Connect with us
Banner

Historia

La influencia de los Ponce de León durante siglos en la ciudad de Sevilla

Published

on

El Palacio de los Ponce de León, hoy sede de la empresa municipal de aguas de Sevilla, Emasesa. Los Ponce de León ocuparon varios cargos en el concejo municipal de Sevilla y controlaron la ciudad a finales del siglo XV a inicios del XVI.
Pedro Ponce, acompañó al rey Fernando III en la conquista de las localidades sevillanas de Setefilla, Lora, La Mota de Marchena y finalmente Sevilla. Como recompensa de ello, en el repartimiento de 1251, se le cedieron unas antiguas casas árabes en la collación de Santa Catalina de Sevilla.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
EL PALACIO PONCE DE LEON EN SANTA CATALINA
Su hijo, don Fernán Pérez Ponce, a principio del siglo XIV, realizaría el primer proyecto de edificación del palacio. A su vez, sus hijos don Pedro y don Juan Ponce de León, continuaron las obras levantando dos grandes torreones.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
El único vestigio arquitectónico que queda en pie es el pabellón de planta rectangular cubierto por tejado a cuatro aguas. Aunque las crónicas narran la existencia de una segunda torre, ésta no se conserva en la actualidad. Amador de los Ríos llegó a conocer las inscripciones árabes que ornamentaban las dependencias interiores, desapareciendo a finales del siglo XIX.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Presentaba una gran similitud con el Palacio de Marchena y otros caserones renacentistas del momento, como la sevillana Casa de Pilatos. Posiblemente estaría formado por un patio principal con galerías de arcadas sobre columnas, circundadas por sendas habitaciones, cubiertas de ricos artesonados.
El maestro albañil Pedro Sánchez y el carpintero Rodrigo Navarro, que trabajó para la casa ducal entre los años 1542 y 1566, auxiliado por Antón Ximénez. El trabajo de este último en el palacio hispalense llenaría sus estancias de un rico artesonado, como los que había realizado en la casa ducal de Marchena, conservada en el palacio de la condesa de Lebrija en Sevilla.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
En el XIX se demolió gran parte del palacio perdiendo su aspecto original, respetándose solamente el patio central, las galerías renacentistas y algunos salones. El cronista Morgado nos da alguna pista de su nuevo aspecto: “…Su punto de vista exterior se redujo entonces a
una sencilla tapia con almenas y una gran puerta en el centro, de forma casi cuadrada, sobre la cual se veía el escudo de armas de la casa de Arcos, grabado en piedra. «Tenía una hospedería la baja para los que venían de las administraciones de los pueblos con encargos para la casa».
A principios de 1834, don Pedro Téllez Girón fue nombrado Capitán General de Andalucía lo que trajo consigo la instalación de las oficinas del gobierno Militar en el propio palacio. Fue luego Palacio de Justicia, cuya nomenclatura conservó hasta fines de septiembre de 1887, fecha en
que sería adquirido por los Padres Escolapios.
El conjunto se completa con el convento de los Terceros probable obra de Juan de Oviedo y finalizada por Leonardo Figueroa destacando la escalera imperial del año 1690 obra de fray Manuel Ramos y la iglesia de la Consolación o de los Terceros  sede de la Hermandad de la Cena.
LAS TUMBAS DE LOS PONCE DE LEON EN SEVILLA 
El convento de San Agustín de Sevilla fue el primer lugar de enterramiento de la familia Ponce de León en Sevilla hasta Don Rodrigo, finales del siglo XV. A partir de entonces los panteones ducales se trasladan a Marchena.
En el panteón bajo el altar mayor estaban enterrados todos los Señores de Marchena hasta el Marqués de Cádiz, tumbas luego trasladadas a la cripta de La Anunciación, hoy Facultad de Bellas Artes tras la invasión francesa. A partir de Luis Cristóbal Ponce de León empiezan a enterrarse en Marchena en el convento de San Pedro Mártir.
LA PUERTA DE MARCHENA 
Levantada en Marchena en 1492 en homenaje al héroe de la Guerra de Granada, Rodrigo Ponce de León, mano derecha de los Reyes Católicos, uno de cuyos sobrinos, Juan fue descubridor de Florida, la intentó sacar de España piedra por piedra, un millonario americano William Randolph Hearst, que a través de su cadena de prensa amarilla magnificó y utilizó la explosión del Maine que dio origen a la guerra España-EEUU.  
Con la ruina del Duque de Osuna el Palacio Ducal de Marchena salió a pública subasta en 1913, y la adquirió Arthur Byrne, quien en realidad era un agente a sueldo del magnate de la prensa de Estados Unidos William R. Hearst. Byrne compró numerosas antiguedades españolas para trasladarlas a EEUU piedra por piedra. El Rey español Alfonso XIII, por iniciativa del Marqués de la Vega Inclán, ejerció el derecho de tanteo, gracias al cual permaneció en Sevilla. Los trabajos de instalación en su actual ubicación son obra de Vicente Traver y finalizaron en febrero de 1914. 
Resultado de imagen de Puerta de Marchena
LOS PONCE DE LEÓN EN LA BODA DEL EMPERADOR CARLOS V
El duque de Arcos, Rodrigo Ponce de Léon, (1490 –1530) Alcaide mayor de Sevilla fue uno de los encargados de recibir en la Puerta de la Macarena de Sevilla a la  reina Isabel de Portugal, con motivo de su boda en el Alcazar de Sevilla el 11 de Marzo de 1526 con el Emperador Carlos V poco antes de pasar por Marchena.
Después de la boda la comitiva real y los embajadores internacionales pasaron por Marchena camino de Granada. El Palacio Ducal de Marchena acogió a la pareja de Emperadores recién casados y toda su corte de embajadores.
«Estuvimos en Sevilla desde el día 8 de hasta el 21 de Mayo en cuyo día partimos para Granada pasando por Marchena» dejó escrito el embajador de Venecia Andrea Navajero. Los restos más importantes del Palacio Ducal de Marchena fueron vendidos y llevados a Sevilla y hoy pueden verse en el Palacio de Lebrija, calle Cuna. 
La comitiva de la reina pasó a España por Elvas el 7 de febrero y camino de Sevilla pasó por Cazalla, el Pedroso, Cantillana y San Jerónimo. Desde La Macarena hasta la catedral el Itinerario estaba adornado por siete arcos triunfales. La Catedral estaba adornada con tapices, joyas, antorchas y braseros perfumados. Recibida por una gran muchedumbre, la Emperatriz se dirigió al Alcázar, donde quedó alojada.
LA CREACIÓN DE LA MANCEBÍA DE SEVILLA
Los Reyes Católicos pidieron a los Ayuntamientos fundar mancebías, para pacificar Andalucía de las guerras  entre los Ponce, Señores de Marchena y los Guzmanes, señores de Medina Sidonia quienes contrataban a los rufianes o chulos que controlaban las casas de prostitución ilegales.  
ubicacion actual
La guerra entre señores en ciudades, pueblos y la falta de una autoridad fuerte disparó la criminalidad, contra las mujeres en medio de un ambiente de guerra civil, y epidemias de peste.
Desde 1470 hay normas en Sevilla ordenando que todas las prostitutas se acogiesen a ejercer su trabajo en la mancebía municipal junto con la prohibición de llevar armas por la ciudad; y exigen al Marqués de Cádiz, Rodrigo Ponce de León, señor de Marchena y al Adelantado Mayor de Andalucía Duque de Medina Sidonia que cesen de reclutar y proteger a forajidos y rufianes para sus huestes particulares en la ciudad.
LOS PONCE Y LA MATANZA DE JUDIOS DE 1390
Ferrán Martínez, Arcediano de Écija, provisor del Arzobispado de Sevilla, violento predicador antijudío, que aparece como albacea testamentario del cuarto Señor de Marchena, Pedro Ponce de León, bisnieto del rey Alfonso IX de León, según expone Carriazo en «La casa de Arcos entre Sevilla y la frontera de Granada» fue el culpable de lanzar al pueblo empobrecido por la peste, la guerra y el hambre contra los judíos.
Carriazo cuenta cómo la casa de Niebla en múltiples ocasiones protegió a los judíos y los que escaparon de la matanza de la judería de Sevilla «quedaron muy pobres dando muy grandes dádivas a los señores por ser guardados de tan gran tribulación».
En 1399 Pedro Ponce de León fundó el Monasterio de Santa María de Regla (Chipiona). El 15 de enero de 1448 murió en Marchena el viejo conde de Arcos  y fue enterrado en el Convento sevillano de San Agustín.
EL CRISTO DE SAN AGUSTÍN
El Cristo de San Agustin es la gran devoción medieval sevillana auspiciada por los Ponce de León en su convento agustino sevillano, de donde vinieron los frailes agustinos a Marchena. 
Imagen
Cada 2 de Julio, se conmemora con la Función Votiva que el Ayuntamiento de Sevilla tributa al Santo Crucifijo de San Agustín, en San Roque, por el final de la epidemia de peste ocurrida en 1649.
Con tal motivo la imagen salió dicho año en rogativa desde su Convento hacia la Catedral. La remisión de la enfermedad se atribuyó a un milagro de Cristo a través de la sagrada imagen y desde entonces en acción de gracias la Corporación Municipal acude a los pies del Crucificado a dar gracias.
VILLANCICOS AL DUQUE DE ARCOS
Las Coplas hechas por Cristóbal de Pedraza, criado del Duque de Arcos, para los maitines de la Navidad impresos en pliegos de cordel en Sevilla por Juan Varela de Salamanca, en 1517-1518, son según los expertos  el antecedente más antiguo de los pliegos de villancicos impresos en Sevilla y también de los más antiguos que se oirían en la corte ducal marchenera. 
FUENTE: `PAISAJES HISTORICOS SONOROS
Sevilla fue ciudad pionera en España en imprimir villancicos en pliegos de cordel , para ayudar a los fieles a seguir el canto. Tras el relacionado con el señor de Marchena, el más antiguo está fechado en 1612-1613 en la catedral de Sevilla. El villancico es una forma musical y literaria, entre lo popular y lo culto, que se componía para las grandes festividades de la Iglesia, desde Navidad hasta el Corpus o la Asunción, que tenían gran difusión y llenaban templos de público ávido de oírlos. 
LAS TROPAS DE MARCHENA TOMARON EL ALC AZAR DE SEVILLA
El 16 de septiembre de 1520 don Juan Suárez de Figueroa, hermano de Rodrigo I Duque de Arcos -enterrado en Santo Domingo de Marchena- levanta sus tropas de Marchena y Mairena del Alcor apelando al movimiento comunero y contra el Duque de Medina Sidonia y su entorno de judeo conversos y toma el Alcázar de Sevilla por 24 horas justo mientras los comuneros toman  Tordesillas e intentan atraer a la reina.
El Lunes el Duque de Arcos había reunido tropas desde Marchena y resto de sus pueblos para entrar en la ciudad. Cuando le dijeron que depusiera su actitud replicó que dado que en la ciudad no había libertad y que las puertas estaban controladas por gentes de los Guzmanes no podía actuar de otra forma. Los Guzmanes tuvieron el control de las puertas de la ciudad entre el 20 de septiembre y el 7 de octubre.
El Duque de Medina Sidonia trataba de controlar cualquier movimiento en favor de los Ponce dentro de Sevilla hasta el punto de que,  los tenientes de alcalde y alguaciles no dejaron mesón ni taberna de Sevilla por registrar, buscando gente de Marchena y de Mairena del Alcor, y amenazando con penas de azotes a los que los acogiesen.

