

Documentos del Fondo Osuna. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional

«Ha venido a mi noticia que extrajeron y quitaron de dicho colegio diferentes alhajas de valor como cuatro sábanas, 10 servilleta, una casaca de tela encarnada, dinero, trigo y otras muchas cosas» que «estaban destinados y preparados para avío y menester de dicho colegio, entregando dicho bienes a José Pérez de Carmona para que lo sacare de dicho colegio» con la intención de «hacerse dueños te todo lo demás que había en dicho colegio». 
Estaban tratando de expulsar a Isabel María de San José del colegio. «Faltando yo habían de quedar las cosas a su manejo y disposición y trataron de quitarme el juicio y la vida por distintos medios y caminos, echándome en la comida y la bebida diferentes ingredientes nocivos, como con efecto lo ejecutaron y estuve para morir. Entre las cosas que me echaban en dicha comida era «raíces de ajonjeras», «cebolla albarrana» «y otras cosas» «con testigos en que reconocía dichos delitos». 
Flores de cebolla albarrana.
La cebolla albarrana, cebolla marrana, cebolla del diablo contiene compuestos tóxicos en todas sus partes, pero donde hay mayor concentración es en el bulbo. Tiene sabor amargo y el contacto con su jugo puede causar irritación y dermatitis. Contiene el compuesto tóxico llamado escilirósido que tiene acción raticida. La planta segrega estos compuestos como protección contra depredadores por lo que era usada como raticida. 
La principal testigo fue Teresa de Santa Rosa, colegiala, afirmando haber visto a las cuatro acusadas Francisca de la Purificación, María del Ovando, Francisca de Burgos y Josefa de los Ríos religiosas haber planeado casar a Isabel de San Pablo colegiala, y José Carmona carpintero y tomar trigo del pósito de la Virgen además de ropa, rosarios, zarcillos de plata sobredorada, hebillas de plata, platos de loza, búcaros, sartenes, cazuelas que según la testigo dieron a José de Carmona, «antes de casarse y después de casados».
De orden de las cuatro acusadas, otra monja Estefanía del Espíritu Santo dio mas objetos a Francisco Martin vecino del colegio para José de Carmona. La testigo afirma que vio a Estefanía entregarle varias arcas y objetos al vecino por encima de los tejados, ventanas y huecos de las paredes. 
«Habiendo tenido noticia la madre Isabel del casamiento, les quitó las llaves de las oficinas del colegio y como les había prohibido con este motivo que le diesen a José de Carmona, otros muchos bienes, siempre que bajaban al molino para enviar al molino sacaban de él lo que podían y en una talega de lienzo y por el caño del desaguadero de la casa se lo daban y en las ocasiones en que venía José de Carmona por el trigo y otras cosas, hacían señas dando golpes en la puerta, y si la dicha madre Isabel, aparecían decían zape para que se fuera José de Carmona». 
Dice la testigo que debido a la mala fe que tenia con la Madre Isabel la intentaban matar dándole de comer cebolla albarrana mezclada con las comidas «con ánimo deliberado de vengarse intentaron quedarse con la casa, gobierno y bienes de dicho colegio».   También le daban en las comidas raiz de ajonjera molida, usada como veneno, que provocaba hipertensión y tendencia al colapso edema cerebral y crisis convulsivas. La muerte suele sobrevenir por parada respiratoria. 

Documentos del Fondo Osuna. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional

Y para que se le quitara el juicio le echaban en la cabecera Beleño.  El beleño negro, hierba loca es utilizado bajo control médico para tratar los «delírium tremens», epilepsia, insomnio, terrores, bronquitis asmática, etc. En dosis elevadas se convierte en narcótico.
«Con los dichos ingredientes le dio a la Madre Isabel una enfermedad de forma que llegó a perder el sentido y estando padeciendo continuaron en darle las raíces de ajonjera y cebolla albarrana en la comida y en la bebida, simiente de gusanos de seda.  «Y cuando la enfermera se ponía a dar de comer, a la dicha Madre Isabel, se venía la Purificación y sus compañeras, a la puerta del cuarto donde estaban y hacían instancias para que comieran la comida compuesta con los referidos ingredientes con el fin de que muriese».  
Miguel de Vargas maestro boticario declaró que en una ocasión mandó a Catalina Ignacia su esclava, que antes lo había sido de la madre Isabel, a que cogiera del campo cebolla albarrana con la advertencia de tener cuidado de que no le dieran los vapores de dicha planta en la cara porque le haría mal. La esclava respondió «pues señor si esto hace mal porqué a mi señora la madre Isabel se la echaban en la comida y raiz de ajonjera» con lo cual la esclava dio aviso a la madre Isabel para que fuese con cuidado.    
Otra de las testigos fue Catalina Ignacia esclava de Miguel de Vargas y antes lo fue de dicha Madre Isabel, que se manifestó en los mismos términos añadiendo que «milagrosamente vive la madre Isabel» después de las plantas que le echaban en la comida las cuatro acusadas para tratar de matarla y además sabe porque lo vió que le hurtaban mucho trigo. que daban a José de Carmona, carpintero, a Juan su hermano, y a un primo de ambos. Además vio como metían en el colegio por las casas vecinas, «muchas noches a Francisco de Góngora maestro albañil y hacían una cama en el patio donde se acostaba con las cuatro, y traían melones y sandías para que comiese todo lo que quisiese».     
Pleito del Alcalde contra Isabel María de San José
En 1693 el Alcalde de Marchena paralizó y embargó materiales de la obra del colegio hospital de Niñas Huérfanas regido por  Isabel María de San José, tercera profesa de la Orden de San Francisco.
Vinieron a Marchena traídas por los Duques desde el colegio de doncellas huérfanas de Alcalá de Henares. El propio Duque las alojó en su palacio, mandó asistirlas y alimentarlas en Marchena de su propio bolsillo mientras encontraba sitio para la fundación y les entregó escritura de donación de la ermita de San Agustín el viejo o de la Virgen de Gracia, hoy capilla de La Milagrosa.
La orden Jesuíta desaparece en 1773 y Las terceras franciscanas se establecen en el antiguo templo jesuíta en 1780.
El Alcalde llegó a afirmar «que la madre Isabel María es muy áspera y muy terrible y que las tiene sujetas y forzadas sacando esto de la   declaración de Salvadora de Figueroa que antes de ser profesa estuvo en dicho colegio y hoy vive en su casa con hábito de secular» explicando que «no es nuevo levantar estas calumnias las que se le salen o las echan».
El Alcalde Mayor de Marchena inició un pleito sobre la jurisdicción del colegio de huérfanas, donde vivían doce muchachas y cuatro adultas, por si era institución civil o eclesiástica. Al ser seglares terceras franciscanas el Ayuntamiento pretendía que no eran religiosas por lo tanto el Obispo ni los jueces religiosos tenían autoridad sobre ellas. El Alcalde también alega que hay una calle entre el templo y las casas por lo que no puede considerarse edificio religioso.

Documentos del Fondo Osuna. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional

Por su parte la madre Isabel María de San José alegó que aunque ellas eran seglares, el edificio en sí era religioso y la institución también, por lo que pertenecía a la jurisdicción del Obispo. La rectora alegó que ella había gastado 20.000 ducados en las obras, «los cuales han salido de la bolsa de Dios por mando del Rey».
El Ayuntamiento decía que la institución era ilegal porque no tenía licencia del Ayuntamiento para obras, ni licencia del Rey, del Papa, ni del Consejo de Castilla, que tenía rentas muy escasas, que perjudicaría al resto de órdenes religiosas de la villa, que estaba en despoblado en lugar peligroso para mujeres y que la Madre Isabel María de San José era de carácter recio y que tenía a algunas mujeres allí contra su voluntad según habían declarado algunas que habían salido del colegio de huérfanas, cosas que las religiosas consideraron injurias.
En su defensa Isabel María de San José presentó  autorización del nuncio del Papa y una provisión del Consejo Real para pedir limosna en la cual la encarga a la justicia asistan a la madre Isabel María de San José para recoger limosnas.  Entre estas limosnas recogidas estaban las el propio Rey, el Alcalde y la Asistencia del Duque.

Continue Reading

Actualidad

Fernando Amores sitúa bajo la antigua cárcel el área del zoco almohade de Marchena

Published

on

Futuro Museo de Marchena iluminado. Imagen de archivo

La antigua cárcel de Marchena, hoy rehabilitada como futuro museo de la ciudad, guarda bajo sus cimientos una historia mucho más antigua. Durante las jornadas de puertas abiertas del edificio, el arqueólogo Fernando Amores explicó que en este sector apareció un basurero de época almohade cuyos materiales permiten, según su interpretación, situar en este entorno el zoco de la Marchena islámica.

La afirmación introduce una imagen nueva sobre el corazón medieval de Marchena. No se trata de que hayan aparecido puestos de mercado conservados bajo la cárcel, sino de un conjunto arqueológico de desechos y materiales cuya naturaleza y localización ofrecen indicios para reconstruir el uso urbano de esta zona en época almohade.

Amores relacionó además este espacio comercial con la organización de la antigua madina. La hipótesis encaja con lo que ya recoge la investigación arqueológica publicada por la Junta de Andalucía sobre el entorno del Palacio Ducal: el núcleo principal de la ciudad islámica se correspondería, a grandes rasgos, con el actual barrio de San Juan, y la mezquita principal pudo ocupar el lugar donde hoy se levanta la parroquia de San Juan Bautista.

En aquella intervención, publicada en el Anuario Arqueológico de Andalucía, M. Rocío López Serena y Manuel Vera Reina describen una ocupación continuada desde época almohade y señalan que la madina se corresponde con el actual barrio de San Juan. El estudio añade que el elemento urbano más destacado era la mezquita, posiblemente situada en el solar de la actual parroquia de San Juan.

La cronología general está igualmente respaldada por otras excavaciones. La intervención realizada en la muralla de la calle Carrera permitió fechar el lienzo original en una fase almohade avanzada, durante la primera mitad del siglo XIII. Es decir, la Marchena que hoy reconocemos en torno al barrio de San Juan, sus puertas y parte de su recinto amurallado comenzó a fijar buena parte de su estructura urbana en aquel periodo.

Un basurero que ayuda a reconstruir un mercado

El interés del hallazgo explicado por Fernando Amores está precisamente en que la arqueología urbana no siempre reconstruye una ciudad a partir de edificios completos. Los vertederos, rellenos y depósitos de materiales pueden aportar información sobre alimentación, cerámicas, actividades artesanales, consumo y circulación de productos. En este caso, Amores interpreta el basurero almohade localizado bajo el ámbito de la antigua cárcel como una pista para situar en las inmediaciones el zoco.

Según el arqueólogo del proyecto, Marco Antonio Gavira «lo que ha dicho Fernando, no es más que una interpretación. La cárcel se construye encima de un vertedero de época almohade cuyos restos (escorias metálicas y huesos desollados de cabras y vacas) podrían estar hablándonos de la cercanía a un espacio público con actividad económica tipo «zoco». Lo que podría reforzar la presencia de la antigua mezquita en el solar de San Juan -como tradicionalmente se ha mantenido-. Ese es el vestigio, nada más. Lo demás es simple suposición».

Durante su explicación en las jornadas de puertas abiertas, el arqueólogo señaló también que, tras aquella etapa, el espacio habría perdido su función urbana y quedado como erial antes de la construcción de la cárcel. De este modo, un mismo solar permite leer varias Marchenas superpuestas: la ciudad islámica, las transformaciones bajomedievales y modernas y, finalmente, el edificio penitenciario que ahora se transforma en museo.

La antigua cárcel se convierte así en un lugar especialmente significativo para el futuro relato museográfico. El inmueble no solo puede albergar piezas sobre la historia de Marchena: el propio subsuelo forma parte de esa historia y aporta información sobre la organización de la ciudad almohade.

Una pieza más del mapa islámico de Marchena

Las investigaciones realizadas en distintos puntos del recinto amurallado permiten dibujar una ciudad organizada en torno a la madina, la alcazaba, las puertas y los arrabales. El estudio del Palacio Ducal sitúa la alcazaba en la zona de Santa María, el antiguo palacio y el Parque, mientras que la madina ocupaba el barrio de San Juan. En ese esquema, la localización propuesta por Amores para el zoco aporta una pieza clave: el espacio del intercambio comercial próximo al centro religioso y urbano.

La importancia de estas declaraciones está en que permiten mirar la antigua cárcel de otra manera. Antes de ser prisión, antes incluso de la configuración cristiana de la villa, aquel suelo formó parte de una ciudad almohade viva, con su mezquita, sus calles y, según la interpretación expuesta por Fernando Amores, su mercado.