Estatua de Rodrigo Ponce de León en San Telmo

El Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía tiene en su cornisa 12 estatuas de sevillanos ilustres entre ellos Rodrigo Ponce de León que está enterrado en el Panteón de Sevillanos Ilustres de la Universidad de Sevilla, Facultad de Bellas Artes, junto a la Encarnación.

Advertisement

Actualidad

Lujo asiático en Marchena: los tesoros de oriente ocultos en las iglesias y conventos de Marchena

Published

on

La afluencia sostenida de objetos suntuarios asiáticos hacia Marchena resulta incomprensible sin delinear previamente la infraestructura logística e ideológica que la sustentaba. El Imperio español y la Unión Ibérica establecieron, a partir del tornaviaje de Andrés de Urdaneta en 1565, un puente ininterrumpido a través del Océano Pacífico: el Galeón de Manila. ç

Esta flota anual conectaba el puerto filipino de Cavite con Acapulco en Nueva España, trasladando sedas, porcelanas, especias, lacas y marfiles. Desde allí, las mercancías atravesaban el virreinato mexicano hasta Veracruz para integrarse en la Flota de Indias, cuyo destino final era la Casa de la Contratación en Sevilla (y posteriormente Cádiz). La proximidad geográfica e institucional de Marchena a Sevilla garantizó a la aristocracia local un acceso inmejorable a estos mercados de hiperlujo.

Este fenómeno de acumulación y transculturación fue posible gracias a la convergencia de tres grandes vectores sistémicos: el mecenazgo omnipotente de la Casa Ducal de Arcos, la capilaridad diplomática y espiritual de las misiones religiosas (fundamentalmente jesuíticas y franciscanas), y la fluidez de las rutas comerciales transpacíficas vertebradas en torno al Galeón de Manila.

El primer marchenero que viajó a Asia en 1583

La Compañía de Jesús y las órdenes mendicantes dependían del músculo financiero y la influencia política de la alta nobleza peninsular para sostener y expandir sus misiones en el Extremo Oriente. Como contrapartida a estas rentas y favores, los misioneros enviaban a sus protectores informes cartográficos, reliquias de mártires y obras de arte devocional ejecutadas con técnicas y estéticas nativas, pero adaptadas a las necesidades litúrgicas europeas.

En el epicentro de este ecosistema de intercambio resplandece la figura de doña María Guadalupe de Láncaster y Cárdenas (1630-1715), VI duquesa de Arcos por su matrimonio con el duque Manuel Ponce de León, y duquesa de Aveiro por derecho propio. Esta aristócrata del Barroco, célebre en las cortes europeas, poseía una vasta formación humanista y dominaba varios idiomas, llegando a atesorar una biblioteca privada que superaba los cuatro mil volúmenes. Su fervor inquebrantable por la empresa evangelizadora le valió el apelativo de «Madre de las Misiones».

Las desconocidas joyas de arte asiático que conservan los conventos desde hace cuatro siglos

La duquesa de Aveiro no se limitó a financiar expediciones; estableció una red de inteligencia y correspondencia directa con la vanguardia misional en Asia, rastreando los progresos en la cristianización de China, las Islas Marianas y las malogradas intentonas en Japón. Gracias a este flujo constante de información y presentes, logró acumular un patrimonio oriental extraordinario, gran parte del cual fue desviado intencionadamente hacia las fundaciones religiosas de la Casa de Arcos en Marchena, destacando el antiguo colegio jesuítico de la Encarnación (actual convento de Santa Isabel) y el convento de las Franciscanas Descalzas.

Marchena, capital ducal y nodo jesuítico

La clave está en entender qué era Marchena en la Edad Moderna. No hablamos de una localidad secundaria, sino de la capital de los estados señoriales de los duques de Arcos, una casa nobiliaria de enorme poder político, económico y simbólico. El Colegio de la Encarnación de la Compañía de Jesús, hoy vinculado al conjunto de Santa Isabel, fue fundado en la década de 1560 por María de Toledo, esposa de Luis Cristóbal Ponce de León, II duque de Arcos, y llegó a convertirse en un centro de enorme peso dentro de la Provincia Bética jesuítica durante los siglos XVI y XVII. Los duques escogieron la iglesia jesuita como lugar de enterramiento y los rectores del colegio actuaron como confesores, maestros y consejeros de la casa ducal.

Ese colegio no era un simple edificio religioso. En 1568, apenas fundado, contaba ya con 300 estudiantes; tenía escuelas gratuitas de primeras letras y una iglesia ricamente decorada con escudos de los Ponce de León, retablos, pinturas, ornamentos preciosos y dádivas de particulares y de la propia casa ducal. Parte del conjunto subsiste hoy como convento de Santa Isabel, aunque la documentación señala que perdió buena parte de su mobiliario original.

Al otro lado de la ciudad patrimonial, San Juan Bautista funcionaba como otro gran depósito de memoria artística. La propia web turística municipal recuerda que la iglesia, de finales del siglo XV, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931, conserva estructura gótico-mudéjar, cinco naves, un gran retablo mayor del primer tercio del XVI y una colección parroquial de nueve lienzos de Zurbarán encargados en 1634 y entregados en 1637.