Fuentes: declaraciones de Fernando Amores durante las jornadas de puertas abiertas del futuro Museo de Marchena; M. Rocío López Serena y Manuel Vera Reina, “Intervención arqueológica en el Palacio Ducal de Marchena (Sevilla). Análisis de los restos bajomedievales”, Anuario Arqueológico de Andalucía 2003, Junta de Andalucía; Rafael Díaz Martín y Enrique García Vargas, “Excavación arqueológica de urgencia en la calle Carrera nº 35, Marchena, Sevilla”, Junta de Andalucía, actividad de 1997.

Consultar el estudio arqueológico del Palacio Ducal en TABULA · Consultar la excavación de la muralla en TABULA

Continue Reading

Actualidad

Un documento de 1384 describe el cortijo, la huerta y la torre de Paradas en tierras que dependían de Marchena

Published

on

En 1384 Paradas todavía no era el pueblo que conocemos hoy. No había una villa constituida, ni un concejo propio, ni una trama urbana semejante a la que surgiría décadas después. Lo que había era tierra. Tierra de cereal, huerta, heredades y una explotación señorial situada dentro del término de Marchena.

Según el documento OSUNA,C.140,D.86. PARES, el Portal de Archivos Españoles del Ministerio de Cultura, lo describe como el testimonio de un arrendamiento otorgado en nombre de Fernán Ponce de León, hijo de Pedro Ponce de León, sobre el cortijo y una huerta existentes en Paradas y pertenecientes entonces a Marchena. La ficha oficial lo fecha el 27 de agosto de 1384. PARES

Joaquín Ramón Pérez Buzón transcribe que Fernán Ponce: «fiso poner en renta el cortijo de Paradas e la huerta, con las propiedades quel dicho Fernán Ponce a en término desta dicha villa».

El contrato establecía una renta de 300 maravedíes durante un año. Archivo Hispalense. María Antonia Carmona Ruiz ofrece otra lectura del mismo documento y resume el objeto del arrendamiento como «el cortijo de Paradas con la huerta e con las heredades»

La historiadora identifica además al arrendatario: Aparicio Martínez de la Huerta, quien recibió la explotación para el año 1385 por esos 300 maravedíes, que debía pagar el día de San Miguel. IdUS

«Fiso poner en renta el cortijo de Paradas e la huerta, con las propiedades quel dicho Fernán Ponce a en término desta dicha villa…«…el cortijo de Paradas con la huerta e con las heredades…». Aparicio Martínez de la Huerta aparece como arrendatario, por trescientos maravedíes, para el año siguiente, con pago señalado para San Miguel. 

Fernán Ponce de León puso en arrendamiento el cortijo de Paradas, su huerta y las demás tierras y propiedades que poseía en aquella zona del término de Marchena. Aparicio Martínez de la Huerta tomó esas propiedades en explotación durante un año a cambio del pago de 300 maravedíes.

Antes de Paradas hubo una explotación agrícola

Dos años antes, en 1382, otra escritura menciona ya «la dehesa que dicen de Paradas». El topónimo existía, por tanto, antes de que hubiera una población constituida. La documentación estudiada por Carmona muestra que ese espacio formaba parte de una gran propiedad rural. Pasted markdown

La documentación habla de: «la heredad de Paradas e su torre». Aquella torre proporciona una de las imágenes más sugerentes de esta historia. En la Campiña bajomedieval, este tipo de construcciones podía formar parte de explotaciones rurales fortificadas, destinadas a proteger personas, cosechas, ganado y caminos en un territorio todavía condicionado por la cercanía de la frontera con el reino nazarí de Granada.

Una propiedad de los Ponce de León

La documentación vincula la propiedad con Beatriz Ponce de León, hija de Pedro Ponce de León. La heredad de la torre de Paradas formó parte de sus bienes y posteriormente pasó a manos de su hermano Fernán Ponce de León. 

El señor no cultivaba personalmente aquellas propiedades. Las arrendaba. Aparicio Martínez de la Huerta recibía el cortijo, la huerta y las heredades, explotaba las tierras y pagaba a cambio una renta. Tres centenares de maravedíes.

La huerta tenía agua, noria y viñas

En 1398, Isabel González Cerezo, esposa de Fernán Ponce de León, arrendó la huerta de Paradas al hortelano Cristóbal González. La escritura menciona expresamente una noria, una alberca, árboles, una viña y un majuelo y 400 sarmientos. Al inspeccionarse la finca se comprobó, sin embargo, que buena parte de ellos se había perdido y que la noria estaba incompleta y no podía sacar agua.