Marchena estaba, por tanto, en el lugar exacto para recibir objetos extraordinarios: cerca de Sevilla, conectada con la Casa de la Contratación y las rutas americanas; dominada por una nobleza con capacidad de compra, donación y patronazgo; y atravesada por redes religiosas que miraban a Asia, América y Tierra Santa.

La ruta que traía Asia a Andalucía

Para que una pieza japonesa o filipina acabara en una clausura marchenera había que cruzar medio mundo. El Galeón de Manila, también llamado Nao de China, unió durante más de dos siglos Asia, América y Europa. El Museo Naval resume esa ruta como una conexión que, entre 1565 y 1815, enlazó tres continentes a través del Galeón de Manila y la Carrera de Indias. Casa de América recuerda que el tornaviaje de Urdaneta permitió abrir en 1565 el camino de regreso desde Manila a Acapulco, y que la ruta conectó Manila, Acapulco, Veracruz y Sevilla en viajes anuales desde 1571 hasta 1815.

Eso significa que un marfil tallado en Manila podía salir de Filipinas, cruzar el Pacífico hasta Acapulco, atravesar Nueva España por tierra, embarcar en Veracruz y llegar a Sevilla o Cádiz. Desde allí, una casa nobiliaria como la de Arcos podía hacerlo circular hacia sus palacios, conventos, iglesias y fundaciones. Lo mismo ocurría con lacas japonesas, porcelanas, sedas, objetos de nácar, piezas de carey, maderas oscuras, abanicos, relojes, instrumentos científicos, reliquias y cartas de misión.

La duquesa de Aveiro: una mujer mirando a China y Japón

En el centro de esta historia aparece una figura decisiva: María Guadalupe de Lencastre y Cárdenas, VI duquesa de Aveiro, duquesa consorte de Arcos por su matrimonio con Manuel Ponce de León. No fue una aristócrata decorativa. La investigación de Natalia Maillard Álvarez la presenta como una mujer célebre en su tiempo por su cultura extraordinaria y por su apoyo a las misiones católicas.

Los panegíricos escritos tras su muerte en 1715 destacaban precisamente dos aspectos: su respaldo a las misiones, que le valió el apelativo de “madre de las misiones”, y una biblioteca de más de 4.000 volúmenes. Además, la documentación estudiada por Maillard muestra que la duquesa mantuvo una abundante correspondencia con religiosos repartidos por Asia y América, con cartas procedentes de China, Macao, Goa y Nueva España, entre otros lugares.

La propia biblioteca de la duquesa confirma esa mirada global: Japón aparece en 24 entradas y China en 15, con obras sobre mártires japoneses, historia de Tartaria y China, textos jesuíticos y manuscritos relacionados con la misión. No era curiosidad superficial: las matemáticas, la astronomía, la geografía y las lenguas formaban parte de la estrategia misionera, porque los jesuitas sabían que la ciencia era una llave para entrar en las cortes asiáticas.

La lámina china de la Adoración de los Reyes

Uno de los episodios más fascinantes de esta red mundial se conserva en la historia del antiguo sagrario del retablo de San Ignacio, hoy en la sacristía de la parroquia de San Juan. La publicación patrimonial dedicada al Colegio de la Encarnación recoge que la duquesa de Aveiro entregó una lámina de cobre con la Adoración de los Reyes, regalo que el emperador de China habría hecho al padre Antonio Tomás, misionero jesuita, y que este remitió a la duquesa.

La pieza no llegó como simple objeto decorativo. Según esa misma publicación, la duquesa quiso que se conservase en el colegio jesuítico y costeó la transformación del sagrario: se hizo una puerta con un pelícano en la parte superior, la lámina en el centro protegida por cristal y, abajo, un cordero con los siete sellos. En otro pasaje del mismo estudio, al hablar de los grandes benefactores de Santa Isabel, se dice que Guadalupe de Láncaster entregó seis mil ducados al colegio y numerosos bienes, entre ellos la lámina de cobre de la Adoración de los Reyes, una imagen de la Concepción, el retrato de San Ignacio, el bonete de San Francisco Javier y reliquias de los mártires del Japón.

Aquí conviene una precisión de rigor: la publicación maneja la fecha de 1713 en el resumen de donaciones y aparece también 1717 en el desarrollo del relato. Para un texto periodístico prudente, lo más exacto es decir que la entrega está documentada en los primeros años del siglo XVIII, con mención expresa a 1713/1717 según el propio estudio.

La presencia del padre Antonio Tomás no es anecdótica. La investigación sobre la duquesa de Aveiro confirma que Antoine Thomas, jesuita belga, fue uno de sus grandes corresponsales desde Asia, con quince cartas localizadas, y que su formación matemática y astronómica fue esencial para la misión china. La misma investigación recuerda que los objetos científicos, como relojes y telescopios, eran fundamentales para ganar prestigio ante las élites chinas.

Así, la pequeña lámina de San Juan no habla solo de la Epifanía. Habla de Pekín, de la corte Qing, de jesuitas astrónomos, de una duquesa que leía cartas de Asia en Madrid y de una Marchena que recibía los restos materiales de aquella diplomacia sagrada.

Las arcas namban de Santa Isabel: Japón en una clausura andaluza

El rastro japonés aparece asociado a las arcas namban conservadas o documentadas en el entorno de Santa Isabel. El arte namban nació del contacto entre Japón y los portugueses y españoles en los siglos XVI y XVII. El propio catálogo CERES del Ministerio de Cultura registra piezas namban como arcas de madera, nácar, bronce, pigmento dorado y laca negra, fechadas en torno a 1580-1600.

Estas piezas eran objetos de lujo fabricados para una clientela europea fascinada por la técnica japonesa. La laca urushi ofrecía un negro profundo, casi líquido, sobre el que se aplicaban decoraciones doradas y plateadas mediante makie, mientras el nácar incrustado, raden, producía destellos irisados. En el contexto de una iglesia o convento iluminado por velas, una arqueta de ese tipo no era un simple cofre: era una pequeña noche brillante, un objeto donde el lujo oriental se convertía en envoltorio de reliquias, documentos y memoria misionera.

La pieza marchenera se inscribe en esa sensibilidad: una arqueta de laca, nácar y decoración geométrica o vegetal, relacionada con los circuitos jesuíticos y con la devoción a los mártires de Japón, según el documento base y la línea de investigación local aportada.

Marfiles filipinos: los sangleyes y la fe tallada en colmillo

La tercera gran familia de objetos nos lleva a Manila. Los marfiles hispano-filipinos fueron una de las producciones devocionales más características del comercio transpacífico. La investigación de Zhou Meng sobre las fuentes chinas del marfil hispano-filipino explica que estas piezas fueron realizadas por artesanos chinos en Manila, por encargo de españoles durante el dominio hispánico de Filipinas. A estos artesanos se les conocía como sangleyes, y muchas obras muestran rasgos anatómicos chinos.

La importancia de estos marfiles está en su mestizaje. Los frailes y clientes españoles pedían Cristos, Vírgenes, Niños Jesús o santos conforme a la iconografía católica, pero quienes los tallaban procedían de una tradición visual asiática. Por eso, en muchas piezas aparecen rostros serenos, ojos almendrados, pliegues pesados, cabellos tratados con otra sensibilidad y cuerpos adaptados a la curvatura natural del colmillo.

El documento base sitúa en Marchena una serie de marfiles y piezas de filiación filipina en conventos como San Andrés, Santa María y la Concepción. Esa ubicación encaja con el papel de las clausuras como espacios de recepción de bienes de prestigio. San Andrés, por ejemplo, fue una antigua ermita mudéjar fundada en 1537 y transformada en convento de mercedarias descalzas en 1637 gracias al patronazgo de Rodrigo Ponce de León, IV duque de Arcos.

Santa María o la Purísima Concepción, por su parte, fue fundada el 4 de marzo de 1624 por Rodrigo Ponce de León, IV duque de Arcos, y Ana de Aragón y Sandoval, dentro del recinto de lo que fue el palacio ducal. La propia comunidad de Clarisas conserva memoria de su patrimonio artístico, con grabados, miniaturas, relicarios y trabajos de taracea de madera y nácar, algunos vinculados a la colección personal de Guadalupe de Láncaster y Cárdenas.

 

Continue Reading

Actualidad

El año en que el pan se comió el jornal: trigo, hambre y miedo en una villa sin cosecha

Published

on

En 1804 Marchena no pasó hambre de golpe. El hambre fue entrando despacio, como una humedad mala por debajo de las puertas. Venía de lejos: de los gastos extraordinarios provocados por la fiebre amarilla de 1800, de la ayuda que la propia villa había enviado a Sevilla —600 fanegas de trigo y 10.000 reales—, de las malas cosechas de 1803 y de una economía local sostenida sobre el cereal, el jornal y la obediencia a un orden señorial que empezaba a mostrar sus costuras.

España vivía bajo el reinado de Carlos IV, con Manuel Godoy como figura política dominante, en una monarquía cada vez más atrapada entre la Francia napoleónica y Gran Bretaña. El país no estaba todavía en la Guerra de la Independencia —faltaban cuatro años para 1808—, pero ya caminaba por un suelo agrietado: deuda, presión fiscal, malas cosechas, epidemias, comercio alterado y un sistema municipal obligado a apagar incendios con cubos vacíos.

La crisis de subsistencias de 1803-1805 fue una de las más duras de la España de comienzos del siglo XIX. Los estudios sobre los precios del cereal señalan que la carestía de 1803/1804 y 1804/1805 partió de una situación previa ya muy tensionada: el trigo llevaba años encareciéndose, y la subida alcanzó niveles excepcionales. La Real Academia de la Historia ha destacado que la crisis de 1803-1805 fue un fenómeno muy marcado en España, sin equivalentes tan intensos en otros territorios europeos en esos mismos años.

A esa crisis agrícola se sumó otro enemigo: la fiebre amarilla. Andalucía había sufrido el gran golpe epidémico de 1800, con especial incidencia en Cádiz y Sevilla, y los brotes volvieron en los años siguientes. Los estudios sobre la fiebre amarilla en Andalucía indican que en 1804 hubo un nuevo brote, más virulento que el anterior, coincidiendo además con una crisis agrícola de gran calado.

El dato más duro cabe en una hogaza. La fanega de trigo llegó a dispararse hasta los 240 reales y una hogaza de pan de dos libras —menos de un kilo— superó los cuatro reales, una cantidad equivalente al jornal diario de un bracero. Es decir: un trabajador podía gastar todo lo ganado en un solo pan. No en carne, no en aceite, no en vino, no en lumbre. En pan.

La cosecha que no llegó

El Cabildo vio venir el desastre en mayo. El día 7, el diputado del común don Andrés Echenique y el síndico personero promovieron un expediente para asegurar trigo destinado al abasto público. Las medidas fueron tajantes: se prohibió a cosecheros y dueños de grano sacar trigo de la población o venderlo a forasteros; se les obligó a declarar sus existencias en el plazo de dos días; y se autorizó el reconocimiento de casas y graneros cuando hubiese sospecha de ocultación o fraude.

El trigo debía ir al pan diario de los vecinos, no al negocio de quienes pudieran vender más caro fuera. El Ayuntamiento quiso convertir el término municipal en una despensa vigilada.

El 29 de mayo la decisión se endureció aún más: el Ayuntamiento acordó comunicar al Real y Supremo Consejo de Castilla que intervendría y retendría todo el trigo recolectado en la cosecha, vendiéndolo a precio corriente exclusivamente para el pan del pueblo. Los forasteros quedaban fuera del comercio local del grano.

Aquello no era solo economía. Era orden público. Cuando falta el pan, la calle cambia de sonido. Ya no suenan igual las campanas, ni los carros, ni las voces en la plaza. El hambre convierte cualquier esquina en una pregunta: quién tiene trigo, quién lo esconde, quién lo vende, quién lo protege.

Jornaleros sin jornal

La crisis golpeó primero a los más frágiles: los jornaleros. Las lluvias intensas habían dejado sin trabajo a muchos pobres, y el Ayuntamiento tuvo que recurrir a obras públicas y a limosnas de vecinos pudientes para socorrerlos.

Esta es una de las claves del reportaje: no hablamos solo de una subida de precios, sino de una sociedad en la que miles de personas dependían de trabajar cada día para comer ese mismo día. Sin cosecha no había jornal; sin jornal no había pan; sin pan, la autoridad temía el desorden.

Por eso el hambre de 1804 no puede contarse como una simple “crisis agrícola”. Fue una crisis total: de producción, de abastecimiento, de crédito, de beneficencia, de poder municipal y de confianza.

La Junta de Abastos: mandar sobre el trigo

El 4 de junio se creó una Junta de Abastos para hacer frente a la continua escasez de granos. Participaron el asistente don Agustín Barrera, los alcaldes ordinarios don Juan Manuel Montiel y don Antonio Leguey, el síndico personero don Diego Villalón, y los diputados del común don Andrés Echenique y don Manuel Sáenz de Tejada.

Su primera preocupación fue el Pósito, institución fundamental en épocas de escasez. El Pósito debía servir para prestar grano a los labradores y estabilizar el abastecimiento, pero en 1804 estaba prácticamente sin recursos. El Ayuntamiento pidió que se suspendiera la cobranza de deudas a los labradores, porque la ruina hacía imposible exigir pagos ese año.

Aquí aparece una paradoja amarga: Marchena había prestado antes dinero y trigo a instancias superiores, pero cuando necesitó ayuda, aquello no volvió. El Ayuntamiento reclamó cantidades que, según la documentación, sumaban 351.984 reales y 19 maravedíes en reintegros pendientes. Si ese dinero hubiese regresado, el Pósito habría podido comprar trigo al contado, que era la única forma eficaz de acopiar grano en tiempos de escasez.

El Consejo de Castilla reconoció esas cantidades, pero no las devolvió. Lo que sí concedió fue suspender por ese año los apremios contra los labradores deudores del Pósito. Fue alivio, pero no solución.

La “paternal benignidad” del duque

En julio apareció una esperanza con sello nobiliario. El duque de Osuna y Arcos, don Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pacheco, escribió desde Madrid mostrando su preocupación por la escasez de granos en la provincia de Sevilla. Planteó traer trigo del extranjero al puerto más inmediato para surtir de pan a sus pueblos a precios más equitativos.

Pero la esperanza duró poco. El propio duque reconoció después que la cantidad necesaria para atender a todos los pueblos de sus estados era “portentosa” y que su valor ascendía a muchos millones de reales, una suma que no podían afrontar sus finanzas ni las de ningún particular. Recomendó entonces que los ayuntamientos formasen fondos locales y juntas de beneficencia para comprar granos.

Dicho en claro: el señor jurisdiccional mostraba compasión, pero quería cobrar. El Ayuntamiento respondió que sus propios apenas alcanzaban para pagar salarios, que el Pósito no tenía dinero ni trigo suficiente y que solo quedaba acudir a los vecinos pudientes para formar un fondo de entre 150.000 y 200.000 reales.

Los ricos abren la bolsa

El 11 de agosto comenzó a funcionar la Junta de Beneficencia. Se reunieron el asistente, los alcaldes, el vicario don Joseph Guerrero de Ahumada, don Sebastián de Morales y Palma, don Joseph Antonio Díez de la Cortina, don Manuel Diosdado, don Diego Vergara, don Joseph Antonio Montiel y don Andrés Uruñuela. Todos se ofrecieron a constituir un fondo para comprar trigo destinado al pan del vecindario.

Las aportaciones fueron importantes: el vicario dio 15.000 reales; Sebastián de Morales y Palma, otros 15.000; Díez de la Cortina, 22.000; Manuel Diosdado, 22.000; Diego Vergara, 2.000; Joseph Antonio Montiel, 15.000; Andrés de Uruñuela, 5.000; y Antonio Leguey, en nombre de Miguel Ponze Navarro, 15.000. El asistente ofreció incluso alhajas de plata de su propiedad. En total, se reunieron 111.000 reales.

El 20 de agosto se mandó pregonar que cualquier vecino o forastero que quisiera vender trigo a precio corriente acudiera a don Sebastián de Morales y Palma, nombrado depositario del fondo. El hambre empezaba a tener contabilidad, nombres propios y recibos.