El contrato establece 27 cahíces de pan, repartidos entre trigo y cebada, que debían satisfacerse durante los tres años del arrendamiento. Archivo Hispalense

El gran cambio se produjo en 1460, cuando Juan Ponce de León impulsó el poblamiento mediante una Carta Puebla. Llegaron nuevos pobladores. Se repartieron solares. Se construyeron casas. Se plantaron viñas. Apareció una iglesia y, progresivamente, las instituciones propias de una comunidad.

De la torre a la feria

En 1485 encontramos ya una Paradas suficientemente consolidada para celebrar una feria anual. Rodrigo Ponce de León concedió protección a quienes acudiesen con ganado y mercancías durante la feria celebrada entre el 15 de marzo y el 15 de abril. El documento se conserva también en PARES con la signatura OSUNA,C.140,D.177. 

La frase «Paradas fue fundada en 1460» es correcta si hablamos de la creación organizada del pueblo mediante la Carta Puebla, pero puede ocultar una historia mucho más antigua.

Fuentes documentales

La pieza principal es el Archivo Histórico de la Nobleza, Archivo de los Duques de Osuna, OSUNA,C.140,D.86, catalogada oficialmente por PARES como arrendamiento del cortijo y huerta de Paradas pertenecientes a Marchena y fechada allí el 27 de agosto de 1384. PARES

La lectura histórica se ha contrastado con María Antonia Carmona Ruiz, “Paradas durante los siglos XIV y XV”, Archivo Hispalense, nº 282-284, donde se estudian los contratos de 1384, 1398 y 1403. IdUS

También resulta fundamental Joaquín Ramón Pérez Buzón, “Adquisición y mantenimiento de las posesiones nobiliarias en Paradas”, que reproduce literalmente el pasaje de 1384 y fecha la operación el 27 de agosto.

Continue Reading

ACTUALIDAD

Conjunto Arqueológico de Carmona, uno de los principales testimonios de la Carmo romana Conjunto Arqueológico de Carmona, uno de los principales testimonios de la Carmo romana
Actualidad2 horas ago

Carmona convierte octubre en un viaje a la antigua Roma con más de treinta actividades

Del 1 de octubre al 2 de noviembre, Carmona celebra la décima edición de Octubre Romano con visitas arqueológicas, senderismo,...

Actualidad2 horas ago

El campo sevillano mantiene las movilizaciones: estas son las protestas previstas

ASAJA, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias mantienen la convocatoria de protestas por el aumento del gasóleo, fertilizantes y otros costes....

Actualidad5 horas ago

El caso de la otra Mari Carmen: una sevillana con discapacidad frente al embargo de su vivienda por una deuda del IMV

Mientras el caso de Maricarmen Abascal reabre el debate sobre la vivienda, Marchena Secreta recupera la historia de una sevillana...

Imagen de archivo de la Media Maratón Marchena-Paradas 2025 Imagen de archivo de la Media Maratón Marchena-Paradas 2025
Actualidad8 horas ago

Cuatro medias maratones a menos de 100 kilómetros de Marchena marcan el otoño

Osuna, Dos Hermanas, Marchena-Paradas y Sevilla concentran entre octubre y noviembre cuatro citas de 21,097 kilómetros al alcance de los...

Actualidad15 horas ago

Marchena suprime la Oficina del Consumidor: cómo deben reclamar ahora los consumidores

La supresión de la OMIC tiene efectos desde el 1 de septiembre

Actualidad15 horas ago

Marchena entra en la nueva convocatoria de Proempleo VI con formación en jardinería y una beca de 20 euros por día

La décima convocatoria incluye un itinerario de zonas verdes y jardines en Marchena. La beca está sujeta a requisitos de...

Actualidad1 día ago

La Hermandad del Rocío de Marchena organiza un autobús para la XXII Peregrinación de Jóvenes Rocieros

La Hermandad del Rocío de Marchena organiza un autobús para participar el 24 de octubre en la XXII Peregrinación de...

Actualidad2 días ago

La lluvia ganará terreno en Marchena desde el viernes tras varios días de calor y bochorno

AEMET prevé máximas de hasta 34 grados en Marchena antes de un aumento claro de la probabilidad de lluvia desde...