La compra del trigo ducal

La negociación con la Casa Ducal fue un tira y afloja. Finalmente, el asistente y don Joseph Antonio alcanzaron un acuerdo con el apoderado ducal: se compró una primera partida de 1.300 fanegas de trigo para entrega inmediata y otra de 1.200 fanegas que debía llegar a Marchena entre quince y veinte días después. Para pagar, se comisionó a don Juan Ternero, que debía trasladar a Sevilla 90.000 reales con la custodia correspondiente.

Pero en noviembre todo volvió a complicarse. Se solicitaron 2.000 fanegas más, aunque la Junta de Beneficencia ya había agotado sus fondos. El duque quería cobrar, y el Ayuntamiento tuvo que recurrir a un doloroso repartimiento entre los vecinos contribuyentes.

La escena resume bien el drama: el pueblo necesitaba pan; el Ayuntamiento necesitaba trigo; el duque exigía pago; los pudientes prestaban dinero; los pobres esperaban. En medio, el Cabildo hacía de equilibrista sobre una cuerda de harina.

Los horneros protestan

La crisis llegó también a quienes trabajaban el pan. El 13 de diciembre de 1804 protestaron los horneros y atahoneros de la villa: Felipe Rodríguez, Juan de Atoche, Juan de Herrera, Francisco García, Jerónimo Poleo, Manuel García “El Pelao” y Juan Lebrón. Se quejaban de que el Cabildo les permitía cobrar solo una hogaza de dos libras por cada fanega de pan cocido, cuando antes recibían dos. Alegaban que así no cubrían los gastos de cocción.

El Ayuntamiento no cedió. Ordenó que los molineros continuaran con sus maquilas, que los horneros cobrasen una sola hogaza por fanega de trigo y que los panaderos no pudieran vender la hogaza de pan común por encima de 28 cuartos. Quien incumpliera sería castigado con cuatro ducados de multa y ocho días de cárcel. Los edictos debían fijarse en lugares concurridos, como los Cantillos de San Pedro y las puertas de las carnicerías.

Ahí está el pulso más humano del reportaje. Los horneros no eran grandes especuladores; también peleaban por sobrevivir. Pero el Ayuntamiento sabía que, si el precio del pan seguía subiendo, la villa podía arder sin necesidad de pólvora.

Madrid, Sevilla y Marchena

Mientras Marchena luchaba por su pan, las autoridades superiores tenían otras prioridades. El Supremo Consejo de Castilla facilitaba el abastecimiento de la Corte, y desde Sevilla se ordenaba no impedir a los trajinantes comprar trigo para la capital, que también sufría escasez. Además, en septiembre de 1804 se comunicó la obtención de un salvoconducto del Gabinete inglés para evitar la detención de barcos que venían del extranjero cargados de grano hacia España.

El eco de 1805

La hambruna no terminó con el año. En enero de 1805, el Cabildo seguía preocupado por los jornaleros y sus familias, que mendigaban por el pueblo y amenazaban con desórdenes empujados por el hambre. Se acordó formar una lista de jornaleros y repartirlos entre labradores, pegujaleros y arrendadores de tierras, obligando a cada propietario a mantener cierto número de trabajadores con siete reales secos o con tres libras de pan y tres reales.

Durante los primeros meses de 1805, el trigo comprado, requisado a ocultadores o adquirido al duque fue almacenado en el Pósito y en la Cilla eclesiástica. Desde allí se despachaba diariamente a los atahoneros al precio de 160 reales la fanega. La intervención municipal consiguió rebajar la tensión, y en mayo de 1805 se consideró que la abundancia de trigo permitía disolver la Junta de Beneficencia.

Pero el daño ya estaba hecho. La Marchena de 1804 había aprendido que el pan podía convertirse en frontera: entre quien tenía y quien no, entre el vecino y el forastero, entre la caridad y el negocio, entre el poder señorial y la necesidad popular.

Saber más

Fuente principal: José Alcaide Villalobos, Marchena siglo XIX. Decadencia, guerra y revolución. Marchena 1800-1833. Tomo I, especialmente el capítulo “La hambruna. Marchena, año 1804” y los apartados relacionados con la crisis de abastecimiento de 1805.

Continue Reading

Historia

El Bosque, la pequeña Marchena fundada por los Duques de Arcos en la sierra gaditana

Published

on

La villa de El Bosque fue una donación hecha por los Reyes Católicos a D. Rodrigo Ponce de León,  firmado en Jaén a 11 de noviembre de 1490.

“Acatando los muchos e buenos y leales y señalados servicios” de D. Rodrigo “y para siempre jamás”, se le hace “donación de Villaluenga, Ubrique, Benaocaz, y Grazalema, con sus fortalezas y alquerías y vasallos y vecinos y moradores de ella”.

En 1501, tras el levantamiento de Sierra Bermeja, sometidos los moriscos de la zona doña Beatriz de Pacheco, viuda del Duque encargó a Juan de Ayllón  poblar la serranía con 317 vecinos de Marchena, Arcos, Bornos, Villamartín, Espera, atraídos especialmente por el reparto de tierras. 

Uno de los duques levantó un palacio como lugar de descanso y cacería en el “Palacio del bosque de Benamahoma”, donde está ahora El Bosque. Requería un gran número de criados, ojeadores para montería. Ante la imposibilidad de que todos estuvieran viviendo en el Palacio, fueron edificándose diversas casas en sus alrededores por los criados de los duques al que llamaron Marchenilla, derivado de Marchena.

El oratorio de palacio resultaba insuficiente para recoger todos los vecinos, estos levantaron una iglesia bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.  Este primer intento de poblamiento recibiera el nombre de Santa María de Guadalupe.

Durante siglos todos sus vecinos, desde el alcalde corregidor hasta el más modesto palafrenero, –dependían muy directamente de la jurisdicción del Duque.

Poco a poco los duques de Arcos, dejaron de realizar estancias periódicas en ella. Entonces el palacio serrano de El Bosque dejó de ser la “Marchena pequeña” y recibió el nombre de El Bosque o La puebla de Santa María de Guadalupe nombre que también perdió por coincidir con El Algar fundado por D. Domingo López de Carvajal. 

En la Real Orden de 1815, por la que Su Majestad el Rey concede al pueblo la categoría de villa, emplea el término de “El Bosque”. Y, por el contrario, en los libros parroquiales de este mismo año prosigue, quizás por inercia o costumbre, el de “Marchenilla”.  Sin embargo, hacia mediados de siglo, en 1851, se simultanea en las actas matrimoniales, bautizos o defunciones: “villa de Marchenilla o Bosque”.

En este pueblo se educó Fray Diego José de Cádiz, hijo del administrador del duque de Arcos. En El Bosque, recibió las primeras letras y luego se convirtió en gran misionero de las tierras de Andalucía.

El Bosque fue el primer pueblo de la Sierra que se enfrentó a Napoleón. Prepararon una emboscada a algunos franceses rezagados causándole ocho muertos y tres heridos.
Esto encolerizó al general francés Víctor que ordenó a una división de ocupación –Marasín o Latour Maubourg–, que asolasen y quemasen inmediatamente a El Bosque y Prado del Rey. “habiendo tenido que sufrir varios saqueos y un incendio que arruinó gran parte de sus edificios”. Sus vecinos, antes de capitular, prefirieron “ver quemados sus hogares y andar errantes por los montes» antes que entregarse al enemigo. 

Imagen

QUE HACER EN EL BOSQUE

SENDERISMO El río de El Bosque es uno de los principales atractivos turísticos de la Sierra de Grazalema, durante los fines de semanas se llena de amantes del senderismo que disfrutan de sus maravillosos paisajes. La ruta conecta El Bosque con Benamahoma y tiene un recorrido de 4,3 km. Desde el pico Albarracín podéis ver El Bosque y diferentes pueblos colindantes.

Museo del Queso de El Bosque

Uno de los lugares donde poder apreciar la toda la Sierra de Grazalema y disfrutar de las puestas de sol. En El Bosque y en la Sierra de Cádiz puedes disfrutar del paintball en unos escenarios naturales. Una forma de descargar adrenalina y pasar un grandes ratos de risas. El campo de juego se encuentra en plena Sierra de Grazalema y proporcionan todo el material necesario (marcadoras, protecciones, ropa…). En El Bosque se encuentra el Centro de Interpretación del Queso de la Quesería El Bosqueño, empresa con numerosos premios internacionales y nacionales por sus quesos de cabra payoya y oveja merina grazalemeña.

Ruta de los Quesos Sierra de Cádiz

El Jardín Botánico de El Castillejo representa la flora más autóctona de la Sierra de Cádiz y Serranía de Ronda. Un lugar que no puede faltar en tu visita a El Bosque. Forma parte de la Red de Jardines Botánicos en Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. La entrada es gratuita y ofrece un servicio de visitas guiadas gratuitas para los grupos que lo soliciten.

Sierra de Grazalema como nunca la habías visto

Continue Reading

Actualidad

La calle del Moral, y el pasaje de Capuchinos, una parte olvidada de nuestra historia

Published

on

En Febrero de 2021 se ejecutaron labores de limpieza, toma de catas y documentación de estructuras, trabajos previos que servirán para redactar el proyecto de intervención de la Fase 2 de recuperación de la Muralla del Palacio Ducal,  en los alrededores de la calle Del Moral, una calle olvidada en pleno barrio de San Juan. En estos trabajos se documentó el antiguo pasaje de Capuchinos que conectaba la calle doctor diego Sánchez a través de a calle del Moral con los jardines y huerts del palacio pasando por debajo de las ruinas del convento capuchino, fundado en 1650 por el IV Duque Rodrigo Ponce, virrey en Nápoles. 
Ubicación del Pasaje de Capuchinos. Antes de existir el convento de Capuchinos  se llamó Calle del Moral. 

Así era el sabat, el pasadizo elevado de origen islámico, que unía Santa María con el Palacio

LA CALLE DEL MORAL
En la calle Del Moral que lleva muchos años sin tener acceso público, había casas cedidas por el Duque a  hermandades como la Veracruz y Animas de San Juan (hoy fusionadas) aunque el mayor propietario de la zona era el Conventos de San Francisco y en menor medida Santo Domingo. Sus casas se tomaron para construir el convento de Capuchinos.
Rodrigo Ponce de León en 1649 escapó de milagro a la rebelión de Massaniello siendo Virrey de Nápoles (1647).
Por temor a las clases populares compró las casas de la barriada Puerta Ecija que lindaban con el Palacio para eliminarlas y construir en parte del solar resultante el Convento y Huerta de Capuchinos sobre solares de las casas de la calle Del Moral y otras en 1650.
Una de estas casas, la sexta era de María de la Cruz, «que paga a la cofradía de la Vera Cruz 30 reales y al convento de san Pedro, 9” casa valorada en 660 reales. Vicente Baeza, lacayo del Duque, pagaba anualmente diez reales y un cuartillo al convento de San Francisco por unas casas en la calle del Moral por escritura otorgada ante el escribano Francisco Xuares.
Lindaba la casa del convento de San Francisco con otra de Maria Pérez y otra de la Cofradía de la Veracruz «por escritura de venta ante Diego Núñez, escribano público que fue de esta villa en 1599.

La barriada perdida en Marchena tras la rebelión de Nápoles contra el Duque de Arcos

El 21 de enero de 1620 Luis Guillermo de Fuentes, escribano de cámara del Duque de Arcos y «rector que soy de la Cofradia de Animas del Purgatorio de la iglesia de  San Juan»  redime las rentas de unas casas propiedad de dicha cofradía en la calle del Moral, a Diego Garcia de Montemayor y Maria Alfonso su mujer.
En la desaparecida calle Del Moral había casas cedidas por el Duque a  hermandades como la Veracruz y Animas de San Juan (hoy fusionadas) aunque el mayor propietario de la zona era el Conventos de San Francisco y en menor medida Santo Domingo. Sus casas se tomaron para construir el convento de Capuchinos.

El juego de pelota que estuvo en el Palacio Ducal desde 1541

Una de estas casas, la sexta era de María de la Cruz, «que paga a la cofradía de la Vera Cruz 30 reales y al convento de san Pedro, 9” casa valorada en 660 reales.
La casa de Maria de la Cruz tenía dos rentas una del convento de San Pedro Mártir, de 156 reales, «por un codilicio de Gregorio de Angulo, ante Luis de Utrera de 18 de Noviembre de 1593», y otra renta principal que iba a la Cofradía  de la Veracruz por la casa que tenía arrendada a María de la Cruz y que fue a parar a Pedro González Bayón.
Vicente Baeza, lacayo del Duque, pagaba anualmente diez reales y un cuartillo al convento de San Francisco por unas casas en la calle del Moral por escritura otorgada ante el escribano Francisco Xuares.

Lo que queda del Palacio Ducal de Marchena según excavaciones arqueológicas

Lindaba la casa del convento de San Francisco con otra de Maria Pérez y otra de la Cofradía de la Veracruz «por escritura de venta ante Diego Núñez, escribano público que fue de esta villa en 1599, sobre la cual se cargan anualmente dos reales y un cuartillo, que se pagan anualmente al convento de San Francisco» por la Festividad de Todos los Santos «de la limosna de dos misas rezadas por el alma de Catalina Gutiérrez».
El 21 de enero de 1620 Luis Guillermo de Fuentes, escribano de cámara del Duque de Arcos y «rector que soy de la Cofradia de Animas del Purgatorio de la iglesia de  San Juan»  redime las rentas de unas casas propiedad de dicha cofradía en la calle del Moral, a Diego Garcia de Montemayor y Maria Alfonso su mujer.

GALERIA: Exposición de las joyas del Palacio Ducal en el convento de Santa María

FUENTES:
-“Memoria del dinero que es menester para la redención de los censos de las capellanías y cofradías de la santa Veracruz y Änimas de de San Juan y misas de los Vice Beneficiados”. Archivo Histórico de la Nobleza,OSUNA,C.171,D.268-285.
-«Documentación relativa a la fundación y patronazgo, por parte de los duques de Arcos, del Convento de Capuchinas de la orden de San Francisco, situado extramuros de la villa de Marchena (Sevilla).»  Archivo: Archivo Histórico de la Nobleza. Signatura: OSUNA,C.171,D.214-229).

Continue Reading

Historia

La calle donde Marchena olía a jabón y el negocio que era

Published

on

Portada: Calle de la Almona, o La Mona, hoy calle Mariana Pineda.
En el XIX La libra de jabón blando seguía siendo un bien preciado que se vendía a dos reales y medio la libra en la Casa de Venta del Jabón propiedad de la Casa Ducal que producía rentas de 550 reales al año mientras que la Casa de la Almona o fábrica de Jabón generaba 440 reales anuales. 12.500 reales percibía la hacienda del duque por las rentas del jabón de Marchena. 