Actualidad2 días ago

ASPACOMAR lleva hoy a la calle San Pedro controles de salud y cerrará la jornada con una marcha por el corazón

ASPACOMAR realizará hoy controles gratuitos de glucemia, tensión y peso en la calle San Pedro y celebrará a las 19:30...

Actualidad2 días ago

La Primitiva deja 791.380 euros en Marchena en la adminitración de Los Cantillos

La suerte ha vuelto a detenerse en Marchena. El sorteo de La Primitiva celebrado este lunes, 28 de septiembre, ha...

Actualidad3 días ago

La bola negra: cuando el amor trasciende el tiempo, la guerra y el odio

Ayer salí del cine Panelles con la sensación de haber asistido a una obra monumental, como si una ola de...

Actualidad3 días ago

El escultor ecijano Blasco Rivero recibirá en París la Medalla de Oro de Arts-Sciences-Lettres

José Francisco Blasco Rivero recibirá el 24 de octubre en París la Medalla de Oro de la Société Académique Arts-Sciences-Lettres,...

Actualidad3 días ago

Siete citas para no perderse esta semana en Marchena: danza, teatro, humor, exposiciones y patrimonio

Marchena concentra entre el 2 y el 4 de octubre una agenda especialmente intensa, con danza, teatro infantil, humor, exposiciones...

Actualidad3 días ago

Cartuja Center despliega un otoño de grandes conciertos, humor, flamenco y ballet en Sevilla

De octubre a diciembre, Cartuja Center reúne en Sevilla a Jorge Drexler, Estrella Morente, Chambao, Jesse & Joy, Malú, Farrucos...

Actualidad3 días ago

Juan Pablo Gómez Ramos, elegido nuevo rector de la Hermandad de la Soledad de Marchena

La corporación de Santa María de la Mota abre una nueva etapa tras su proceso electoral, con Juan Pablo Gómez...

Actualidad3 días ago

El marchenero Juan Carlos Aguilera Henares recibe la cruz de seminarista en Sevilla

La Parroquia Matriz de San Juan Bautista ha difundido una imagen del joven marchenero con la cruz de seminarista, signo...

Actualidad4 días ago

AEMET eleva al 85% la probabilidad de lluvia en Marchena este lunes y prevé una bajada de nueve grados

AEMET sitúa en el 85% la probabilidad de lluvia en Marchena este lunes 28 de septiembre y prevé una máxima...

Actualidad4 días ago

Sagrado Corazón de Marchena actúa esta tarde en el Certamen de Música Cofrade San Bernardo

El Patio de la Diputación de Sevilla vive este sábado una intensa jornada de música procesional con la celebración del...

Actualidad5 días ago

El artista marchenero Joselito Cortés revisita su canción “Quiéreme bonito” en una nueva versión junto a “El bomba”

El cantante y compositor Joselito Cortés ha publicado este viernes 18 de septiembre una nueva versión de “Quiéreme bonito”, en...

Sede de SODEMAR del Ayuntamiento de Marchena, donde se presta el servicio Andalucía Orienta Sede de SODEMAR del Ayuntamiento de Marchena, donde se presta el servicio Andalucía Orienta
Actualidad5 días ago

Marchena cierra 2025 con 14,8 millones en subvenciones y un remanente de tesorería de 6,3 millones

El Pleno del Ayuntamiento de Marchena ha aprobado la Cuenta General correspondiente al ejercicio 2025, en la que se recogen...

Agenda Andalucia Arahal Arte Carmona Carnaval Cuaresma cultura Cádiz deportes Ecija el tiempo España Feria Flamenco Fuentes de Andalucía Gastronomía Hermandades Historia Investigación Jesús Nazareno Junta de Andalucia La Puebla de Cazalla Libros Marchena Morón música Navidad obras Opinión Osuna Paradas patrimonio Policia Local Portada Renfe Salud Semana Santa Sevilla sucesos Tren Turismo Utrera Veracruz viajes

octubre 2026
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

LO MAS LEIDO

Revista Saber Mas Marchena Secreta. Compañia 8 A bajo Izquierda. Marchena. 41520. mncomcomunicacion@gmail.com Este medio de comunicación no se hace responsable ni tiene porqué compartir las opiniones de terceras personas publicadas aquí en notas de prensa. Cualquier persona o institución que se considere aludida o quiera expresar su opinión o ejercer su derecho a réplica puede hacerlo enviando notas de prensa al mail marchenasecreta@gmail.com

error: Content is protected !!
Se habla de