Para hacer jabón se necesitaba aceite y almarjos, planta que crece en terrenos con agua y de cuya quema se obtiene la sosa o barrilla, cenizas ricas en sales alcalinas para blanquear la ropa. Por este motivo el impuesto se llamó renta del jabón, de la sosa y barrilla. 
Mucha gente podría hacer jabón en Marchena por la riqueza en aguas hasta que en 1572 el Duque se hizo con el monopolio del jabón y los vecinos acudieron a los jueces iniciando un pleito ante la chancillería de Granada.
Centro Cultural La Almona
Antigua Almona de Dos Hermanas. 
Los vecinos se quejaban de que el Duque había puesto «estanco en ella para que ningún vecino pudiese hacer jabón en su casa ni meterlo de fuera parte bajo de graves penas» sobre lo que decían las ordenanzas de Marchena.
Un escribano de Marchena declaró que el Estado de Arcos cobraba la renta de la almona de jabón desde 1486.
Un vecino de Marchena, Diego Trigueros afirma que desde 1455 se venían registrando las cuentas del jabón por el mayordomo de Marchena. según esas cuentas a Nicolás de Rojas le cobraron en 1462, 760 maravedíes por las rentas de jabón que tenía arrendadas a Juan Fernández y en 1463 Ruy Fernández paga 2200 reales, y Juan Alfonso arrendador de la renta de jabón de  Marchena, 300 maravedíes.
La Almona
Almona en Guadalcanal. 
El Estado de Arcos fabricaba jabón en Marchena, al menos «desde 200 años antes» según los testigos del pleito de 1759 iniciado por el Duque de Medinaceli por el derecho del jabón de Marchena, Arcos y Jerez. 
Almona de la Cilla de Osuna.  
Los reyes castellanos heredaron y mantuvieron los impuestos creados por los reyes taifas musulmanes, y en Marchena el «tesoro real»  o almojarifazgo fue a los Ponce de León incluyendo la renta de la teja y ladrillo, cal y yeso, madera, cenizas de hornos de pan, etc. 
Los que la cobraban la renta se llamaban almojarifes, tesoreros de la Real o ducal Hacienda, de Jalifa, máxima autoridad árabe, similar a califa. Aún en 1497 en Arcos se afirma que nadie podía hacer ni vender jabón en la ciudad sin permiso de dicho Jarife o jalifa (sic). 
La fabricación del jabón en Sevilla pasa de los reyes musulmanes a la Casa de Medinaceli, y luego Catalina de Ribera por merced de los Reyes Católicos.  Las Almonas Reales de la calle Castilla produjeron el jabón más cotizado, el jabón «Castilla» y antes en el siglo XII, en tiempos de Al-Andalus, las jabonerías estaban en Triana cuyos restos aparecieron en una obra en 1989.
® AD ENTERTAINMENTS ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN
Torre de la Almona de Dos Hermanas. 
En 1773 Santiago Fernández, vecino de Marchena (Sevilla),pide permiso para fabricar y vender jabón en Marchena y el el Duque le dice que no tiene impedimento alguno en sacarlo a subasta.
Pero el Duque de Medinaceli había comprado el monopolio del jabón del Arzobispado y quien lo incumplía era encarcelado, como le pasó a Diego Alonso de Silva lo que dio origen a pleitos contra los Duques de Arcos y le reclaman en 1761 que dejara libre el derecho del jabón en Marchena y Arcos, pero el derecho a fabricar jabón en Marchena era  del Duque de Arcos «desde tiempo inmemorial» alegan las autoridades marcheneras.
La casa de Medinaceli esgrimió los acuerdos de Febrero de 1492 donde Rodrigo Ponce de León vendía al hijo de Pedro Enriquez, 2000 maravedies de las rentas de jabón de Sevilla pero no sobre Marchena.
En 1811 con la toma francesa de Marchena el gobierno local del corregidor Antonio Leguey, colaborador de los franceses acuerda eliminar el monopolio del negocio del jabón del control de los Duques de Medinaceli que pesaba sobre toda la provincia y arzobispado de Sevilla desde el siglo XVI.
Entonces Sebastián de Vega, vecino de Carmona, pide al Ayuntamiento de Marchena que se le permita el comercio de jabón en los puestos públicos marcheneros de acuerdo a impuestos municipales, no pudiendo excederse de los precios que están acordados para su venta por el Ayuntamiento.
FUENTES:
1.-Ejecutoria y memorial ajustado del pleito seguido por el [X] duque de Arcos, Francisco Ponce de León y el [XI] duque de Medinaceli, [Luis Férnandez de Córdoba Figueroa], sobre el derecho de permiso, fabrica y venta del jabón de la almona de Marchena (Sevilla), Arcos y Jerez de la Frontera (Cádiz). 1759-10-13. 
2.-Las almonas de Carrión de los Céspedes (Sevilla). Pleitos sobre su propiedad entre el marqués de Villafranca del Pítamo y el duque de Medinaceli en el siglo XVIII.
3.-La composición de los almojarifazgos señoriales del reino de Sevilla, siglos XIII-XV
4.-E. Solano Ruiz. “La hacienda de las casas de Medina Sidonia y Arcos en la Andalucía del siglo XV”. AH, 55, 168, 1972, pp. 96-97).
5.-Autos con las tomas de posesión de todo lo perteneciente a la casa de Arcos en Marchena: castillo, contaduría, alcabalas, censos, cárcel, almona, Monte Palacio, donadíos, cortijos y tierras. Marchena, desde el 10 al 17 septiembre de 1743.
6.-Documentación relativa al convenio establecido entre Francisca Ponce de León, señora de Zahara, y Catalina de Ribera, en nombre de Fernando Enríquez, su hijo y del adelantado mayor de Andalucía, Pedro Enríquez, cediendo la primera cierta cantidad de renta sobre las jabonerías de Sevilla y Cádiz, a cambio de la almona y jabonería de Jerez de la Frontera.
7.-Documentos de posesión de derechos sobre jabonerias de la Casa de Arcos en Sevilla y Jerez en 1448. 
8.-Testimonio de la denuncia que presentó Antonio de Herrera, arrendador del abasto y renta del jabón, contra Benito Márquez y su mujer María Hernández, por haber actuado contra las ordenanzas de la renta del jabón, y sentencia por dicha denuncia. 1560. 
9.-Marchena siglo XIX. Decadencia, guerra y revolución. Tomo II. Actas municipales. 1800-1933. José Alcaide Villalobos.

Continue Reading

Historia

José Montero Góngora, primer alcalde franquista de Marchena

Published

on

De: Alvaro Cabeza Andrés es Licenciado en Historia y Docente.

Se cumplen estos días 85 años del golpe de estado que dio lugar a nuestra última guerra civil y, a continuación, a varias décadas de dictadura. En Marchena la guerra apenas duró tres días, tras los cuales y de manera inmediata se convirtió en una ciudad de la retaguardia franquista.

El 21 de julio de 1936 a las 20.20 se llevó a cabo la destitución de la Corporación Municipal encabezada por el socialista Luis Arispón Rodríguez. Esa Corporación había sido elegida en mayo de 1931, pero fue cesada por orden del gobernador civil en junio de 1934 y de nuevo repuesta, también por orden del gobernador, en febrero de 1936. En su lugar fue nombrada una Comisión Gestora compuesta por cinco falangistas al frente de la cual fue designado José, “Pepe”, Montero Góngora.

Montero Góngora llevaba años siendo practicante de la Beneficencia. En esas fechas el otro practicante municipal era Antonio Giraldo Pérez, militante socialista que fue asesinado pocos días después de la toma de posesión de su colega.

La participación activa de Montero Góngora en la vida política y social de Marchena venía de años atrás. Hagamos un repaso muy sucinto de su actividad pública.

Ya en los últimos meses de la Monarquía tenía cierto peso social y por esa razón fue citado en el Ayuntamiento junto a otros destacados miembros de la sociedad para buscar soluciones a la grave crisis de desempleo. En mayo de 1933 formó parte de la comitiva marchenera que asistió al entierro en Sevilla del dirigente empresarial Pedro Caravaca. Ese entierro se convirtió en una muestra de repulsa por la inseguridad vigente y en una demostración de fuerza de las organizaciones conservadoras contra el Gobierno republicano.

Los cinco mayores contribuyentes de Marchena al inicio de la II República

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

Unos días después fue elegido bibliotecario de la junta directiva local de Acción Popular, partido político liderado por Gil Robles. Montero fue, por otra parte, el impulsor de la constitución en Marchena de las Juventudes de Acción Popular. Su militancia en el partido de Gil Robles no le impidió ser miembro fundador de Comunión Tradicionalista en agosto de 1933 y afiliado a Falange más adelante.

A lo largo de su vida profesional sufrió varias sanciones. La primera fue de carácter político puesto que, al parecer, hizo comentarios favorables a la intentona golpista de Sanjurjo en agosto de 1932. Esa sanción –destitución definitiva de su puesto- no se llegó a ejecutar y fue dejada sin efecto por el alcalde Arispón.

Alvaro Cabeza rescata la historia de los riojanos que emigraron a Marchena en el XIX

Otra sanción vino motivada por no atender a un herido y por desobedecer las instrucciones del médico y futuro alcalde Vicente Andrés y Torre. Curiosamente, mantenía una relación de estrecha amistad con la familia de Vicente Andrés. La sanción –suspensión temporal de empleo y sueldo por abandono del servicio- fue recurrida en los tribunales y nunca se llegó a resolver.

La Corporación conservadora nombrada en junio de 1934 y encabezada precisamente por Vicente Andrés lo restituyó a petición de la minoría de Acción Popular. Esa decisión fue revocada en febrero de 1936 por la Corporación del Frente Popular. Este nuevo cese fue respondido por los sectores conservadores con un escrito en su apoyo “por ser conocida su competencia y buen servicio”. Finalmente, sería reintegrado a sus funciones sanitarias por la Comisión Gestora que él mismo presidía.

El llamamiento de Juan Alvarez en 1934 para salvar la hermandad de la Caridad

Tras tomar posesión en julio de 1936 remitió un telegrama a Queipo de Llano informándole del hecho y saludándolo con un “viva a la España republicana con honra”. Inmediatamente dio comienzo a la purga de trabajadores municipales. Firmó los primeros decretos de cese al rato de su nombramiento, lo que nos indica la premeditación y planificación de la decisión.

En los días posteriores siguió destituyendo trabajadores con el argumento de ausencia del puesto de trabajo, ausencia que estaba causada simplemente porque algunos o bien habían sido asesinados o bien habían huido para evitar represalias.

Se adelantó a las órdenes de Queipo tanto en la depuración del personal municipal como en la limpieza de paredes que contuvieran pintadas de cariz marxista. En los poco más de tres meses que presidió el Ayuntamiento tuvo lugar en Marchena una sangrienta represión, como ha relatado y documentado el fallecido Javier Gavira. Este historiador atribuye a Montero Góngora la participación en agosto y septiembre en una cuadrilla de “limpieza”.

El maestro vallisoletano que dió nombre a la principal avenida de Marchena

No hay ninguna descripción de la foto disponible.

En cuanto a su gestión municipal, aparte del cambio de nombre de algunas calles, lo más destacado es la creación a final de julio de “un servicio de socorro” para dar comida “a la clase obrera libre y sana”. Dos semanas después de crearlo redujo el servicio a una comida diaria “habida cuenta de la época de crisis y la seguridad de que desgraciadamente se prolongará”. En paralelo y justo en esos mismos días el gasto municipal en manutención de soldados ascendió, como mínimo, a la importantísima cantidad de 4.473 ptas.

En cuanto a su carácter personal, según documentos municipales era de condición pendenciera, lo que unido a  su inclinación a la bebida le deparó alguna que otra reyerta. Como consecuencia de una de ellas en 1941 la alcaldía tuvo que dar traslado a la Inspección Provincial de Sanidad para que aplicara la sanción correspondiente dado el desprestigio que su comportamiento suponía para el Ayuntamiento. En una de esas trifulcas tabernarias fue herido de muerte pocos años después.

(Para más información o rectificación alvarocabezaandres@gmail.com)

Continue Reading

ACTUALIDAD

Actualidad1 hora ago

Una rebelión en Nápoles que provocó la desaparición de un barrio de Marchena, y el inicio de la leyenda negra

El musical de moda en el sur de Italia que conmemora la revolución de Massaniello, igual que la ópera del...

Actualidad6 horas ago

Acupamar pide que el nuevo POUM de Marchena proteja la Alcazaba, El Parque, El Lavadero, los molinos históricos y Santa Eulalia

La asociación patrimonial registra alegaciones al Avance del Plan de Ordenación Urbana y reclama una hoja de ruta clara para...

Actualidad6 horas ago

Lujo asiático en Marchena: los tesoros de oriente ocultos en las iglesias y conventos de Marchena

La afluencia sostenida de objetos suntuarios asiáticos hacia Marchena resulta incomprensible sin delinear previamente la infraestructura logística e ideológica que...

Actualidad1 día ago

Rosa Vázquez presenta su candidatura a rectora de la Hermandad de la Soledad Coronada

La candidata apela a la continuidad del espíritu vivido durante la Coronación, a la unión entre generaciones y al fortalecimiento...

Actualidad1 día ago

Detenido en Arahal uno de los fugitivos más buscados de Francia tras casi 30 años huido

La Policía Nacional ha detenido en Arahal a uno de los fugitivos más buscados por las autoridades francesas, reclamado desde...

Actualidad2 días ago

Las hermandades de Marchena se suman a la campaña solidaria con los damnificados por los terremotos en Venezuela

El Consejo de Hermandades y Asociaciones Religiosas habilita una recogida de donativos este viernes y sábado en la calle San...

Actualidad2 días ago

La III Escuela Nazarena de Verano X-ell@s abre sus puertas en Marchena con un acto de bendición y convivencia

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno impulsa por tercer año este proyecto junto a la asociación local X-ell@s, con...

Actualidad2 días ago

El pueblo de Cañada Rosal se moviliza para pedir la continuidad de su párroco tras 62 años de servicio

El arzobispado de Sevilla relega a Fernando Flores Pistón al estatus de emérito; el alcalde pide por carta que se...

Actualidad2 días ago

Un bus saldrá de Marchena el viernes para buscar en Sevilla a Eugenio, desaparecido hace cuatro días

Eugenio, natural de Marchena, permanece desaparecido desde el pasado 27 de junio en Sevilla. Su familia ha hecho un llamamiento...

Actualidad3 días ago

Arahal abrirá el Circuito Provincial de Natación el viernes 10 de julio en el Centro Deportivo La Venta

Arahal será el punto de partida del Circuito Provincial de Natación, cuya primera jornada se celebrará el próximo viernes 10...

Actualidad3 días ago

Marchena mantiene activo el programa sanitario para ayudar a dejar de fumar

Marchena cuenta con el Plan Integral de Tabaquismo de Andalucía, conocido como PITA, una iniciativa sanitaria dirigida a las personas...

Actualidad3 días ago

El Castillo de Arcos de la Frontera sale a la venta por 7,9 millones de euros

El Castillo Ducal de Arcos de la Frontera, una de las siluetas más reconocibles de la Sierra de Cádiz, ha...

Actualidad4 días ago

Jesús Nazareno saldrá de madrugada por las calles de Osuna el domingo 5 de julio en una procesión extraordinaria

Osuna vivirá el próximo fin de semana dos jornadas llamadas a quedar en la memoria devocional de la localidad. La...

Actualidad4 días ago

El Area sanitaria de Osuna forma a cuidadoras para actuar ante ictus, RCP y golpes de calor

El Área de Gestión Sanitaria de Osuna ha puesto en marcha en el centro de formación municipal de Los Corrales...

Actualidad4 días ago

La Banda del Sagrado Corazón de Jesús de Marchena se suma a la campaña solidaria de ayuda a Venezuela

La Banda de Cornetas y Tambores Sagrado Corazón de Jesús de Marchena se ha sumado a la campaña de recogida...

Actualidad4 días ago

Buscan en Sevilla a un vecino de Marchena desaparecido desde el 26 de Junio

La búsqueda de Eugenio H. M., de 55 años, mantiene en vilo a Marchena y al entorno sevillano de San...

Actualidad4 días ago

Por qué ese mártir concreto acabó convertido en una imagen de deseo, sufrimiento y resistencia

San Sebastián no se convirtió en icono gay porque el santo histórico fuera homosexual. De hecho, no hay datos sobre...

Actualidad4 días ago

Temperaturas por encima de los 40ºC y mínimas superiores a los 20ºC toda la semana

Las temperaturas superarán los 40ºC de máximas y no bajarán de los 20ºC de mínimas durante toda la semana en...

Actualidad4 días ago

Autismo Marchena pide cambiar las ordenanzas municipales para garantizar apoyos en las instalaciones deportivas

La entidad ha registrado una propuesta ante el Ayuntamiento tras la denegación de acceso al vaso de la piscina a...

Actualidad4 días ago

Marchena recoge alimentos, productos de higiene, ropa y material sanitario para Venezuela

Marchena vuelve a responder con gestos de cariño y solidaridad en uno de esos momentos en los que un pueblo...

Agenda Andalucia Arahal Arte Carmona Carnaval cine Cuaresma cultura Cádiz deportes Ecija el tiempo España Feria Flamenco Fuentes de Andalucía Gastronomía Hermandades Historia Investigación Jesús Nazareno Junta de Andalucia La Puebla de Cazalla Libros Marchena Morón música Navidad obras Opinión Osuna Paradas patrimonio Policia Local Portada Renfe Salud Semana Santa Sevilla sucesos Turismo Utrera Veracruz viajes

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

LO MAS LEIDO

Revista Saber Mas Marchena Secreta. Compañia 8 A bajo Izquierda. Marchena. 41520. mncomcomunicacion@gmail.com Este medio de comunicación no se hace responsable ni tiene porqué compartir las opiniones de terceras personas publicadas aquí en notas de prensa. Cualquier persona o institución que se considere aludida o quiera expresar su opinión o ejercer su derecho a réplica puede hacerlo enviando notas de prensa al mail marchenasecreta@gmail.com

error: Content is protected !!